LA BELLA Y LA BESTIA CAPITULO 11 Y FINAL

CAPITULO 11 y FINAL

Al segundo día de estar de vuelta en la casa, Omer entendió que la abuela de Defne, no les permitiría estar a solas.

-Tenemos que casarnos – dice una tarde mientras estaban sentados junto a la chimenea, la abuela los dejó por un momento mientras iba al baño, vuelvo enseguida, les recalcó.

– ¿Qué? – exclama Defne.

-Sí, lo he estado pensando y creo que es lo mejor

-Pero, no me puedes decir esto así, como si fuera nada.

-No, mi amor no…

-Yo pensé que cuando me pidieran matrimonio lo harían de una manera más romántica, no como si me dijeran que fuéramos al supermercado a comprar para hacer la cena.

-Lo siento, perdóname, – al instante se levanta solo para ponerse de rodillas, de la cartera de su pantalón saca una caja pequeña de color rojo, la abre frente a ella y queda expuesto un hermoso anillo, y dice, – mi amada Defne, la mujer que me cambió la existencia, que me enseñó lo que es la felicidad y a la que amo más que a mi propia vida, ¿me harías el honor de aceptar ser mi esposa?

-No, – responde ella

– ¿No?, pero yo creí que… – comienza a decir al borde de la desesperación, pero al mirar su rostro se da cuenta de que ella está sonriendo – ¡ah!, ya entiendo, esto es la venganza por lo que hice antes, por no ser romántico al pedirte matrimonio.

-Claro que sí, – dice ella.

-Está bien lo entiendo, buscaré una manera más romántica para pedirte que te cases conmigo.

-Claro que sí – repite ella – obvio que acepto casarme contigo

-¿De verdad?

-Pues sí, a menos de que te hayas arrepentido y quieras pedírmelo de nuevo.

-Nunca me arrepentiré y te prometo que tú tampoco lo harás, te amo, – a continuación, la besa

-¿Que te parece si esta noche hacemos una cena especial y se lo comunicamos a tu abuela?

-Quizás de esa manera nos permita estar a solas – le dice sonriendo.

-Me muero por hacerte el amor, pero sabré esperar hasta que estemos casados.

-¿Estás seguro?

-No, la verdad, no

La abuela de Defne, aceptó encantada darles la bendición para que se casaran.

-Una vez que termine el juicio, nos casaremos enseguida – le notifica él

-Pero lo harán en Turquía, ¿me imagino?

-Por supuesto, mañana hablaré con una agencia encargada de bodas, para que comiencen con los preparativos, quiero que todo sea hermoso, porque para mí, será el día más importante de mi vida.

Los siguientes días, Defne se vio envuelta en el torbellino de los preparativos de la boda, tuvo que elegir el vestido a través de video llamada, su abuela le ayudó en eso, además de elegir el pastel, el lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia, todo.

Todo aquello le ayudó a olvidarse que el juicio estaba cerca.

Omer se reunía con el abogado y hacia y recibía muchas llamadas de Turquía, pero aún no tenían noticias de Mia, tal parecía que se la había tragado la tierra.

Por fin llegó el día del juicio, ella debía comparecer acompañada de su abogado, también estaba en la sala, Omer, su abuela, su excompañero, la mujer que vio esa noche y otro hombre que ella no conocía.

La primera en subir al estrado fue ella, contestó las preguntas de la defensa, como la de los fiscales, afortunadamente, el abogado había trabajado mucho con ella, en la manera correcta de contestar sin contradecirse, y salió airosa de todo.

Luego, la fiscalía, mostró el video de la noche del asesinato, dejando muy en claro que la única persona que entró a la habitación del hombre había sido ella, pero su abogado contrarrestó esa prueba, con el video que obtuvieron del restaurant, ahí se podía ver claramente a Mia, con su cabello corto, liso y negro, llegar al lugar, luego dirigirse al salón privado, luego de unos minutos llega ella, con distinto color de pelo, además de tenerlo con rulos y largos.

El abogado, les contó que Mia, era hija de un matrimonio que perdió todo por la codicia del empresario, y no conforme con eso, él se atrevió a hacerle una propuesta indecente, sí se acostaba y tenía intimidad con él, le devolvería su casa, pero el hombre no cumplió.

Todo eso fue corroborado por el testimonio escrito de la empleada de la casa del mismo hombre, quien presenció cuando él, primero le propuso el trato, luego cuando ella pasó la noche en la habitación de su jefe, por lo que se puede presumir que esa fue la razón, para que Mia armara toda esa escena, así asesinarlo e inculpar a Defne.

