EL AMOR SIMPLEMENTE LLEGA CAPÍTULO 6

CAPITULO 6

Durante lo que pareció una eternidad, ninguno de los tres dijo nada, y manteniendo el silencio, Omer empezó a subirle el vestido y abrocharle la cremallera, entonces, la sostuvo en sus brazos, luego de eso, Dennis recuperó el habla:

—¿Qué diablos está pasando aquí? – le grita a Defne —¿Por qué, en el nombre de Dios, estabas dejando que te manoseara de esa manera?

Apartándose de Omer, Defne empezó con voz quebrada:

—Lo siento, yo…

—¿Por qué Defne, por qué?, y con él, además

—Lo siento —repitió ella a punto de llorar— No quería que te enteraras de esta manera…

—¡Apuesto a que no! —le gritó furioso — te respeté Defne, te cuidé, hice todo lo que creí que tú querías, pero veo que me equivoqué, debí imaginarme que esto era lo que querías, revolcarte en un baño, de haberlo sabido, hace mucho tiempo te hubiera traído a uno.

– ¿Quién demonios te crees?, ¿Cómo te atreves a hablarle a así a Defne – le reclamó Omer

Ignorando su interrupción, Dennis prosiguió:

— ¡Y es así como me pagas! A sólo unas semanas de la boda, pensé que podía confiar en ti, pero me has humillado y me has puesto en ridículo por completo, y no sé por qué, no sé qué he hecho para merecer esto… Lo menos que me debes es una explicación, aunque nada de lo que me digas podrá disculpar tu comportamiento… Cuando nos comprometimos pensé que tenías belleza, cerebro y clase… Pensé que serías una buena esposa y una maravillosa anfitriona, un apoyo real a mi carrera… Pero ahora veo que cometí un error terrible, así que no pienso seguir adelante con la boda y quiero mi anillo de vuelta —entonces puso tono de asco—. Ningún hombre perdonaría que su prometida actuara como una cualquiera…

—Ya, es suficiente —le dice Omer— por lo que entiendo tú eres el novio de Defne, y estoy de acuerdo en que te debemos una explicación y voy a dártela, pero primero quiero que te disculpes con ella.

—¿Disculparme yo?, parece que no me conocieras Omer, jamás en la vida me disculpo, ni por lo que hago, ni por lo que digo.

– ¿Ustedes… se conocen? – pregunta Defne

-Por supuesto que lo conozco, él es el hombre que te dije que quería levantar su empresa nuevamente, quiere quitarme lo que es mío por derecho.

-¿Él, es tu principal competidor? – pregunta Defne

-Sí, el mismo, y como verás mi querida ex novia, él solo te quiere tener porque eras algo de mi propiedad, pero estoy seguro de que ahora que ya no somos nada, serás desechada como lo que eres, una basura.

– ¿Yo no era de tu propiedad? – fue lo que pudo decir ella.

-Escúchame, Dennis sé que estás furioso, pero yo no sabía que precisamente eras tú el novio de Defne.

-Por favor no, no nos pisemos la capa entre magos, te querías vengar de mí por llevarme a todos tus clientes y encontraste lo que pensabas era mi talón de Aquiles, pero te tengo noticias Omer, yo no tengo puntos débiles, para mi ella era solo un adorno necesario.

-Eres un maldito – le dice ella.

-Así que te la puedes quedar, úsala si es que aún lo quieres y luego, bueno ya eso es tu problema.

-Maldito Dennis – le dice Omer, dándole un puñetazo, con lo que lo tiró al suelo, luego de ahí lo volvió a levantar, solo para volver a golpearlo – no te atrevas a insultarla.

Desde el suelo y con el labio partido, Dennis mira con tanto odio a Omer, luego escupe sangre, se levanta y le dice.

-Si crees que esto quedará así, estás muy equivocado, me pagarás todas las humillaciones de esta noche, eso te lo juro.

Cuando termina de hablar, sale del baño, dejándolos solos, por lo que Omer toma de la mano a Defne y le dice

-Vamos

-No, quiero estar sola

– ¿Por qué?, ¿me vas a decir que creíste lo que Dennis dijo?

