Más lento, y uno a la vez– les pide Omer – por favor continúa
El hermano de Defne continúo contando lo que había sucedido.
-Ayer después que dejó la casa, yo lo seguí, lo esperé afuera del hotel y me vine detrás suyo hasta llegar a este lugar, pero no entré, porque aún no estaba seguro si debía o no hablar con usted.
– ¿Ayer?, pero y entonces, ¿Por qué esperaron hasta hoy para contarme todo esto?
-Porque cuando logré juntar el valor suficiente para bajarme del auto y llegar hasta su casa, ya era de noche, ella – dice indicando a la señora de la casa – muy amablemente me dejó entrar y me ofreció un café, ahí fue donde vi a esa mujer…
– ¿A qué mujer te refieres? – dice Omer al ver que el hombre se quedaba callado
-A la señorita Iz – le explica la mujer
-Pero ¿Qué tiene que ver Iz en todo esto?, por qué no me cuentan todo de una vez, me van a volver loco.
– ¿Todavía no lo entiende?, la señorita Iz, es cómplice de mi abuela, ella estaba en la casa cuando usted fue ayer.
– ¿No?, pero ¿Cómo?
-Ella le aviso a mi abuela que Defne planeaba casarse con usted, pero al hacerlo, solo le dijo que era el vaquero de un rancho, en palabras suyas, “un muerto de hambre”.
-Ah, Iz me va a escuchar – dice Omer muy enojado, dio media vuelta con la intención de salir de la casa.
-Alto! – gritan todos
-Sí lo citamos aquí, es porque ella no debe saber que le contamos la verdad, es seguro que se comunique con mi abuela y ella quiera llevarse a Defne a otro lugar.
-Pero tu abuela ¿sería capaz de hacer eso?
-Sí, lo haría, ella no quiere que mi hermana se case con usted, porque tiene otros planes para la vida de Defne.
-Y ¿entonces?, ¿Qué vamos a hacer?
-Primero sacar a Defne de la clínica, luego pensar en alguna forma para quitarle a mi abuela los derechos que consiguió sobre la vida de mi hermana.
– ¿Cómo así?, ¿de qué derechos hablas?
-Mi abuela uso la adicción a las compras de mi hermana para conseguir que la declararan interdicta.
-Pero que estupidez, Defne no es adicta… entonces lo primero que debemos hacer es hablar con el abogado, lo llamaré enseguida, para ver qué podemos hacer al respecto.
Omer, marca un número en su teléfono y todos en la habitación escuchan lo que le cuenta al abogado, luego de una larga conversación, termina la llamada.
-Legalmente no hay nada que podamos hacer, ya que el juicio de interdicción debe ser presentado por el familiar más cercano a la persona.
– ¿Entonces?
-Tengo una idea – dice Omer – voy a hablar con alguien para ver si me puede ayudar, pero antes, me permite usar su baño
-Si, por supuesto
Lo del baño, fue solo una excusa, necesitaba estar a solas para hacer lo que tenía que hacer.
-Doctor, nuevamente necesito de su ayuda.
– ¿Te sucede algo malo?
-A mí, no, a Defne sí
-¿Qué le pasó?
En breves palabras trató de resumir toda la historia y el doctor solo escuchaba sin interrumpir, hasta que Omer concluyó con su relato.
-Pero esa mujer es el diablo en persona, en todo caso no me extraña, Iz nunca me agradó, en cuanto a la abuela, mejor me guardo mi opinión, ¿en qué necesitas mi ayuda?
– ¿Aun es amigo del ministro?, tengo un plan, pero necesito contar con la complicidad de él y de usted.
-Por supuesto que somos amigos, todos los jueves nos reunimos a jugar backgammon y me debe mucho dinero así que dime que necesitas y negociaré con él.
-La única manera de poder sacar a Defne del lugar donde su abuela la encerró, es demostrar que ella tiene un familiar aún más cercano que su abuela y su hermano.
-Ya… y
-En este caso… sería un esposo, pero tengo que demostrar que nos casamos antes de que la abuela declarara su interdicción.
-Pero para eso tendrías que volver el tiempo a dos semanas atrás.
-No necesariamente, solo necesito que nuestro certificado de matrimonio tenga esa fecha, ahí es donde necesito de su ayuda, debe convencer al ministro que nos case esta noche, pero con fecha de hace una semana.
-¿Te das cuenta lo que me estás pidiendo?.
-Si, me doy cuenta, pero no encuentro otra salida.
-Déjame hablar con mi amigo y te devuelvo el llamado, no te prometo nada, esto no está en mis manos.
-Lo sé, pero estoy seguro que usted hará todo lo posible.
-Eso si te lo puedo prometer.