El abogado también describió la manera en la que Mia, logró engañarla con la historia de los vampiros, para eso, hizo pasar al estrado, a su excompañero y luego a la mujer que lo había acompañado, ellos también fueron muy claros en sus respuestas, sobre todo frente a las preguntas de la fiscalía.

Por último, pasó al estrado el extraño que acompañaba a Omer.

Resultó ser que ese hombre, era un detective privado, él la había seguido, desde el mismo día que Omer se percató que ella no era la misma mujer, que había sido su asistente en el último mes.

Lo hizo por más de un mes, todos los días, desde que ella salía de su casa, hasta que llegaba de vuelta, tenía fotos de los taxis que la pasaban a buscar y de las veces que ella había ido al edificio, supuestamente a verificar que no haya sido mordida por Omer, todo estaba documentado con fotos y las fotos tenían, fecha y hora, también tenía fotos del lugar que ahora ya no existía como clínica privada, desaparecieron el mismo día que Defne pisó suelo rumano.

El juicio fue extenso y agotador, el fiscal estaba convencido de que ella era culpable y que todo el cuento de los vampiros era solo una mentira.

Por su parte, su abogado, trataba de demostrar que ella había sido engañada, con el propósito de parecer culpable de asesinato, lo que más jugaba en su contra, era que, no habían podido encontrar a Mia.

Por fin, luego de tres largos días de juicio, se daría conocer el veredicto.

Ella no pudo dormir en toda la noche, los nervios se lo impidieron, pero a la mañana siguiente, se levantó y se maquilló de tal manera de que no notaran sus ojos cansados.

El abogado la pasó a buscar y Omer se fue con la abuela.

La sala estaba prácticamente vacía, solo estaba Omer, su abuela, el fiscal y su ayudante, ella y su abogado, luego de esperar por diez minutos, por fin aparecieron los jueces y tomaron ubicación frente a ellos.

El juez encargado de leer el veredicto la hizo ponerse de pie, y su abogado se levantó junto con ella.

-Primero que todo debo decir, que el veredicto fue dividido, durante el tiempo que hemos trabajado para la ley, nos hemos topado con increíbles historias y por momentos nos cuesta creer que sean verdad, por eso es importante tener pruebas que corroboren esa historia, creemos que existen suficientes evidencias para creer que su historia en particular aunque fue ilógica, sobre todo en el siglo en el que vivimos, resulta ser verdadera, por esa y solo esa razón, señorita Defne Topal, hemos decidido por cuatro votos contra uno, declararla inocente del cargo de asesinato.

Apenas escuchó esas palabras, ella dejó salir todo el aire que había retenido en sus pulmones, y escuchó a su abuela sollozar a su espalda.

-Tiene usted libertad de poder hacer lo que quiera, si quiere puede quedarse a disfrutar de nuestro país, o puede regresar al suyo.

Luego, sin más, los cinco hombres se retiran de la sala y ella puede abrazarse a Omer y soltar todas las lágrimas que se habían acumulado.

-Ya soy libre y todo gracias a ti, mi amor, gracias – le dice en sus brazos.

Luego se suelta de él para abrazar a su abuelita y tranquilizarla, la pobre lo pasó muy mal, pero no había dicho nada delante de ella, luego de que la anciana se relajara, pudo darle las gracias al abogado.

Por fin toda la pesadilla había terminado, saliendo del juzgado, Omer las llevó a almorzar a un elegante restaurant, y desde ese mismo lugar, arrendó un avión que los llevaría de vuelta Estambul.

Que feliz se sintió en el momento en el que pisó suelo de su país, de su ciudad, Omer las llevó hasta la casa donde vivía con su abuela y luego él se fue a la suya.

Durmió toda la noche, sabiendo que ya no existían motivos para tener miedo, salvó que Mia, quisiera hacerle algún daño, pero eso tampoco logró cambiar su estado de ánimo, porque mientras Omer estuviera a su lado esa mujer no lograría dañarla.

Unos días después de haber vuelto a Estambul, su vida volvió a la normalidad, siguió siendo la asistente de Omer, y se había propuesto seguir siéndolo, aun cuando fuera su esposa.

-Defne!, ¡Defne! – escucha que le dice su abuela una noche

-Abuela no me asustes gritando de esa manera

-Mira, ve la televisión.

Ella prestó atención a lo que le decía su abuela y casi se cayó del asombro.

Encontraron el cuerpo de una mujer tirado en un callejón, en la pantalla del televisor se podía ver la foto de Mia, mientras la periodista contaba que todo era muy extraño, porque al momento en que llegó la policía al lugar, encontraron que la mujer no tenía ninguna gota de sangre en su cuerpo.

