LA CHICA DE CABELLO ROJO. Capitulo 6

Ya se ha puesto el sol -dijo Defne ahogadamente-. Será mejor que volvamos antes de que oscurezca demasiado.
Omer se puso de pie y le dio la mano, ella se la tomó y él la levantó suavemente.
Echando la cabeza hacia atrás, lo miró y durante un momento, el deseo de besarlo fue tan fuerte que apenas pudo respirar.
-Gracias. – susurró
Él entrecerró los ojos y su mirada se detuvo en la húmeda curva de sus labios.
– ¿Por qué?
Ella tragó saliva y bajó la vista rápidamente.
-Por el paseo, por todo – le dice visiblemente emocionada.
– ¿Estás bien?
-Sí, por favor podemos volver, estoy cansada y necesito con urgencia una ducha.
-Muy bien – le dice
Caminan juntos hasta donde están los caballos, nuevamente Omer le ayuda a montar y una vez que ve que ella esta cómoda, se sube al suyo.
Durante todo el trayecto Defne no emitió palabra y eso le causaba temor a Omer, tal vez no debería de haberle dicho todo lo que le dijo, quizás fue muy pronto y ella no estaba preparada para escuchar cuales eran sus verdaderos sentimientos y sus futuros planes con ella.
Cuando llegaron al rancho, Omer le ayudó a bajar del caballo.
-Yo… si no te molesta me voy a mi habitación.
-No, claro que no me molesta, pero primero dime que te sucede.
-No lo sé, pero necesito pensar, para entender lo que me está pasando, cuando tenga todo claro, prometo que serás el primero en saberlo.
-Me parece bien, Defne, recuerda que siempre estaré para ti, no importa la hora, si me necesitas solo búscame.
-Así lo hare, gracias.
Al paso que le permitían caminar sus piernas, Defne se dirigió al interior de la casa, y no se detuvo hasta que llegó a su habitación, estando ahí se tiró sobre la cama y comenzó a llorar.
No entendía por qué, solo sabía que lo necesitaba.
Cuando se cansó de llorar se acomodó mirando el techo y recordó las palabras que Omer le había dicho, casarse, formar una familia, tener hijos, no eran planes que haya pensado para su vida, y aunque las palabras la abrumaron, también la llenaron de una extraña sensación de pertenencia, por primera vez sintió que estaba en el lugar correcto, no solo al estar en los brazos de Omer, sino al estar en ese lugar, en el rancho, un lugar que para ella era completamente desconocido, ni siquiera sabía que existían los ranchos en Estambul.
Pero el temor se tomó su mente y corazón… y si ella no era la adecuada, si ella no cumplía con las expectativas que tenía Omer y si ella…
Escuchó unos golpes en la puerta, se levantó de la cama y dijo
-Un momento por favor.
Se metió al baño, se lavó la cara, pero lamentablemente los ojos estaban rojos de tanto llorar y con eso no pudo hacer nada, salió del baño y abrió la puerta.
-No bajaste a cenar – le dice Omer con una bandeja en las manos
-Gracias – le responde abriendo la puerta para dejarlo entrar.
Él dejó la bandeja en la mesita de noche.
-Espero te guste la comida.
-La verdad no tengo apetito
-Tenemos que hablar – le dice él – pero lo haremos una vez que hayas comido un poco de lo que traje en la bandeja.
Ella se sentó y comió lo que pudo, luego bebió el té que venía también en la bandeja.
Omer se sentó en la cama al lado de ella.
-Defne, si te sientes de esta manera por lo que te dije, por favor discúlpame, quizás me apresuré demasiado y no estabas preparada para escucharlo.
-No, no es eso, ¿quién, no se sentiría halagada con lo que me dijiste?, es solo que…
– ¿Qué es entonces?
Omer, tú hablas de que quieres formar una familia conmigo, tener hijos… pero no me conoces, no sabes como soy yo, ¿Qué pasa si no soy lo que tú piensas?
-Delincuente no eres, ya me lo aclaraste.
-No, no lo soy o por lo menos de la manera en la que tú lo planteaste, pero hay otras cosas.
– ¿Como por ejemplo?
-Yo llegue a este lugar porque estaba huyendo de mi abuela, ella me quería internar en una clínica para adictos.
– ¿Adictos?
-Si, soy adicta a las compras
-Ya lo sabía – fue su respuesta
-Pero, ¿Cómo? y no me habías dicho nada
-No lo sé, no le di importancia, porque no creo que seas adicta.