– ¿Por qué no?, siempre me pareció tan irreal todo lo que sucedió con nosotros, muchas casualidades

-Yo no sabía que Dennis era tu novio, nunca me dijiste su nombre.

-Ah, por favor Omer, ustedes se conocen de hace años, fueron competidores directos, me vas a decir que no te informaste que pasaba con él, para saber cómo quitarle sus clientes.

– ¿Acaso me estas acusando de haberte usado para sacar a Dennis del camino?

Ella no respondió a su pregunta.

-Te equivocas conmigo Defne, no necesito usarte para sacar a Dennis de mi camino, me basto solo con mi trabajo y esfuerzo, de verdad, lamento mucho que pienses de esa manera.

-¿Qué otra cosa quieres que piense?, apareces en medio de la noche, en un camino donde prácticamente no transita nadie más que los que vivimos en ese lugar, luego me comienzas a acosar y yo como una estúpida sin darme cuenta, caí en tu juego.

-Ya te lo dije, – le dice él acercándose – esto no es juego para mí.

Y como para demostrárselo, la toma por los hombros y la besa, pero aquel beso no tenía nada de tierno, ni siquiera podía decir que era pasión, ese beso estaba cargado de rabia, de dolor, era más bien un castigo por lo que ella le acababa de decir.

Poco a poco, la rabia fue dando paso al deseo nuevamente y ella le permitió el acceso a su boca, pero cuando levantó las manos para pasarla sobre sus hombros, él se detuvo.

-Estás buscando excusas para alejarte de mí, sabes bien que es así, porque tienes miedo a lo que sentimos cuando estamos juntos, pero esta fue la última vez que yo te busco, la cuarta vez que nos veamos, tendrás que venir tú por mí, y así sabre que quieres terminar lo que comenzamos esta noche, pero vendrás sin condiciones y dispuesta a disfrutar de todos los placeres que nuestros cuerpos nos quieran dar, te espero.

-No me esperes, porque no iré

-Si, vendrás, porque lo que sientes con mis caricias no lo sentirás con nadie más.

Y se fue, así sin más, la dejó sola en el baño, luego del huracán que había vivido esa noche, no solo en sus brazos, sino todo lo sucedido con Dennis

El lunes en la mañana, y como ya lo suponía, al llegar a la oficina, se encontró con los abogados de las empresas Tramba.

Ella los hizo pasar a su oficina.

-Ustedes me dirán caballeros, – les dijo.

-Hemos venido por órdenes de nuestro presidente, venimos a poner fin a nuestro contrato, como empresa ya no necesitaremos de sus servicios.

Defne no dijo nada, no pensaba pelear por mantener a Tramba entre sus clientes, aun cuando este fuera el más grande de todos.

-Claro está, sabemos que tendremos que pagar una indemnización, lo que haremos sin problemas, solo esperamos recibir de su parte el mismo trato.

-Por supuesto que sí, si me permiten llamaré a nuestro departamento jurídico y con ellos terminan de hacer todo el papeleo – les dice con una linda sonrisa.

Solo les tomó un par de horas y habían perdido al mejor de todos sus clientes, Tramba sabía muy bien, el duro golpe que le estaba dando a Defne, y ella entendía que tendría que encontrar nuevos clientes, o su empresa podría irse a la quiebra.

Durante esa semana no solo se vio enfrentada a la necesidad de encontrar nuevos clientes, sino también a ser el tema obligado de todos a su alrededor, al parecer, Dennis había divulgado la información, de que él había roto el compromiso, por esa razón también terminó su contrato con la empresa de Defne, razones para ambas cosas, ella no era suficientemente buena para estar a su lado.

Defne tenía cosas más importantes en que pensar como para desmentir lo dicho por Tramba.

 Para el día viernes no había conseguido ningún nuevo cliente, por lo que decidió hacer una reunión para explicar la situación de la empresa.

En la mañana de ese día, trajeron flores para ella, y dentro venía una pequeña tarjeta, al abrirla y leerla, solo traía escritas dos palabras.

