
CAPITULO 4
-¿Ahora? – dice Defne
-¿Por qué no?
-Porque, si no es verdad, estaría culpando a mi marido de algo horrible, y eso jamás me lo perdonaría.
-Y ¿Qué piensas hacer?, ¿callarte?, ¿seguir casada con él como si nada pasara?
-Abuela, por Dios, hoy debía ser el día más feliz de mi vida, no me presiones a hacer algo que no quiero, por lo menos antes de tener pruebas.
La mujer no dijo nada, y Defne se lo agradeció, tenía muchas cosas en las que pensar, pero lo primero era, buscar una excusa para retrasar su luna de miel.
La llegada del doctor no podía ser más oportuna.
-Voy afuera un rato – dice, necesitaba tomar aire.
Caminó por el jardín, no podía, no debía creer lo que le dijo la abuela, dicen que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, y ella mantendría esa premisa con Omer, lo amaba, y más que buscar pruebas de su culpabilidad, necesitaba demostrarle a su abuela que la habían engañado.
Ya habiendo despejado su mente y sabiendo lo que debía hacer, se fue a la fiesta a buscar a Omer, lo encontró conversando con su amigo, se acercó y con una sonrisa, le susurró al oído.
-¿Podemos hablar?
-Por supuesto – le dice él – disculpa hermano
Luego ella lo lleva hasta un lugar apartado y le dice.
-Por favor no te enojes por lo que te voy a pedir.
– ¿Qué sucede?, me asustas.
– ¿Podemos retrasar la luna de miel, por uno o dos días?
-¿Es por tu abuela?
-Sí, no podría disfrutar plenamente, si me voy dejándola así.
-Por supuesto que podemos, le diré a mi secretaria que cambie los pasajes y la reservación.
-Gracias amor, pero aún queda una cosa.
-Dime…
-Esta noche me quiero quedar con mi abuela
-Pero…
-Ya sé que es nuestra noche de bodas y prometo que te voy a compensar – le dice ella con una bella sonrisa.
-No dudes que te voy a cobrar la palabra, ya deseo que estemos solos – le dice acercándose y dándole uno de esos besos avasalladores que la dejaban sin aliento.
Luego de eso, Omer las llevó a ella y a su abuela hasta la casa de esta, las dejó ahí y se fue.
Defne, ayudó a la señora a acostarse, le dio un calmante que le recetó el doctor, esperó hasta que la abuela se durmiera, salió de la habitación y se dirigió al despacho, se preparó un trago y se sentó frente a la chimenea que estaba encendida.
-Por favor Dios, que sea solo un mal entendido – rogó.
Aunque no logró dormir, se levantó muy temprano, se preparó y salió de la casa, necesitaba hablar con el hombre de la noche anterior, debía conocer cuál era la versión que él tenía de los hechos.
Talvez nunca debió tratar de averiguar la verdad, el hombre no solo reconoció a Omer como el dueño de la empresa, sino que además le mostró el contrato firmado por él.
Contrato que ofrecía muchos beneficios, contra los cuales no existían posibilidades de competir, sin duda no obtendría ganancias al ofrecer ese tipo de servicios a ese precio, ella lo sabía y no necesitó su doctorado en administración de empresas para deducirlo.
Incluso tras saber la verdad había deseado con todas sus fuerzas que hubiera algún error, que el hombre del que se había enamorado y con el que se había casado no fuera el mismo que pretendía destruir a aquellos a quienes ella amaba.
Deambuló por la ciudad por más de una hora, no podía quedarse de brazos cruzados, necesitaba hacer algo, primero para ayudar a la abuela, luego enfrentaría a Omer.
Lo primero era asegurar que no le quitaran la casa a la abuela, se dirigió al banco, pidió hablar con el ejecutivo que llevaba los asuntos de su familia.
El hombre la recibió enseguida
-Señorita, tanto tiempo sin verla, ¿Cómo está su abuela?
-No muy bien, es de ella de la que quiero que hablemos, necesito saber cuánto es el monto por el que hipotecó la casa.