-Pero lo soy
-Mira, llevas 5 días con nosotros, has sentido la necesidad de comprar algo.
-La verdad es que no.
-Tenías la excusa perfecta para comprar, no tenías ropa adecuada, pero no lo hiciste, de hecho, tuve que yo comprarte lo que creí necesitabas.
– ¿Pero y si lo soy?, ¿aun así me seguirás amando?
-Cuando amas de verdad, amas el alma, la esencia de la persona, y la aceptas tal cual es, sin querer cambiarla.
-Debe ser bonito amar así y que te amen de la misma manera, – le dice y luego guardó silencio – mis padres no me dieron el mismo ejemplo que los tuyos y… ¿si no soy buena madre?
– ¿Qué te parece si vamos paso a paso?, antes de pensar en nuestros hijos o ¿cómo seremos como padres?, necesito saber que sientes por mí.
-Mi cuerpo ya te ha dicho que se siente atraído por ti, – se ríe nerviosa – me gustas Omer, me gustas mucho, y aunque confieso que tengo miedo, pensar en tener una vida a tu lado me llena de felicidad.
-Entiendo que tengas miedo, pero te prometo que lucharé para que a mi lado te sientas segura todos los días.
-Lo sé – dice ella abrazándose a él.
-Entonces, ¿puedo hacerte una pregunta? -dice él
-Sí claro
– ¿Quieres ser mi novia?
– ¿Cómo? – exclama Defne separándose de Omer
-Te pregunté si querías ser mi novia
– ¿Estás seguro?
-Mira tú, primero me dices así sin más, que no estás segura de ser una buena madre para nuestros hijos, y te sorprendes porque te pido que seas mi novia.
-No, no es eso, es solo que, no pensé que fueras a pedir eso tan pronto.
-Estos son los pasos correctos, primero tenía que conquistarte, ya lo hice – le dice guiñándole un ojo – luego tengo que convencerte para que seas mi novia, luego de eso mi esposa y finalmente la madre de mis hijos, entonces que me dices, ¿quieres ser mi novia.
Defne lo mira, sonríe y comienza a mover la cabeza afirmativamente.
-Me encantaría – le responde
-Uff, que alivio, por un momento pensé que tendría que buscar otra madre para mis hijos
Cuando ella estaba a punto de contestarle, sintió los brazos de Omer alrededor de su cuerpo, luego sus labios sobre los suyos, acallando cualquier palabra que ella fuera a decir.
Ningún hombre la había besado así, no se podía apartar, de todas formas, no se quería apartar, la conexión que había habido entre ellos desde el principio era inexplicable.
–Me encanta tu boca –dijo Omer cuando dejó de besarla–. Es imposible que no quiera besarte –añadió acariciándole el labio inferior con la yema del dedo pulgar.
Aquel simple gesto ocasionó una respuesta tan fuerte dentro de ella que temió que se le fuera a parar el corazón
Y la estaba besando nuevamente, le había tomado el rostro entre las manos con ternura y la estaba besando.
La besó una y otra vez, cada vez más profundamente, Defne tenía los ojos cerrados, pero, aun así, veía millones de estrellas, había elevado los brazos y se había aferrado a su camisa. Qué sensación tan maravillosa.
Omer no se detenía, talvez era porque no podía, ella, tampoco, estaba completamente cautivada, hechizada. Sentía que los huesos y los músculos se le estaban derritiendo, él le había puesto una mano en la zona lumbar y con la otra le estaba acariciando un pecho. Sin duda, ya se habría dado cuenta de que tenía los pezones como piedras a causa de la excitación que se había apoderado de ella, Defne se dio cuenta de que, de un momento a otro, se iban a dejar caer sobre la cama, pero extrañamente no le importó y prefirió seguir disfrutando de los besos y las caricias de Omer
Él, se dio cuenta de que Defne había gemido, y de que había sido aquel gemido lo que le había devuelto a la realidad, y le había permitido recuperar el control. Jamás había deseado a una mujer de esta manera, pero debía detenerse, no era el tiempo correcto, tendría toda una vida para hacerle el amor, se recordó aquello mientras luchaba contra sí mismo y le ponía fin a ese maravilloso beso.
–Será mejor que no nos quedemos solos –le dijo– porque nuestros cuerpos tienen sus propias intensiones.
–Opino lo mismo – respondió ella.
