Habían pasado dos semanas desde la última vez que vio a Defne. En más de una oportunidad estuvo tentado a buscarla, pero se retuvo, solo porque aún no lograba entender que era lo que le sucedía con ella. Por su cabeza pasaban muchas cosas, se imaginaba que tal vez a ella le estuviera pasando lo mismo que a él, pero si se basaba en la manera en la que lo trató la última vez, sus esperanzas eran vanas. Por fin esta noche no tendría que inventar una excusa para verla.—
¡Estás estupenda! —se dijo frente al espejo. Era la noche de la subasta y Defne como nunca antes se había esmerado en su apariencia, necesitaba sentirse y verse hermosa, porque, aunque no pudiera pujar por uno de los solteros, no quería pasar desapercibida entre la horda de mujeres elegantes que iban a asistir a la subasta.
Durante la semana se fue a la boutique, y lo vio en el escaparate, quedó prendada de él, cuando se lo probó supo que el vestido había sido hecho para ella. En el último viaje a su amada Manisa, se compró joyas en la galería de un artesano, joyas negras, pero realmente hermosas, las tenía guardadas, eran más como un recuerdo, pero quedaban a la perfección con el vestido así que se decidió a usarlas.
Vestía completamente de negro. Se maquilló de tal manera que sus labios resaltaran por sobre todos los demás rasgos de su rostro, para eso usó un lápiz labial de color magenta, y por último se recogió el cabello con horquillas. Recogió su bolso y las llaves del auto y salió de su casa.
El salón de baile del hotel estaba lleno de mujeres, en cuanto llegó ella, Yasemin se acercó nerviosisima.-
Defne, estas hermosa, – le dice.-
Muchas gracias y, tú estás… radiante-
Esto está que no cabe nadie más.-
Eso es maravilloso, significa que tendremos muchas ganancias.-
Te lo dije, que hayas convencido a los dueños de Passionis fue lo mejor que nos pudo pasar.-
Para ser justas, yo solo convencí a uno de ellos, al señor Sinan, el señor Omer fue tu mérito.-
Entonces digamos que lo hicimos ambas, te cuento que hay tantos periodistas que preparé una habitación especial y ahí están comiendo algo, mientras comienza la subasta.-
Dios! que todo salga bien.-
Por lo menos yo estoy segura que saldré con Omer Iplikci, saqué todos mis ahorros y le pedí dinero prestado a mis padres, ya puse el sobre para pujar por él.-
Tú crees que sea ético ?, somos las organizadoras de la subasta, que dirán las personas cuando seas nombrada como la que hizo la mejor oferta por él.
-No hay reglas que digan que no puedo hacerlo, además esta oportunidad se da una vez en la vida y yo no quiero perderla.-
Hablando del rey de Roma, ¿llegaron ya los dueños de Passionis?
-Sí, yo los recibí, están tras bambalinas junto con los demás participantes.
-Bien, te dejo voy a dar una vuelta para ver cómo va todo.-
En un momento, comenzamos, estoy un poco nerviosa, es la primera vez que hago algo así.-
Lo harás de maravilla, de eso estoy completamente segura, nos vemos más tarde – le dice y comienza su recorrido por el salón. En el centro de las mesas con mantel blanco había jarrones con buques de margaritas y lirios. A los lados del escenario, cestas de flores cuyo perfume embriagador competía con el de las invitadas.
Una vez que hubo recorrido el lugar y comprobado que todo estaba como lo habían pedido, buscó un lugar donde quedar fuera del alcance de los periodistas, al fondo de la habitación encontró una mesa, con un sitio libre desde donde podía verlo todo.
Cuando se atenuaron las luces y Yasemin ocupó su puesto en el escenario como jefa de ceremonias, Defne se comenzó a sentir nerviosa, quizás ella le había contagiado su nerviosismo, solo esperaba que la subasta terminara lo antes posible.
Sin el nerviosismo de antes, o por lo menos disimulando bien, Yasemin hizo un trabajo estupendo al presentar a cada soltero al público
.Los hombres vestidos con smoking, subían por unos escalones a una pasarela, caminaban hacia el público, daban la vuelta y se detenían debajo de un foco mientras su socia comentaba cómo sería la cita que tendrían con él. Luego, pedía que hicieran las apuestas por escrito, ella recibiría un sobre con el nombre del ganador y la cantidad, lo abriría y lo anunciaría a los asistentes.
Ya había presentado al primer grupo de hombres cuando se anunció un intermedio.
