
CAPITULO 7
¿Qué fue lo que sucedió?
Era de madrugada, y aún estaba despierta porque no podía responder esa simple pregunta.
No podía dejar de sonreír, al recordar todo lo sucedido, las palabras de Omer, los besos de Omer, las caricias de Omer, porque así fue como le pidió que le dijera de ahora en adelante, según él, su nombre dicho por ella sonaba hermoso.
Quedaron abrazados hasta que el fuego de la chimenea se estaba apagando, cuando la temperatura comenzó a bajar, no pudo evitar un estremecimiento.
– ¿Tienes frio?
-Un poco
-Es hora de ir a la cama – le dice él
Una vez que llegaron a la puerta de su habitación, Omer le dice
-Sí te digo que antes de conocerte, no creía poder enamorarme, ¿me creerías?
– ¿No lo sé?
-Mi vida antes de ti, estaba llena con mi trabajo y amaba la soledad, pero tú lo cambiaste todo, ahora quiero estar en todo momento contigo, te extraño cuando no puedo ver tu hermoso rostro, por eso te cambié de oficina, quería tenerte cerca y así mirarte cuando yo quisiera.
-Estás bromeando – dice ella riendo.
-Es la verdad, – le responde, luego su expresión se vuelve muy seria – te quería preguntar algo antes de que entres.
-Dime
-Podríamos pasar el fin de semana aquí, e irnos el lunes, ¿Qué te parece?
-No creo que sea posible, mi abuela no me lo permitiría.
-Está bien, – le dice acariciando su mejilla – era solo una idea, ahora sí, me voy a despedir, buenas noches, mi hermosa Defne.
Luego se inclina y deposita un beso tierno en sus labios.
-Buenas noches Omer – le responde ella.
Por fin le ganó el sueño y se durmió solo para soñar con Omer, pero no con vampiros, solo con sus besos.
En la mañana se despertó con el sonido de la alarma, se levantó de un salto y corrió a la ducha, luego volvió a su habitación para vestirse y bajar a disponer la preparación del desayuno, en eso estaba cuando la encontró Omer.
La sonrisa que le dio, claramente mostraba lo feliz que se sentía.
-Buenos días – saluda
-Buenos días – le responde ella y las demás personas en la cocina
-Defne, ¿puedes venir un momento? – le pregunta
-Por supuesto, con permiso – dice ella y lo sigue.
Omer la lleva hasta el pasillo que dividía la cocina con el comedor.
– ¿Cómo dormiste? – le pregunta.
-Bien, aunque debo decir que dormí muy poco.
-Me sucedió lo mismo, me ganó la emoción, estoy muy feliz, no sé qué voy a hacer para disimular frente a todos.
-Imagina que ellos no hicieron bien su trabajo y eso te facilitará el volver a ser el Omer de la oficina.
-No creo que pueda, me siento el hombre más afortunado del mundo – luego de eso le da un beso
Una vez que se separa de ella le dice
-Tengo que decirte algo y espero que no te enojes conmigo.
- Dime lo que sea, no creo que en estos momentos exista una razón para enojarme contigo.
-Esta noche tendremos una cena de gala
- ¿Cena?, ¿de gala? pero, me lo dices recién, yo no tengo ropa adecuada, ¿Qué voy a hacer ahora?
-Solo tienes que elegir
- ¿Como?
-Después de almuerzo, vendrán a mostrarte algunos vestidos, solo debes elegir el que más te guste, como es mi culpa, yo correré con los gastos.
-No, no puedo aceptarlo
-Defne, es lo menos que puedo hacer, por favor permíteme darte ese regalo.
-Muy bien, pero solo esta vez, me conociste siendo solo tu asistente, no tengo los mismos recursos económicos que tú, pero eso no significa que no me pueda comprar la ropa que necesito.
-Que quede claro, que eso será solo hasta que estes soltera, una vez que nos casemos, todo lo mío es tuyo y viceversa.
-No, yo…
-Eso significa que tendrás que compartir tu abuelita conmigo – termina de decir – ahora ve a terminar lo que estabas haciendo, nos vemos luego.