Omer la miró en silencio y le sonrió
–Me voy, que tengas dulces sueños, mi amada
-Que tengas dulces sueños, novio mío – fue su respuesta
Omer se despidió con un beso en los labios
-Nunca hay que desperdiciar la oportunidad de besar a una mujer hermosa – y antes de que ella le respondiera, dijo – desde hoy solo besaré los labios de mi novia, te amo.
Luego de eso salió de la habitación.
Defne no podía creer lo feliz que se sentía, se tiró sobre la cama, se tapó la cara con la almohada y gritó.
-Eres una hermosa cowgirl -dijo él.
Por fin había llegado el día y la hora de la fiesta de vaqueros
-Gracias. La mayoría de las cosas son de tu prima, las botas, el sombrero… bueno tú sabes, son regalos tuyos.
El día anterior Omer le había dado una caja, pidiéndole que no la abriera hasta el momento en que se vistiera para el baile, y así lo hizo ella.
Esa tarde cuando terminó de vestirse, y estaba preparada para ir al baile con él, abrió la caja, para su sorpresa, se encontró con un sombrero, al salir y encontrarse con él, se dio cuenta que Omer usaba el mismo modelo.
—Pues te quedan muy bien, sin duda tengo un excelente gusto.
-No puedo contradecirte porque me elegiste también a mi -dijo ella con una sonrisa- estoy muy emocionada, nunca había estado en un baile de vaqueros, no puedo esperar para saber que hacen ahí
-Estoy seguro de que te divertirás mucho -dijo él.
-Apuesto a que sí, sobre todo si me acompaña un joven tan guapo.
-Todo cowboy necesita una chica linda a su lado, ¿quieres ser mi chica hoy?
-Mmm… no lo sé, déjame pensar… sí, lo quiero – le responde
-Esa es mi chica – fue su respuesta y le dio un beso en la punta de la nariz
-Además, no quiero que ningún hombre intente ligar contigo -añadió justo antes de besarla en la boca.
Ella no se resistió, simplemente colocó sus brazos alrededor de su cuello y abrió más la boca para que él pudiera besarla mejor.
—Eso es para que no dejes de pensar en mí.
– ¿No estarás conmigo en el baile?
-Lo siento cariño, pero me comprometí a trabajar, pero te prometo que apenas termine, vendré a tu lado y no te volveré a dejar sola
Defne se dedicó a recorrer el gran salón donde había varios lugares para comer de lo que a uno se le antojara, se sentó en una mesa con las señoras de los trabajadores del rancho, además de ellas estaban las señoras de la cocina, estuvo con ellas conversando y riendo, no recordaba haber disfrutado tanto en alguna de las fiestas a las que había asistido antes.
-Vengan – escucha que dice uno de los vaqueros, – va a comenzar el baile
Todos se levantaron y se dirigieron hasta el lugar que estaba adecuado como salón de baile, Defne también se levantó y fue con ellos.
Cuando entraron al salón, se sorprendió al ver a Omer en el centro del salón bailando con Iz, pero su sorpresa fue aun mayor al escuchar al locutor decir
-Con este baile damos inicio a nuestra celebración, un aplauso para los novios.
¿Aplauso para los novios?, había escuchado bien, podía ser posible que Omer hubiera estado jugando con ambas.
En ese momento todas sus dudas y temores se apoderaron de ella y recordó, que su noviazgo era un secreto entre ambos, y ¿quizás esta era la razón?, se sintió como una tonta, dio media vuelta y quiso salir del lugar, pero no pudo porque una mano se lo impidió.
– ¿Adónde crees que vas? – le dice Omer
Luego sin soltarla, la tira a la pista de baile y antes de que ella pudiera siquiera pensar lo que estaba haciendo, él hace un sonido con la boca pidiendo que todos le presten atención, una vez que lo logra dice
-Ha habido un mal entendido y creo que, si no lo aclaro enseguida, tendré que pagar las consecuencias cuando llegue a casa, ustedes me entienden – dice, lo que hace que la gran mayoría se carcajee.

-Sí, es verdad tengo novia, y es tiempo que todos sepan quien es, Defne, es mi novia, ella es la dueña de mi corazón y será muy pronto mi esposa y seguramente en algunos años la madre de mis hijos.
Luego de esa declaración, todos los hombres gritaron lanzando sus sombreros por los aires y Omer aprovechó para besarla frente a todos.
CONTINUARA. 

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