EL AMOR SIMPLEMENTE LLEGA CAPÍTULO 3

CAPITULO 3

Después de todo lo sucedido en su sueño, venir al bazar a comprar té, era una buena opción para relajarse antes de la cena con su novio, además, a Dennis le gustaba la carne con frutos secos y ahí se encontraban los mejores.

El Bazar de las Especias, es un antiguo mercado de Estambul, famoso por vender especias, frutos secos y más de mil variedades de té.

Defne se detuvo en un puesto y pidió el té y los frutos secos, se distrajo unos segundos se vio obligada a esperar mientras le daban el cambio, en ese instante lo vio, estaba a metros de ella, pero lo pudo distinguir incluso sin la ropa de cuero que llevaba la noche anterior.

De reojo lo observó, mientras él pagaba lo que había comprado, la sonrisa que le regala a la vendedora era hermosa, más aún de lo que lo recordaba.

Sintió que esa sonrisa despertaba en ella una oleada de calor que le produjo una fuerte excitación y volvió sus pensamientos muy primitivos.

Nunca había tenido el impulso o el deseo de hacer el amor con alguien que ni siquiera conocía, entonces, ¿de dónde nacía esta lujuria?

Él seguía sonriendo con el rostro muy animado, de repente, como si fuera consciente de que lo estaba observando e incluso de lo que estaba pensando, aquellos ojos se fijaron en ella.

Al notar su presencia, los ojos del hombre, se oscurecieron como una piedra caldeada sobre una llama, casi como si estuviera respondiendo con un enorme sí, a los pensamientos e ideas que nacían en su mente y que poco a poco se adueñaban de su cuerpo.

Parpadeó una vez, y otra más, ella observó cómo la sonrisa se le borraba de los labios, sus ojos adquirieron entonces una mirada ardiente, los dos mantuvieron aquel contacto a pesar del bullicioso ambiente del mercado.

Entonces, el dueño del puesto le dijo algo que le llamó la atención y ella se giró, después, echó prácticamente a correr.

¡Dios! ¿qué le estaba sucediendo?, no podía ser tan patética, ¿dónde quedó la Defne segura de sí misma?, ¿dónde quedó aquella mujer que no le temía a nada?, mírate ahora huyendo como una colegiala.

Definitivamente ese hombre la había embrujado, y debía mantenerse lo más alejada posible de él, no quería por ningún motivo caer en la tentación de llevar a la realidad su sueño.

Unos metros más y estaría segura en su auto y mejor aún, camino a su casa a encontrarse con la tranquilidad que le ofrecía su novio.

Por fin abrió la puerta del auto, acomodó lo que compró y se disponía a entrar, cuando escucha a su espalda.

– ¿De qué huyes?

Una vez que ella se giró, estuvo seguro de que ella escuchó lo que dijo, añadió

-O mejor dicho ¿de quién huyes?

–No sé de qué me hablas – le respondió ella

-No sé si huyes de mí o de ti.

-Pero… ¿qué te sucede?, ¿Por qué huiría de ti?, estoy apurada, debo ir a cenar con mi novio.

-Demasiadas explicaciones – le dice acercándose a ella.

-No… no te estoy dando explicaciones, solo te decía… la verdad – dijo tragando saliva.

¿Qué pasa conmigo?, pensó ella, por favor soy una profesional, debería poder responder una frase de corrido, sin sentir que se me seca la boca al sentirlo cerca.

–No hay duda alguna – respondió él colocándole un mechón de pelo detrás de la oreja – creo que huyes de ti misma

Entonces, dejó que los dedos se detuvieran un instante sobre su mejilla, el contacto fue eléctrico, luego continúo el recorrido por su rostro, los dedos solo se detuvieron cuando llegaron a los labios.

–No debes temer, – dijo él acariciándole la comisura – mucho menos huir, lo que tiene que ser, será a su debido tiempo.

Él tenía una boca muy hermosa, muy masculina, podría escuchar aquella profunda voz durante toda una vida.

Defne contuvo la respiración y separó los labios cuando sintió que él se acercaba más a ella.

–No hagas eso – susurró sin poder apartar los ojos de los labios de él – por favor no lo hagas

–Eres hermosa, y no estás consiente de lo sexi que eres, aun con esa ropa que llevas puesta.