-Enseguida se lo digo, – le respondió el hombre.
Cuando este le dio la cantidad de dinero que solicitó, ella suspiró.
-Es bastante, pero puedo pagar todo lo que adeuda hasta ahora y adelantar algunas cuotas – le dice – solo debe transferirlo de mi cuenta personal, ¿puede hacerlo?
-Sí, por supuesto.
Una hora después salía del banco, con la tranquilidad de que disponía de un año para juntar el dinero necesario, así no perderían la casa familiar, ahora en cuanto a la empresa, no había nada que hacer, Omer ya la había llevado a la quiebra y ni modo de creer que iba a ayudarlas a levantarla.
Sin dinero en su cuenta, necesitaba pensar en la manera en la que pudiera obtenerlo rápidamente, y sabía muy bien cómo hacerlo, tomó su teléfono e hizo una llamada.
-Hola – le dice a su representante – te acuerdas de la revista que quería una entrevista exclusiva con Laurier
-Sí, por supuesto.
– ¿Crees que aun quieran hacerlo?
-Claro que quieren, ¿Por qué?, ¿cambiaste de opinión?
-Sí, además dile que lo haré mostrando mi verdadero rostro, y que anunciaré mi retiro del modelaje.
– ¿Qué? – grita el hombre – pero ¿Por qué?, ¿te volviste loca?
-Lo siento, pero necesito alejarme de todo por un buen tiempo, ¿puedes hacer lo que te pido?, confío en que sabrás negociar un buen pago por la entrevista.
-Como siempre mi amor, hablamos más tarde.
-Otra cosa, si aceptan, la entrevista debe ser hoy en la tarde.
-¿No tienes alguna otra condición?
-Sí, que me des la respuesta lo antes posible – termina de decir y corta la llamada.
Ahora solo le quedaba lo más difícil, enfrentar a Omer.
Le envió un mensaje, sabía que no podría hablar, por lo menos no en ese momento.
“Necesito verte, ¿estás en tu departamento? – era todo lo que escribió, a los pocos segundos, recibió de vuelta un “sí, yo también necesito verte”, como respuesta.
Cuando llegó al hotel, subió en el ascensor y se dirigió al departamento de Omer, el lugar donde hicieron el amor innumerables veces en estas pocas semanas y eso le causo un terrible dolor, no solo en su corazón, sino en todo su cuerpo.
Antes de que tocara el timbre, Omer le abrió la puerta y la tomó de la mano para prácticamente tirarla hacia el interior.
-Te extrañado tanto – le dice tratando de besarla.
Pero ella lo empujó.
Él notó enseguida que tenía los ojos hinchados y rojos, además contenían un profundo dolor cuando lo miraron fijamente.
-No vine a eso, -le dice -necesitamos conversar.
-¿Sucedió algo?, claro que sucedió algo, que tonto, ven siéntate y cuéntame todo por favor – dice él, llevándola hasta el sillón.
-Tengo que preguntarte algo y necesito que, por favor, por esta vez no me mientas.
– ¿Por esta vez?, Defne yo nunca te he mentí…
No pudo terminar la frase porque algo dentro de él le dijo que ella ya lo sabía, lo había averiguado todo.
¿Qué quieres saber? – le preguntó
-¿Por qué lo hiciste? – le dice ella
¿Qué podía decirle?, se sintió tentado a mentirle y a disimular como si no supiera de que estaba hablando, pero sabía muy bien que cuando las mujeres te hacían esa pregunta, era porque ya conocían la verdad y tenían pruebas.
Una lágrima se deslizó por la mejilla de Defne.
–¿Por qué? – volvió a decir
–Porque es justo recuperar lo que es mío.
– ¿Cómo lo que es tuyo? – le dice ella mirando sus manos
-Tu abuela estafó a mi padre y se adueñó de todo lo que era de mi familia…
Quería que ella lo mirara, para que así pudiera entender las razones que lo llevaron a hacer lo que hizo, pero como no levanto la vista, él prosiguió.
