DULCE DESPERTAR. Capitulo 4

Y ¿esta sorpresa? – le dice a su amigo cuando él llega a su mesa
-Si el cántaro no va al agua, bueno tú sabes el resto
-Perdón, he estado muy ocupada
-Sí ya sé, te has convertido en una mujer de negocios, andaba por aquí cerca, así que decidí pasar a visitarte, ¿Cómo has estado?
-Muy bien y tú, ¿cómo está el barrio?, cuéntame un poco.
-¿Defo?…, mírame, ¿qué pasó?
-¿Qué quieres decir con qué, que pasó?.
-Defo!
-Que podría estarme pasando, estoy trabajo y trabajo todo el día y en la noche Ruya consume mi última gota de energía.
-Mi querida amiga, para mi eres transparente como el agua, algo nuevo sucedió en tu vida, pero si no me quieres contar, te lo respeto.
-Sí, sucedió algo…
-Lo sabía, ¿Qué sucedió, ¿Es acaso un pretendiente nuevo?
–Bueno no, o si, no lo sé aun –admitió ella, con un atisbo de sonrojo en las mejillas.
–¿Cómo así?
-Es un diseñador junior, de hecho, se ha incorporado solo esta semana.
–Así que lo conociste hace poco. ¿Y te gusta?
–Ya sé que parece una locura y que me dirás que soy una persona impulsiva, pero él tiene algo…
–¿Algo?
–No lo sé aun, existe algo que me atrae hacia él, pero no es sólo eso. Hay algo más.
–¿Entonces si te gusta?
–Creo que si – reconoció – verás en cuanto lo vi mi corazón hizo algo muy raro.
–Define, “algo raro”.
–No puedo explicártelo – se encogió de hombros–. Fue muy extraño.
–¿Crees que le gustas a él? ¿Crees que su corazón también hizo “algo raro”?
-Yo creo que sí, porque me invitó a salir
-Vaya, vaya Defo, que bueno que vine, y déjame decirte que me alegro mucho por ti, en la primera oportunidad que tengas debes presentármelo.
-Es una promesa, vamos a mi oficina y continuamos la conversación, y si quizás nos cruzamos con él, te lo presento.
-Me encantaría, pero como te dije solo pasé un momento, y ya debo volver, como sabes muy bien, el trabajo nos consume – le dice divertido.
Omer, estuvo toda la tarde nervioso, pensando que quizás en cualquier momento Iso lo descubría y le contaba todo a Defne, cuando ya llegó la hora de irse a casa, y estaba sentado en el auto por fin se relajó.
– ¿Qué sucede? – pregunta Defne, una vez que estaba en la oficina de su madre, viendo la expresión de su rostro
-Tengo malas noticias
-Cuéntame.
-El señor Hamet Burak, dejará de dirigir su empresa y la deja en manos de su hijo.
-Eso no me sorprende, últimamente ha tenido muchos problemas de salud.
-Si es verdad, pero eso significa un problema para nosotras
-Y ¿eso por qué?
-Porque al hijo no le gusta trabajar con mujeres y quiere dejar de vender nuestros productos.
-Pero ellos son uno de nuestros mejores clientes
-Sin duda es el mejor cliente, Hamet me acaba de llamar, está tratando de convencer a su hijo, y que nos deje mostrarle una nueva propuesta para su empresa, mañana sabremos si accedió, y cuanto tiempo nos dará.
-Bueno, ya mañana sabremos a qué atenernos, lo mejor será ir a descansar, en mi caso ir a jugar con Ruya hasta que se canse y se duerma.
-Sí, mejor nos vamos
La casa, para Omer, era el escenario perfecto para perderse en los recuerdos, no solo los vividos hace años, sino lo que estaba teniendo en la actualidad
Durante el supuesto almuerzo, tuvo que hacer varias veces el esfuerzo consciente de dejar de mirar los labios de Defne, para poder concentrarse en lo que estaba diciendo. Su boca era como un imán, ansiaba poder besarlos nuevamente, pero sabía que para lograrlo debía esforzarse y volver a enamorarla, lo malo de toda esta situación, es que, así como no supo el momento exacto en el que se enamoró de ella, tampoco sabía que fue lo que hizo él para enamorarla, solo contaba con revivir los hermosos momentos que vivieron mientras estuvieron juntos.
