LA CHICA DE CABELLO ROJO. Capitulo 7

Sin entender que fue lo que salió mal, Iz se alejó de fiesta.
– ¿Cuál fue el error que cometí? – se preguntó
Comenzó a repasar mentalmente, paso a paso lo que había hecho, hasta llegar el momento del baile con Omer, se preocupó de manera especial de que Defne no estuviera cerca, echó a correr el rumor de que Omer estaba comprometido y que la mujer con la que abriera el baile era su novia, obviamente también se encargó de que la organizadora le pidiera tanto a Omer como a ella ser la primera pareja en bailar esa noche.
Estaba todo listo, pero no contaba con que la estúpida de Defne, apareciera en medio del baile con su cara de mujer dolida y arruinara todos sus planes.
Tampoco esperaba la reacción de Omer, él nunca antes la habría dejado sola en la pista para ir detrás de alguna de sus conquistas.
-Creo que subestimé a esta muñequita, pero, aunque ella ganó otra batalla, seré yo quien gane la guerra, solo debo esperar el momento indicado, ya verás, voy a borrar esa sonrisa de tu rostro y me quedaré con Omer, tal como lo planee desde que llegué a este lugar.
Dando grandes zancadas llegó hasta su auto y se fue de la fiesta.
Una gran emoción invadió el pecho de Defne, estaba allí, en medio de la pista de baile a centímetros de Omer, quien tenía sus ojos negros fijos en ella.
—Si tengo que elegir, siempre me decidiré por ti, porque tú eres mi amor —dijo él.
En aquel momento la orquesta comenzó a tocar una melodía de vaqueros, sin mediar palabra, la tomó entre sus brazos y comenzaron a bailar.
Aquella noche era hermosa, muy hermosa, se deslizaron por la pista con suavidad, ella tenía la mirada clavada en los ojos de Omer.
—Esto era lo único que me faltaba —le susurró él en un giro.
—¿Qué? – le pregunta Defne
—Tú, solo tú.
Omer miró sus labios por un instante, ella sonrió, estaba tan contenta que creía que iba a explotar.
—Bailas muy bien —le dice ella
—Solo con la mujer adecuada.
—¿Quieres decir que yo soy esa mujer?
—Acaso no lo he dejado suficientemente claro, porque, si no es así, detengo la música y les digo otra vez lo loco que estoy por ti
—No, no si quedo claro, te veías tan serio cuando te conocí, nunca creí que harías este tipo de locura — él, sonrió.
—No te dije que tú me vuelves loco.
Cuando llegaron los últimos acordes, ambos tenían una sonrisa perfecta dibujada en los labios, Omer se detuvo, le ofreció la mano y se fueron a sentar juntos.
Pasó otra media hora, la música cada vez era más rápida y las risas más altas. La banda paró de repente y los músicos llamaron a Omer al escenario.
—Pensaste que podías escapar por más tiempo, llegó el momento de que nos amenices con una canción, sube ahora mismo al escenario.
Defne se quedó paralizada al ver a Omer subir al escenario y tomar la guitarra que le estaban ofreciendo.
Cuando se sentó, la miró y sintió un escalofrió, la miraba tan fijamente que tuvo la sensación de que le podía leer el pensamiento.
Comenzó a tocar los primeros acordes de la canción de Lionel Richie, Endless Love, una canción tranquila y embriagadora.
Todo el mundo lo observaba, quien sin dejar de mirarla comenzó a cantar.
Mi amor, solo estas tú en mi vida, lo único que es brillante
Mi primer amor, eres cada respiro que tomo, eres cada paso que doy
Y yo quiero compartir todo mi amor contigo
Nadie más lo hará…
Y tus ojos, tus ojos, tus ojos me dicen cuanto te importa
ooh sí, siempre lo serás mi amor sin fin
Dos corazones, dos corazones que laten como uno
nuestras vidas acaban de empezar
Para siempre te abrazaré entre mis brazos, no puedo resistir tus encantos
Y amor, Oh amor, seré un tonto para ti,
Estoy seguro, sabes que no me importa
oh, sabes que no me importa, porque tú, para mi significas el mundo
Oh, sé, sé, he encontrado en ti, mi amor sin fin
Oooh, y amor Oh amor
Seré ese tonto para ti,
Estoy seguro sabes que no me importa
Oh tú sabes, no me importa
Y si, serás el única porque nadie puede negar este amor que tengo dentro y te lo daré todo
mi amor, mi amor mi amor, mi amor sin fin
Esto no me puede estar pasando a mí, pensó ella dando un paso atrás, él no podía ser tan perfecto, un hombre que no tiene miedo a demostrar su amor en público y que encima sabe cantar, era demasiado bueno para ser verdad, pero lo era, ese vaquero al que ella estaba mirando como una idiota, ese sexy vaquero la amaba a ella.
Los ojos de Omer seguían clavados en los suyos a medida que la canción avanzaba. Cada palabra se fue grabando en el corazón.
