Agotada por lo que había sucedido, Defne llegó hasta su casa, se quitó el vestido que le compró Omer y se puso un pijama.
Todavía no era medianoche, así que tenía tiempo para reponerse y pensar en lo que sucedió, se sentó en la mesa de la cocina, con una reconfortante taza de té con especias, no sentía alguna especie de arrepentimiento por lo sucedido, pero si tenía muy claro, que eso quedo en el pasado junto con el hermoso viaje a Roma y …Omer.
Hacer el amor con él, fue lo máximo, todo su cuerpo lo deseaba y realmente valió la pena, después de ese momento glorioso, cuando Omer la acurrucó a su lado de sus labios salieron dos simples palabras.
-Te amo
Ella se quedó helada.
Había algo familiar en aquellas palabras, de pronto, se dio cuenta, el sueño. El amante secreto.
Se apartó de él instintivamente, esas eran las palabras que no alcanzaba a entender en su sueño.
Entonces, se dio cuenta de que era él. ¡Dios santo! ¿Había estado soñando con Omer?
Cerró los ojos, esto no podía estar sucediendo, se enamoró de Omer, incluso antes de conocerlo, eso no era bueno, nada bueno.
Como pudo y con mucho cuidado salió de la cama, se puso la ropa que tenía a mano, bajó las escaleras, descalza, solo cuando estaba en el taxi, respiró tranquila.
La decisión estaba tomada, incluso antes de hacer el amor con él, pero después de saber que Omer era el hombre de sus sueños, esa decisión se reafirmó aún más en su mente.
-Quien se enamora pierde, le decía su madre, mientras lloraba en sus brazos, por eso hija nunca te enamores y si crees que pudieras estar cerca de hacerlo, corre lo más lejos que puedas de ese hombre, ese consejo pretendía llevarlo a cabo no importaba cuanto ella sufriera en el proceso.
Pensar en mujeres sufriendo, le trajo el recuerdo de que mañana tendría que conversar con Yasemin. A no ser que se hubiera tranquilizado mucho desde el viernes, no sería un encuentro amistoso. La visión de la cara furiosa de su socia atrapó los pensamientos de Defne.
De nada servía seguir pensando, nada se solucionaría de esa manera, ya mañana saldría de todas las dudas, tal vez Yasemin no se acordaba de nada y ella estaba equivocada
Lamentablemente estaba en lo correcto, pues Yasemin estaba furiosa, escupía fuego, su cara estaba deformada por la ira. Los temores de Defne se cumplieron.
—No puedo creer que me hayas traicionado de esa manera — vociferó, golpeando la mesa para enfatizar
—Evidentemente, tenías interés en Omer, debí seguir mi instinto, cuando los vi juntos ese día, pero no, preferí confiar en la palabra de mi socia, sí que has sabido engañarme bien.
Defne abrió la boca como para protestar, pero su socia continuó.
—Sabías que estaba interesada en Omer, que deseaba ese fin de semana con él, ¿pero eso a ti no te importó? No, fuiste a hurtadillas y me traicionaste, clavándome un puñal por la espalda.
Yasemin tomó una gran bocanada de aire y continuó.
—¿Y qué tienes que decir?
No había más explicación que la verdad, y la verdad no le iba a hacer bien a su socia, ¿qué le diría?, que Omer había hecho los planes pensando en que ella sería su acompañante.
—Pero no fui yo quien puso ese dinero en el sobre —dijo Defne.
-Y si no fuiste tú, ¿Quién fue entonces?
—No lo sé, lo siento, es todo lo que puedo decir, no he hecho nada para lastimarte
La mujer emitió una risa aguda.
—Menos mal que fue así, no quiero pensar qué hubiera ocurrido si hubieses querido herirme. Estaría reducida a un montón de ceniza.
—¿Hay algo que pueda hacer para compensarte?
—Sí, te diré lo que puedes hacer, volver el tiempo y sacar el sobre con las 200 mil liras, para que así sea mi nombre el que se anuncie, en lugar del tuyo.
-No seas así, ya te he dicho que lo siento.
-La que lo siente soy yo, he pensado todo el fin de semana, y creo que ya no podemos seguir trabajando juntas.
-Todo por un hombre, no te parece que es un poco drástico, y si te digo que ya no volveré a verlo.
-Y ¿a mí eso de que me sirve?
-No lo sé, por favor no tomes una decisión tan apresurada.
-Lo único que haría cambiar mi decisión, es que me digas quien puso todo ese dinero con tu nombre en el sobre, de lo contrario este será nuestro último día trabajando juntas
Defne abrió la boca, para decir algo, pero la cerró, que podría decir, si ella no estaba segura de quien lo había hecho.
Tenía que buscar una solución, la fundación necesitaba a Yasemin, su trabajo era indispensable, pero ¿cómo podía averiguar quien fue la persona que puso su nombre en el sobre?
-Y, ¿Qué tal tu fin de semana? – pregunta Sinan sentado en la oficina de Omer
-Ni siquiera sé cómo explicarlo.
– ¿Cómo es la señorita Defne?
-Es una mujer increíble, linda, frágil, pero cobarde.
– ¿Cobarde?
-Olvídalo, ¿cómo te fue a ti en la cena?
-Bien, pero nada especial, Seda es una mujer hermosa, pero no es mi tipo, pero no me cambies el tema, ¿le dijiste que estás enamorado de ella?
