SE SUBASTA M AMOR. Capitulo 5

Buongiorno, piccola — le dijo cuando ella abrió la puerta.-

Buenos días – lo saludó. – ¿necesitaré maleta esta vez?-

No, hoy nos quedaremos en Turquía.-

Bien, ¿quieres un café? – ofreció –

No, pero si tú no has tomado uno te puedo esperar.-

No, ya desayuné.-

Entonces mejor nos vamos, debemos aprovechar muy bien el día. Se dirigieron al auto, esta vez era Omer quien manejaba, él le abrió la puerta y esperó a que estuviera cómoda para cerrar la puerta y dirigirse a su lado del auto— Estás muy linda esta mañana.-

¿Debo suponer que ayer no lo estaba?-

No he dicho eso, pero hoy te ves especialmente hermosa.-

Debe ser porque anoche dormí muy bien. Ella creyó ver una leve sonrisa asomar en los labios de Omer, pero tal vez solo se lo imaginó.-Y ¿esta vez me dirás adónde vamos?

-Al mar, espero que te guste.-

Dices que programaste este fin de semana pensando en que vendría contigo, ¿Cómo sabías que me gustarían tus planes?

-Solo lo sé-

Eres muy extraño, ¿te lo habían dicho ya?-

Si, alguien me lo dijo una vez. Después de eso se puso muy serio.-

En todo caso – le dijo ella, al notar su cambio de humor – no tiene nada de malo ser extraño o diferente, en mi caso siempre lo he sido y por momentos lo he sentido, sobre todo cuando era pequeña, cuando mis…Ella se calló al notar que le estaba contando algunas historias personales.-

¿Cuándo qué? – dice él, mirando la carretera.

-No vale la pena recordar lo que ya no tiene solución.

Los siguientes kilómetros los recorrieron en silencio, Omer no le volvió a insistir para que ella le terminara de decir lo que quedo a medias. El resto del camino hablaron de cosas sin importancia.

Defne se sintió tan despreocupada y relajada que empezó a notar que se le cerraban los ojos. Se acurrucó contra la puerta y decidió descansar sólo un momento. Cuando volvió a abrir los ojos se dio cuenta de dos cosas: olía a mar y tenía la mejilla y el hombro apoyado contra el brazo de Omer, y olía fenomenal.—Lo siento… —se incorporó, avergonzada, y miró hacia delante.

Omer la miró de reojo.—¿Por qué te disculpas? Necesitabas descansar.—

¿Ya llegamos? – le dice ella para cambiar el tema.

—Estamos cerca, después de comer algo, daremos un paseo por la playa, si tú quieres.—

Claro que si, ¿a que se viene al mar, si no das un paseo por su orilla?, descalzos por supuesto – termina de decir ella.

—No lo he hecho nunca.-

Bien, algo nuevo que aprenderás de mí, así cada vez que lo hagas, pensarás en que Defne Topal te enseñó a disfrutar la playa.-

Lo sumaré a todo lo que he aprendido de ti.

Ella quiso preguntar qué otra cosa había aprendido, pero él estacionó el auto y se bajó, esperó a que Defne llegara a su lado, le tomó la mano como si fuera algo muy natural entre ellos la llevó hasta la terraza de un restaurant, donde se acomodaron, a esa hora de la mañana estaban los dos solos, Omer le hizo un gesto a uno de los camareros, que se acercó a atenderlos.

Los saludó y les dio a elegir entre una docena de opciones.—Aunque les sugiero la lubina, acompañada con una ensalada de rúcula y tomates.—

¿Qué te parece?, —le preguntó Omer, quedándose hipnotizado por el hermoso color de sus ojos.—

Por mi está muy bien – responde. – Todo parece delicioso.—

Yo también estoy de acuerdo. Pidieron la comida y un vino para acompañarla. Cuando el camarero se hubo marchado, Omer se giró hacia ella, mientras más tiempo pasaba con Defne, más le gustaba, pensó.

El camarero les trajo la comida—

Será mejor que comamos – dice Omer, sin poder desviar la mirada de ella. Él le sirvió vino y tomó su copa, el ambiente entre ellos era de completo relajo, algo había cambiado desde el día anterior y el beso lo había hecho más notorio.

