CENICIENTA DE LOS ZAPATOS ROJOS CAPÍTULO 5

CAPITULO 5

Ahí estaba, sentado en su auto, mirando el salón donde sabía que estaba ella, o por lo menos esperaba que estuviera, necesitaba decidir si, olvidar el pasado, concentrarse en el futuro y seguir su camino sin mirar atrás.

Cuando creyó que no la volvería a encontrar, trató de volver a su vida normal, acudió a una cena, eligió a una mujer, la llevó hasta su casa, y como siempre la sedujo para tener sexo, pero simplemente no pudo, solo la recordaba a ella, recordaba su cabello esparcido en la almohada, sus gemidos, sus exigencias para que él la llevara aún más lejos en la exploración del placer.

Se dio cuenta que, extrañaba a la mujer que le sostenía la mirada sin pestañear, la seductora de pelo rizado y curvas deliciosas, la mejor amante que había tenido, la más apasionada, la única mujer que lo había abandonado.

El salón llevaba por nombre Defne, como su dueña, la mujer que, estaba en el origen de su celibato autoimpuesto. Llevaba meses sin acostarse con nadie, canalizando toda su energía hacia el trabajo y el ejercicio físico, meses tan duros como frustrantes.

Mientras miraba el salón, dudó de estar haciendo lo correcto, pero al pensar en lo que le esperaba allí, se estremeció, si existía la más mínima posibilidad, de tenerla de nuevo desnuda a su lado, la tomaría, tal vez si se cansaba de hacerle el amor, podría volver a su vida anterior, aunque dentro de él sabía que quizás nunca se saciaría de ella.

Con decisión se bajó del auto, miró el ramo de flores que le había comprado, y pensó en alguna excusa que le sirviera.

No podía decirle que, al escuchar de la nueva asesora de imagen Defne Topal, él no había podido dejar de preguntarle a la mujer, ¿quién era? y ¿cómo era?

Una vez que supo que era una hermosa pelirroja, tomó su auto, y esperó por horas hasta verla entrar al salón, luego como nunca antes lo había hecho, buscó la florería más cercana y compró, 24 rosas rojas.

Justo cuando abrió la puerta, ella cruzó la estancia principal del salón y aumentó involuntariamente su ritmo cardíaco y clavó su vista en las curvas de su magnífico cuerpo, seguía tan sexi como la recordaba

Sería una visita de cortesía, se dijo, y talvez con un poco de suerte, al terminar la noche estaría haciéndole en amor.

Pero los acontecimientos fueron otros, ahora estaba aquí, en una clínica, en schok al enterarse que ella estaba embarazada de su novio, que fue su mejor amigo y ahora amante de la madre de Defne.

¿Que se hacía en estos casos?, porque aun embarazada como estaba, el deseo de llevarla a la cama no había disminuido.

-Bueno – dice ella – te agradezco que me hayas traído hasta acá, pero es mejor que me devuelva al salón, aún queda mucho trabajo.

-Por supuesto que no, por si no lo recuerdas, acabas de desmayarte, ahora debes ir a tu casa y descansar.

-Estoy embarazada no enferma, puedo hacer mi vida normal.

-Eso será desde mañana, ahora debes ir a descansar.

-Vaya, no te recordaba tan mandón.

-Yo a ti si, te recordaba muy exigente.

Ella se puso completamente roja.

-Lo siento – le dice él – no debí decir eso.

-Está bien, esa noche sucedió y no sacamos nada con fingir que no fue así, pero hoy no quiero hablar de eso.

-Estoy de acuerdo, pero con la condición de que te vayas a tu casa a descansar.

-Agradezco tu preocupación, y sí tienes razón, me iré a casa.

-Perfecto, te llevó

-No, no hace falta, puedo tomar un taxi.

Para que seguir alargando la conversación, una vez que, en el taxi, iría directamente al salón.

-Como quieras, pero te voy a acompañar a tomar un taxi.

