Otra raya en la pared, era igual a otro día que había pasado, si las contaba eran cinco.
Cinco días los que llevaba encerrada en la clínica, que más que clínica parecía una cárcel o por lo menos eso le parecía a ella.
La única persona que la visitaba y todos los días era su hermano Serdar, y cada día ella le rogaba, le imploraba que buscara a Omer.
-Solo él me puede sacar de este lugar, ¿que no te das cuenta que la abuela lo único que quiere es manejar mi vida a su antojo?, si no salgo pronto de aquí, me voy a morir.
Pero su hermano hacía oídos sordos a sus palabras.
¿Lo que sucedió con la rosa?, no lo supo, seguramente se marchitó, había quedado dentro del auto, también desconocía lo que sucedió con Omer, solo esperaba que él no creyera que ella lo había abandonado.
– ¿Alguna novedad de Defne? – le preguntó el doctor
-Ninguna, la verdad ya estoy preocupado
-¿No te dijo cuanto tiempo estaría en la ciudad?.
-Solo que volvería cuando hablara con su abuela y le contara lo nuestro.
-No queda más que esperar.
-Pero, esperar ¿Cuánto?
-Eso solo lo puedes responder tú.
-Le voy a dar solo dos días, si no llega en ese tiempo, iré hasta la casa de la abuela, no creo que me sea tan difícil encontrarla, usted me dijo que era una familia conocida en Estambul.
-Sí, lo son, te puedo ayudar a buscar la dirección, si quieres claro está.
-Se lo agradecería mucho.
-Bien amigo, ahora ya me tengo que ir, tengo que seguir con las visitas a mis pacientes.
-Muchas gracias por venir.
-Fue un placer, siempre es bueno tomar una cerveza con un amigo, ya sabes dónde encontrarme.
-Sí doctor lo sé.
Cuando quedó solo, se dirigió a la habitación donde dormía Defne, se sentó frente a la ventana, pero mirando la cama.
– ¿Qué me hiciste Defne?, te metiste tan dentro de mí, que no puedo dejar de extrañarte, necesito verte… aquí en la casa, en los establos, en todas partes… extraño tu sonrisa, tus tonterías a veces, extraño tu manera de mirarme, por favor mi amor vuelve pronto o me voy a volver loco.
Con un suspiro se puso de pie y salió de la habitación, iba llegando a la sala cuando Iz se le acercó
-Odio tener razón siempre – le dice
-¿Qué sucedió ahora?
-Mira esto, – le dice pasándole una revista – con razón esa niñita nunca me gustó.
Omer, toma la revista y mira las páginas en la que venía abierta, ahí estaba ella en una foto de cuerpo entero saliendo de un centro comercial, y detrás de ella un hombre que debía ser su chofer o algún guarda espaldas, llevando muchas bolsas en las manos.
Omer, no daba crédito a lo que veía, pero la de la foto era Defne, la fecha de la revista era del día anterior, llevaba como título.
“La heredera adicta a las compras, se prepara para su matrimonio con el hombre que su abuela eligió”
Verla ahí, leer lo que estaba escrito, no era lo peor, lo peor era que Defne se veía feliz.
-Nunca quise decirte nada, porque te veías tan entusiasmado, pero ella me advirtió que se iría, y así lo hizo, una vez que se cansó del rancho y de ti, por supuesto.
-Cállate!, esto no puede ser verdad, Defne me ama tanto, como la amo, yo a ella.
-Sí tú lo dices, aunque debo decir que, en las fotos, ella no se ve tan triste como lo estás tú.
-Esto no es verdad, no puede ser verdad.
-Mira Omer – dice la mujer quitándole la revista de las manos y poniéndola frente a sus ojos – esto es real, no lo ves acaso, ella te mintió, te engañó, que más necesitas ver para convencerte.
-Estaré en los establos si alguien pregunta por mí – le dice y la deja sola.
La mujer, solo esboza una leve sonrisa.
-Creo que eso fue suficiente, el resto corre por cuenta de tus pensamientos, mi amor.
Cuando llegó al establo, ensilló su caballo y salió en él, hizo el mismo recorrido de la vez que salió con Defne, necesitaba estar solo, necesitaba pensar.
Por fin llegó a la misma roca donde se sentó abrazado a ella y mirando el horizonte gritó.
-Defne, ¿Dónde estás?, – luego en voz baja dice – por favor dime, ¿que nada de lo que dice esa revista es verdad?
Luego corrió hasta donde estaba su caballo amarrado, lo soltó, se subió de un salto y volvió al rancho muy deprisa.
Cuando llegó al rancho, le ordenó a uno de los empleados que le preparara la camioneta.
-Voy a Estambul, ya es tarde así que me voy a quedar allá esta noche – le dice al capataz – cualquier contratiempo lo solucionas con Iz, no estaré disponible para nadie.
Luego entra a la casa, se va directamente a su habitación y hace una pequeña maleta con lo necesario para pasar la noche fuera del rancho.
Se ducha y se viste adecuadamente para el viaje, toma la maleta y sale de su habitación.
– ¿Adónde vas? – le pregunta Iz.
-Voy a buscar a Defne.
