-Usta, que gusto me da verlo – le dice a su amigo dándole un abrazo
-Espero no ser inoportuno
-No para nada, la verdad estaba pensando en llamarlo
-Por algo especial.
-Sí, pero mejor sentémonos, quiere un té, estaba a punto de tomarme un café.
-Si me encantaría.
Sentados cada uno con su taza en la mano el maestro le pregunta.
-¿Cómo va todo?
-Es extraño, que Defne no me recuerde no es fácil, pero al mismo tiempo eso me ha permitido conocerla aún más.
-y ¿Como te sientes al respecto?
-¿Qué quieres que te diga maestro?, siento que nunca la valoré como debí hacerlo, una mujer increíble, maravillosa, sabe manejar la empresa yo creo que mejor que nosotros con Sinan, en su tiempo, es una gran diseñadora y hoy me dio cátedra de cómo tratar a un cliente difícil, y en menos de 1 hora lo convenció de no dejar su empresa.
-Defne siempre fue una mujer maravillosa.
-Lo sé, Sukrut me lo dijo no una, sino muchas veces, Defne es única, – suspiró y luego añadió – sabes, mañana tengo una cita con ella, la convencí para que me acompañara a ver las estrellas y llevará a nuestra hija.
-Aun no la has visto, ¿verdad?
-Una vez y de lejos, es parecida a Defne, es una pelirroja, cuantas veces soñé con tener hijos y que se parecieran a ella, aunque sus ojos tienen el color de los míos
-Te noto decaído y un poco triste.
-No puedo dejar de pensar que podría estar viviendo con ella y nuestra hija, sino hubiera sido por mi orgullo, seriamos una familia feliz, si yo me hubiera quedado con Defne, me habría ahorrado y le habría ahorrado todos estos años de sufrimiento.
– No todo sale como quisiéramos, pero debes mantenerte firme en la idea de recuperar todo lo que perdiste, piensa que la vida te está dando una nueva oportunidad y debes aprovecharla.
-Sí lo sé, siempre me hace bien conversar contigo maestro, me tranquiliza.
-Me alegro hijo mío, también me alegra que te hayas reconciliado con tu abuelo.
– ¿Se lo contó?
-Sí y está muy feliz, no te puedes imaginar cómo le cambiaste la vida.
-Tenías razón si quiero que me den una oportunidad, también tengo que darla yo, maestro te iba a preguntar, Iso, ¿no te hizo ningún comentario?
– ¿Sobre qué?
-El miércoles fue a la empresa y pensé que tal vez Defne le habría dicho algo.
-No, estos días no ha ido a verme, así que me imagino que aún no sabe que has vuelto.
-Mejor, así tengo más tiempo.
-Bueno hijo, me tengo que ir, pero puedes llamarme cuando me necesites.
-Lo sé, muchas gracias maestro.
Acompañó a su amigo hasta el taxi que lo esperaba afuera y ahí se despidieron y él volvió a la casa
Omer sujetó el ramo de flores con su mano izquierda y llamó al timbre, se sentía muy nervioso, tomo aire y trató de relajarse.
Defne tardó en abrir la puerta, lo que lo puso aún más nervioso, estaba a punto de llamar al timbre nuevamente, cuando la puerta se abrió.
–Hola, llegas muy puntual –saludó ella.
A Omer no se le pasó por alto lo que sus ojos transmitían, estaba contenta de verlo y toda su cara así lo decía. Su sonrisa generosa atrajo la atención sobre sus labios. Se había puesto algo de brillo y resaltaban más de lo normal. Se preguntó si el brillo sería de algún sabor especial y sin darse cuenta se humedeció sus propios labios.
–Lo lamento es una de mis características, soy una persona puntual –aclaró, intentando dejar sus pensamientos de lado
–No te preocupes, no lo digo porque sea algo malo, al contrario.
–Mi madre me enseñó que era fundamental llegar puntual a las citas que son importantes –contestó él
– Buen consejo, pasa por favor.
Omer le entregó el ramo.
–¿Me trajiste flores?, son preciosas.
Su expresión era un poema, Omer se grabó cada gesto, para inmortalizar su cara al ver el ramo.
