POR UNA NOCHE DE PASIÓN CAPITULO 2

CAPITULO 2

-Dicen que algo increíble te pasa cuando encuentras a la mujer indicada, y así fue, – le dice Omer a su amigo Sinan – juro por Dios que me pasó algo indescriptible, fue como si me fulminara un rayo.

-Tanto así amigo.

Sinan quien conocía a Omer desde la niñez, estaba asombrado mientras escuchaba a su amigo contarle la experiencia que vivió la noche anterior.

-Y, ¿Qué pasó con la mujer?

-Eso es lo peor de todo, desapareció, no solo eso, sino que me dejó una nota con unos billetes encima, me pagó por la noche de placer que le di…

Omer no alcanzó a terminar, porque su amigo largó una sonora carcajada, que hizo eco en toda la casa.

-No te rías, no es para nada gracioso – le reclama Omer.

-Lo siento, – le dice sin poder contener la risa – es solo que me imagino tu cara cuando viste los billetes junto a la nota.

-No sé en qué minuto estuve que se me ocurrió seguirla, debí haberme quedado donde estaba y dejar que se fuera.

-Pero no lo hiciste… ahora ¿me imagino que entre todo lo que pasó te habrá dado su nombre?

-No…

-Teléfono

No, dice él moviendo la cabeza.

-Te dio algún indicio de como encontrarla, las mujeres siempre hacen lo mismo.

-No te he dicho que esa mujer no actuó como ninguna que haya conocido.

-De que es diferente es diferente, mira cómo te dejó, don Omer Iplikci, acostumbrado a que después de hacer el amor con una mujer, no quiere saber nada más de ella, ahora está recibiendo una dosis de su propia medicina.

-Y te sigues burlando de mí.

-Lo siento, no lo hago más, por lo menos la puedes describir.

-Es una mujer de un hermoso pelo negro, de piel blanca, no habló mucho, pero reconocería su voz solo con decir, lo siento, lo otro que recuerdo es que en su pie derecho tiene un lunar en forma de corazón.

– ¿Qué diablos hiciste con ella que recuerdas un lunar de su tobillo?

-Eso jamás lo sabrás, ahora déjame solo por favor, necesito pensar, nos vemos mañana en la oficina.

-Nos vemos mañana, Omer, no te desanimes, quizás la vuelvas a encontrar.

-No lo creo, en todo caso, sí la encuentro, será para reclamarle que me haya tratado como un gigoló.

-Sí… seguro – le dice su amigo mientras salía de casa riendo

-Por fin despiertas mujer, me tenías con el alma en un hilo

-Y ¿eso por qué?

-Te parece poco, anoche desapareciste y llegas en la madrugada a hurtadillas y te encierras en tu habitación.

-No sucedió nada…

-No me mientas, vi perfectamente cuando besaste a ese hombre y luego él te siguió.

-Y ¿Por qué no saliste en mi ayuda?

-Sí lo hice, pero por lo que vi lo, último que necesitabas era mi ayuda.

-Me viste, ¿Qué vergüenza?

-Porque te avergonzarías, te fuiste con él, ¿verdad?, digo con ese hombre.

-Sí, – le dice ella tapándose la cara con las manos.

-Defne Topal, ¿Qué fue lo que hiciste?

-Pregúntame que fue lo que no hice.

-No lo puedo creer, mi amiga por fin comenzó a disfrutar de la vida.

-No me digas eso, no sabes cómo me siento, lo único que me consuela es que no volveré a ver a ese hombre.

-¿Por qué?, ¿no te pidió tu número de teléfono?

-Ni siquiera dije una sola palabra en toda la noche.

– ¿Como así?

-Me dijiste que podía disfrutar de una noche de locura y lo hice, pero no quería dejar ningún rastro de mi presencia en su casa.

– ¿Él… te llevó a su casa? – preguntó Sude sorprendida.

-Sí, porque te sorprendes tanto.

-Nada, es solo que hay un hotel al lado del restaurant donde estábamos, lo más lógico es que te llevara ahí.

-No sé – dice ella alzando los hombros

-Y entonces, ¿en que quedaron?, se volverán a ver

-No, por supuesto que no, no te digo que fue la locura de una sola noche, no creo que lo vuelva a ver en mi vida, se notaba un hombre de mucho dinero… aunque – dice ella riendo.

– ¿Qué le hiciste al pobre hombre?

-Le dejé 50 dólares, con una nota dándole las gracias por la noche – termina de decir cuando la risa se lo permitió

Sude, quien estaba sentada en el sillón, se fue de espaldas tanto reír al escuchar lo que Defne le contó.

-Todo muy divertido, pero debo prepararme, recuerda que mañana comienzo a trabajar.

-Verdad, voy a pedir algo para comer, así ninguna perderá el tiempo en la cocina hoy.

-Yo podría… -comienza a decir Defne, pero se detuvo al ver la cara que le puso Sude – está bien, hoy descansaremos, me voy a la ducha, necesito que mi cabello vuelva a la normalidad, ah, Sude, muchas gracias por todo, fue una noche que jamás olvidaré.