-Bien, nos vemos.
-Defne – le dice antes de que ella entre nuevamente a la cocina – te quiero. Ella le sonríe y le lanza un beso.
La mañana corrió muy rápido, los caballeros terminaron la reunión muy satisfechos con todos los acuerdos que tomaron.
Mientras estaba en la reunión, debió corregir a Omer, pues este cada vez que la miraba, no dejaba de sonreírle, ella a través de una mirada con el ceño fruncido le daba a entender que debía mantener su postura, porque así, nadie notaría que la bestia se había convertido en un príncipe azul, su príncipe azul.
Luego de almorzar, todos tuvieron la tarde libre, algunos salieron de la casa, otros permanecieron en sus habitaciones, Defne hizo lo segundo, estaba agotada y si quería disfrutar de la fiesta, debía descansar.
Apenas abrió la puerta de su habitación, vio los vestidos que estaban cómodamente estirados sobre su cama.
Los miró todos y uno a uno se los probó.
-Encontraste el que vas a usar esta noche – le pregunta Omer, cuando vino a su habitación
—No lo sé, hay tantos y son todos hermosos.
—Pruébate el negro —le dijo.
—No lo sé, no me gusta el color negro.
—Vamos, pruébatelo. – le instó él
Se fue al baño y se lo probó, el vestido le quedó perfecto, era como si lo hubieran hecho a su medida.
Se puso unos pendientes de plata que describían delicadas espirales y una gargantilla, después, se calzó los elegantes zapatos negros de tacón, algo que Omer le había comprado, y que debían costar el sueldo de varias semanas.
Se miró en el espejo, la línea de aquel vestido enfatizaba unas curvas que parecían excesivas, y sencillamente tentadoras.
Llamaron a la puerta.
—Voy —respondió.
—Yo… te ves muy hermosa y… sexi, seré la envidia de todos los hombres esta noche. Se sentía sexy, ver la expresión de los ojos de Omer, la hacía sentir así.
-Entonces ya no tengo que seguir eligiendo, me quedo con este.
-Excelente elección – le dice, sin dejar de mirarla.
-Ahora será mejor que duerma, si quiero ser la envidia de todos, debo descansar y tú deberías hacer lo mismo.
- Y ¿si lo hacemos juntos?
-No lo creo, mejor vete a tu habitación.
-Eres aguafiestas
-Lo sé, hasta luego – le dice mientras lo empuja hasta afuera de su habitación y luego cierra la puerta
Se quitó el vestido y lo dejó junto a los demás accesorios y se metió a la cama, estaba tan cansada, que se durmió enseguida.
Cuando abrió los ojos ya habían pasado dos horas, se estiró en la cama y luego se levantó, antes de meterse a la ducha y comenzar a arreglarse para la fiesta, debía preocuparse de la cena y de todo lo relacionado al baile de esa noche.
Las personas que trabajaban en la casa de Omer eran muy amables, además de eso muy eficientes, así que, en realidad, ella solo escuchaba lo que tenían pensado para la comida y decir que todo estaba muy bien.
En cuanto a lo demás, se había contratado para esa noche una orquesta para acompañar con música la cena.
Cuando ya estaba todo dispuesto ella volvió a su habitación con la intención de irse a la ducha y luego vestirse.
-Iba de camino, cuando sintió una mano tirar de ella, al principio sonrió creyendo que era Omer, pero la sonrisa se le congeló en la cara, cuando vio el rostro del hombre que no la dejó tranquila el día anterior.
-Ey!, – le dice ella – suélteme, ¿Qué cree que hace?
-Vamos, ahora estamos solos, no necesitas fingir.
- ¿Quién le dijo que estoy fingiendo?, suélteme ahora mismo – le dice molesta.
-Vamos, ven a mi habitación, recordemos viejos tiempos.
-Que me suelte le digo, yo no sé quién cree que soy, pero le aseguro que se equivocó de persona. – le dice forcejeando para liberarse de los brazos del hombre
- ¿Qué sucede aquí? – escuchan que dicen a su espalda.
- ¿Omer? – dice el hombre sorprendido – no, no pasa nada.
