LA BELLA Y LA BESTIA CAPITULO 5

CAPITULO 5

-Por favor Mía, no puedo seguir ayudándote, sácame de aquí, tú dijiste…

-Sí, sí sé lo que te dije, y lo sostengo, pero podrías darme solo tres días más, hasta el viernes.

-¿Por qué hasta el viernes?

-Así puedo volver el día lunes a ocupar el puesto de asistente y nadie se daría cuenta de nada.

-¿Estás segura que es solo hasta el viernes?

-Lo prometo, mi tarea ya está casi fue concluida.

-¿Eso quiere decir que ya encontraste a quien buscabas e hiciste lo que tenías que hacer?

-Mas o menos, pero ya tengo listo mi vuelo y estaré en Turquía el día viernes, en la noche nos reunimos y luego de eso, no volverás a saber de mí.

-Mía, ¿aún está en pie el trasladarme a otra ciudad?

-¿Por qué quieres irte?

-Creo que sería mejor que no viviéramos en la misma ciudad, alguien podría encontrarme y atar cabos.

-No había pensado en ese detalle, tienes razón, adonde tienes planeado irte.

-Déjame conversarlo con mi abuela y te respondo, ¿está bien?

-Bien, espero tu llamado y de inmediato comienzo a hacer los trámites, Defne, nuevamente gracias, lo que hiciste por mí, nunca voy a terminar de agradecértelo.

-Sí, bueno, te diría que no fue nada, pero la he pasado mal estas semanas, ya quiero alejarme de todo esto.

-Lo harás, el fin de semana ya estarás viviendo en el lugar donde decidas, ahora te dejo, debo hacer algunas cosas todavía.

-Bien, nos vemos el viernes entonces

-Nos vemos

Ni siquiera había pensado en irse de la ciudad, pero después de que su jefe le diera ese beso, sentía la necesidad de huir lo más lejos posible.

Por fin llegó a su casa, y como era de esperarse, su pobre abuela la esperaba muy angustiada, pero luego de que le contara todo lo que le había pasado, lo único que preguntó fue.

-¿Ese hombre no intentó propasarse contigo?

-No abuela, fue un completo caballero, él cuidó de mi durante todo el tiempo que me sentí mal, cuando ya me sentí mejor, me dejó dormir en su habitación, sola, – termina de decir al ver como su abuela cambiaba de expresión en el rostro.

-Habrá que agradecerle a tu jefe que te haya cuidado, ahora ve a ducharte, mientras te voy a preparar un té, que sé que te quitará la molestia estomacal.

-Abuela, tenemos que conversar de algo importante.

-Luego, mientras desayunamos, ahora ve a la ducha.

Mientras el agua caía por su cuerpo, Defne no dejaba de pensar en lo que había sucedido, y razón por la que su jefe la había besado, ¿Qué quería de ella?, y ¿sí sólo me quiere como alimento? y está jugando conmigo, como el gato lo hace con el ratón, pensó

-No, no, no – dijo moviendo enérgicamente su cabeza – debo convencer a la abuela que tenemos que irnos de esta ciudad, pero ¿adonde?

Mientras se vestía y maquillaba, pensaba en las razones que le daría a su abuela para irse de Estambul, al final llegó a la conclusión que la mejor razón sería…

-Abuela, me ofrecieron un trabajo – dice una vez que estuvo sentada a la mesa.

-Otro más.

-Si, te dije que este era temporal, pero gracias a mi desempeño, me ofrecieron una vacante en otra ciudad.

-¿Adonde?

-A la provincia, hoy me dirán a cuál ciudad, pero primero necesito saber, si te vas conmigo.

-No lo sé, llevo años viviendo aquí, no solo en esta ciudad, en este barrio, en esta casa.

-Lo sé, a mí igual me costará dejar todo, pero es por mi bien, y me gustaría mucho que vinieras conmigo.

-Y en ese nuevo trabajo, ¿tendremos donde vivir?

