
CAPITULO 3
-¿Por qué te vestiste de esa manera?
La regaña la abuela mientras Defne bajaba las escaleras con uno de los vestidos que usó en el último desfile de moda, además de eso, llevaba una peluca negra y su maquillaje cubría prácticamente todo su rostro, en resumidas cuentas, era Laurier.
-¿No te gusta abuela? – le responde riendo.
-Bien sabes que nunca me gustó ese personaje.
-Si, ya sé, ya sé.
Cuando Defne cumplió 21 años, la instaron a participar por primera vez en un desfile de moda, su compañera de habitación en la universidad trabajaba modelando los fines de semana.
Una noche mientras estudiaban juntas, ella recibió un llamado telefónico.
-Hola… si, ¿Cómo?… – Defne solo podía escuchar lo que su amiga decía – sí, creo que sí, solo dame un momento.
La mujer miró a Defne y le dice.
– ¿Qué te parece ganar dinero y ayudar en una buena causa
– ¿Cómo así? – le pregunta sorprendida.
-Una de las modelos, no podrá participar en el desfile a beneficio de un hogar de niños huérfanos y necesitan a una chica urgentemente.
-Pero, yo no soy modelo, no tengo experiencia, ni siquiera sabría cómo pararme en una pasarela, además, te imaginas si me abuela se entera.
-Tú, solo di que sí, yo me preocupo de todo lo demás
-Entonces… sí – le dice.
Su compañera le enseñó todo lo que debía saber, desde como pararse en la pasarela y la manera correcta de caminar por ella, mientras aprendía, más le gustaba la experiencia.
El día del desfile, estaba muy nerviosa, cuando vio a su compañera acercarse a ella con un bolso, sonrió para que no se le notara lo aterrada que estaba.
-Ven – le dice la mujer – te tengo una sorpresa.
La llevó al camarín y la sentó frente al espejo, llamó a una de las maquilladoras, le habló mientras le mostraba una revista.
Ambas mujeres se miraron y sonrieron, luego la maquilladora comenzó a buscar entre sus cosas y procedió a maquillarla.
Cuando se miró al espejo, no lo podía creer, el maquillaje era tan perfecto que ella quedó prácticamente irreconocible, luego de eso, su amiga sacó de la bolsa una peluca negra y fue lo que completó la transformación, ese día nació Laurier, de eso ya habían pasado seis años.
Decirle a la abuela fue un drama, lo tomó muy mal, pero al final accedió con la condición de que no dejara su carrera, porque debía saber administrar una empresa, para cuando ella se retirara, fuera ella, su única nieta quien tomara las riendas de la empresa familiar.
Defne ya había tomado la decisión de terminar con el compromiso acordado por su abuela, la verdad no sabía cómo lo haría, pero esperaba que Laurier fuera su salvación, si ella no era capaz de ahuyentar al novio, tendría que ser directa y decir que estaba enamorada y que se iba a casar con el hombre que amaba.
Como dictan las normas, el novio llegó con su familia y fue su abuela quien los recibió, ella como la novia esperaba sentada a que llegara el novio, quien debía traer, flores, chocolates y regalos para todos.
Y por fin lo vio, el hombre traía en sus manos un gran ramo de flores, lo que le impedía poder verle el rostro, pero para el caso era lo mismo, ella no tenía ningún interés en conocerlo.
Defne se puso de pie, y ya estando así, pudo ver el rostro de su futuro marido, ¿acaso estaba alucinando?
No, no estaba alucinando, era de verdad su futuro marido, era Omer.
Pero, que significaba eso, acaso Omer la había engañado, su sorpresa inicial se convirtió en enojo, sus ojos lanzaban chispas y si se pudiera matar con la mirada, él ya estaría muerto, solo cuando su abuela le apretó el brazo, pudo reaccionar.
-Bienvenidos – le dice esta
-Lamento mucho tener que hacer esto – comienza a decir Omer – sé que había dado mi palabra para casarme con su nieta, pero las circunstancias han cambiado, lo cierto es que me enamoré y…
¡Dios!, ¿qué estaba haciendo?, ¿estaba loco?, sí, y tan loco como ella, había venido a terminar el compromiso…
Antes de que él terminara el discurso Defne lo interrumpió.
