CENICIENTA DE LOS ZAPATOS ROJOS CAPÍTULO 4

CAPITULO 4

– ¿Qué hacía el príncipe cuando encontraba el zapato de cenicienta?, como saberlo, si nunca leí ese cuento – se dijo Omer estando en su casa solo, recordando lo sucedido hace ya cuatro meses atrás.

Tenía el zapato en sus manos, sin comprender, porque la dueña, ahora, su cenicienta, lo había dejado solo, no en el baile como en el cuento, sino en una habitación de hotel.

Cuando despertó esa mañana, y la vio a su lado, no podía creer todo lo que vivió con ella en una sola noche, se sentía completamente satisfecho y había algo más, por primera vez se sentía completo, como si lo que anhelaba con toda su alma, sin siquiera saberlo, lo había encontrado.

Tomó un mechón de cabello que le tapaba la visión completa del rostro de la pelirroja, y le acarició la mejilla, ella no hizo ningún movimiento como para pensar que se despertaría, la entendió, la noche había sido agotadora, para ambos.

En un arranque de ternura, le había dado un beso en los labios y luego se levantó, necesitaba ducharse, estaba seguro que ese día lo pasaría en la cama con su cenicienta y quería estar preparado para cuando ella despertara.

Pero cuando volvió del baño, ella no estaba, como tampoco estaba la maleta, asumió de inmediato que aprovechó de irse cuando él se duchaba.

Su primer pensamiento fue llamar a la recepción y preguntar por ella, pero solo ahí recordó que, no sabía cómo se llamaba la pelirroja.

Sonrió irónicamente, ahora entendía lo que sentían las mujeres cuando él desaparecía y las dejaba solas.

La única mujer con la que quería pasar mas de una noche, y lo abandona al amanecer, las ironías de la vida.

Estaba terminando de vestirse y así salir de la habitación, cuando la puerta se abrió de golpe.

-Perdón – dijo la mujer de la limpieza – me dijeron que la habitación estaba desocupada.

-Adelante, yo me voy enseguida

La mujer hace ingreso a la habitación con su carrito y comienza a sacar la ropa de la cama.

Iba llegando a la puerta cuando escucha.

– ¿Esto es suyo?

Él miró el zapato y se sonrió.

-No, no es mío, pero es de mi compañera, démelo, se lo voy a llevar.

Durante todo ese tiempo, solo logró saber que la pelirroja se llamaba Defne  y que le había gustado mucho su regalo, seguramente debe estar colgado en la habitación, que quizás compartía con su novio o su marido, ¿Quién lo podría saber?

Al pensar en esa posibilidad, sintió como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago.

El tiempo no pasa en vano y es un muy buen compañero cuando se trata de sanar las heridas del corazón, en lugar de sentarse a llorar la traición de su madre y novio, usó su energía en buscar un nuevo futuro, uno donde no existieran ellos.

Durante estos meses, usó el dinero que había ahorrado para su boda, primero para trasladarse a Estambul, y allí abrir su propio negocio, se le daba bien todo lo relacionado con la moda, por lo que se dedicó a asesorar a mujeres para enseñarles a vestirse de acuerdo a su tipo de cuerpo, cuál era el maquillaje apropiado para su tipo de rostro.

 Resultó que ese tipo de empresas prácticamente no existían en Estambul, y en el primer mes, ya tenia muchas clientas o amigas como prefería llamarlas ella, se esparció rápidamente su reputación y ya para el segundo mes, debió contratar personal, porque ella sola no daba abasto.

Siempre que caminaba por las calles de Estambul, iba atenta por si existía la posibilidad de encontrarse con Omer, pero eso nunca sucedió, y seguramente no sucedería, no se imaginó a ese hombre buscándola, su reputación no dejaba lugar a que ella creyera eso, seguramente ya se había olvidado de la noche que pasó con ella, fue una de tantas para él, ese pensamiento la entristeció.

Viernes en la tarde y el salón estaba llenó, siempre sucedía lo mismo el fin de semana, pese a que las mujeres de mas recursos solicitaban el servicio a domicilio, el lugar no daba abasto.

Estaba revisando el trabajo de la nueva maquilladora, cuando sintió que alguien le tocó el hombro, cuando voltea se encuentra de frente con quien ella no pensó volverse a ver.

– ¿Omer? – le dice sorprendida

-Hola, ¿así que sabes mi nombre?

– Hola, sí, pero ¿Qué haces aquí?

-Te encontré de casualidad y vine a saludarte.