Su conversación fluía como el agua del rio al mar, Defne sin proponérselo le contó de su vida cuando era niña, de las veces que iba al mar con su familia, él la escuchaba embelesado.-

Y ¿tú? – preguntó ella-

¿Cómo?-

Solo he hablado yo, tú podrías también compartir un poco de tu vida.-

No hay mucho que contar, soy hijo único, mis padres murieron cuando tenía 17 años.-

¿No tienes familia?-

Sí, tengo dos tíos, una prima y un abuelo, pero la verdad, los quiero, pero prefiero mantenerlos lejos de mí.-

Y ¿eso por qué?, si se puede saber.-

Digamos que les gustaría manejar mi vida a su antojo y yo no se los voy a permitir.-

Por esa misma razón, me mudé para vivir sola, mi abuela ya estaba haciendo planes para casarme con alguien que no me agradaba nada.-

¿Piensas casarte?

-Nooo, – le dice – el matrimonio no fue hecho para mí, mis padres me enseñaron que el amor no es para siempre, tampoco quiero tener hijos, para no causarles el dolor de ver a sus padres separados después de unos años de haberse casado.-

No todos los matrimonios fracasan, mis padres, por ejemplo, ellos eran felices, se demostraban el amor que sentían, se amaban tanto, que mi padre no pudo soportar vivir sin mi madre.-

¿Qué sucedió con ellos?, digo, ¿Cómo fue que murieron?-

A mi madre le diagnosticaron cáncer en etapa cuatro, ya no había nada que hacer, murió solo unos meses después y mi padre tuvo un accidente mientras manejaba ebrio, después de la muerte de mamá, lo vi muy seguido en ese estado.-

Lo siento mucho.-

Fue difícil, pero aprendí a vivir sin ellos, aun los extraño y creo que siempre lo haré.-

Supongo que sí, aun no vivo la experiencia de perder a un ser amado.-

Sí queremos aprovechar el día, es mejor que hagamos ese paseo del que me hablabas.-

Perfecto.—Vamos —dijo él tendiéndole una mano.

Ella se puso de pie y unió su mano con la de él y así bajaron hasta llegar a la playa. A esa hora del día, la playa estaba llena de gente que iba y venía, caminaron entre ellos y lograron llegar hasta la orilla del mar.-

Desde aquí, caminamos descalzos – dice Defne, sacándose las sandalias que traía puestas. Omer comenzó a hacer lo mismo, se despojó de los zapatos, y se subió los pantalones hasta la rodilla. Mientras en una mano llevaba sus zapatos, con la otra tomó la mano que Defne tenía libre y comenzaron a caminar por la orilla del mar, jugando con las pequeñas olas que por momentos crecían, mojándoles la ropa.

Llegaron hasta donde había una enorme roca que les impedía seguir su recorrido, ahí se sentaron en la arena.- Me gustas – dice Omer-

Qué’?

–-Dije que me gustas, ¿acaso nadie te lo había dicho antes?-

No, ósea si, pero no así de repente sin previo aviso-

Defne – le dice él girando su cabeza para verla de frente – te aviso con antelación, me gustas y mucho.-

¿Qué quieres que te responda?-

Nada, solo quería que lo supieras, sé que yo también te gusto-

Vaya, ahora conoces mis sentimientos mejor que yo misma.-

Creo que después del beso de anoche, no hay duda de que nos atraemos.-

No me gusta hacia dónde va esta conversación.-

¿Por qué? ¿a qué le tienes miedo?

-Yo, no le tengo miedo a nada, será mejor que dejemos este fin de semana hasta aquí.-

Yo pienso que si tienes miedo.-

Ah, sí, y como me conoces muy bien, me dirás a qué le tengo miedo?

-A enamorarte de mí.-

Esto debe ser una broma, ya te dije que no esta en mis planes casarme.-

Yo no hablo de matrimonio, hablo de enamorarte.-

Para mí es lo mismo, ahora por favor me llevas a mi casa o busco algo en que irme.-

Si estás segura de que no te gusto y que no te enamorarías de mí, ¿por qué huyes de esa manera?-

Yo no estoy huyendo, simplemente creo que es mejor dejar todo hasta aquí.-

Perfecto entonces, si estás segura no deberías tener miedo de venir a mi casa a cenar, esa es la última parte de este fin de semana, después de eso, si no quieres verme no lo harás.-

Lo prometes ?-

Lo prometo -le dice, levantándose de donde estaba y dándole la mano para ayudarla a ponerse de pie.

-En ese caso, vamos a cenar a tu casa.

CONTINUARA.

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