La estrechó completamente contra su cuerpo y comenzó a besarla, un toque de seda, una torturadora caricia, seguida por un beso tan suave y tan delicado que la dejó mareada y sin aliento, se habría desmoronado si él no la hubiera tenido entre sus brazos.

Sabía tan bien… que sin poder evitarlo saboreo sus labios con la lengua, él la miró, y la volvió a besar, pero esta vez profundizó el beso, aumentando así su deseo, ella respondió inmediatamente a las exigencias de la cálida boca e inquisitiva lengua y se aferró a él, prácticamente sin aliento, con el raciocinio totalmente presa del deseo.

Oyó un gruñido que salía de la boca del hombre, y luego dejó de besarla.

Ella lo miró y con voz ronca le dijo.

–Por favor no me hagas esto.

– ¿Qué no quieres que te haga?

-Sabes de lo que hablo, algo me pasa cuando estás cerca, mi mente no funciona correctamente.

Él sonrió y le volvió a acariciar el rostro.

-¿Te divierte todo esto?, seguramente estás acostumbrado a jugar con las mujeres, pero a mí no me gusta, no soy tu juguete.

-y ¿Quién te dijo que estoy jugando? – luego intentó volver a besarla, pero ella giró la cabeza y solo pudo besarle la mejilla.

-Está bien, por ahora te dejaré tranquila, pero Defne, no sé si llamarlo destino, o coincidencias de la vida, que nos juntó dos veces, ten la seguridad que la tercera corre por mi cuenta, nos volveremos a ver muy pronto.

– ¿Y sí no quiero?

– Querrás, te lo aseguro.

-Vaya, eres un hombre muy seguro de sí mismo.

-De lo único que estoy seguro, es que me deseas tanto como yo a ti.

-Esto es increíble…

Él puso un dedo sobre sus labios para acallarla.

-Nos vemos, hermosa Defne – luego le da un beso en los labios y se va.

Ella parpadeó, confundida, le tomó unos minutos recomponerse para luego entrar al auto e irse del lugar.

Al llegar a su casa, ocupó su tiempo y mente en preparar la cena que compartiría con Dennis, luego de que hubo cocinado, se fue a la ducha y posteriormente se puso la ropa que tenía preparada para esa noche.

Al mirarse al espejo recordó las palabras que le había dicho el motorista, eres hermosa a pesar de la ropa que usas, ¿Qué tenía su ropa que no le gustaba?

Sí, es cierto le tapaba gran parte de su cuerpo, pero nunca nadie había hecho un comentario acerca de eso.

Una leve sonrisa asomo a sus labios al pensar que ese hombre tan guapo y sexi, la deseaba aun cuando ella no mostraba nada de su cuerpo.

Cuando escuchó el timbre, salió de su habitación y fue a abrirle la puerta a su novio.

Como siempre llegó con un ramo de flores y junto con entregárselas le dio un pequeño beso en los labios.

Esto no es justo se dijo, hasta ayer no tenía con que comparar los besos de su novio, pero ahora que había disfrutado de los besos del extraño sin nombre, podía ver la abismal diferencia.

Mientras pasaba la noche comenzaba a entender aquello que le decía su amiga, Dennis y ella eran un par de aburridos, sus conversaciones no eran de dos personas que estuvieran a punto de casarse, más bien eran compañeros de trabajo en una reunión de planificación.

¿Cómo fue posible, que en solo 24 horas su vida hubiera cambiado tanto?, hasta ayer tenía todas las ideas claras, en dos meses se casaría con Dennis, formaría un hogar con un hombre como el que siempre quiso, que fuera confiable, que le diera estabilidad, pero ahora quería otra cosa, quería lo que sentía con el motorista, quería sentirse deseada al grado de que no le importara el lugar donde se encontraban para besarse y acariciarse.

¿Podría conseguir eso con Dennis?

– ¿Defne? – escucha que le dice su novio

-Perdón, me dijiste algo

-Te pregunté, si te sucedía algo, has estado muy callada esta noche.

-No, nada especial, solo lo de siempre, el trabajo, hoy fue un día especialmente agotador, discúlpame si no te presté atención.

-No importa, ya tendremos nuestra luna de miel, ahí podrás descansar a tus anchas, lo mismo haré yo – dice él

-Pero cuéntame, como te ha ido con la empresa, últimamente no hemos conversado de eso.

