Omer se movió en la cama, lo que la puso tensa. No quería despertarlo, no sabía cómo reaccionaría, no sabía que le diría.
Quería desesperadamente ver todo claro antes de que se despertase.
Afortunadamente, simplemente la apretó más contra él, y continuó durmiendo.
Básicamente, tenía dos opciones, decidió. Podía decirle que había recuperado la memoria, o podía fingir seguir con amnesia. Si le decía que había recuperado la memoria, tendría que enfrentarse a la humillación de saber que él le había pagado con la misma moneda. Mintiéndole de la misma forma que ella lo hizo, y no estaba preparada para eso.
Necesitaba salir primero de la cama, luego del yate, tendría que inventar una excusa y sobre todo tendría que actuar de tal manera que él no se diera cuenta de que había recuperado la memoria.
¿Qué haría después de eso?, Omer seguramente ya sabía que Ruya era su hija?, además claro está, de que ella lo seguía amando.
Podía recordar muy bien como él manejaba su vida cuando estaban juntos, atrayéndola cuando quería, pero también alejándola de él sin piedad, y por nada del mundo volvería a pasar por esa situación, suficiente fue, con el dolor que sintió cuando la abandonó después del matrimonio.
Miró su mano, ahí estaba el anillo que le había dado, era el mismo que le quitó cuando la dejó sola en la casa, Omer no era hombre de perdonar los errores, entonces la única explicación a lo que había pasado durante estas semanas, es que él volvió para darle una lección, y ella tuvo que reconocer con amargura, qué si la había aprendido, descubrir que la persona que amas te ha estado mintiendo es muy doloroso, ahora ya estaban a mano.
Como pudo se liberó de sus brazos y salió de la cama, se vistió, pero no con la ropa que él le compró, y salió al exterior del yate, necesitaba tomar aire con urgencia.
-Buenos días mi amor – escucha que él le dice
-Buenos días – le responde ella, forzando una sonrisa.
-¿Sucede algo?, ¿te arrepentiste de lo que sucedió anoche?
-No, no es eso, estoy preocupada porque no le dije a mi madre que pasaría la noche afuera, ¿podemos volver?, por favor.
-Pero aún no hemos desayunado.
-Yo prefiero no hacerlo, por favor podemos irnos enseguida – le dice casi en una súplica.
-Está bien, pero, ¿estás segura que no te sucede nada?
-Solo lo que te dije.
-Bien voy a llevar el yate a la caleta y te llevo a casa.
-Gracias – fue su respuesta.
Verlo entrar al yate y quedarse sola, fue un alivio.
El tiempo que tomó llegar a la caleta, se le hizo eterno, pero por fin estaba en tierra firme.
Caminaron juntos hasta el auto de Omer, él la llevaba de la mano y podía sentir su cuerpo tenso como las cuerdas de un violín,
– ¿Me vas a decir lo que te pasa?
-Nada… prefiero irme en taxi, ¿si no te molesta?
-Sí, me molesta, Defne, ¿dime que sucede?, si te arrepientes por lo que sucedió yo…
-Sí, me arrepiento – le dice, sacándose del dedo el anillo que él le había regalado – esto no me pertenece, ya me lo quitaste una vez, no creo que sea necesario que nos volvamos a ver, si quieres tener derechos sobre Ruya, tendrás que solicitarlo judicialmente.
– ¿De que estas hablando?, acaso tú…
-Sí, recobré la memoria, recuerdo todo lo que sucedió entre nosotros, y creo que ahora ya estamos a mano.
-¿A qué te refieres?
-A que ya aprendí la lección que me querías enseñar, ya sé lo que se siente que la persona que amas y en la cual pusiste toda tu confianza, te mienta y te engañe, claro que hay diferencia, yo lo hice porque te amaba, en cambio tú.
-No, estas equivocada, yo no lo hice por eso, Defne yo te amo y volví porque quiero tener una segunda oportunidad contigo y con nuestra hija.
-Eso no es cierto, primero un hombre que ama, no abandona a la mujer que dice amar de la manera que lo hiciste tú, durante todo este tiempo nunca te preocupó lo que sucedió conmigo, eso no es amor, o por lo menos, no lo que yo entiendo por amor.
-Sí lo sé, sé que me equivoqué, pero te amaba antes, y te sigo amando, incluso más aún.
-Toma – le dice pasándole el anillo – como ya te dije, estamos a mano, adiós Omer.
Se aleja de él casi corriendo y toma el primer taxi que encuentra, no era la primera vez que se separaba de Omer, pero eso no significaba que no doliera, en todo el trayecto hasta su casa, lo único que hizo fue llorar, necesitaba llegar hasta su habitación, necesitaba estar sola.
Por fin entró a su habitación, se fue directo a la ducha, para tratar de borrar los recuerdos de la maravillosa noche que pasó con Omer.