-De verdad, no es necesario que hagas todo esto, aunque debo decir, muchas gracias, por preocuparte por mí.

Era grato de vez en cuando sentir que alguien se interesaba en lo que le sucedía.

-Nos vamos – le dice él

Defne pagó la cuenta de la clínica y él la acompaño hasta la calle, un taxi se detuvo y ella subió enseguida.

-Buenas noches – le dice a Omer desde dentro del taxi.

Se disponía cerrar la puerta cuando sintió que Omer la volvió a abrir y empujándola se sentó a su lado.

– ¿Qué…que crees que haces?

-Te voy a acompañar hasta tu casa, quiero asegurarme que te vayas a descansar

-De verdad no necesito que hagas esto, sé cuidarme muy bien sola.

-Eso no lo he puesto en duda… ahora o le das la dirección de tu casa o le doy la mía, tú eliges, donde pasar la noche.

-Yo… oh!, está bien.

Le dio la dirección de su casa al taxista y no volvió a mirar a Omer durante todo el trayecto

Mientras la observaba, se preguntó, ¿por qué le gustaba tanto? Había salido con algunas de las mujeres deseables, y hermosas igual que ella, pero había algo en ella que la hacía irresistible.

Aquella tarde, llevaba un vestido de color verde que enfatizaba sus bellos ojos, se había recogido el pelo con un montón de horquillas, en un intento vano de dominar sus rizos, pero ya se le había escapado un mechón, y él se acordó de la textura de su rojiza y rebelde melena.

Fue entonces cuando reparó en sus ojeras, parecía cansada, como si al igual que él no había podido dormir desde hace tiempo.

–Bueno, gracias por traerme… – el taxi se detuvo afuera de su casa – lamento mucho todo lo de esta noche, de todas formas, me alegró verte.

–Sí, yo también me alegro, te acompañaré a la puerta.

–No es necesario, soy una mujer adulta…

–Puede que no sea necesario, pero te acompañaré –insistió.

Defne se estremeció al salir a la calle, y no precisamente por la temperatura, estaban a punto de despedirse, y ella sabía que ya no existía ninguna razón para volver a encontrarse.

Llegando a la puerta, se gira y le dice

–Buenas noches Omer – se puso de puntillas, y le dio un beso en la mejilla.

Él se quedó helado al sentir el contacto del cuerpo y de los labios de ella, que avivaron todas sus fantasías reprimidas, soltó un gemido de ansiedad y la apretó contra su cuerpo y la puerta.

Luego, inclinó la cabeza y asaltó su boca.

Fue un beso intenso y apasionado, que no encontró la menor resistencia. De hecho, ella gimió y respondió con un deseo que, al igual que el suyo, nacía de la frustración acumulada durante tantas noches de castidad, él intentó rebajar la tensión, pero renunció al intento y se dejó llevar hasta que ella le puso las manos en el pecho y lo apartó.

–No, – le dice ella – no sigas.

– ¿Me parece que ya escuché esa frase? y al final terminamos teniendo el mejor sexo de toda mi vida.

-Omer, ahora necesito pensar, acabo de enterarme que estoy embarazada, necesito procesar esa información y para eso debo estar sola.

Él se apartó enseguida de ella.

– ¿No me dirás que estás pensando en abortar?

-Por supuesto que no, lo único de lo que estoy segura ahora, es que voy a tener a mi hijo o hija, pero tengo muchas otras cosas en que pensar.

– ¿Cómo por ejemplo decirle a tu novio que va a ser padre?

-Omer – le dice ella dolida – te puedes ir, quiero entrar a mi casa y estar sola.

-Bien, lo entiendo, pese a todo, fue un placer volver a verte Defne Topal.

-Buenas noches – recibe él como respuesta y un portazo en la nariz.

Durante el siguiente mes, Omer empezó a ver embarazadas en todas partes, súbitamente, el mundo estaba lleno de embarazadas, desarrolló tal fascinación por ellas que de vez en cuando se acercaba a una solo con la intención de felicitarlas por su estado.