-Esa era la idea – le dice ella con una sonrisa de complicidad.

El domingo no tuvo tiempo para pensar, hubo mucho trabajo, entre prepararse para el día siguiente y su amiga que no paraba de hacerle preguntas, mientras se reía con lo que ella le contaba, por lo que agradeció que llegara la noche y estar en su cama tranquila.

Estando ahí mirando el techo, no podía evitar sonreír al pensar en todo lo que vivió la noche anterior y se preguntó ¿si le gustaría encontrarse con el extraño?, y sin dudarlo se respondió que no, ¿Cómo podría mirarlo a la cara, después de todo lo que hicieron? y ¿de lo que ella le hizo?

Ya cerca de la media noche, debió tomar un medicamento para conciliar el sueño, porque los pensamientos no paraban en su cabeza.

-Buenos días Passionis – se escucha en los pasillos de la oficina.

-Buenos días – fue la respuesta generalizada

-¿Cómo están todos? – les pregunta Sinan

-Perfectamente señor Sinan y usted.

-Yo de maravilla, tal cual me ven – luego se dirige a la recepcionista – llegó el gruñón de mi socio

-Sí, muy temprano

-Y ¿Qué tal su humor?

La mujer solo hizo un leve gesto con su cara, cuando se escucha desde dentro de una oficina un grito.

-Yo voy – dice el hombre – déjame a mí

-Gracias – fue la respuesta de la mujer

-Buenos días – saluda Sinan – veo que amaneciste de un excelente humor.

-Buenos días, no me digas nada más que la hora en la que llega esa maravilla de asistente que me prometiste.

-Yo no te he prometido nada, recuerda que fue tu prima quien te la recomendó.

-Mejor no me recuerdes, porque, si se parece a mi prima no creo que dure mucho tiempo en esta oficina.

-Pero hombre, dale el beneficio de la duda, aun no llega y ya estás pensando en despedirla, tal vez sea más eficiente de lo que piensas.

-No lo creo, pero la verdad me vuelve loco esto de no tener asistente.

-Eso te pasa por ser tan exigente, las asistentes desfilan por esta oficina, las pobres se van traumadas por tus exigencias.

-Solo necesito a alguien que sepa llevar mi ritmo de trabajo, ¿es mucho pedir?

-No creo que exista esa maravilla, pero ¿quién sabe?, los milagros existen.

Defne puntual a las 8 de la mañana, entra a lo que sería su lugar de trabajo, no era exactamente lo que ella hubiera querido como primer trabajo, pero tampoco se podía regodear, luego que salió de la universidad se dedicó a trabajar unos años con su madre, por lo que experiencia laboral no tenía y eso le jugó en contra al momento de buscar trabajo en lo que había estudiado.

Y aquí estaba, a unos pasos de conocer a sus colegas y rogaba al cielo que la recibieran bien.

Se abrieron las puertas del ascensor y caminó por un pasillo donde fue recibida por una mujer detrás de un mesón.

-Buenos días -la saluda

-Buenos días

-Soy Defne Topal, hoy es mi primer día en esta oficina, me podría ayudar por favor.

-Por supuesto.

-Y esta preciosidad, ¿de dónde salió?

Escucha que dice un hombre detrás de ella.

-Primero, mi nombre es Defne, no preciosidad o algo parecido, segundo, soy la nueva asistente del director creativo, por lo menos eso me dijeron

– ¿Qué? – dice el hombre – ¿tú… eres la nueva asistente del gruñón de mi amigo?

-No sé quién será el gruñón de su amigo – responde ella.

-Mi amigo el gruñón es Omer, el director creativo de la empresa.

-Entonces si lo soy- dice muy seria.

-Señorita, puede pasar, el señor Omer la está esperando.

-Muchas gracias – dice ella con una leve sonrisa

Siguiendo las instrucciones que le dio la mujer y molesta por el escrutinio de que es objeto por parte del hombre, golpea la puerta con demasiada intensidad.

-Adelante – escucha que dicen desde dentro de la oficina.

Esa voz… le resulta familiar, estaba tratando de recordar cuando escucha nuevamente un…

-Adelante – pero esta vez el hombre se escuchaba molesto.

Puso la mano en el picaporte y con suavidad abre la puerta sin poder mirar quien era el dueño de la voz.

-Buenos días señor, lamento mi retraso, soy Defne, su nueva asistente.

-Llega usted tarde señorita – recibe como respuesta.

No podía ser posible, se dice al ver frente a ella al hombre de la otra noche, esto es una pesadilla, entre todos los millones de personas que vivían en esa ciudad, su nuevo jefe tenía que ser justamente él.

Aún aturdida, por lo que acaba de descubrir, quiso dar un paso, pero torpemente tropezó con su propio pie, estuvo a punto de caer al suelo, pero logró estabilizarse.

-Lo siento – dice ella

Cuando levantó la cabeza y miró nuevamente al hombre, este tenía la mirada fija en ella, y unos segundos después, la recorría de los pies a la cabeza, y sin poder evitarlo Defne se sonrojó, no solo por la forma en la que la miraba, sino por el temor a que la hubiera reconocido.

CONTINUARÁ.

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