Salió del baño y vio a su madre sentada en su cama.
– ¿Qué pasó? – fue lo que le dijo y eso bastó para que Defne derramara todas las lágrimas que estuvo conteniendo.
-Me mintió madre.
– ¿Quién?
-Omer, él es el padre de Ruya y no me dijo absolutamente nada.
– ¿Quién te lo dijo?
-Nadie, lo recordé, la amnesia desapareció, pero no sé si fue lo mejor.
– ¿Por qué?
-Porque fui feliz con él, fui nuevamente feliz con él, pero desperté de ese sueño, solo para darme cuenta que él volvió, para que yo supiera lo que se siente que te mienta la persona que amas.
– ¿No te entiendo hija?
Entre sollozos Defne le contó a su madre toda su historia con Omer, incluidas todas las mentiras que tuvo que decir para poder estar con él.
-Llora hija – le dice su madre mientras la abraza – cuando te tranquilices conversamos, ahora solo desahógate, porque lo necesitas
Cuando ella notó que su hija estaba más tranquila comenzó a hablar.
– ¿Por qué piensas que Omer vino a vengarse?
-Porque, ¿por qué otra razón volvería tres años después?
-No será que tal vez, él se arrepintió de lo que hizo y no quería volver, por miedo a tu reacción.
-No me digas que tú…
-Sí, yo sabía que él era el hombre del que estuviste y que aun estás enamorada, además de ser el padre de Ruya.
-Pero ¿Por qué no me dijiste nada?
-Porque te vi feliz, durante todo el tiempo que he estado a tu lado, he visto cómo te preocupas por todos, tu abuela, tu hermano, tu sobrino e incluso por mí, sin dejar de lado a tu hija claro está, pero nada parecía poder quitar la tristeza en tus ojos, hasta que llegó Omer, tus ojos brillaban cuando estabas con él y es así como quiero verte siempre, además de que logro entender lo que él hizo, porque yo lo viví, Defne, no es fácil reconocer que te has equivocado y una vez que lo haces tienes miedo de no poder remediar lo que hiciste, tú lo amas y yo creo que él también a ti.
-Y entonces, ¿Por qué espero tantos años para volver?
-No lo sé, ¿por qué no le preguntas?
-No sé si pueda hacerlo
-Si me recibes un consejo, creo que deberías escuchar lo que Omer tiene que decir, ustedes se deben una buena conversación, ya si después decides permanecer lejos de él, estará bien, pero recuerda que tienen una hija en común.
Durante el resto de la semana, las palabras de su madre se repetían en su cabeza a cada instante.
De Omer no supo nada, al parecer había tomado la decisión de alejarse de ella, y aunque no quisiera admitirlo, le hubiese gustado que no se rindiera con tanta facilidad, pero así era él, cuando ella no hacia lo que él quería, se alejaba dejándola a su propia suerte.
El día de su cumpleaños, amaneció nublado, y su estado de ánimo estaba como el clima, ni siquiera el saber que su familia venia de Manisa, logró sacarle una genuina sonrisa.
La cena por la celebración de su cumpleaños, la hicieron en Manu, no supo si su madre lo sabía o fue una coincidencia del destino.
Aparte de la familia, había algunos invitados de parte de su madre, clientes importantes y dueños de grandes tiendas.
Nadie parecía notar lo que ella estaba sintiendo, porque la conversación en la mesa no cesaba.
-Señorita Defne – le dice uno de los camareros – trajeron esto para usted – y le entrega una caja.
-Y ¿eso? – pregunta Nihan
-No lo sé, me lo acaban de entregar
-Ábrelo, debe ser un regalo.
-Está bien, – deja la caja sobre la mesa y la abre, en su interior estaba un par de sandalias negras, con el número exacto de su pie y junto a ellos una nota que decía.
“Cada día, durante todos estos años, he soñado con poder darte este regalo, los hice pensando en ti, en el amor incondicional que me entregaste y que yo no supe valorar, por eso les puse un nombre, se llaman Ikinsi Sans, si en algún momento, me quieres dar una segunda oportunidad, te estaré esperando, y esta vez sabré compensar todo el dolor que te causé, te amo y nunca dejaré de hacerlo, firmaba la misiva con una O y D. y ella entendió su significado enseguida, Defne de Omer.
Lagrimas brotaron de sus ojos, pero esta vez no eras de tristeza.
-Defne, ¿qué sucede?
-Debo hacer algo – le dice a su amiga.
Se levanta de la silla y camina apresurada hasta la entrada al lugar donde estaba el camarero de pie.
– ¿Dónde está la persona que le entregó la caja?