– ¿Vas a Estambul?
-Allá esta ella. – le dice
-Pero te volviste loco, vas a ir a humillarte.
-No, acaso no me escuchaste, voy a buscar a Defne, no creo nada de lo que dice esa revista, desconozco la razón por la que no ha vuelto, pero sin duda no tiene nada que ver con la estupidez que leí.
-Allá tú si no te quieres enfrentar a la realidad, no esperes que te diga que te vaya bien, porque yo sí creo que lo que dice la revista es verdad, pero quiero que sepas, que te esperaré aquí, para consolarte.
-Gracias, pero no lo voy a necesitar, estando Defne a mi lado, nada me hace infeliz
Omer, sale de la casa y tira la maleta dentro de la camioneta, se sube y escribe las coordenadas para llegar a Estambul.
El viaje resultó ser más largo de lo que él esperaba, pero por fin el GPS, le indicaba que había llegado
No tuvo ningún problema en el camino, el único inconveniente fue, que llegó muy avanzada la noche, por lo que debió buscar un lugar para dormir y esperar hasta el día siguiente, e ir a la casa de la familia Topal.
La noche se hizo eterna, pese a que se demoró en encontrar la dirección de la casa o mejor dicho la mansión de la familia Topal, la anotó en su celular, así el día siguiente la pondría en el GPS de la camioneta.
El ruido de la ciudad no lo ayudaba para conciliar el sueño, al final se durmió de madrugada, cuando lo venció el cansancio.
Al día siguiente, despertó tarde, salió enseguida de la cama y se metió a la ducha, bajó al comedor, tomó una taza de café, no pudo comer nada, por alguna razón estaba nervioso y sabía que su estómago no podría recibir ningún alimento, terminó de tomar el café, se levantó y se dirigió al estacionamiento, se subió a la camioneta, dio la dirección al GPS, tomó el manubrio con ambas manos tan fuerte que los nudillos se enrojecieron, luego suspiró.
-Tranquilo Omer, ¿porque piensas lo peor?, Defne te ama, no lo olvides
Se relajó y salió del estacionamiento, y se dejó guiar por el GPS, quien lo llevó hasta las afueras de la ciudad, a la enorme casa que había visto en la foto del computador.
Detuvo la camioneta, se bajó y fue hasta la puerta, la golpeó, no tuvo que esperar más que unos segundos y apareció frente a él un hombre mayor, vestido con un traje negro.
-Buenos días – lo saludó – ¿en qué puedo ayudarlo?
-Buenos días – le responde – necesito ver a la señorita Defne, por favor.
-Lo siento señor, pero la señorita no se encuentra, si me dice quién es usted, le podré contar que vino a buscarla.
-Soy Omer, Omer Iplikci, ¿la señorita se irá a tardar?
-Parece que no me expliqué bien, la señorita no está en la casa, fue a conocer la familia de su futuro marido.
– ¿Con… su futuro marido?
-Perdón, creí que era un invitado a la boda.
-No, yo… solo quería verla.
– ¿Entonces?, ¿le quiere dejar algún recado?
-No, nada – le dice con una amarga sonrisa – muchas gracias por todo
-De nada señor
Omer da la media vuelta y se devuelve a su camioneta.
El hombre entra a la casa y cierra la puerta.
-Perfecto, lo hiciste muy bien, – le dice la abuela de Defne – espero que, con esto, ya no vuelva a buscarla.
-Solo hice lo que usted me ordenó… señora – le responde el hombre.
Omer, volvió al hotel, pidió la cuenta y se fue de vuelta al rancho.
-No hay nada para mí en esta ciudad – se dijo
Cuando llegó al rancho ya estaba atardeciendo, salió de su camioneta, rápidamente se metió en el despacho, y ahí se encerró.
Los empleados estaban muy preocupados, porque escucharon que rompía algunas cosas del lugar, pero ninguno se atrevía a abrir la puerta.
Era de noche ya, cuando apareció Iz, ella si tomó las llaves y abrió la puerta del despacho, ahí estaba Omer, tirado en el sillón, durmiendo, lo primero que notaron, es que la botella de whisky estaba vacía, y por el olor, era claro que estaba borracho.
– ¿Voy a llamar a alguno de los hombres para que lo lleven hasta su habitación? – le pregunta una de las empleadas
-Está bien – responde Iz
Luego de unos minutos entraron dos de los trabajadores, levantaron a Omer, y lo llevaron hasta su habitación.
-Ahora déjenme sola con él – les dice Iz
-No podemos – fue la respuesta de una de las señoras de la cocina.
-¿Te atreves a contradecir mi orden? – le reclama Iz.
-Lo siento, pero no puedo hacer lo que usted me dice
– ¿Y puedo saber la razón?
– ¿Qué dirían los trabajadores si saben que una señorita como usted, se queda a solas con un hombre que está comprometido en matrimonio con otra mujer?
-Ese matrimonio nunca se realizará – fue la respuesta
-De eso no podemos estar seguros, ¿o sí?
-No… yo …solo lo supongo
-Los muchachos, se encargarán de ponerle el pijama al señor, usted puede ir a descansar mientras tanto, me imagino que está cansada por el viaje.
