«DULCE DESPERTAR»CAPITULO 8

CAPITULO 8

-Antes de concluir esta entrevista, señorita Defne, en una sola frase, ¿Cuál cree usted que ha sido la característica que le ha permitido ocupar el lugar que tiene en este momento en la industria de la moda?

-La perseverancia, el amor a lo que hago y, sobre todo, siempre pelear por lo que quiero, sin importar contra quien, ¿no sé si me entiende? – le responde con una sonrisa.

Luego de aclararse la garganta la periodista, también con una sonrisa, le dice

-La entiendo, más de lo que se imagina, yo soy igual, cuando algo me gusta lucho hasta que lo consigo.

Sin darle tiempo a responder la mujer da por concluida la entrevista

-Nos veremos entonces – le dice extendiéndole la mano

-Nos veremos – le responde Defne, recibiéndole la mano

Luego de eso, Feryal se dirige dónde estaba Omer sentado

-Nos vemos alguna de estas noches, eso claro si te dejan

-No te estoy entendiendo

-Creo que acabo de ser intimidada por la señorita Defne.

– ¿Qué hizo qué? – dice él sonriendo

-Puede que no se acuerde de ti, pero estoy segura de que te sigue amando, o de otra manera no me habría dado el mensaje en sus últimas palabras

-No termino de entenderte

-Acaso no la escuchaste, peleo por lo que quiero, no importa quien sea, esas fueron sus palabras.

– ¿Defne te dijo eso?, pero debe haber sido por otra cosa.

-No, fue muy directa, en otras palabras, me dijo que no me meta contigo.

-Feryal, ¿estás segura de que entendiste bien?

-Soy mujer, y sé muy bien cuando otra mujer no quiere que me meta en sus terrenos, y tal parece que ella te considera como de su propiedad.

-Siempre seremos, Defne de Omer y Omer de Defne – fue su respuesta – ahora si me disculpas voy a llevar a mi chica a cenar.

La encontró en la oficina

– ¿Nos vamos?

-Sí enseguida, solo me queda tomar mi bolso, ¿adónde me vas a llevar?

-Es una sorpresa

-Sorpresa, me encantan las sorpresas.

-Ven -le dice extendiéndole la mano

Ella dudó un instante, pero luego se la dio, la sonrisa que le dedicó Omer, hizo que un cosquilleo de placer le recorriera todo el cuerpo.

La llevó asida de la mano hasta el auto, le ayudó a sentar y le abrochó el cinturón, una vez que ya estuvo segura, le tomó la barbilla y dio un suave beso en los labios, beso que ella respondió, sin sentir ningún atisbo de vergüenza, por las personas que transitaban en el lugar, incluida Feryal.

Defne no podía creer lo que sus ojos veían, frente a ella estaba un hermoso yate.

-Y ¿esto?

-Es la sorpresa.

-Pero, ¿Cómo hiciste esto en tan pocas horas?

—Tengo amigos- fue su respuesta.

Tomándola de la mano la llevó al pequeño puente que tenía como acceso el yate, Omer la ayudó a cruzarlo hasta estar segura dentro del yate.

-Ven – le dice él sin soltarla de la mano – las sorpresas recién comienzan

-Vaya, de haber sabido esto, habría aceptado salir a cenar mucho antes.

– ¿Te gusta?

-No lo sé, no recuerdo haber subido a un barco antes, pero siento que era algo que esperaba con muchas ansias

Omer la llevo hasta el interior del yate, en una pequeña mesa había dispuesto un esmoquin y un vestido

-Ese vestido está hecho para ti – le dijo él cuando ella lo miró con un signo de interrogación en la cara – esta noche vamos a celebrar tu cumpleaños

-Pero mi cumpleaños es el sábado

-Lo sé, pero yo no podré estar, tengo asuntos que terminar en Roma, lo lamento

-Olvídalo no es tan importante, solo será una reunión familiar, incluso podrías aburrirte.

-Imposible aburrirme si tu estas a mi lado, pero prometo que será el último cumpleaños que no estaré contigo.

-Está bien – le dice sin poder ocultar su cara de desilusión.

Ella giró la cabeza y contempló el exquisito vestido que estaba en la mesa era de color azul marino ceñido, sin mangas.

Había un bolso de fiesta color plata junto al vestido y también una estola con lentejuelas plateadas de azul, al otro lado había unas sandalias de tacón alto que parecían sacadas de un cuento de hadas

-Las hice para ti -le dice él

-Omer, son hermosas, pero desde cuando estas preparando todo esto.

-Desde siempre – le responde, sin dejar de mirarla

Defne se sentía como una niña, que recibía el regalo que había esperado hacía mucho tiempo.

-En esa habitación te puedes cambiar la ropa, llevaré el yate mar a dentro, te espero en el frente del barco – le dice dando por hecho que ella se tomaría su tiempo.

Se probó el vestido, se calzó las sandalias, después se miró al espejo y se dio cuenta que el vestido le quedaba como un guante, ¿Cómo sabría Omer cuál era su talla?, el vestido no podía ser más perfecto, le gustaba como el azul hacia resaltar su piel blanca, por lo que solo se tomó el pelo en una pequeña moña y dejó unos rizos que cayeran sobre sus hombros, se puso lápiz labial y se dirigió hacia donde él la esperaba

-Estás hermosa – le dijo al verla.

