
CAPITULO 4
Llevarle el ritmo a su jefe era toda una odisea, de los quince minutos que dijo le daría para instalarse, solo pudo usar cinco, porque enseguida él la llamó por el intercomunicador y aunque ella solo tomó su libreta y fue enseguida a su oficina, de igual manera la acusó de demorarse mucho.
La mañana la pasó trabajando, no podía creer la cantidad de trabajo atrasado, debió traspasar informes a la computadora, enviar correos, llevarle café a su jefe, ir y volver una y otra vez a su oficina, hasta que por fin él dijo.
-Me voy a comer, puedes hacer lo mismo
Y sin más se fue.
-Por fin – dijo ella reclinándose sobre la silla y respirando tranquila.
Realmente el uniforme de secretaria que había comprado en una pequeña tienda cerca del departamento, no fue para nada una buena idea, aunque los zapatos eran ideales para el ir y venir, la falda y el bléiser eran incómodos al momento de casi correr a la oficina de su jefe, por lo que si ese sería el ritmo que llevaría cada día, debía comenzar a usar pantalones y blusas más holgadas.
Tenía hambre, pero estaba tan cansada que no quería moverse de su escritorio, pensaba en eso, cuando se abrió la puerta de su pequeña oficina.
-Vengo con una ofrenda de paz – dice el hombre al momento de entrar.
Traía en una mano un sándwich y en la otra un jugo.
-Espero la aceptes – le dice con una sonrisa – lamento mucho lo de esta mañana.
-Tengo mucho apetito así que, si, acepto su oferta – le responde ella.
-Me alegro, soy Sinan, el socio y amigo del gruñón de tu jefe.
-Mucho gusto soy…
-Defne, ya lo sé, y ¿Qué tal tu primer día?
-Lo catalogaría como agotador.
-Me lo imagino, mi amigo es adicto al trabajo, pero ¿Sude debió decírtelo?
-Si, me comentó que el hombre para el que iba a trabajar era muy complicado y que sus asistentes le duraban muy poco.
-Ella lo conoce bien.
– ¿De verdad?
-Ellos son primos, ¿no lo sabías? – le pregunta al ver la cara de sorpresa de Defne.
-No, no lo sabía, Sude solo me dijo que había una vacante en esta empresa y me pidió un curriculum, pero nunca mencionó que fuera la empresa de su primo.
-En todo caso, el jefe de personal, habló muy bien de ti.
– ¿Entonces?, ¿estoy aquí por ser la amiga de la prima del jefe?
-No al 100%, si no hubieras pasado la entrevista personal, no te habríamos contratado, aunque fueras nuestra hermana, así que, si estás aquí, es por mérito propio, y si te digo la verdad, cada día que te quedes será porque te lo has ganado, ahora si me disculpas te dejo, así comes tu almuerzo tranquilamente.
-Señor Sinan, muchas gracias.
-De nada, entonces me considero perdonado.
-Si, – le dice ella con una sonrisa.
Media hora más tarde, su jefe llegó, lo ve entrar a su oficina y lo primero que hace es tomar el teléfono y llamarla.
Defne suspiró, tomó su cuaderno y caminó a la oficina de su jefe.
-Buenas tardes -lo saluda
-Buenas tardes, necesito para hoy lo siguiente…
Y comienza a darle las instrucciones, pero hablaba demasiado rápido para que ella alcanzara a anotar todo.
-Disculpe – le dice
– ¿Qué sucede?, ¿por qué me interrumpes?
-Se da usted cuenta que tendría que ser un robot para alcanzar a anotar todo lo que me dice.
-Me imagino que sabe caligrafía.
-Lo sé, pero usted habla demasiado rápido incluso para eso.
Él la mira como si Defne fuera una niña a la que hay que explicarle.
-Dígame, entonces donde se quedó, así le repito todo nuevamente
-Tampoco se trata de que me hable como si fuera estúpida
Omer la mira sorprendido.
-Lo siento – se disculpa – hagamos una cosa – dice ella sacando su teléfono – usted hable todo lo que necesite decirme y a la velocidad que quiera, mientras el teléfono lo graba, así yo después escribo lo que tengo que hacer.
-Si no queda de otra – le dice él – pero le digo enseguida que esto demuestra lo poco preparada que está usted para ser mi asistente.
-O tal vez demuestra que usted no está en capacidad de trabajar con nadie más que con usted mismo – le responde ella
Eso fue lo último que hablaron esa tarde, ya cerca de las siete Defne estaba lista para irse, apagó el computador, tomó su bolso y salió de su oficina.
– ¿Adónde cree que va? – escucha que le dice su jefe.
-A mi casa
-Me imagino que terminó todo lo que le encargué.
-Así es.
-Envió los correos que le pedí.
-Todos
-Recibió el acuso de recibo.
-Sí
-Le envió las indicaciones para la nueva colección a los juniors.
-Si señor, además de eso escribí su agenda para el día de mañana, si quiere se la puedo leer, así adelantamos trabajo – le dice sarcástica.
-No, no es necesario – le responde – la espero mañana y no llegue tarde
Eso fue todo se fue rápidamente y ella se lo agradeció, así no se encontrarían en el ascensor.
-¿Por qué no me dijiste que mi nuevo jefe es tu primo? – le reclama a su amiga, luego de cerrar de golpe la puerta del departamento.
-¿No te lo dije?, creí que si lo había hecho.
-Sabes muy bien que no lo hiciste, debí suponerlo al momento de que me dieran el trabajo con tanta facilidad.
-Por eso no lo hice, sabía que no lo aceptarías, y dirías que no lo conseguiste por tu esfuerzo, Defne yo solo le hablé a mi primo de ti, lo demás lo hiciste tú sola.