Cuando la conversación terminó, Omer queda mirando fijamente la pantalla del teléfono como si en ello se le fuera la vida.
Salió del baño y volvió a la sala, donde lo esperaban con una taza de café.
-Por ahora lo importante es sacar a Defne de ese lugar y debemos hacerlo hoy mismo.
-Sí, pero ¿cómo lo haremos?
-Y lo más importante – les recuerda la señora – cómo hacemos que la señorita Iz no sospeche.
-Dime- le dice Omer al marido de la mujer – ¿cuándo tienen que ir a comprar los nuevos caballos?
-La fecha exacta no la dijimos, solo que sería en este mes.
-Muy bien, ten lista la camioneta con el remolque para cuando te diga, yo saldré a caballo y me esperarás a la salida norte del rancho, desde ahí, llevaremos el caballo en el remolque, así la despistaremos.
La señora de la cocina fue la encargada de distraer a Iz, mientras Serdar salía del rancho, pero no lo hizo antes de intercambiar números telefónicos con Omer y que le dejara la dirección de la clínica donde se encontraba Defne.
Una hora más tarde, Omer recibió la llamada del doctor, con buenas noticias.
-Lo bueno es que nadie se ha casado en las últimas tres semanas, por lo que solo tendrá que poner la fecha que tú le digas, esta noche nos espera para celebrar tu matrimonio.
-Gracias doctor, nunca me voy a olvidar de este favor.
-No hay nada que agradecer, además me prometiste que sería el padrino de tu boda, ahora también quiero serlo de tu primer hijo o hija.
-Así será, seguramente Defne estará de acuerdo, una vez que le cuente todo lo que hizo por nosotros.
-Apropósito de Defne, como harás para sacarla de la clínica.
Omer le contó sus planes.
-Tengo una idea, y me gustaría cooperar si me lo permites, me siento como Robin Hood, salvando a Lady Marian
-Robin Hood, debería ser yo entonces.
-Deja que sueñe un rato, escúchame, yo conozco la clínica donde está internada Defne y sé cómo ayudarte, necesito que me prestes atención…
A la una en punto, Omer le ordenó al capataz que fuera con dos hombres, a buscar el caballo al otro rancho, al mismo tiempo les avisó a las mujeres de la cocina que saldría a dar un paseo a caballo.
Tal como lo habían conversado, la camioneta lo esperaba en la entrada norte del rancho, luego de desmontar, uno de los empleados llevó el caballo al remolque, lo ató bien, mientras que Omer se subía a la camioneta y así emprendieron viaje a la ciudad, a rescatar a su amada Defne.
Cuando faltaban unos pocos kilómetros para llegar a la ciudad, Omer llamó a Serdar para que fuera a visitar a su hermana, pero le advirtió que no le contara nada de los planes que tenían.
Serdar, había preparado su maleta, sabía muy bien que después de lo que sucedería, ya no podría vivir, ni contar con su abuela, llevó lo poco que tenía hasta el auto y se dirigió a la clínica, no se despidió de la abuela, no había necesidad de ponerla sobre aviso.
Por fin llegó donde estaba su hermana, la saludó como siempre.
– ¿No viniste ayer?, te extrañé, por favor no vuelvas a faltar a nuestra cita diaria, prometo que no te vuelvo a pedir que hables con Omer, pero no me dejes sola, este lugar es muy deprimente – le dice
-Lo lamento, tuve algo urgente que hacer – fue su respuesta.
Llegado un momento de la conversación, Serdar recibió un mensaje, el cual leyó, con una leve sonrisa le dice a su hermana.
-Debo decirte que esta será la última vez…
-Pero, ¿Por qué?, ¿acaso mi abuela te lo está prohibiendo?, ¿Qué voy a hacer sin ti?, todos los días espero tu visita, seguramente me voy a morir en este lugar y a nadie le va a importar.
-No seas melodramática, mejor vamos a caminar por el patio, me cansa estar sentado.
-Bien, – le dice Defne – estas extraño, algo te pasa.
-Tú sabes que te amo hermanita, eres la persona que más amo en esta vida.
-Lo sé, y yo también te amo, ¿por qué me parece que te estas despidiendo? – le responde ella, casi al borde del llanto.
-Quiero que sepas que haría todo lo que me pidieras – le dice cuando llegaron al patio de atrás de la clínica, y luego alza la voz – ¡listo!
– ¿Qué?, ¿Por qué gritas?
-Ya lo entenderás.
De pronto ella ve descender por la muralla una escalera de metal.
-Escala – le dice su hermano – este es el camino a tu libertad, sube lo más rápido que puedas.
-Pero no entiendo
-Solo hazlo por favor, yo voy detrás de ti, lo prometo – la apura Serdar
Defne comienza a escalar tal como se lo ordenó su hermano.