Defne fue detrás del escenario para ver si necesitaban algo, pero al darse cuenta de que iba directamente donde estaban los dueños de Passionis, se devolvió confiando en que no la hubiesen visto. Demasiado tarde, porque ambos giraron la cabeza al mismo tiempo y se dirigieron hacia donde estaba ella, observándola con inequívoca aprobación.—
Estás preciosa. – Sinan fue el primero en hablar.
Omer lo miró muy serio y le responde.-A ¿eso viniste a este lugar?-
Cuando una mujer es hermosa, como lo es Defne, es imposible no decírselo. – para terminar, toma la mano de ella y le besó la punta de los dedos.
-Sinan! – dice Omer, casi al borde del grito. Le toma un segundo recuperar la compostura y ante la cara de sorpresa de su amigo dice.-Sabes muy bien porque estamos aquí y no es exactamente para coquetear con las organizadoras.
Después de eso, el ambiente quedo un poco tenso, por lo que a ella le tocaba tranquilizar los ánimos-Debo decir que ustedes se ven muy elegantes – les dice dirigiendo su atención a Sinan. Y aunque Omer no hizo ningún comentario acerca de lo hermosa que estaba, no podía sacarle los ojos de encima, esa mujer lo cautivaba, podía estar observándola toda la vida.
Se escuchó a Yasemin en el escenario, por lo que se daba por concluido el receso. Cuando llegó el turno de los últimos participantes, uno a uno, fueron desfilando, los últimos en salir al escenario, fueron Sinan y Omer. Cada uno de ellos recibió una suma considerable y se fueron sentando junto a las mujeres ganadoras.
Llegó el turno de los dueños de Passionis.-Nuestros siguientes participantes, son tan amigos que pidieron ser subastados juntos, así que permítanme presentarles a Sinan Karakaya, quien pasará a buscar a la afortunada en una limusina y la llevará a cenar al más exclusivo restaurant de Estambul, promete que disfrutará de un ambiente romántico y que la hará reír mucho y de eso doy fe, acabo de pasar un momento muy agradable en su compañía, solo tras bambalinas, no estén celosas – termina de decir.
—No quiero entrar en detalles acerca del maravilloso fin de semana que tiene preparado nuestro próximo soltero – dijo Yasemin— ya que está todo indicado en el programa.
¿Por qué Yasemin no le dio tanto realce a la oferta de Omer?, ¿tal vez porque estaba segura de ser la ganadora?¿Qué ocurre? ¿No te gusta imaginarlos juntos? ¿Lo quieres para ti?, escuchó decir a una vocecita en su cabeza, eso no tenía sentido, ella no lo quería, aun así, se preguntó, ¿Cómo sería pasar un fin de semana con él? Al pensar en ello, se vino a su mente el sueño de la otra noche, pero esta vez el hombre tenía rostro y claro el rostro, no era otro que el de Omer, una oleada de calor envolvió su cuerpo y utilizó el programa para abanicarse.
Cuando la mirada de él se cruzó con la suya, y lo vio sonreír, se abanicó aún más rápido, disgustada por sus pensamientos. No pudo dejar de notar que la forma de caminar de Omer habría enorgullecido a un modelo profesional, era un hombre físicamente impresionante.
Mientras una asistente, recorría el lugar con una canasta recibiendo los sobres con el dinero, Yasemin seguía hablando en el escenario. —Mientras esperamos, le recuerdo a la mujer afortunada que viajará mañana por la mañana. Espero que sea rápida haciendo el equipaje —dijo ella mientras le acercaban los sobres.—Seguro que están todas mordiéndose las uñas y soñando con haber hecho la apuesta más alta, pues adelante, terminemos con el suspenso — dijo abriendo el primer sobre.
-La afortunada ganadora de la cena con el señor Sinan Karakaya, es… Seda Berencel , felicidades a nuestra afortunada, por favor Sinan acérquese a la mesa de su cita. Sinan baja del escenario y se detiene al lado de una joven mujer, y lo primero que hace es tomar su mano y besar sus dedos, tal como lo había hecho con Defne, luego tomó una silla desocupada y se sentó a su lado.-
Y ahora, la última apuesta para pasar un fin de semana con Omer Iplikci — Yasemin miraba la tarjeta con expectación. La leyó, la miró de nuevo, y la releyó.—Nuestra apuesta ganadora para el señor Iplikci es de doscientas… — tragó saliva otra vez— mil liras. Un suspiro colectivo llenó la habitación.—
La apuesta ganadora —los ojos de Yasemin estaban gélidos mientras miraba al público buscando una cara determinada—. La apuesta ganadora es —continuó con una voz tan fría como sus ojos— la de… Defne Topal
CONTINUARÁ.