–Esta vez no solo las traje para ti, también son para tu pequeña–contestó.
–Muchas gracias, aunque no creo que Ruya admire lo hermosa que son, más bien las deshojaría –contestó riendo–. Ven conmigo a la cocina, tengo que ponerlas en agua.
–Tomo nota –dijo sonriente- Ruya, así se llama tu hija, que nombre más hermoso
-Algún día te contaré la razón por la que le puse ese nombre
-Si por favor, me encantaría saber, Ruya significa sueño, así que la historia debe ser muy interesante.
-Sí lo es, pero triste igual, mejor cambiemos el tema.
-Muy bien, cuando quieras nos vamos.
-Déjame ir por mi hija.
-Muy bien, fue su respuesta
Metió las flores en un vaso con agua y luego se fue a alguna parte de la casa y volvió no solo con la pequeña, sino con su madre.
-Buenas tardes – saluda a la mujer.
-Buenas tardes – le responde ella
-Omer, te presento a mi hija, Ruya
-Es hermosa, – logró decir – se parece mucho a ti
Cuando la vio entrar en brazos de su abuela, su mundo se descolocó y supo que no volvería a ser como antes.
Nada podría haberlo preparado para ese momento. Cuando vio su piel blanca, con esos ojos negros tan parecidos a los suyos, se tambaleó ligeramente ante la sorpresa de ver también un poco de él en su hija, e inmediatamente sintió una sutil conexión que lo atrajo hacia ella como si los atara una cuerda invisible.
–¿Puedo llevarla? – preguntó
-No veo porque no puedas – contestó la mujer
-No te preocupes – le dice Defne a su mamá – no llegaremos muy tarde, Ruya debe dormir.
-Pero puedes venir a dejarla, luego pueden salir nuevamente, además ya te dije, que me podría quedar con ella para que salgan solos
-No – le dice Omer, mientras recibía a la niña en sus brazos – Ruya también se divertirá
Si pensaba que iba a perder la oportunidad de salir con su hija, ya podía dejar de pensarlo. No había tenido idea de lo que sentiría al verla, pero ya estaba seguro… amaba a esa pequeña tanto como amaba a su madre
Defne se inclinó hacia delante y besó a su hija en la cabeza; mientras, Omer aguantaba la respiración, preguntándose si sería capaz de soportar mucho tiempo sin gritar que Ruya era su hija, verlas juntas, tuvo un efecto tan enorme en él, que, por un segundo de locura, quiso abrazarlas y contar la verdad y llevarlas a vivir con él.
-Bueno ahora si ya nos vamos – esa frase interrumpió sus pensamientos
Omer, llevaba a su hija en los brazos, la llevó hasta su auto
-Sera mejor que llevemos el mío – dice Defne – está preparado para trasladar a mi hija.
-No te preocupes, mi auto igual, como sabía que tu hija vendría con nosotros, compre un asiento para trasladar niños.
– ¿De verdad hiciste eso?
-Claro, la seguridad de los niños, es un tema muy importante
Luego sentó a la pequeña en su silla y le dio un beso en la mejilla.
-Hola – le dice – soy Omer – la pequeña lo premia con una sonrisa
-Holla – le responde
-Así que ya dices algunas palabras, eres muy inteligente, seguramente lo heredaste de tu madre.
Cuando cerró la puerta notó la expresión en el rostro de Defne
– ¿Sucede algo malo? – le dice – ¿dije algo que te molestó?
-No – dice ella con los ojos brillantes.
-Pero algo sucedió, si dije o hice algo que no debía, por favor dímelo
-No, no es nada que hayas hecho, es algo mío, por favor podemos irnos.
-Por supuesto, – le abre la puerta y la ayuda a sentar, luego se va a sentar detrás del volante.
– ¿Qué tienes planeado para que Ruya se divierta?
-Aún es temprano, pensé que la podríamos llevar a los juegos infantiles que están cerca
Así lo hicieron, y la pequeña se divirtió entrando y saliendo por los toboganes, luego entró a la piscina de pelotas, siempre bajo la atenta mirada, no solo de su madre, sino también de su padre, luego de mucho tiempo volvía a la mesa donde estaban ellos.