“Te espero”

No hubo necesidad de pensar mucho para saber que eran de Omer.

-Y ¿esas flores? – pregunta Nihan al entrar a su oficina -¿no me digas que son del pelmazo de Dennis?

-No, no son de él.

-Y entonces, ¿de quién son?, ¿me vas a decir que te las envió el motorista desconocido?

-Ya no es desconocido

– A, ¿no?

-No, se llama Omer, amiga llegaste justo en el momento en el que más necesito conversar con alguien, para ver si así puedo aclarar mi mente.

-Pues ya estoy aquí, soy toda oídos.

Luego de que Defne le contara todo lo que había vivido con Omer y lo sucedido en el baño, su amiga solo la miraba con la boca abierta.

-¿Defne?, ¿tú?, ¿en un baño?

-Si, lo sé, es lo más vergonzoso que he estado a punto de hacer.

-Por favor, ¿de qué vergüenza me hablas?, no sabes lo que daría yo para que un hombre actuara así conmigo, al grado de verme y desearme con tal locura.

-Nihan, créeme, no es nada agradable, por momentos siento que me voy a morir si no dejo que él me toque.

-Y ¿Qué tiene eso de malo?

-No me gusta, no soy yo, nunca quise esto para mi vida.

– ¿Qué vida?, ¿de qué vida me hablas?, antes eras una mujer absolutamente aburrida, tu relación con Dennis, tu manera de trabajar, eso no era vida.

-Pero es lo que quería para mi futuro…

– ¿Qué?, ser un mueble para un hombre desgraciado como Tramba, porque eso fue lo que dijo, o ¿me equivoco?

-No, lamentablemente no te equivocas.

-No, si lo he dicho antes, Dios le da dientes a quien no sabe comer, por favor, no entiendo que haces aquí, hay un hombre que te espera, un hombre que te hace feliz, con el que has despertado a la vida, toma tus cosas ve a buscarlo.

-No puedo, no ahora, mi vida está hecha un caos, la empresa por la que he luchado por tanto tiempo está a punto de desplomarse y no sé qué puedo hacer para que eso no suceda.

-Lo siento mucho, amiga, si hay algo en lo que te pueda ayudar.

-Gracias Nihan, si lo hubiera ya te lo hubiese dicho.

-Con mayor razón aceptaría la invitación del motorista, estás bajo mucha presión, conozco una manera maravillosa para desestresarse, estoy segura de que el motorista también la conoce, y estará encantado de enseñártelas.

-Nihan, tú nunca cambiarás.

-Amiga, la vida es muy corta como para desperdiciarla, hay muchas personas que darían lo que fuera por estar en tu lugar, por una vez olvídate de las responsabilidades y de tus planes y déjate llevar por la pasión y porque no, por el amor, por favor Defne, no dejes pasar esta oportunidad.

-Nihan, me vas a disculpar, pero tengo una reunión.

-Muy bien me voy, pero por favor, la próxima vez que nos veamos, quiero ver en tu rostro una enorme sonrisa de satisfacción, tú sabes a lo que me refiero.

Por fin después de un día agotador, llegó a su casa, se tiró sobre su cama.

Su vida estaba toda patas para arriba, todo por lo que había luchado por años estaba desmoronándose y ella por primera vez se sentía sola y esa sensación no le gustó para nada.

-Pero, ¿Qué estoy haciendo? – se preguntó y no obtuvo respuesta.

Se levantó, tomó su bolso, salió de la casa, se subió a su auto, y no se detuvo hasta llegar al lugar donde quería estar.

Golpeó tres veces la puerta y esperó hasta que un hombre de pelo y ojos negros le abrió.

-Sin condiciones – le dice apresuradamente – sin compromisos, solo hasta que uno de los dos le ponga fin.

-No es muy romántico – responde él sonriendo – pero acepto.

Le toma la mano y entra a la casa, cierra la puerta detrás de ellos.

– ¿Por qué tardaste tanto? – le dice, antes de tomarla en brazos y llevarla hasta su habitación.

CONTINUARÁ

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