La puerta de la habitación hizo un leve ruido, y Defne se movió en su cama. Con los ojos entreabiertos, vio entrar a un hombre moreno. No se distinguía bien su figura en la habitación, apenas iluminada por la luz de la luna.
Él, cerró la puerta, y se acercó a la cama, ella vio algo blanco; ¿una camisa tal vez?
Poco a poco empezó a ver más. Era alto y de hombros anchos. Su cara estaba en sombras. Ella hizo un esfuerzo por ver más, y notó que el hombre se estaba desabrochando la camisa. Luego se la quitó. La luna iluminó su pecho con su manto de plata.
Suspiró profundamente. Se sentía tan bien.
Lo sintió a su lado, sintió su cuerpo contra el de ella, cálido, duro, fuerte. Él la rodeó con sus brazos y ella se cobijó en ellos. ¡Él era tan grande y ella tan pequeña! Parecía que podía tragársela.
Se sintió feliz. Aquellos brazos eran sus dueños. En ellos se sentía segura, a salvo.
Sintió deseo. La inundó la esencia de él y la sangre empezó a galopar por sus venas.
—Hola —susurró él en su oreja.
—Hola —contestó ella, mareada por su presencia.
Y comenzó a besarla. Le dio tiernos besos detrás de la oreja. Luego llegó a la boca.
—Hueles delicioso —murmuró él.
Le acarició el cuerpo, ella disfrutó de aquel contacto. Sintió el deseo de su cuerpo y de su alma, el deseo de amarlo, de abrazarlo, y de no soltarlo jamás.
Él susurró algo mágico
-Te amo
Ella levantó la vista y lo miró, le acarició la cara, su barba era espesa, pero al mismo tiempo tersa.
—Y yo te amo a ti. – le respondió con un suspiro.
Sus ojos, se abrieron de par en par, y abandonó el sueño.
Ojalá nunca hubiera aceptado la idea de hacer la subasta, así no hubiera tenido que ir a buscar a Omer, y no estaría sufriendo de esta manera.
Ya no era de vez en cuando que soñaba haciendo el amor con él, todas las noches sucedía lo mismo, algunas veces, despertaba y cuando se dormía volvía a soñar nuevamente con él.
Desde el lunes que Omer fue a la oficina y salió con Yasemin, sus salidas habían sido a diario, la socia se paseaba feliz por los pasillos y cuando estaba en su oficina se le podía escuchar cantar, cantar como si fuera una adolescente enamorada por primera vez.
Por momentos, sentía el deseo de ir hasta donde Omer y reclamarle lo que sucedía entre ellos, pero sabía que no tenía ningún derecho a hacerlo, por lo que, no le quedaba de otra que tragarse sus celos, porque de todas maneras toda esa situación era su culpa.
Como pudo se levantó de la cama y se fue directo a la ducha, pasó a la cocina solo por un café, hasta el hambre le era esquiva estos días, si seguía así, seguramente terminaría enfermando.
Salió de la casa, como nunca antes le había sucedido, no sentía ningún deseo de volver a trabajar.
El problema con Yasemin quedo en el olvido, ya estaban preparando el campamento para los niños de la fundación, en eso mantenía su mente ocupada, los niños, ellos debían ser su prioridad, se obligaba a pensar cada mañana antes de entrar al edificio donde estaba su oficina.
-Buenos días Defne – la saludan
-Buenos días – responde ella – me traes un café por favor
-Por supuesto, enseguida se lo llevo
Ella entra a su oficina, deja su bolso y enciende la computadora, a los minutos llega su secretaria con un café y trae un sándwich.
-Disculpa, sé que no me lo pediste, y no quiero ser entrometida, pero he notado que has bajado mucho de peso, supongo que has tenido mucho trabajo, así que si me lo permites desde hoy junto con el café te traeré algo para comer.
-Gracias – fue lo único que pudo decir.
-No tiene nada que agradecer, he trabajado para usted cuanto, tres años ya, y he aprendido a conocerla, no sé que sucede y tampoco voy a preguntar, pero nunca la había visto así.
– Así, ¿cómo?