-Se fue, pero no debe estar muy lejos
Ella salió del restaurant corriendo, para tratar de alcanzar a Omer, su madre tenía razón, ellos necesitaban una conversación, necesitaban aclarar cosas, pero lo más importante, ella lo necesitaba a él.
Llegó hasta el estacionamiento del restaurant, pero no estaba, Omer se había ido y ella no alcanzó a decirle nada, apesadumbrada, se dio la vuelta para volver al restaurant, pero una voz la detuvo.
– ¿Defne?
Era él, su voz era inconfundible, nerviosa se detuvo y se volvió para verlo de frente.
-Creí… que… te habías ido – le dice
-Te lo dije en la carta, te voy a esperar hasta que estés dispuesta a darme una segunda oportunidad, solo necesito eso para demostrarte cuanto te amo, y dedicaré el resto de mi vida, a hacerte feliz a ti y a nuestra hija y a los que vendrán.
-Pero, si resulta que no hago lo que tú esperas de mí, me volverás a dejar
-No vuelvo a cometer ese error, ya sé lo que es vivir lejos de ti, si pudieras entrar a mi corazón o leer mi mente, entenderías que, si no estás conmigo nada tiene sentido, durante estos días he sido feliz Defne, como no lo había sido desde que, desde que estabas en mi vida, y si volví no fue para enseñarte una lección como tú crees, volví porque solo contigo soy feliz y no quiero perderte, por favor créeme, te amo.
-Te creo, – le dice – porque yo también te amo, y solo a tu lado soy feliz, también por qué sé, lo que es vivir lejos de ti…
-Entonces… – dice él dando un paso hacia donde estaba ella.
-Por favor no me vuelvas a abandonar – le dice llorando
Él se acerca, la toma en sus brazos y le acaricia el cabello para calmarla.
-No, Defne, tú eres toda mi vida, te amo tanto, tenía tanto miedo que no me entendieras y no quisieras perdonarme.
-Tú también tienes que perdonarme.
-Qué te parece si dejamos el pasado lejos de nosotros y retomamos todo desde aquí – le dice sacando el anillo de su bolsillo.
-Defne, te casarías conmigo
-Sí – respondió ella enseguida.
Omer deslizó el anillo por su dedo y luego levantó la mirada para verla directamente a los ojos y le dice
-Te das cuenta, que este es el lugar donde nos conocimos
-Sí, lo sé, creo que es el destino.
-O tal vez tu madre
– ¿Cómo?
-Ella lo sabe todo, y aun así me permitió entrar a trabajar en la empresa, y conocer a mi hija, Ruya es tan hermosa Defne, se parece a ti, claro que los ojos los heredó de mí.
-Mi madre, eh, no me dijo nada de eso.
-Ella es maravillosa, será nuestra aliada, para hacer que tu familia me perdone.
-No será fácil
-El tiempo nos ayudará, ya verás, ahora si me lo permites quiero besar a mí futura esposa.
Y se lo permitió, no solo esa vez, sino muchas más.
El tiempo, sabio consejero, fue su aliado, al final la familia, al ver lo feliz que estaba Defne y Ruya terminaron aceptando a Omer.
Con la bendición de la abuela de Defne, su madre, más la del abuelo de Omer, se casaron tres meses después, Ruya fue la encargada de llevar los anillos.
La ceremonia fue hermosa, volvieron a pararse en el altar, pero esta vez en el rostro de Defne no existía el miedo, sino la certeza de que su esposo estaría con ella para siempre
Y Omer, la miraba con amor infinito, sabiendo que esta era su segunda oportunidad y debía aprovecharla, no a todos se les concede el privilegio de enamorar dos veces a la misma mujer.
FIN


Marta querida, HERMOSO FINAL!!!!….Leía una frase tuya, Enamorada del Amor de Defne y Omer….Es exacto lo que siento. Nos durará para siempre este sentimiento??? Creo que si, hay un antes y un después del Amor de Defne y Omer…Gracias Marta.
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Que hermoso final el de Dulce despertar, uuf tienes una gran imaginación, narrativa, conoces y describes muy bien las sensaciones, te felicito Martha, que suerte haber conocido una persona con talento de escritora.
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Tremendo final. Ese amor se asemeja al proceso que sufre un carbón hasta convertirse en un hermoso diamante. Debemos valorar las pruebas pues tienen su razón de ser.
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Esta historia es una exhortación a valorar, no sólo el amor verdadero y sin prejuicios, sino a valorar lo imprescindible del perdón para ser verdaderamente felices. Defne y Omer supieron valorar ese amor y el perdón. Me alegra en gran manera, Marta, que hayas tocado el tema del perdón en el caso de Defne con su mamá. Esa nueva relación que nació entre ellas, fue sin dudas un elemento fundamental en la felicidad de Defne y Omer. ¡BRAVO!
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Muy bueno el final de la novela Marta Defom felicitaciones
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