– ¿Cómo?
-Por favor Omer, te conozco desde hace muchos años, y sé muy bien que jamás te habrías prestado para ser parte de esa subasta, sino tuvieras un motivo realmente importante, y cuando vi la manera en la que la devorabas con la mirada, lo entendí todo.
-Tan obvio fui.
-Por lo menos para mí sí, – luego de un momento dice – así que tomaste mi idea y la hiciste realidad, o ¿estoy equivocado
– ¿A qué te refieres?
-Al sobre que tenía el nombre de Defne, en el que pusiste el dinero
-Solo quería asegurarme que fuera ella la ganadora del fin de semana, pero yo solo puse 100 mil liras, no sé de dónde salió el resto.
-Digamos que tuve la misma idea, pero cuando vi tú interés por ella, solo sumé el dinero que llevaba para asegurar tu fin de semana – le dice guiñándole un ojo
-Entonces te debo una.
-Yo solo quiero ser el padrino de tu boda.
-Cuenta con eso, claro si llega a suceder.
– ¿Cómo es eso?, pensé que un fin de semana era suficiente para que la conquistaras.
-Ya te lo dije, es cobarde, tiene miedo al amor y terminó huyendo, igual que las películas, en medio de la noche desapareció.
—Necesito ver a tu jefe —le dice Defne a la secretaria de Omer.
—El señor Omer está en una reunión—le dijo la mujer— veré si la puede recibir, su nombre es…
-Defne, Defne Topal
-Muy bien – le responde con una sonrisa.
Ella la ve levantar el auricular y decir
—Señor Omer hay una persona que quiere hablar con usted—seguramente él preguntó por el nombre de la persona, – Defne Topal – fue su respuesta – muy bien señor Omer
Cuelga la bocina y se dirige a ella
-Dice el señor que puede usted seguir
-Muchas gracias – le dice y la sigue a la oficina donde estuvo antes
—¡Hola! —le dice Omer, sin dejar ver en su rostro alguna expresión, por lo que ella asumió que le molestó su presencia — ¿A qué se debe el placer de esta visita?
-No habría venido si no fuera realmente urgente.
-Me lo imagino, recuerdas a Sinan, – le dice
Por culpa del estado en el que venía, no se había percatado de que Omer no estaba solo.
-Sí, por supuesto, lo siento, Señor Sinan, buenas tardes, tengo un gran problema – dice volviendo su atención a Omer – y vengo a buscar respuestas
-Será mejor que me retire – dice Sinan
– No, no es necesario, – le responde Omer y luego dirigiéndose a ella – ¿Qué respuestas necesitas?
-Mi socia amenaza con dejar la fundación a menos que le diga quien fue la persona que puso mi nombre en ese sobre, por favor necesito que vayas y le cuentes la verdad.
– ¿Cuál verdad?
-Que tú lo hiciste, ¿Por qué tú lo hiciste verdad?
-No, – le dice Sinan – no fue Omer, fui yo
– ¿Usted?, ¿pero no entiendo?…
-La razón no importa – fue la respuesta de Omer, – ¿querías saber quién lo hizo, ahí tienes tu respuesta, nos encargaremos de hacerle llegar esa información a la señorita Yasemin lo antes posible, ¿podemos ayudarte en algo más?
-No, yo…
-Bien, entonces podrías dejarnos solos, estamos en una reunión, la cual interrumpiste, y como ya tienes lo que viniste a buscar
-Sí, tienes razón – dice ella y sale de la oficina.
– ¿Qué hiciste?, ¿estás loco?, no se supone que amas a esa mujer.
-Se muy bien lo que hago, Sinan.
-Pues yo no lo entiendo, pero tú sabrás, entonces me imagino que tendré que ir a aclararlo todo.
-Sí, y no
-No te entiendo
-Tengo una idea y voy a necesitar de tu ayuda.
-Soy todo oídos, y desde ya te digo, cuenta conmigo
Defne volvió a su oficina, se sentía agotada mental y físicamente, ir hasta la oficina de Omer había requerido de todas sus fuerzas y todo se imaginó, menos que la tratara de la forma en que lo hizo, fue como si jamás hubiese pasado algo entre ellos, ¿no es acaso eso lo que querías?, le recordó la vocecita en su cabeza.
-Sí, lo es – se dijo – pero no pensé que me doliera tanto.
Aun no se reponía de lo sucedido, cuando lo vio entrar a la oficina de Yasemin, y al igual que la primera vez, la puerta se cerró, y solo podía escuchar las risas de la mujer.
Estuvieron más de media hora encerrados, después de ese tiempo, ella los vio salir, Yasemin iba tomada del brazo de Omer, y él parecía estar muy cómodo con la situación, la sonrisa que llevaba en el rostro así lo decía.
-Voy a almorzar con el señor Omer, por favor cancela todas mis citas de la tarde, no volveré hasta mañana – le dice a su secretaria.
¿Toda la tarde?, ¿toda la noche?
Esas palabras fueron un duro golpe para Defne y comenzó a sentir como todo se volvía oscuro y en el centro de la oscuridad, podía ver a Omer haciéndole el amor a Yasemin.
Pero eso no podía ser, él le dijo que la amaba… pero ella había huido, lo había abandonado, le recordó la vocecita
CONTINUARA

