
CAPITULO 8
Después de una maravillosa noche de placer, haciendo el amor con Omer, Defne durmió hasta tarde, cuando despertó, él no estaba a su lado, por un momento se le cruzó por la mente que eso significaba, que él había conseguido lo que quería y le estaba dando la oportunidad de irse, pero al verlo en la puerta con una bandeja en las manos, todo temor se esfumó de su mente.
-Buenos días – la saluda
-Buenos días – responde y le dedica una hermosa sonrisa
-Te ves realmente hermosa y… satisfecha – dice él riendo – ¿tienes hambre?
– ¿La verdad?
-Siempre – le dice Omer
-Lo de satisfecha lo respondo luego de comer, porque tengo mucha hambre.
-Lo supuse después de todo el ejercicio que realizamos anoche.
Defne se acomodó en la cama y él le puso la bandeja en sus piernas, luego se quitó el pantalón del pijama y desnudo se metió debajo de las sábanas.
-Es justo que estemos en igualdad de condiciones – le dice al ver que ella lo miraba.
-Eres un sinvergüenza – dice ella riendo.
-Creo que, desde anoche, no hay parte de mi cuerpo que no conozcas, además este fin de semana, la ropa solo nos estorbará.
-Estoy de acuerdo – dice y comienza a comer – sabes que, eres el primero que me trae el desayuno a la cama.
-Me alegra saber que he sido el primero.
-Ah!, en cuanto a eso…
Él tomó su mano.
–¿Por qué no me lo contaste? –le preguntó en tono cariñoso, mirándola con ternura.
–No sé, no me pareció importante, creo que hasta se me olvidó.
–Quería que nuestra primera vez juntos fuese especial para ti, pero si hubiese sabido que eras virgen habría tenido mucho más cuidado.
Ella cerró los ojos, le dio un vuelco el corazón, él le estaba diciendo todo lo que ella quería oír, la estaba mirando como quería que la mirase, e incluso la estaba acariciando al mismo tiempo.
Abrió los ojos y lo miró fijamente, el deseo hizo que se le cortase la respiración.
–Fue especial. Y me trataste con cuidado –susurró.
–Para mí es un honor que, decidieses descubrir conmigo a la mujer apasionada que hay en ti.
–Me hiciste sentir especial, deseada.
-Prometo que será así siempre, porque lo eres.
En silencio, se dedicaron a terminar su desayuno, una vez que saciaron su hambre de comida, saciaron el hambre del uno por el otro, haciendo el amor, así comenzó su primer día juntos, Omer continuó siendo tan romántico y apasionado como la noche.
A Defne le habría resultado sencillo pensar que aquello era real, pero tenía que recordar que, mientras que la pasión y el deseo eran reales, todo lo demás tenía fecha límite, cuando uno de los dos dejara de desear al otro, se terminaría.
El lunes volvieron de cierta manera a la realidad, ella volvió a su oficina, aun con el problema de los clientes, pero tal como le dijo su amiga, Omer la había ayudado a desestresarse, porque llegó renovada para encargarse de la empresa y comenzar a buscar alguna solución para no irse a la quiebra.
Durante el fin de semana, aun cuando Omer le pidió que le contara cuales eran las consecuencias de haber perdido a empresas Trambas como clientes, ella se negó rotundamente a contarle, no quería hacerlo participé de lo que ella hasta ese momento consideraba una derrota.
Cerca de las once de la mañana, entró su asistente, traía una carpeta llena de documentos.
-¿Qué es eso? – le preguntó
-Son buenas noticias
– ¿Cómo así?
-Desde hace una hora, he estado contestando llamadas, de dueños de pequeñas empresas que están pidiendo nuestros servicios.
– ¿Es verdad lo que me dices?
-Sí, así que anímese porque tendrá una semana llena de reuniones, perdón por lo que le voy a decir, pero creo que lo mejor que le pudo pasar fue que ese hombre desapareciera de su vida, usted merece algo mejor, mucho mejor.
-Gracias – le dice ella.
-Apropósito, llegó algo para usted – la mujer dejó la carpeta sobre el escritorio y salió de la oficina, para luego volver con un gran ramo de rosas blancas – esto acaba de llegar para usted.
Ella sonrió al verla, sabía muy bien que se las había enviado Omer.
-Me gusta verla así, sonreír feliz, quien sea responsable de esa sonrisa merece estar a su lado.
-Vaya, no sabía que estabas tan pendiente de mis estados de ánimo.
-Lo siento, no fue mi intención molestar.
-Estoy bromeando, – le dice – por favor, puedes conseguirme un jarrón para dejar las flores, las quiero aquí en mi escritorio.
-Por supuesto, enseguida lo hago.
Durante el día, se sumaron más clientes o posibles clientes, por lo que su agenda se llenó de reuniones.
Para el día viernes ya contaba con tantos clientes, que la pérdida de las empresas Tramba no significó ningún cambio, todo continúo siendo normal y gracias a Dios el miedo a la quiebra se quedó en el olvido.