-Perdón, pero si mi abuela me lo permite, le quiero pedir a usted – dice mirando a Omer – si podemos conversar en privado un momento.
No fue necesario que la mujer se lo pidiera una segunda vez, porque Omer reconoció la voz…
Una vez que estuvieron solos en la oficina de la abuela, él se acerca a ella y le pregunta.
-Defne, ¿eres tú?
-Esto es una locura, yo iba a hacer lo mismo.
– ¿Cómo así?
-Me vestí de esta manera creyendo que ahuyentaría a mi futuro marido, y mira la sorpresa que me he llevado, ese hombre no era otro si no tú.
-La verdad, no entiendo nada, ¿tú eres la nieta de la señora Turcan?
-¿Me vas a decir que no lo sabías?
-Por supuesto que no, ¿Cómo podría saberlo?, solo te había visto en las fotos de las revistas.
-Omer, Defne o Laurel en francés es Laurier
-Tendré que aprender francés – le responde él obligando a su cerebro a pensar con rapidez, pero no lograba aclarar sus ideas, esto no estaba en sus planes – ¿Qué hacemos ahora? – pregunta él, sorprendido ante los nuevos acontecimientos.
-Creo que lo mejor es hacer nada, seguir con nuestros planes, de igual forma nos íbamos a casar – le dice ella.
-Esa es mi princesa – exclama él
Se acercó con el propósito de besarla, pero la abuela apareció en la puerta y los interrumpió.
-Lo siento, pero necesito hablar con mi nieta – dice mirando Omer.
Él hizo un movimiento con la cabeza y salió de la habitación.
-Abuela yo…
-Tienes que lograr que ese hombre se case contigo – le dice muy seria.
-Pero, ¿Por qué me lo dices de esa manera?
-Porque estamos prácticamente en la banca rota, las cosas en la empresa no han ido como quisiéramos
—Pero… – le dice ella estupefacta ante la noticia – ¿Por qué no me dijiste que la empresa había tenido problemas?
-Que podías haber hecho tú, si yo que llevó años al frente de ella no pude hacer nada, no vi venir el desastre, incluso tuve que hipotecar la casa
-Pero ¿cuándo hipotecaste la casa?
—Hace unos meses, la empresa necesitaba capital y el único modo de conseguir un préstamo fue utilizando la casa como garantía —le respondió, apoyándose pesadamente en un sillón—. Ya no se puede hacer nada al respecto…
Su abuela era una mujer de casi setenta años, que nunca se había mostrado débil ante nada, y ahora ella la veía con el rostro compungido, que delataba su dolor y desesperación.
—No puedo creerlo —añadió— ¿Tienes idea de lo avergonzada que me siento? He perdido todo por lo que trabajé durante años, además de eso, le tengo que pedir a mi nieta que se case con el hombre que puede ayudarnos a recuperar la empresa
Defne sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas al ver a su abuela en esa condición.
-Abuela, no te preocupes, yo tengo dinero, lo puedo invertir en la empresa, saldremos adelante, yo puedo…
-No lo entiendes Defne, ni tú ni yo juntas tendríamos el dinero suficiente para levantar la empresa de donde está.
-Y… como sabes que Omer, digo ese hombre, nos puede ayudar.
-Él es multimillonario, lo investigué antes de aceptar su oferta de matrimonio, una vez que seamos familia, seguramente querrá ayudarnos.
– ¿Qué sucedió abuela?, porque la empresa se fue a la quiebra.
-Formaron una empresa, que ofrece nuestros mismos servicios, pero por algún motivo lo puede hacer a un menor valor que nosotros, y hemos ido perdiendo todos los contratos uno a uno.
Defne observó a su abuela, consciente de que los años y su delicada salud no le permitiría soportar tanto estrés y ajetreo.
-No te preocupes abuela, me voy a casar con Omer y le diré si puede ayudarte a salir adelante.
El rostro de la anciana se iluminó al escuchar lo que ella le dice y eso hizo feliz a Defne, además de que nada era mentira, Omer y ella se amaban y hasta tenían fecha para el matrimonio, ahora sería mejor porque su abuela estaba de acuerdo.