– ¿Qué viaje?
-Perdón, creo que me equivoqué, como la vi subir a un auto, pensé que había ido a la ciudad.
-Vaya, no creí que me estuviera espiando
-Jamás haría algo así, solo fue una casualidad – luego se dirige a los hombres y les dice – muchachos, les voy a pasar un pijama, le cambian ropa al señor y una vez que hayan terminado me avisan.
-Muy bien señora – le responden los hombres.
-¿Nos vamos? – le dice la mujer muy seria a Iz.
Por lo que no le quedó de otra que salir de la habitación de Omer.
En medio de la noche, sigilosamente Iz, abre la puerta de la habitación de Omer, entra a ella, se acerca a la cama.
– ¿Sucede algo? – le pregunta la señora de la cocina, encendiendo la luz de la mesa de noche
– ¿Qué diablos?… pero ¿Qué hace usted aquí?
-Estoy cuidando al señor, no quiero que nada interrumpa su sueño, usted sabe, para protegerlo de los animales que vienen con la intención de entrar a su cama, y en la condición en la que está el señor, seguramente mañana no recordaría ni siquiera si una serpiente lo mordiera.
– ¿Piensa quedarse toda la noche?
-Sí – fue la contundente respuesta de la mujer.
Sin duda la mujer se dio cuenta de las intenciones con las que venía Iz, el babydoll negro hablaba por sí solo, aun cuando ella trataba de cubrirse, dejaba casi todo su cuerpo al descubierto.
-Sabe, cuando sea la señora de esta casa a la primera que voy a despedir será a usted – le advirtió
-Lo tengo claro, pero eso será cuando sea la señora
Iz, bufando se dio la media vuelta y salió de la habitación.
Cuando Omer abrió los ojos al día siguiente, sentía un gran dolor de cabeza y unas ganas enormes de tomar café.
-Adelante – dijo al escuchar unos pequeños golpes en la puerta
-Buenos días señor – era una de las señoras de la cocina – creí que estaría necesitando un café.
-Gracias, por favor déjelo en la mesa
-Creo que hoy será un hermoso día – le dice la mujer
-Puede ser
-Yo creo adivinar que sí, tómese luego su café, que hay una persona que lo está esperando.
-No es buen día para recibir visitas.
-Es importante que hable con esa persona, – le dice alcanzándole la taza con el café – mientras se toma su café, necesito contarle algo que sucedió anoche.
– ¿Anoche?, no recuerdo nada de lo que sucedió anoche
-Lo sabemos, espero que confié en mí y crea lo que le voy a contar
-Por supuesto que confío en usted.
Dicho esto, la mujer procedió a contarle con lujo de detalles todo lo que trató de hacer Iz.
-Pero, ¿Iz?, me cuesta creerlo, pero ahora que recuerdo Defne, ya me había dicho que ella estaba enamorada de mí, yo no le presté atención.
-Una cosa es estar enamorada, y otra muy distinta, meterse a su cama con la intención de hacerle creer que sucedió algo entre ustedes, porque esas eran sus intenciones, por eso señor, le pido no solo yo, sino todos en este rancho, por favor tenga mucho cuidado con ella.
-Ella es mi amiga, nunca podría mirarla como mujer, además yo aun amo a Defne, pero tendré cuidado, lo prometo.
-Bien ahora me voy, señor, la persona de la que le hablo, lo espera en mi casa, por favor no le diga a nadie.
– ¿Por qué tanto misterio?
-Ya lo entenderá todo, solo apresúrese.
Omer, salió de la casa y caminó hasta llegar a la casa de la señora de la cocina, cuando golpeó la puerta, lo recibió el esposo de la mujer, igual trabajador del rancho.
-Buenos días – lo saluda
-Buenos días señor Omer, adelante – le dice el hombre
-Me dijo su esposa que había alguien esperándome.
-Si, soy yo – escucha la voz de un hombre.
-Y ¿Quién es usted?
-Soy Serdar Topal, – y ante la cara de sorpresa de Omer, le dice – sí, soy el hermano de Defne.
-Y ¿a qué debo su visita?
-Vengo para que hablemos de mi hermana.
– ¿Si me vino a decir que ella se va a casar?, ya estoy enterado, ayer estuve en su casa
-Lo sé, escuché cuando mi abuela le ordenó al mayordomo que le mintiera
– ¿Cómo que me mintiera?, no entiendo, ¿en qué me mintieron?
-En todo, no es verdad que mi hermana había salido con su novio, tampoco es verdad que ella se vaya a casar.
-No entiendo nada de esto, me explica por favor.
-Cuando usted se fue de mi casa, yo lo seguí, hice el mismo recorrido que hizo usted, hasta que llegué a este lugar, lo pensé mucho antes de decidirme a contarle la verdad.
-Y ¿entonces?… ¿Dónde está?, te exijo que me lo digas – le dijo Omer
-Por eso estoy aquí, – fue la respuesta del hombre – Defne me pidió que lo buscara, porque según ella, usted es la única persona que la puede sacar del lugar donde mi abuela la tiene encerrada.
CONTINUARÁ