-Si abuela, tendremos una casa donde viviremos juntas, y yo tendré un trabajo, sería como empezar de nuevo, ¿Qué te parece la idea?

-Hagámoslo, mientras estemos juntas todo estará bien.

-Esa es mi abuela – le dice y se levanta para darle un gran beso en la mejilla – te quiero abuela, muchas gracias.

-Termina de desayunar

-No puedo, voy a llegar tarde al trabajo, nos vemos a la tarde -dice

-Eso siempre y cuando tu jefe no quiera que duermas afuera otra vez.

-No, no lo creo, me voy – dice, toma su bolso y sale apresurada de la casa.

Confiaba en que su jefe no le dijera nada por su retraso, era obvio, por lo menos para ella que este día llegaría tarde.

-Buenos días – saluda cuando llega a la oficina – el señor Omer ya llegó.

-Sí, hace horas, ha preguntado muchas veces por ti, hoy está de un humor terrible, lamento decirte que pidió que en cuanto llegaras fueras a su oficina.

-Gracias – le dice con una mueca, que pretendía ser una sonrisa.

-Te compadezco, es seguro que algo de lo que hiciste no le gustó y te espera una buena reprimenda.

-No me digas eso, que ya me da miedo, bueno, dejaré mis cosas en la oficina.

-Ponte una armadura, la vas a necesitar, seguramente todo esto es porque hoy llegaste tarde,

Defne fue a su oficina, se quitó el abrigo, dejó su bolso en el escritorio y se fue a la oficina donde la esperaba su jefe, ¿Por qué estaría enojado?, se preguntó, antes de dar unos golpes a la puerta.

-Adelante – escucha

Abre la puerta con cuidado y entra.

-Ya estoy aquí señor Omer – le dice

-Buenos días – le responde serio.

-Me dijo la recepcionista que usted quería…

-¿Por qué llegaste tan tarde?

-Bueno, yo, tuve que ir hasta mi casa, y me tardé más de lo que pensaba, mi…

-Si me va a decir que su novio no la dejaba venir, ahórrese sus palabras.

-No, yo no tengo novio.

-Así que no tiene novio, ¿entonces sería su marido?

-Si me dejara terminar, no tendría que adivinar – le dice molesta.

-Muy bien – dice mientras se acomodaba en la silla – la escucho.

-Solo le iba a decir que mi abuela no me dejó salir de la casa hasta que me tomé un té, de los que ella prepara para cuando me enfermo.

-Su abuela, ¿vive usted con ella solamente?

-Sí, – fue su respuesta, no quería que él supiera de su vida más de lo necesario.

¿Quién entendía a ese hombre?, cuando entró creyó que la fulminaría con la mirada, y ahora hasta parecía que le quería sonreír.

-Entonces, ¿para esto me llamó? – le pregunta

-En parte, le quería informar que esta tarde haremos nuestro primer viaje juntos.

-¿Viaje?, ¿juntos?, ¿hoy?

-Sí, sí, y sí, alguna otra pregunta.

Defne apretó el cuaderno que traía contra su cuerpo.

-Lo que sucede, es que tengo mucho trabajo atrasado y no sé si pueda…

-Defne no le estoy preguntando, se lo estoy informando.

-Pero, mi abuela – dice casi en un susurro – yo no sé si ella…

-Hable con su abuela, recuérdele que usted es una mujer adulta y además de eso, mi asistente, y si yo le digo que tiene que acompañarme a un viaje debe hacerlo.

Diablos, ¿Qué haría ahora?, lo que menos quería era estar a solas con él, esa era la razón detrás de su huida, y ahora tendría que pasar las 24 horas del día junto a su jefe.

Por otro lado, si el señor Omer le hubiera querido hacer algo, lo hubiera hecho anoche y se comportó como un perfecto caballero, quizás ella le sea completamente indiferente, y si es así, entonces, ¿Por qué la besó?

-Creo que el té de su abuela le sentó de maravilla, se ve usted muy bien, incluso diría hermosa.