Ella se deja caer en el sillón, se tapa la cara y le dice.
– ¿Sabes entonces que tu primo es el hombre con el que pasé la noche?
-Si, lo sé
-Y ¿por qué no me dijiste nada?
-Porque me gusta la idea de que te conviertas en mi prima legítima.
-¿Qué?, ahora si te volviste totalmente loca.
-Mira, aunque no me lo digas, sé muy bien que lo que sucedió con mi primo no fue solo una noche de locura, te conozco lo suficiente como para saber, que no habrías hecho el amor con él, a menos que te gustara de verdad.
-Sude, lo nuestro fue solo una noche, no hay nada especial.
-¿Cómo qué no?, Omer jamás te habría llevado a su casa si no fueras especial para él.
-Ahora me vas a salir con que él no lleva mujeres a su casa.
-Él no lleva a nadie a su casa, para Omer es su refugio, solo a Sinan y la familia, el jamás dejaría que entrara una mujer y mucho menos que se quedara a dormir con él en su cama, porque el ama su soledad.
-No sé qué decirte.
-No me digas nada, solo piénsalo, seriamos familia, a mí me encantaría.
-Pero Sude, se te está olvidando un pequeño detalle, tu primo no sabe quién soy, no sé imagina que soy la mujer de esa noche, además…
-Además ¿qué?
-Tu primo es insoportable, hoy fue terrible, pasamos todo el día discutiendo, no nos llevamos bien, creo que él no me soporta como tampoco yo a él.
-Todo cambiará cuando él sepa quién eres, cuéntale la verdad.
-Y ¿Qué quieres que le diga?, señor se acuerda que pasamos la noche juntos, yo soy la mujer que llevó a su casa e hicimos el amor toda la noche.
– ¿Así que toda la noche?
-Sude!
-Está bien, no sé cómo puedes planteárselo, solo dile la verdad.
-No, de mis labios nunca saldrá la verdad, será un secreto que me llevaré a la tumba.
-Tan exagerada como siempre, mejor cenemos, tengo lista la mesa, ve a lavarte las manos
Defne se paseaba por su dormitorio, Sude le había contado las excelencias de su primo durante una hora, hasta que tuvo que taparse los oídos. Si oía una palabra más sobre el responsable, inteligente y cariñoso hombre que era su jefe, enfermaría, porque hasta el momento ella no había disfrutado de esas cualidades, su jefe era prácticamente un ogro, que la llevaba a actuar de una manera que no le gustaba.
Estaba tentada a presentar su renuncia, seguramente nadie se sorprendería si lo hiciera, pero solo debía aguantar allí tres meses, además le demostraría a su jefe que era capaz de llevar su ritmo de trabajo, para que cuando terminara el periodo de prueba, pudiera conseguir una buena recomendación y encontrar un trabajo acorde a su profesión
–Ya veo que sabes obedecer órdenes.
Defne se sobresaltó al oír la voz de su jefe.
–He llegado a la hora, ya estoy trabajando, – esa mañana llegó temprano, más temprano de lo que decía su horario. – ¿Qué más quiere? –
Él tomó un sorbo de una taza de café antes de sentarse frente al escritorio de ella y le dijo.
-Solo decir que esa ropa te queda mucho mejor – le responde con una sonrisa.
– ¿Se le ofrece algo? – le dice ella muy seria, sin entender el cambio de humor de su jefe.
Si ya era difícil tratarlo con su mal humor, de la manera en la que la miraba y hablaba ahora, era aún peor, porque le recordaba como la trató aquella noche.
-Estaré ocupado dibujando, por favor que nadie me moleste en toda la mañana, tú puedes quedarte aquí y terminar las tareas que te acabo de enviar en un correo electrónico.
-Vaya, parece que usted no duerme
-Solo cuando puedo… y tengo la compañía adecuada – le dice y se levanta – te dejo – y sale de su oficina.
Cada cierto tiempo ella levantaba la cabeza de los informes y lo miraba, ahí estaba con un lápiz en la mano, concentrado dibujando, una de esas veces sus ojos se encontraron y lo vio con una sonrisa en los labios.
Defne podría haber jurado que había un brillo especial en sus ojos.
Genial, Sude había logrado su cometido, que ella siguiera teniendo ridículas fantasías con su jefe.
Cerca del mediodía, vio al señor Sinan entrar a la oficina de su jefe, luego lo vio sentarse frente al escritorio.
Algo le dijo el señor Omer que su amigo, miró con interés hacia su oficina, ella escondió la cara en los documentos, fingiendo o tratando de fingir que no los había visto.
Un momento después, volvió su atención a la oficina de su jefe y de reojo alcanzó a ver como él le pasaba una hoja a su amigo, este volvió a mirar adonde estaba ella y se rio.
¿Qué diablos pasaba ahí?
-Eres increíble amigo, pero como llegaste a esa conclusión.
-Te lo dije, aunque no recordaba mucho de esa anoche, la reconocería solo al escuchar su voz.
-¿Le has dicho algo?.
-Por supuesto que no, prácticamente acabo de terminar el dibujo.
– ¿Cómo se te ocurrió dibujarla?
-El retrato ya lo tenía a medio hacer, con lo que recordaba de ella, lo único que hice fue cambiar el color y la forma del cabello, sin duda Defne es la mujer con la que pasé esa noche y la que me pagó por el placer que le di… Sinan, esto queda entre nosotros, tampoco Sude debe saberlo.
-Soy una tumba -le dice su amigo -Pero, me intriga saber qué harás con esa información.
-Por ahora no lo sé, pero seguramente algo se me ocurrirá
CONTINUARÁ.