-Y de casualidad traes ese inmenso ramo de rosas.

-Bueno no, las compré para ti.

-Muchas gracias – le dice al recibir las flores – no sé qué decir, la verdad no esperaba encontrarme contigo.

-Sé que estas muy ocupada, pero me gustaría conversar contigo, claro si a tu novio no le importa.

-No, él ya no es mi…

La frase quedó congelada en sus labios, al voltear a mirar a las personas que venían entrando a su salón.

– ¿Defne?, ¿te sucede algo?, estás blanca como el papel.

– ¿Cómo se atreven?

– ¿Quién?, no te entiendo.

-Hija querida – le dice la mujer

– ¿Qué diablos hacen aquí?, -les dice ella en un murmullo, no quería armar un escándalo con el salón lleno de clientes – si me vine a Estambul, fue porque no quiero verlos nunca más, pensé que se los había dejado claro.

-Lo sabemos, pero no puedes sacarme de tu vida solo por un pequeño error.

-¿Un pequeño error?, madre te acostaste con mi novio, a eso le llamas pequeño error, salgan de aquí, que no entienden que me molesta su presencia.

-Pero Defne, necesitamos conversar, tu madre y yo ahora ya no estamos juntos, nos separamos porque no queremos perderte.

Defne, se rio histérica.

-Y que, ¿ahora resulta que debo agradecer su generosidad?, bueno en vista de que ustedes no se quieren ir lo haré yo- miró a Omer, que había estado su lado mirando toda la escena – me puedes sacar de aquí.

Él no podía dar crédito a lo que estaba mirando y escuchando, no solo por lo que esas dos personas le habian hecho a Defne, sino porque el hombre que supuso era el ex novio, resultó ser su ex mejor amigo, aquel desgraciado que se acostó con su novia, años atrás, estaba tan anonadado por las casualidades de la vida, que no escuchó cuando Defne le habló, solo percibió sus movimientos al alejarse de él.

Salió en seguida detrás de ella y la alcanzó casi al a la calle.

– ¿Adónde vas? – le pregunta

-A cualquier parte dejos de esos dos.

-Bien, yo te llevó

-No, yo…, sujétame creo que me voy a desmayar – fue lo que alcanzó a decir antes de que todo a su alrededor se volviera negro.

-Defne, Defne…- le dice él, dándole pequeños golpes en el rostro, como vio que no reaccionaba, la tomó en brazos y la llevó a su auto, una vez que la acomodó en el asiento delantero, la traslado a la clínica más cercana.

– ¿Qué me pasó? – preguntó ella al recobrar la conciencia

-Tranquila todo estará bien, – le dice Omer, quien estaba a su lado – te desmayaste y te traje para que te revisará un doctor.

-Pero no entiendo…

-Tal vez fue la sorpresa de ver a esas personas.

-Lo único que deseo en la vida es no volver a verlos, no entiendo…, lamento que hayas escuchado todo aquello, lo siento mucho.

-Aunque no lo creas, si tiene algo de relación conmigo.

– ¿Cómo?, ¿en qué?

-No importa ahora, ya llegó el doctor – le dice.

-Bueno señora – le dice el medico

-Señorita – le corrigió ella

-Muy bien señorita, sus exámenes salieron todos buenos.

-Que bien – dijo ella suspirando aliviada.

-Se podría decir que e su estado es casi normal desmayarse.

– ¿En mí estado?

-Sí claro, está usted embarazada.

– ¿Embarazada?

– ¿Acaso no lo sabía?

-No, no lo sabia

-Bueno, entonces le recomiendo que pida una cita con el especialista, debe asegurarse que tanto su bebé como usted se encuentra en perfectas condiciones.

-Lo haré gracias doctor

-Ahora se puede ir, pero no se olvide de lo que le dicho.

Una vez que el doctor se retiró de la sala, Defne se sentó en la camilla, no podía mirar a Omer a los ojos, como le decía que él era el padre del bebé que crecía en su vientre.

-No puedo imaginarme como te sientes en este momento.

– ¿Cómo? – le dice ella luego de unos minutos.

-Te digo que debe ser difícil tu situación.

-¿Por qué lo dices?

-Claro, tener que decirle a tu ex novio que estas embarazada.

-Y ¿Por qué crees que debo decírselo a él?

– ¿Piensas ocultarle que será padre?

Defne entendió que, si le decía que él era el padre, Omer no lo creería, como le iba a creer si lo de ellos fue la aventura de una sola noche.

-No, mi hijo no tendrá padre…

CONTINUARÁ.

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