Él no le quitó los ojos de encima mientras caminaba para recibirla, la tomó de la cintura y la guio hasta la mesa que estaba preparada.

Defne sintió un calor repentino que le recorría por las venas, al verlo con el elegante smoking, era sin duda el hombre más guapo y elegante que había tenido el privilegio de conocer

Mientras le servía la cena, ella se sentía hipnotizada por la mirada de Omer, si existía la posibilidad de vivir sumergida en sus ojos, ella quería permanecer allí. Quería que Omer la mirara siempre así, como si ella fuera la única, como que no hubiera nadie más, por lo menos para él

-Tengo algo para ti – le dice interrumpiendo sus pensamientos

Su tono era tan solemne, le mostró un pastelito envuelto en celofán, ella miró el pastelito de chocolate no entendiendo nada.

-Vas a celebrar tu cumpleaños y yo no podré estar- se interrumpió – todo el mundo merece tener una torta en su cumpleaños, para así poder pedir un deseo.

Tomó una cerilla y encendió la pequeña vela y luego la clavó en medio del pastelito, y luego se lo acerco.

– ¿Que es una torta de cumpleaños sin un deseo? – le dijo

– ¿Qué podría pedir? – dice ella sonriendo un poco nerviosa

-Lo que te pide tu corazón. -le responde

Ella le sostuvo la mirada un momento, luego cerró los ojos, después los abrió y apagó la vela de un solo soplido.

-Espero que sea un buen deseo -le dice Omer

 Lo era, deseó de todo corazón que sus pensamientos se volvieran realidad, que Omer fuera el padre de Ruya y que juntos formaran una familia.

Si alguien preguntara que fue lo que comieron, ninguno de los dos habría podido responder, porque esa noche solo se alimentaron de las miradas y sonrisas que daban el uno al otro.

Cuando ya dieron por concluida la cena Omer se levanta y le dice.

– ¿Quieres mirar las estrellas conmigo?

-Sera un placer – fue su respuesta

Fueron hasta la proa del barco donde había un lugar preparado, donde se acomodaron.

-Acércate – le dice Omer – así puedo abrazarte

Lo que ella hizo con mucho gusto, mientras él pasaba sus brazos por sus hombros, ella acomodó su cabeza en su pecho, ahí podía escuchar los latidos de su corazón, el ritmo de su respiración le causó una sensación tan familiar, como si ella hubiese sido hecha para estar ahí en esos brazos.

En silencio miraron las estrellas, hasta que ella sintió su cuerpo helarse y le provoco un escalofrió.

– ¿Tienes frio? – le pregunta él

-Creo que si

-Te serviré una copa de vino, además aun no terminan las sorpresas y regalos de cumpleaños.

-Omer, esto es demasiado

-Quiero que este cumpleaños sea inolvidable.

-Ya lo es -le dice ella.

Omer le da un pequeño beso en la frente y se levanta para ir dentro del yate, cuando vuelve lo hace con una bandeja, donde traía una botella de vino, dos copas y la estola que le había comprado.

La ayuda a ponerse pie, le acomoda la estola.

Da un pequeño suspiro como para tomar valor y le dice.

-Esta es la siguiente sorpresa, aunque debo decir que no solo es un regalo para ti, – saca del bolsillo de su pantalón una cajita de terciopelo negra y la abre – si aceptas, también será un hermoso regalo para mí.

Ella observa el anillo y luego lo mira a él.

– ¿Defne? – le dice, mirándola a los ojos – ¿te quieres casar conmigo? Y ¿formar una familia los tres junto a Ruya?

Defne lo miro sorprendida y al mismo tiempo con los ojos llenos de lágrimas.

-Yo… no lo sé…- comienza a decir, pero al recordar el deseo que hace un instante pidió, sonrió y responde – sí, claro que sí

Omer le colocó el anillo en el dedo y lo besó con un beso tierno y suave, para luego rodearla por la cintura, introdujo sus dedos entre su pelo y le hizo levantar un poco la cabeza, para que lo mirará a los ojos

A la luz de la luna Defne reflejo sorpresa en su mirada, pero también deseo.

Omer quiso prolongar aquel momento, dejar que creciera la excitación, pero cuando ella se mojó los labios con una pasada de la lengua, supo que estaba perdido

Bajó la cabeza y se obligó a besarla suavemente, oyó su suave gemido en el mismo instante en que lo tomo de la camisa y posaba sus manos en su pecho aun así resistió el impulso de apretarla contra su pecho y ahondar el beso

Entonces la punta de la lengua de Defne rozó la comisura de sus labios, incapaz de resistirse le permitió entrar y salió a su encuentro con una sedosa pasada de su lengua

El fuego y la pasión ardieron entre ellos mientras se besaban, alimentando un deseo casi incontrolable que se extendió por las venas de Omar

Finalmente se apartó para respirar, pero como no quería soltarla apoyó la barbilla sobre su cabeza y ella lo rodeo con los brazos, estuvieron así un rato mientras procuraban recuperar la compostura

-Feliz cumpleaños Defne – dijo por fin en un susurro – te amo

-Te amo – fue lo que recibió por respuesta

Luego la tomó en brazos y entró con ella al yate.

CONTINUARÁ.

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