-¿Yo?, si bueno… gracias, creo que es mejor que me vaya.

-Deje todo lo que está haciendo, hable con su abuela y vaya a preparar su maleta, a la una la quiero de vuelta, preparada para el viaje.

-Y ¿adónde se supone que vamos?

-A Rumania

-¿Rumania?

-¿La conoce?

-Solo he escuchado hablar de ella.

En Rumania, está Transilvania, la ciudad de donde se supone nació el primer vampiro, ese fue el primer pensamiento que se le cruzó por la mente a Defne

-¿Debo hacer reservaciones en algún hotel en particular?

-No, nos quedaremos en mi casa.

-¿En su casa?

-¿Hay algún problema con eso?

-Bueno sí, si debo ser sincera, no me sentiría cómoda quedándome en su casa, los dos solos.

-No estaremos solos, cada año un grupo de empresarios, entre los cuales me cuento, nos reunimos para hacer negocios, que nos ayudan a seguir creciendo en nuestros rubros, todos ellos, más sus asistentes nos alojaremos en mi casa, ahora, podría ir a preparar su maleta, que el avión nos espera a las dos en el aeropuerto.

-Está bien señor.

Luego de una extensa conversación con su abuela, logró convencerla que debía ir al viaje, así que, aquí estaba sentada en el avión, esperando despegar rumbo a Rumania.

-Le recomiendo que duerma – le dice su jefe – al llegar tendremos mucho trabajo, somos los anfitriones.

-No puedo, estoy un poco nerviosa.

-¿No le gusta volar?

-Esta es mi primera vez.

-Entonces, me sentaré a su lado, así si necesita tomar de mi mano, la tendrá cerca.

-No, no creo que lo necesite, pero gracias.

Pero si la necesitó.

Cuando el avión comenzó a moverse para despegar, se le cortó la respiración, e instintivamente cerró los ojos, entonces, sintió la mano de su jefe tomar la suya y lo escuchó decir palabras que lograron tranquilizarla.

Cuando abrió los ojos, le dedicó una sonrisa.

-Gracias – le dice, luego intenta retirar su mano, pero él se lo impidió.

-Entonces también les teme a los aviones.

-Como le dije, esta es la primera vez que subo a uno.

-Debo suponer que lo mismo sucede conmigo.

-¿Cómo?, no entiendo lo que me quiere decir.

-Me pregunto si le tienes miedo a todos los hombres o yo soy el primero.

-No yo…

-No me mientas, me di cuenta cuando te besé esta mañana, estabas aterrada, tanto así que no pudiste decir ninguna palabra.

-En cuanto a ese beso, usted me sorprendió y no supe cómo actuar.

-¿Entonces? sí quiero volver a besarte, ¿te debo avisar?

-No, yo no quiero decir eso

-¿Entonces no te aviso?

-Señor Omer, usted es muy extraño, en la mañana me besa, luego en su oficina parecía que me quería fulminar con la mirada y ahora me dice todo esto, entonces no entiendo nada…

-Defne, silencio – le dice – ahora voy a besarte, solo te aviso para que no te tome por sorpresa.

Ella nunca se habría imaginado que, un segundo después, la tiraría hacia él, que la apretaría contra su cuerpo y asaltaría su boca.

Y tampoco habría imaginado que, cuando ella intentara romper el contacto, él le acariciaría la espalda de arriba a abajo y le arrancaría un gemido de placer al devolverle el beso.

Sencillamente, no lo pudo evitar, los labios de su jefe eran demasiado cálidos, demasiado intensos, demasiado sensuales. Sabían a gloria.

Mientras él la seguía besando, ella sentía como sí, había encontrado lo que tanto necesitaba, lo que estaba buscando y lo que ya no esperaba encontrar.

Durante los minutos siguientes, Defne se dijo que estaba cometiendo una locura, pero se sentía demasiado a gusto en los brazos de su jefe.

CONTINUARÁ.

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