-Claro que pasa algo, suélteme
El hombre la soltó y ella corre a refugiarse al lado de Omer.
-Este hombre desde ayer que no deja de molestarme, – toma aire y sigue – dice que nos conocemos desde antes y he tratado de explicarle que no es así, pero no entiende.
- Creo que le debes una disculpa a mi novia – le dice Omer al otro hombre con el rostro completamente inexpresivo – ¡ahora! – le ordena.
Luego de unos minutos, en el que los hombres se miraron fijamente, el otro hombre dice.
-Lo lamento mucho, señorita, no fue mi intención ofenderla, digamos que es culpa de la copa extra de whisky que me tomé.
-No quiero verte cerca de Defne por el resto del tiempo que estés en esta casa, ¿me hago entender?
-Perfectamente, ahora me voy a dormir, hasta luego
- ¿Estás bien? – le pregunta Omer.
-Sí, ahora sí, de verdad que no sé qué le sucede, creo que me confunde con otra persona, te juro que no lo conozco.
-No tienes que jurarme nada, lo conozco bien es un gran empresario, pero como persona deja mucho que desear, si vuelve a sobrepasarse contigo, por favor no dudes en contármelo.
-Lo prometo, ahora será mejor que vaya a prepararme para la cena.
-Te acompaño hasta tu habitación, lo sé, lo sé, solo hasta la puerta
Cuando estuvo vestida y completamente lista para ir a la cena, escuchó unos golpes en la puerta, pero antes de abrir…
- ¿Quién es? – preguntó.
-El caballero que viene a escoltarla hasta la cena- escucha que dice Omer.
Abrió en seguida la puerta y se encontró con él, enfundado en un esmoquin negro hecho a su medida, no pudo evitar mirarlo de arriba a abajo.
- ¿Te gusta lo que ves?, porque lo que yo veo me dejó sin palabras, estás hermosa mi Defne. Mi Defne, que lindo se escuchó eso, pensó ella.
-Realmente estás distinto
- ¿Distinto?
-Si, ya no eres la bestia e incluso, eres más que un caballero, a mis ojos eres un príncipe.
-Entonces, tú serás mi princesa, ¿cierto? – le dice y le ofrece su brazo, ella lo acepta y se van juntos a la cena.
Aun no llegaban al comedor, cuando se escucha el grito de una mujer, al voltear y mirar de donde provenía, vieron venir corriendo a la asistente del hombre que había molestado a Defne.
-Está muerto – grita desesperada la mujer.
- ¿Cómo?, ¿Quién?,- fue lo que dijeron ambos al mismo tiempo.
-Mi jefe, está muerto, fui a su habitación, para ver si ya estaba preparado para la cena y lo encontré sobre la cama… muerto
Todos corrieron hacia la habitación del hombre, efectivamente estaba acostado sobre la cama, Omer se acercó y trató de buscar pulso, pero ya no tenía, además de que el cuerpo ya estaba helado.
-Debemos llamar a la policía – dijo una persona
-Yo lo hago – respondió una de las mujeres.
En menos de media hora, la casa estaba llena de policías que los interrogaban a todos, pero al parecer nadie sabía nada del homicidio.
-Tenemos cámaras de seguridad – dijo Omer – talvez ahí se pueda ver qué fue lo que sucedió.
Los llevó hasta donde se encontraba el guardia y podrían ver las cámaras de seguridad y las grabaciones.
Luego de un momento volvieron donde estaban todos y un policía se acerca a Defne y le dice.
-Señorita está usted arrestada.
-Pero, ¿Por qué?, yo no he hecho nada.
-Las cámaras de seguridad la muestran entrando a la habitación del occiso y fue la única persona que lo hizo, hasta el momento en que su asistente descubrió el cadáver.
-Pero, eso es imposible, yo no he ido a su habitación.
-Entonces debe usted tener una gemela o una doble, porque su rostro se ve claramente.
-Yo, no tengo…
Mia, la única explicación posible era que Mia la haya usado desde el principio solo para inculparla del homicidio.
¿Qué iba a hacer ahora?
CONTINUARÁ.