-Siempre fue una mujer seria, pero en sus ojos se veía la pasión con la que trabajaba, últimamente ya no veo eso, es más, no se enoje conmigo, pero usted se ve triste.
-Seguramente debe ser que necesito vacaciones, han sido días muy intensos – fue su respuesta.
-Por supuesto eso debe ser, ¿necesita algo más?
– No nada gracias
Aun no terminaba de decir aquello, cuando se escuchó el canturreo de Yasemin.
-En cambio a la señorita Yasemin se le ve mas feliz que nunca – dijo la mujer sin percatarse lo que sus palabras causaron en el rostro de Defne, – desde que comenzó a salir con el señor aquel, se le ve cantando y riendo muy seguido, por lo que comentan él la invita todos los días a almorzar y hasta…
-Está bien, te puedes retirar – le dice interrumpiéndola.
-Sí, enseguida, perdón.
-Como si no tuviera suficiente con verlo yo misma, ahora tengo que soportar que me digan lo feliz que se ve Yasemin – dijo cuando estuvo sola.
Defne estaba disgustada y ansiosa, todo estaba patas para arriba, debía tomar el control de su vida y de sus emociones, solo necesitaba tiempo para volver a ser la misma de antes de conocer a Omer
Desde el domingo, había estado diciéndose a sí misma que, había tomado la mejor decisión, pero la vocecita no la dejaba en paz, recordándole que ella podría estar en el lugar de Yasemin y vivir los días así, alegre y cantando, en lugar de parecer un fantasma.
Rogaba al cielo que terminara el día para irse a su casa a dormir, y en sus sueños, ver, y amar a Omer.
-Entonces, no hay noticias de la señorita Topal – pregunta Sinan
-No, nada – responde Omer
-Vaya, y si tu plan no funciona, ¿qué vas a hacer?
-No lo sé, de verdad pensé que sacarle celos resultaría, pero ya han pasado varios días y de ella no he tenido noticias, mejor cuéntame de ti.
– ¿Qué pasa conmigo?
-No sé, ¿Yasemin?, ¿Qué me cuentas de ella?
-Ah, ella es bonita, inteligente, dulce
-Son muchos adjetivos, ¿no crees?
– ¿Qué quieres que te diga?, tú eres el culpable de esto, desde que nos presentaste y me haces salir con ella, la he ido conociendo más y la verdad es que me gusta y mucho.
-Entonces, ¿tendré que ser tu padrino de boda?.
-Alto, alto, no te apresures, recuerda que el matrimonio y yo no congeniamos.
-En algún momento tendrás que cambiar de opinión.
-Puede ser, pero por ahora, déjame seguir conociendo a Yasemin.
-Por lo menos algo positivo salió de todo esto.
-Tranquilo amigo, Defne reaccionará, hemos hecho muy bien las cosas, Yasemin me ha dicho que la nota extraña, pero que no le ha dicho nada.
-Tal vez estoy equivocado y ella no siente por mí, lo mismo que yo por ella – sentencio Omer
Su amigo no fue capaz de decir nada
Una larga jornada laboral estaba llegando a su fin, y cuando estaba ordenando sus cosas para irse a casa, la puerta de su oficina se abre de improviso.
-Que tal Defne? – le pregunta Yasemin al entrar en su oficina.
Que le respondía, ¿que en las ultimas horas había pensado muchas veces en estrangularla?, sobre todo cuando la veía tan feliz canturreando, pero debía ser políticamente correcta, así que solo dijo.
-Bien, ¿y tú? – después de que le hizo la pregunta se arrepintió de hacerlo, pero se preparó mentalmente para escuchar lo feliz que era y lo maravilloso que era Omer.
-Yo, feliz, te quería contar que este fin de semana me voy de viaje y que el lunes posiblemente no vendré a trabajar.
– ¿Vas a ver a tus padres?
-Jamás, me invitaron aun fin de semana de ensueño, aun no me ha dicho adonde me llevará, pero seguramente será muy romántico.
-Me alegro por ti – le dice, aunque ni ella misma se creyó lo que dijo.
-Gracias Defne, y todo esto te lo debo a ti
-¿A mí?, yo no he hecho nada.