Tiempo después mientras estaba en la casa de Omer, con una copa de vino en la mano, pensaba en lo mucho que le cambió la vida en estos pocos meses, pasó de tener su vida totalmente planificada, a no saber qué sucedería con ella al día siguiente, pero estaba aprendiendo a vivir así, Omer era el principal causante de todo y también la razón de la felicidad que la embargaba.
—¿Dónde están esos pensamientos, hermosa Defne? – escucha que le dice, sacándola de sus pensamientos
—¿Qué?
-Es hora de cocinar la cena – le dice mientras la abraza por la espalda.
– ¿Te molesta si te miro mientras cocinas?
—¿Y qué te hace pensar que vas a estar mirando cómo cocino?, Voy a cocinar un curry tailandés y tú vas a ayudarme.
—No creo que sea buena idea, pero lo haré – le dice mientras lo sigue hasta la cocina
—Desearías no haber aceptado hacer esto, ¿verdad? —dijo él, intentando no reírse.
—No — le responde mientras rebanaba una cebolla, y se llevó la mano para secarse las lágrimas, pero él se la tomó antes de que pudiera hacerlo.
—Te meterás el jugo en los ojos y llorarás más —tomó una servilleta de papel y le secó las mejillas con delicadeza
—Será mejor que uses estos protectores, antes de que te pongas peor —dijo mientras se los acomodaba—. Ya, ¿así estás mejor?
—No permitas que te engañen las lágrimas. Puedo encargarme de esto —dijo—. No puede ser tan difícil, ¿no?
—No lo es. Solo asegúrate de no frotarte los ojos, ni te toques cerca de la boca. Ni de ningún otro sitio… sensible —dijo
—¿Sensible? —preguntó con un nudo en la garganta.
—Sí, no quiero pagar las consecuencias, cuando después te recorra con mi lengua.
—Ah —dijo, sonriendo
Omer además de ser un hombre muy apasionado, era… simplemente maravilloso, demasiado perfecto para ser real.
-No puedo imaginar cómo era la vida cuando vivía solo aquí – le había dicho esa noche, después de hacer el amor.
Buscó en sus ojos el significado de sus palabras.
De repente, se sintió esperanzada. No porque pensara que Omer la amara, sino porque ella cada vez lo quería más, y tenía la esperanza de que él también sintiese algo, y de que aquel cariño pudiese mantenerlos unidos. Si así era, tal vez incluso podrían tener un futuro.
Por miedo a preguntarle que quiso decir realmente con esa frase, prefirió fingir haberse quedado dormida, sintió como él la acomodaba entre sus brazos y le daba un beso en la frente, como lo hacía cada vez que se dormía.
A la mañana siguiente, cuando despertó, Omer no estaba a su lado en la cama, se levantó y desde la puerta del dormitorio le preguntó
– ¿Estás en el baño?, amor
¿Amor?, caminó unos pasos hasta llegar a la cama, ahí se dejó caer sobre ella, ¿amor?, trató de recordar si durante todos los meses que llevaban juntos, Omer alguna vez le había hablado de amor, y concluyó que nunca había sucedido, nunca le había pedido que fueran algo más que amantes
La esperanza que había empezado a crecer en el interior de ella, por lo que había dicho la noche anterior, comenzó a morirse de la misma manera en la que nació, solo por darle ella un significado especial a algo que no lo tenía.
Omer no la amaba, de otra manera ya se lo hubiera dicho, y ¿ella?, ella se había enamorado, y eso no estaba en el acuerdo, sin compromisos, sin condiciones, hasta que uno de los dos no desee al otro, esas fueron sus propias palabras, el amor no estaba en su acuerdo.
Como autómata comenzó a preparar sus maletas, el amor era algo que crecía con el tiempo, había escuchado decir una vez, si era verdad, vivir con Omer lo único que haría seria acrecentar lo que ya sentía por él.
Por esa razón debía alejarse, antes de que ya no pudiera vivir sin él, aún estaba a tiempo de olvidarlo y comenzar una vida lejos del hombre del que se había enamorado.
Con sus maletas ya preparadas, esperó a que él llegara, durante ese tiempo, se armó de valor para decirle adiós.
– ¿Qué significa esto? – fue lo que escuchó.
-Yo… me voy
-Pero, ¿Por qué?
-Porque es lo correcto, estaba en el acuerdo que hicimos cuando todo esto comenzó.
-No entiendo, ¿hice algo?, ¿dije algo?
-No, tú no hiciste nada, es solo que yo incumplí el acuerdo, por eso debo irme
-¿De qué acuerdo me hablas?, por Dios Defne , explícame, porque no entiendo nada.
-Dijimos sin compromisos, sin condiciones.
-Sí, lo recuerdo, y ¿Qué parte no cumpliste?
-No puedo seguir viviendo aquí, porque me he comprometido contigo más de lo que debía.
-Podrías dejar de hablar en clave y decirlo directamente, por favor.
-Tengo que irme, porque creo… que me estoy enamorando de ti, y eso no estaba en nuestro trato.
Él la mira muy serio, como tratando de asimilar lo que ella le acaba de decir, aprovechando su desconcierto, ella toma sus maletas y camina hacia la puerta que daba a la calle.
CONTINUARÁ