-Por su culpa mi padre se suicidó, no soportó ver el sufrimiento de mi madre, ella estaba enferma, no contábamos con el dinero para llevarla a una buena clínica y que le dieran el tratamiento adecuado, por eso mi madre murió joven.
– ¿Cómo puedes culpar a mi abuela de algo tan bajó? – dijo ella.
-La culpo porque es la verdad.
-Y ¿yo?, ¿también soy culpable?, ¿Qué te hice yo, para que jugaras con mis sentimientos?
-No! – exclama Omer – yo no he jugado contigo princesa, te amo
–¿Crees que tenemos alguna posibilidad después de lo que hiciste?
Si Defne le hubiera gritado, se habría sentido cómodo, pero el dolorido susurro con el que habló, lo desarmó por completo.
–Vamos, princesa, nosotros nos amamos.
–Yo si te amo, pero tú a mí no, o por lo menos no de la manera que me lo merezco, de eso estoy completamente segura –ella se mordió el labio, tenía los ojos húmedos– lo tuyo no es amor, solo me usaste para vengarte de mi abuela.
–No, por favor no me digas eso, cuando te conocí y me enamoré no sabía que eras nieta de la señora Turcan
–Y después, cuando lo supiste, no hiciste nada para cambiar la situación –dijo ella en tono de frustración
–Lo hecho, hecho está princesa–dijo frustrado, al ver que ella no podía entender sus razones.
-En eso estamos de acuerdo, lo hecho, hecho está – Defne abre su cartera, saca un papel y se lo extiende a Omer
– ¿Qué es esto?
-Es la solicitud de divorcio.
-Pero estás loca, si nos casamos ayer.
-Eso facilitará mucho las cosas, usé como razón, que no se consumó el matrimonio, y antes de que digas cualquier cosa, tengo testigos que van a corroborar que anoche después de la boda, me fui directo a la casa de mi abuela, yo ya firmé la solicitud, solo faltas tú.
-Tu eres mi esposa, mi mujer y lo seguirás siendo
–¿Pretendes que olvide todo lo que has hecho y siga contigo como si nada?
-Y ¿por qué no?
– Porque no podría mirarte sin pensar en mi abuela, sin pensar en lo que le hiciste
Se volvió hacia Omer, secándose las mejillas bruscamente. El dolor dio paso a una furia que no había experimentado jamás.
–¿Qué esperabas de mí, que me quedara a tu lado, y aceptara lo que hiciste?
–Lo que esperaba de ti, es que le dieras una oportunidad a nuestro matrimonio. Que pasaras el resto de tu vida conmigo y cumplas tus votos.
–Nuestro matrimonio es una… mentira.
–¡No! Yo me casé contigo, y prometí pasar el resto de mi vida contigo. Y no lo hice a la ligera.
Defne escrutó su rostro, y las palabras adquirieron sentido lentamente, dando lugar a nuevas preguntas.
–¿Por qué te casaste conmigo?
-Porque te amo, porque no podría vivir sin ti, y es lo mismo que esperaba de ti – le dijo él
-Lo siento, pero yo no puedo darte lo que me pides, por favor firma los papeles, el abogado vendrá por ellos mañana – termina de decir al tiempo que se puso de pie y tomó su bolso, dispuesta a salir del departamento.
-Lo nuestro no ha terminado – le dice Omer sujetándola de la muñeca – sé que necesitas tiempo para tranquilizarte y pensar, te lo concedo, pero no creas que voy a firmar esos documentos, nosotros somos marido y mujer y lo seguiremos siendo… solo necesito que entiendas porque hice todo esto… por favor.
Ella bruscamente tira de su mano para soltarse de Omer y lo logra fácilmente.
-Adiós Omer – le dice
Defne camina decidida hacia la salida del departamento, cuando llegó al ascensor y se cerraron las puertas, suspiro hondamente y decidió que debía alejarse lo más que pudiera de Omer o terminaría cediendo al deseo de volver a ser su mujer.
CONTINUARÁ