-Como si alguien la hubiera succionado de su cuerpo, tampoco se encontraron heridas graves como para presumir que esa sea la razón de la pérdida de la sangre – contaba la periodista.

Los demás comentarios ella no pudo escucharlos, y su abuela al verla tan pálida, apagó de inmediato el televisor y corrió a servirle un vaso con agua.

-¿Te encuentras bien?, Dios, no debí mostrarte la noticia.

-No abuela, estuvo bien que me la mostraras, era necesario para saber que todo terminó definitivamente, solo me sorprendió la manera en la que ella murió.

-Es una pena hija, pero debes pensar que, por culpa de esa mujer, viviste el peor episodio de tu vida, y que, de no ser por Omer, seguramente estarías recluida en una cárcel, en un país que no conocías.

-Lo sé abuela, pero igual no puedo dejar de compadecerla.

-Es que mi niña tiene un corazón muy grande, – en ese momento comenzó a sonar el timbre del teléfono, era Omer, ella creyó que él también había visto la noticia y que por eso llamaba, pero se equivocó.

-¿Cómo está la novia más linda del mundo? – le dice

-Muy bien y tú ¿cómo estás?

-Nervioso

-¿Nervioso?

-Claro, me voy a casar por primera vez. – le responde

-Y espero que sea la única.

-Claro que sí, nunca voy a amar a nadie más que a ti

Luego de eso, la conversación se extendió y el tema de Mia, nunca más se volvió a tocar entre ellos, quedó absolutamente en el olvido.

Por fin llegó el día tan esperado por ambos, y claro por la señora Turkan, que proclamó a los cuatro vientos que su nieta se casaría con un millonario y que ella se iría a vivir a una mansión, bueno de cierta forma era verdad, porque Omer la llevaría a vivir a la casa de invitados, que

era incluso más grande que la suya, ahí estaría cerca de ella, pero en su propio espacio, dejándoles a ellos la intimidad que necesitarían los recién casados.

Omer dejó que ella eligiera el lugar para la luna de miel, Defne sabía muy bien donde quería ir, a la casa de Omer en Rumania, le dejó muy en claro que quería la casa solo para ellos, porque iba a hacer realidad todos los sueños que se vieron truncados por las interrupciones de su abuela.

A Omer, le fascinó la idea.

La música acompañaba sus pasos y, aunque la iglesia estaba llena, Defne no veía a nadie que no fuera, el alto y apuesto hombre que la esperaba al pie del altar, vestido con un elegante smoking y sin apartar la mirada de ella. Parecía algo rígido, pero cuando ella fue a ocupar su lugar junto a él, la recibió con una hermosa sonrisa.

—Me alegro de que estés aquí —murmuró él.

—Y yo —murmuró ella.

—Queridos amigos —dijo el ministro, dando inicio a la ceremonia nupcial.

Omer juró amarla y cuidarla con una voz firme y aterciopelada, y ella correspondió con tranquilidad y dulzura, conteniendo las lágrimas como pudo al oír las palabras que la declaraban como esposa de su amado Omer

—Estás temblando, cariño —dijo él

—Es que nunca me había casado.

—¡Y no volverás a hacerlo! —prometió él, haciéndola reír.

Luego salieron al exterior, y mientras posaban para las fotografías y les echaban arroz, Defne se dio cuenta de que, como siempre había esperado, ese era el día más feliz de su vida.

Omer y ella lograron robar unos momentos para estar solos, antes de que todos se reunieran para celebrar.

—Qué hermosa estás —dijo Omer con ternura—. Más hermosa que nunca —murmuró, tomando sus manos y mirándola a los ojos—. Creía que se me iba a detener el corazón cuando te vi entrar a la iglesia.

—Y tú estás muy guapo igual, no he podido quitarte los ojos de encima. Él sonrió, besándole las manos.

—¿Eres de verdad mi mujer? —le preguntó, como si no pudiera creer.

—Lo soy, y desde hace mucho —susurró ella, y se sintió segura y feliz cuando él la rodeó por la cintura y la besó.

Luego, él la separó un poco para contemplar su rostro y mirarla a los ojos.

—La quiero con todo mi corazón, señora Iplikci — dijo—. Gracias por ser mi esposa. Señora Iplikci, esposa de Omer Iplikci, su jefe. Oh, qué maravilloso se escuchaba.

—Te amo —murmuró emocionada.

-Te amo – le dice él

Y se besaron una vez más, antes de que comenzaran a llegar los invitados.

Fin.

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