En solo una semana aquel hombre se había convertido en todo para ella, porque estaba completamente enamorada de él.
Aquella voz aterciopelada se estaba colando en su alma. Volver a Estambul, lejos de Omer, lejos del rancho, lejos…
La voz de él se apagó con el último acorde. Siguieron mirándose, entonces entendió las palabras que él le dijo.
Cuando hay que elegir, siempre te voy a elegir, porque eres mi amor, aquel pensamiento le provocó mucho miedo.
No podía negar que se sentía vinculada emocionalmente al rancho, y a la nueva vida que había creado ahí.
Omer, terminó de cantar y se bajó del escenario para dirigirse directamente a donde estaba ella.
El resto de la noche fue un sueño, los trabajadores del rancho felicitaban a la pareja de prometidos, pero las más felices con la noticia fueron las señoras de la cocina.
-No sabe cuánto nos alegra que sea usted la señora de la casa, por un momento temíamos que el señor cayera en las manos de la señorita Iz – le dijeron.
Después de que Omer la dejara en la pista de baile sola, de Iz no se supo nada.
La noche terminó y Defne estaba agotada.
-Te ves cansada – le dice Omer – si quieres te llevo a casa, claro que yo tengo que volver, aun me queda trabajo por hacer.
-No, te espero y nos vamos juntos.
– ¿Estás segura?
_Sí estoy segura
-Si necesitas algo, solo dímelo.
-Sí, sí necesito algo, pero ve a terminar lo que tengas que hacer y luego te lo digo.
-Bien – dice y dándole un beso en los labios se aleja de ella.
El resto de la noche, Defne se imaginó una y mil formas de comenzar la conversación con Omer, pero ninguna la terminaba de convencer.
-Listo mi amor, ¿nos vamos?
Ella mueve la cabeza en forma afirmativa.
-Omer – le dice
-Defne- le responde él
-Podemos ir a algún lugar donde estemos solos, necesito decirte algo.
-Claro que sí, pero ¿debo preocuparme?
Ella prefirió no contestar.
Cuando llegaron al rancho, Omer estacionó la camioneta y la ayudó a bajar.
-Podemos caminar mientras conversamos, ¿te parece?
-Perfecto, la noche está realmente hermosa.
-Defne, – le dice una vez que ya habían caminado un buen trayecto -por favor me puedes decir algo, me estas asustando.
-No sé qué te va a parecer, pero esta noche tomé una decisión.
-Ya, y…
-Tengo que volver a Estambul.
-Pero, ¿Por qué?, creí que estabas feliz con nosotros, conmigo.
-Lo soy, soy muy feliz con ustedes, contigo
– ¿Entonces?, no entiendo.
-Esta noche mientras cantabas, me di cuenta que estoy enamorada de ti, enamorada del rancho, de la vida que estoy formando aquí, que quiero todo lo que tú me ofreces.
-Pero, eso es maravilloso, o por lo menos lo es para mí
-Y para mí también.
-Y ¿Por qué te quieres ir?
-Yo no he dicho que me quiero ir, dije que tengo que ir, mi familia no sabe que sucedió conmigo en esta semana, mi abuela debe estar muy preocupada, tengo que ir a contarles todo lo que me ha pasado, decirles que mi vida cambió, y que decidí quedarme aquí contigo.
-Y ¿Cuánto tiempo crees que estarás en Estambul?
-Solo un par de días.
-Por favor vuelve lo antes que puedas, todavía no te vas y ya te estoy extrañando.
– ¿Solo me dirás eso? -le dice ella, deteniéndose y mirándolo molesta.
-¿No te entiendo?.
-Te acabo de decir que estoy enamorada de ti y tú ni cuenta te diste
Omer sonrió, le tomó las manos y la atrajo hacia él.
-Lo siento, es solo que pensar en este lugar sin ti, me es imposible, por favor podrías repetirlo.
-No sé si quiero.
Omer, le tomó la barbilla con un dedo, le levantó la cara y le dice
-Repite conmigo, estoy enamorado de ti.
-Estoy enamorada de ti – dice ella
-Te amo, te necesito y lo único que importa somos tú y yo.
-Te amo, te necesito y lo más importante somos tú y yo – repite ella.
Incapaz de contenerse, se inclinó y la besó en la boca para demostrarle lo feliz que lo hacían sus palabras, ella no se lo impidió.
Omer la acomodó inclinándole la cabeza y así profundizar el beso, le pasó la lengua por los labios y ella los separó. Entonces, dejó escapar un leve gemido y él se dejó arrastrar
Ella lo miró en el momento que bajaba la cabeza, se quedó petrificada cuando le mordisqueó levemente los labios. Dejó escapar un gemido y lo tomó con fuerza de la camisa como si le diera miedo moverse, como si le diera miedo romper el hechizo.
Omer, fue el primero en moverse, la tomó de la nuca, cambió la posición de la boca y profundizó el beso. Ella separó los labios y él entró para saborear su boca.