-Sí que lo hiciste, gracias a ti conocí al hombre mas maravilloso del mundo, por eso espero que tú igual puedas ser feliz algún día.
-Gracias, pero tú sabes que yo no creo en el amor.
-Pues no sabes de lo que te pierdes, es una sensación fantástica.
En ese momento lo que estaba sintiendo no tenía nada de fantástica.
-Nunca me contaste, adonde te llevó Omer el fin de semana.
¿Por qué?, ¿acaso Omer le daría el mismo recorrido?
-Me llevó a Roma, luego a la playa y terminamos con una cena en su casa, – obviamente no le iba a mencionar que la velada terminó con ellos haciendo el amor.
-Que maravilla, quizás tenga suerte y vaya a Roma igual que tú
-Quizás…
-Bueno me voy, tengo que preparar mi maleta, disfruta tu fin de semana igual, bye – le dice con la mano saliendo de su oficina.
-Maldito, maldito, maldito – dijo mientras golpeaba el escritorio – seguramente a Yasemin también la llevarás a recorrer los mismos lugares que a mí,
Así de grande fue su amor, duró solo un finde semana.
-Pero yo no me quedo con esto -dijo
Toma su bolso y sale a toda prisa de su oficina.
Como cada noche, Omer llegó a su casa, y lo primero que hizo fue ir a su sala de trabajo, poner un disco de Mozart y se dirigió a la cocina a prepararse un café.
Mientras la máquina hacia su trabajo, él se quitó la chaqueta y la colgó en una silla, en la misma que pretendía tomarse el café.
Iba de camino a sacar la taza de la máquina, cuando escucha que alguien toca el timbre insistentemente, frustrado camina hacia la puerta y la abre.
– ¿Defne?
Enojada ella entra a la casa
– ¿Sucede algo? – le pregunta en vista de que ella no decía nada, solo lo miraba furiosa.
-Eso debería preguntarlo yo, ¿no crees?
-Sí entendiera lo que sucede, quizás podría responder.
– ¿Cuál es el itinerario que le preparaste a Yasemin?, ¿la llevarás a Roma?, terminarás en una cena para luego…
No fue capaz de terminar la frase.
-Le haré el amor, ¿eso quisiste decir?, tal vez ella no me deje solo y se escape a media noche – fue su respuesta.
-Por supuesto que no, si es lo que ha querido siempre.
– ¿A qué viniste Defne?, ¿a reclamar que cosa?, ¿acaso no era esto lo que tú querías?
– ¿Que yo quería?, ¿tú crees que yo quería que me reemplazaras así de rápido?, todavía no desaparezco de tu vida y tú ya tienes a otra.
– ¿Y que debía hacer entonces?, ¿esperarte?, me dejaste muy claro que soy nada para ti, Yasemin no huye de una relación por miedo a enamorarse, eso es algo que me gusta de ella.
-Entonces, ¿te gusta? – sonríe con amargura – debí imaginarlo, para ningún hombre es suficiente una mujer
-Para mi es suficiente una sola mujer, que me demuestre y me diga que soy importante para ella
-Y ella, si sabe cómo hacerlo, ¿eso me quieres decir? – y casi al borde del llanto le grita – ¿entonces lo que sucedió entre nosotros no tiene importancia para ti?, ¿todo lo que me dijiste era mentira?, por supuesto que es mentira, si con tanta facilidad la vas a llevar a tu cama para …
Lo que quiso decir, quedo ahogado en su garganta, porque en lugar de palabras salieron sollozos, Omer la toma por los hombros y le dice.
-Escúchame, y escúchame bien, todo lo que dije es verdad – cuando la mira a los ojos la ve tan frágil y la abraza – ¿Qué quieres que haga para hacerte entender que te quiero?
-No me dejes ir – le dice
Él se separa de ella, para mirarla nuevamente, como si no creyese lo que acababa de escuchar.
Defne le devuelve la mirada y sin decir nada simplemente se abalanza y toma sus labios en un furioso beso.
El dolor, la rabia, la frustración de todos los días alejados de él, los dejó estampados en el beso que le dio, la sorpresa inicial de Omer, fue reemplazada enseguida por la pasión, y respondió a su beso con la misma intensidad.
CONTINUARA