Volvieron a la sala y sin decir nada más, la ceremonia se llevó a cabo como estaba preparada, acordaron que la boda se llevaría a cabo dentro de dos semanas, lo que coincidía con la fecha que tenían Omer y Defne.
Luego de todo Omer y su familia se retiraron de la casa
Unas horas más tarde estando ya en su departamento, Omer toma un trago con su amigo.
– ¿Entonces renunciarás a tu venganza? – le preguntó Sinan
Pero él no respondió… luego de un momento solo dijo.
-Lo hecho, hecho está, ya no puedo dar marcha atrás, a esta altura la abuela de Defne, debe saber que de su empresa solo quedan cenizas.
-Y ¿qué sucederá cuando Defne se entere que tú estás detrás de todo eso?
-Y ¿Cómo se enteraría?
-No lo sé amigo, solo espero que no te arrepientas después.
-No me voy a arrepentir, aunque ella se entere, cuando le cuente mis razones si me ama de verdad, me entenderá, me tiene que entender… dice dejando entre ver un poco de desesperación.
- ¿Y qué planes tienen para la boda? – preguntó Sinan, para cambiar el tema, no le gustaba ver a su amigo en esas condiciones
- Será una boda discreta, no queremos invitar a mucha gente.
- ¿No van a invitar a mucha gente?
- En realidad… bueno, en realidad no habíamos planeado invitar a nadie – admitió al fin poniéndose en pie – recuerda que nos íbamos a casar en secreto.
- -Lo recuerdo, pero ahora todo ha cambiado
- -Lo sé
Aunque no lo quería admitir, Omer estaba preocupado.
Dos semanas después, estaban ambos frente al altar, prometiéndose amor eterno con una hermosa sonrisa cada uno.
Al final la ceremonia no fue tan discreta, la abuela de Defne se encargó de invitar a todos los clientes y potenciales clientes a la boda, lo que sumó muchos más invitados.
La celebración estaba en su máximo apogeo cuando Defne vio a su abuela hablar con uno de sus invitados, tal parece que las malas noticias seguían, porque a medida que el hombre le conversaba, la cara de la abuela se iba descomponiendo.
Cuando el hombre terminó de hablar, la abuela tenía la mirada fija en Omer, se sujetó de una silla, para luego caer estrepitosamente al suelo, como se lo permitía su vestido de novia, corrió hasta donde se encontraba la mujer desmayada, entre gritos logró que alguien la llevara al interior del salón y la recostaron en un sillón, mientras esperaban a que llegara el doctor.
Un momento más tarde la abuela recobró la conciencia, miró a su alrededor como tratando de comprender lo que había sucedido y donde estaba.
-¿Qué sucedió? – preguntó
-Te desmayaste abuela, no te muevas ya viene el doctor.
-No, no quiero un doctor, Por favor déjenme sola con mi nieta – pidió.
-Por favor – les dice Omer a las personas que estaban en la habitación – se pueden retirar
-Usted también, – le ordena a Omer
Un poco renuente, él mira a Defne y esta le hace un movimiento con la cabeza.
-Solo será un momento – le dice la mujer, sin poder mirarlo a la cara.
-Volveré a la fiesta para contarles que está usted bien.
Cuando Omer las dejó sola, Defne preguntó
-Tú desmayo fue causado por lo que te dijo ese hombre, ¿verdad?
-Cometí el peor error de mi vida – le dice llorando
-Abuelita no llores, dime que sucedió
-El enemigo estaba más cerca de lo que me imaginaba.
– ¿De qué hablas?, ¿Cuál enemigo?, no te entiendo.
-Omer, tu marido, él es el dueño de la empresa que nos llevó a la quiebra.
– ¿De que estas hablando abuela?
-Es verdad, él convenció a nuestros clientes para que nos dejaran y se los llevó a su empresa…
-No abuela, debes estar equivocada, Omer no haría eso, él no es así. – pero más que una certeza, fue un ruego que salió del corazón.
-Si no lo crees, ve y pregúntale tú misma.
CONTINUARÁ.