Cuando estuvo en la parte más alta del muro, se detuvo para mirar y vio a Serdar que venía unos metros atrás de ella, pero al mirar al frente, no podía dar crédito a lo que sus ojos veían.
Como en un cuento de hadas, su príncipe azul, vino a rescatarla en su corcel blanco, claro que el caballo de Omer, era negro, pero para el caso daba lo mismo.
– ¿Defne? – escucha que le dice – Defne – le repite
– ¿Viniste a buscarme? – dice con una tonta sonrisa en los labios.
-Mi amor, por favor, sube al caballo, tenemos que irnos.
-Y viniste a caballo, igual que en un cuento de hadas.
-Princesa – le dice Omer, – déjate caer, porque como tu príncipe azul te sostendré en sus brazos te llevará – le dice él con una sonrisa divertida.
Ella se deja caer y Omer la sujeta e inmediatamente, la sienta en el anca del caballo.
-Eres muy poco romántico, arruinaste el mejor momento de mi vida.
– Te juro que te lo compensaré – le dice y comienza a cabalgar.
Luego de avanzar unos doscientos metros, ella ve que Omer detiene al caballo y baja de él, para luego ayudarla a ella a descender, la lleva de la mano a una ambulancia que estaba estacionada… esperándolos.
Las puertas de la ambulancia se abren y ella sube primero, ahí estaba el doctor.
-Ven, recuéstate en esta camilla – ella hace lo que él le ordena, luego el doctor le pone una mascarilla que cubría gran parte de su cara y la cubre con una manta.
Omer por su parte, se vistió con un delantal blanco y se tapó el rostro con una mascarilla, además de usar un gorro y guantes, por lo que era prácticamente imposible reconocerlos, toda esa escena la armaron en el caso de que los detuviera la policía.
Mientras se preparaban, la ambulancia ya comenzaba su recorrido con las balizas encendidas.
-Por favor – les dice ella – alguien me puede explicar que está sucediendo.
-Esto señorita, se llama rescatando a la dama en apuros.
Ella se rio, un poco de nerviosismo y otro poco de felicidad.
-No solo eso – le dice Omer – de aquí nos vamos directo a que el ministro nos case.
– ¿Qué? – exclamó ella
-Sí, de esa manera me aseguro de que no te vuelvan a apartar de mi lado.
-Se supone que debías preguntar si me quiero casar contigo.
-Eso será después, lo prometo – le dice Omer – ahora debemos asegurarnos de quitarle el poder que tu abuela tiene sobre ti, y la única manera es, que seamos marido y mujer.
-Y ¿eso como lo sabes?
-Ya lo consulté con un abogado, el doctor aquí presente convenció al ministro de que nos case, con fecha de hace siete días, entonces todos los papeles que presentó tu abuela ante el juez quedan automáticamente anulados, porque yo paso a ser tu familiar más cercano.
-Vaya, lo tienes todo bien planificado, en todo caso, yo feliz me caso contigo – le responde ella.
No tardaron en llegar a la casa del ministro, el chofer de la ambulancia era un experto en el volante además de que se conocía todos los atajos posibles.
Eso si debieron esperar por el testigo de parte de Defne, media hora después, sintieron un auto que se detuvo afuera de la casa, eran los hombres que venían en la camioneta, y con ellos venía Serdar.
-Espero no haberme perdido la ceremonia – dice apenas entra a la casa.
-¿Tú igual eres cómplice en todo esto?.
-Me pediste que hablara con Omer, o ¿me equivoco?
-Sí, sabía que el único que podría hacer algo para sacarme de ahí, era él, – mientras habla mira a Omer, con una sonrisa llena de ternura.
Él le devuelve la mirada y la besa en la mejilla.
-Por ti, mi amor, soy capaz de todo, más aún si eso significa tenerte a mi lado.
-Bueno – dice el ministro – lamento interrumpir, pero ya es tarde, ¿podemos comenzar con la ceremonia?
-Sí, por supuesto – dice Omer.
-¿Están los novios presentes?
-Sí, aquí, – responden ambos tomados de las manos y mirándose de frente.
-Y ¿los testigos?
-Si, yo, vengo con el novio – aclara el doctor
-Y yo vengo con la novia – dice Serdar.
La ceremonia fue sencilla, pero emotiva, el ministro se esmeró en hacer de esta lo más hermosa posible.
Y llegó el momento…
-Omer, puedes besar a tu esposa.
Aunque él le hubiera gustado comerse a besos a Defne, sabía que debía contenerse, por lo que el beso que le dio, fue discreto, pero no por eso no corrió la sangre con mayor velocidad por sus venas, sobre todo al pensar que esa noche no habría impedimento para dormir con ella, porque ya era su esposa.
CONTINUARÁ