Más tarde, buscó información sobre el embarazo, empezó a leer historias de embarazos que terminaban mal. Le impactaron tanto que no se las podía quitar de la cabeza. Se repetía una y otra vez que ella estaba sana y que era fuerte, pero su preocupación fue en aumento.

Una noche llegó hasta su casa, su manager.

–¿Se puede saber qué te ocurre? –preguntó

Y así sin más él le preguntó

–¿Tienes hijos?

El hombre se sentó en un taburete y frunció el ceño.

–Pues sí, tengo hijos. Y, a decir verdad, es lo mejor que me ha pasado en toda mi vida… Pero, ¿por qué lo preguntas? ¿Es que acaso piensas casarte?

Omer sacudió la cabeza.

–No, es que una amiga está embarazada, pero he empezado a oír historias espantosas…

–¿Qué tipo de historias?

–Bueno, ya sabes… náuseas matinales, fatiga, tensión alta, partos de sesenta horas y abortos –respondió.

–Ah, comprendo –dijo –. Siempre hay riesgos en un embarazo… pero estoy absolutamente seguro de que tu amiga tendrá suerte.

–¿Por qué estás tan seguro?

–Supongo que su familia le prestará todo el apoyo que necesite.

–Dudo que su familia le preste ningún apoyo.

–Pues su marido o novio…

–No tiene a nadie, será madre soltera, el padre del niño, la traicionó con su propia madre, te imaginas, por esa razón ella no le quiere contar que está embarazada

–Vaya, eso debe de ser duro…, tanto para ella, como para el niño, creo todos los niños deberían tener una madre y un padre.

–¿Por qué?

–Porque ser madre es muy complicado –respondió–. Todo es más fácil si tienes a alguien que te ayude.

Las palabras de su amigo lo habían preocupado hasta el extremo de que imaginaba a Defne con un embarazo difícil y completamente sola en el mundo.

-El maldito que la engaño, no se merece ser el padre de ese niño

-Y ¿eso por qué?, ¿acaso tú lo conoces?

-Claro que lo conozco y tú también lo conoces.

– ¿Cómo así?

-Es el que se hizo pasar por mi amigo y se acostó con mi novia

-Por Dios, no lo puedo creer y ¿cómo fue tu amiga a caer en las garras de ese imbécil? – le dijo enoja

–Siempre he creído que un niño merece tener el amor de las dos personas que lo concibieron –continuó el hombre–. Pero esta vez creo que es mejor que ella se quede sola, ese hombre no tiene nada bueno que ofrecerle a ese niño, ellos necesitan crecer rodeado de personas que los amen…, ya lo entenderás algún día, cuando tengas tus propios hijos.

–Yo no voy a…

Dejó la frase sin terminar, porque su mente se llenó de imágenes de él sosteniendo en brazos a un pequeño y a Defne sonriendo a su lado.

Sin duda era una locura y sabía que ningún “tío Omer” podría sustituir a la figura de un padre en la vida del pequeño, pero y sí…

Se giró hacia hombre y dijo.

–Tendrás que suspender todas las exposiciones en el extranjero.

-Pero, ¿te volviste loco?

-Creo que esto es lo más cuerdo que he hecho en toda mi vida, ¿qué pasa si me ofrezco ser el padre de ese niño?

– ¿Tú?, ¿sabes a lo que te tendrás que enfrentar?, ser padre es un compromiso de por vida.

-Sí lo sé.

-No creo que lo sepas, Omer eres mi amigo, por lo que te voy a ser sincero, no creo que seas capaz de renunciar a la vida que estas acostumbrado, no te veo renunciando a tus noches con distintas mujeres, buscando una nueva musa para tus cuadros.

-Lo he hecho por meses.

-Y entonces, ¿Quiénes son las mujeres que has estado pintado?

-Es solo una mujer, es la mujer que está embarazada, la madre de mi futuro hijo… si ella me deja.

CONTINUARÁ.

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