-Hambe – dijo a su madre
Omer, miró a Defne, con cara de interrogación.
-Tiene hambre – le dice esta
-Ah, tendré que practicar su idioma, o de otra manera dependeré de ti para que me traduzcas, enseguida vuelvo con algo para que coma la princesa.
Defne, lo observó mientras caminaba a un pequeño restaurant y luego volvía con una caja de esas que venden en las tiendas de comida rápida.
-Espero haber acertado, la verdad no tengo experiencia con pequeños.
-Pues para no tenerlas, sabes muy bien como ganarte el cariño de la mía.
-Gracias – le dice
Luego de ver como la pequeña se comía la mitad de todo lo que traía la caja, Defne le puso los zapatos, Omer la volvió a tomar en brazos y se fueron rumbo a el observatorio, ninguno de los dos contaba con que la pequeña se durmiera de camino al lugar
-Ay no, Ruya no aguanto – le dijo Defne – se cansó tanto jugar
– ¿Qué hacemos?, ¿no podemos dejarla en el auto, mientras nosotros estamos en el observatorio?, te propongo que vayamos al mirador, ahí podremos mirar las estrellas, mientras cuidamos el sueño de tu hija.
-Me parece buena idea, eso si no podemos quedarnos mucho tiempo.
-Si lo entiendo no te preocupes
Estacionaron el auto, se bajaron de él y se sentaron en la parte de enfrente, el cielo estaba hermoso, lleno de estrellas que brillaban, unas más que otras
-Alguien que amo y admiro, me dijo una vez, – comenzó a decir Omer de forma lenta y pausada – que todos somos únicos, que este universo inmenso nos ama a todos por igual, que la vida de nadie es más importante que la de otro, y que todos nosotros, cuando encontramos a alguien con quien brillar, cuando nos enamoramos, justo ahí, nos convertimos en estrellas, en una muy brillante
En silencio, Defne giró la cabeza para poder mirar el rostro de Omer, y justo en ese preciso momento, comienza a recibir chispazos de pequeños instantes vividos por ella en el pasado.
¿Dónde estaba? y ¿con quién estaba tumbada en aquel lugar?, trató de recordar, pero su mente no se lo permitía, solo podía ver una parte de la escena, pero sabía que no estaba sola, ¿sería ese hombre el padre de Ruya?, ¿por qué, no lograba verle la cara?, cerró los ojos fuertemente, tratando de capturar las imágenes y así tal vez su mente le entregara otras, que la ayudaran a armar el rompecabezas, que sentía eran sus recuerdos en ese momento.
– ¿Defne?, ¿estás bien? – escucha que le dice Omer
-No, no me siento bien, puedes llevarnos a casa por favor
-Por supuesto que sí, vamos.
La ayudó a subir al auto y esta vez incluso le abrochó el cinturón, luego se subió él y la llevó hasta su casa.
Cuando llegaron, Omer primero la ayudó a bajar a ella y después fue por la pequeña, con Ruya en brazos y Defne de la mano llegó hasta la puerta, donde fueron recibidos por la madre de Defne.
-¿Sucedió algo? – pregunta la mujer preocupada
-Nada, solo que la pequeña se durmió y Defne está cansada.
-Puedes pasar y te tomas un café
-Prefiero que no, Defne debe descansar, así que mejor me voy, otro día acepto su invitación
-Muy bien – le dice mientras recibe a la pequeña en sus brazos – llevaré a Ruya a su habitación, mientras te despides de Omer.
-Gracias – dice Defne
-Me voy, espero que esta no sea la última vez que aceptas salir conmigo.
-Veremos – fue su respuesta
-Ricorda stasera perché è l’inizio di tutto – le dice
( Recuerda esta noche porque es el principio de todo)
Se acercó a ella y besó suavemente sus labios. Eran tan tersos como los recordaba. Le hubiera gustado besarla más profundamente, saborear la boca que lo tenía obsesionado, pero se contuvo.
–Bueno, buenas noches, Defne.- le dice
–Buenas noches. – le responde ella
CONTINUARA