-Bueno en realidad no hay nada nuevo, prácticamente la empresa se maneja sola.

-Eso es bueno

-Eso es maravilloso, todo marcha según los planes, lo único que podría decir que ha sucedido de nuevo, es la llegada de mi mayor competidor.

– ¿Cómo así?

-Hace años, existió una empresa que hacía lo mismo que yo, eran mis principales contrincantes, su dueño, era mi rival a derrotar, pero un día él desapareció, nadie supo lo que le pasó.

– ¿Qué raro?, y ¿sabes a que volvió?

-Algunos rumores, dicen que volvió a levantar la empresa, pero no lo creo, además, aunque este en sus planes hacerlo, ya tengo a todos sus clientes trabajando para mí, no existe posibilidad de que vuelva a ser el de antes.

Era tarde cuando Dennis se fue de su casa, ella terminó de levantar las cosas de la mesa y limpiar la cocina, para irse directo a la cama.

Era de madrugada cuando aún mantenía los ojos abiertos de par en par, no podía sacar de su mente, no solo el sueño, sino el beso que había compartido con el extraño.

¿Qué querría decir con que la tercera vez que se encontraran correría por su cuenta?

Los planes que tenía para su futuro tambaleaban, y si no tenía cuidado toda la estabilidad que había construido hasta ahora, se desmoronaría, y todo por culpa de ese sexi motorista, y los locos deseos que comenzaba a sentir por él.

Como buena mujer trabajadora, se levantó para ir a la oficina, aun cuando solo había logrado dormir dos horas, se maquilló más de lo normal, no quería que nadie notara sus ojeras o lo cansada que se sentía.

Tampoco quiso correr el riesgo de manejar, por lo que pidió un taxi, y de esa manera llegó hasta la empresa.

-Buenos días señorita Defne – la saluda su asistente.

-Buenos días, ¿alguna novedad?

-No, todo tranquilo, enseguida le llevo su café y le cuento cuales son las reuniones que tiene programadas para hoy.

-Gracias, necesito un café con urgencia y muy cargado y esta vez quiero dos cucharadas de azúcar.

-Como guste – le dice.

Defne entró a su oficina y se sienta detrás del escritorio, enciende la computadora, cuando su asistente entra con un café en la mano y lo deposita sobre el escritorio.

-Oh, – dice ella una vez que ha bebido del líquido caliente – no sabes cuanto lo necesitaba.

-Mientras usted bebe su café, le cuento que en media hora llega el dueño de la empresa que solicitó nuestra asesoría.

-Ah si, lo recuerdo, espero que la reunión no tarde mucho, no estoy de buen humor para lidiar con clientes nuevos, ¿Qué información encontraste del dueño de la empresa?

-En realidad son dos personas quienes lideran la empresa, al parecer no solo son socios, también son amigos.

-Espero que esa amistad los ayude a tener claras las ideas, así nos facilitan el trabajo.

-Luego de la reunión con los nuevos clientes, se reunirá a almorzar con…

-Te pido un favor, lo demás dejémoslo para después, quiero relajarme, para estar preparada para la reunión.

-Muy bien como guste, le aviso apenas ellos lleguen.

-Por favor.

La mujer la deja sola en la oficina, Defne aprovechó para ponerse al día con las noticias y preparar la propuesta de trabajo que le ofrecería a los clientes.

Aproximadamente una hora después, se escuchó el timbre del intercomunicador.

-Señorita, acaba de llegar la persona que estaba esperando.

– ¿Quién?

-El señor Omer Iplikci, el cliente que esperaba.

-Muy bien hazlo pasar

Se levanta de su silla y camina hacia la puerta con una sonrisa para recibir al nuevo cliente.

Cuando se abrió la puerta, se sorprendió al ver que a quien esperaba, no era nada más y nada menos que el motorista.

– ¿Tú? – le dice

-Te dije, la tercera corría por mi cuenta.

– Tú, ¿te llamas Omer?

-Sí, porque te sorprendes, Defne ¿te sucede algo?, estás blanca como un papel.

-Defne, Defne – escucha que le dice, mientras todo a su alrededor se volvió negro, negro como los ojos del hombre que tenía al frente.

CONTINUARÁ.

Deja un comentario