—¿Sabes cuánto tiempo llevaba deseando hacer esto? He pasado todo el día pensando en ti. – le dice cuando dejó de besarla.
Ella se estremeció de arriba abajo.
—Amor…
Defne intentó aguantar, pero empezaba a ceder muy deprisa, Omer la tomó de la cintura, la sentó en el cerco que estaba detrás de ella y se puso entre sus piernas.
—Sigue llamándome así.
—Amor.
Ella quiso protestar por lo que había hecho él, pero se dejó arrastrar cuando la besó una y otra vez.
Ella le soltó los botones de la camisa e introdujo las manos por debajo de esta para sentir su piel, volvió a estremecerse cuando las yemas de los dedos encontraron sus pezones.
Él se apartó y la miró a los ojos.
—Estás volviéndome loco —le sacó la blusa del pantalón e introdujo las manos debajo—. Te deseo.
Volvió a besarla apasionadamente, ella quería más, quería exactamente lo mismo que él.
Cuando por fin dejó de besarla, parecía tan aturdida como se sentía él. No pudo encontrar las palabras adecuadas e hizo lo que haría cualquier hombre con sangre en las venas que tenía una mujer hermosa entre los brazos: volvió a besarla.
En la oscuridad de la noche lo único que se oía eran sus respiraciones entrecortadas, hasta que sonó un teléfono. Omer dejó escapar una maldición y sacó el teléfono de los pantalones.
Se apartó y la miró, tenía los ojos oscuros por el deseo y ella estuvo a punto de decirle que no contestara.
Ella se bajó del cerco y se acomodó la camisa en el pantalón.
—Dígame. —escuchó un instante—. De acuerdo, dile que voy enseguida.
Defne hizo lo posible para recomponerse y para que el corazón se le serenara antes de que él colgara.
—¿Pasa algo? —preguntó ella.
Él se dejó la camisa abierta.
—Llegó el veterinario, una de las yeguas tiene problemas para parir.
—Entonces, tendremos que volver.
Omer se acercó a ella.
—Quiero quedarme contigo, pero debo volver, me necesitan.
Al día siguiente Defne, estaba preparada para volver a Estambul, su auto la estaba esperando y el mismo Omer fue quien le dio las coordenadas a Siri, para que ella llegara sin problemas a la ciudad.
Una vez que estaba sentada en el auto, con el cinturón de seguridad puesto, él se acerca y le da una rosa blanca.
-Te esperaré, ¿recuerdas el cuento?, vuelve antes de que esa rosa se marchite, porque igual que ella mi corazón muere con cada día que está lejos de ti
Ella lo ve por el espejo hasta que él se pierde en medio del polvo que deja el auto al avanzar.
Un par de horas después ya estaba entrando a Estambul y luego ya se estacionaba afuera de la que era su casa, bajó del auto, golpeó la puerta y como siempre el mayordomo le abrió.
-Señorita Defne adelante – le dice sin ningún grado de sorpresa.
-Buenas tardes, ¿no pareces sorprendido de verme?
-¿Por qué lo estaría?, esta es su casa.
-Mi abuela, ¿está?
-En el despacho
-Gracias
Defne camina hasta el despacho, abre la puerta y ve a su abuela sentada detrás del escritorio.
-Abuela, volví, tenemos que hablar – le dice
-Claro que tenemos que hablar.
– ¿Quiénes son ellos? – dice al ver a unos hombres con trajes.
-Eso lo sabrás a su debido tiempo, ¿qué me quieres contar?, ¿qué durante todo este tiempo te escondiste en un rancho?
-Lo sabías, pero ¿Cómo?
-Yo lo sé todo Defne, conozco también la estupidez que quieres cometer, ¿acaso crees que voy a permitir que te involucres con un muerto de hambre?, ¿con un vaquero?, por Dios, que sucede contigo.
-No abuela Omer no es un muerto de hambre, él es el dueño del rancho y tiene mucho…
-No me interesa, él no está a tu altura, menos a la de nuestra familia.
-Pero como soy mayor de edad hace muchos años, solo vengo a decirte que me voy a casar con él, y me voy a vivir al rancho, ya sé que no te interesa mucho, pero soy feliz ahí abuela – termina de decir y se da la media vuelta para salir del despacho.
Pero uno de los hombres se lo impide.
– ¿Recuerdas lo que te dije que pasaría? – le dice la abuela – ¿si reventabas la tarjeta una vez más?, yo cumplo lo que digo.
-No, no puedes internarme en una clínica, yo decido sobre mi vida
-No, ya no, los caballeros por los que preguntaste, son mis abogados y ellos fueron los encargados de que un juez te declare interdicta, por lo que soy la dueña de tu vida ahora, y he decidido que te debes internar en una clínica hasta que dejes tu adicción a las compras o hasta que saques
de tu cabeza a ese vaquero bueno para nada.
CONTINUARÁ.

Deja un comentario