–Y ahora debo contarles algo importante –anunció la mamá de Defne
Apenas llegaron a la oficina el día siguiente, fueron citados a una reunión extraordinaria, incluido los diseñadores juniors
-Ayer recibí una llamada de Calzados Burak. El presidente se retira y su hijo se hará cargo de la compañía. Parece que éste quiere introducir algunos cambios, empezando por dejar esta empresa e irse a otra.
Murmullos de preocupación llenaron la sala de juntas.
– Burak junior piensa que los diseños de nuestra empresa necesitan renovarse, adquirir un aire más joven –continuó – en deferencia a los años que lleva como cliente nuestro, su padre lo ha convencido para que nos conceda la oportunidad de presentarles una nueva colección antes de cambiar de empresa. La reunión será este viernes.
-¿Mañana? -preguntó un joven
–Sí, lo sé, no tenemos tiempo, por eso hice esta reunión, necesitamos ver todo lo que hayan dibujado, tenemos que actuar deprisa. En cuanto otros sepan que Burak está pensando dejarnos, lo rodearán como buitres.
De nuevo tuvo que poner orden.
–Voy a supervisar personalmente la presentación –anunció y, mirando a Defne, añadió– y la persona que tenga los mejores diseños acompañará a la directora a la reunión de mañana y si con sus diseños logra que Burak se quede con nosotros, será ascendido.
El resto de la reunión pasó inadvertida para Omer. Apenas pudo concentrarse en los demás asuntos que se trataron. Las últimas palabras quedaron fijas en su mente, ascenso, eso significaría trabajar con Defne y eso le gustó.
Ahora la cuenta más importante de la empresa estaba en peligro y si confiaba en sus diseños tenía la solución en sus manos. El hecho de que además trabajaría con Defne se convirtió en mayor incentivo.
Una hora, les dieron para elegir sus mejores diseños.
Durante el tiempo que estuvo en Roma, dibujaba mucho, sobre todo por las noches cuando no podía dormir, pasaba largas horas, dibujando a Defne y a los zapatos que le gustaría regalarle.
Eligió los que creyó cumplían con los requisitos que había impuesto el cliente, los guardó en una carpeta y se dirigió a la sala, ahí encontró a Defne y a su madre.
-Omer, ¿paso algo?
-Nada, solo les quiero mostrar los diseños que creo les van a gustar al cliente.
-Vaya que rapidez
-Son diseños que hice mientras estaba en Roma, y que creo ha llegado el momento que salgan a la luz.
-Muy bien, muéstranos.
Uno a uno, Omer fue dejando los dibujos sobre la mesa, primero los observaba Defne, luego su madre.
-Esto es magnífico, si no logramos convencer a Burak después de ver esto, no sé de qué otra manera podríamos hacerlo.
-Eres bueno, muy bueno – fue la respuesta de Defne – ahora nos queda ver los diseños de los demás, y daremos la respuesta, ¿te parece?
-Me parece perfecto – dice él
Como era de suponerse, Omer fue elegido para acompañar a Defne.
Durante el resto del día, se prepararon para la reunión.
-Estás nerviosa? – le pregunta Omer
-La verdad sí, mi madre formó esta empresa por mí, hemos trabajado muy duro para lograr todo lo que tenemos, y el cliente que nos quiere dejar, es uno de los puntos fuertes de nuestras ventas, si no le gusta lo que le mostremos, perderemos mucho más que a un cliente, ¿no se si me entiendes?
-Mejor de lo que crees, entonces que te parece si revisamos los detalles que nos dijo tu madre y después vemos de qué manera manejaremos a esas personas.
-Alguna vez, te has enfrentado a un problema como este.
-En más de una oportunidad
-Yo nunca, y desearía no tener que hacerlo, si pudiera solo diseñaría y le dejaría todo lo demás a mi madre, pero ella cree que debo aprender a hacer todo, para cuando dirija la empresa sola.
-No tienes por qué hacerlo sola, recuerda que te acompañaré y estaré apoyándote siempre, claro, junto con los demás empleados.
-Gracias Omer.
Sus palabras no surtieron en Defne el efecto que esperaba él, ella se notaba nerviosa.
– ¿De qué tienes miedo? – preguntó por fin
– ¿Cómo?
-Lo pregunto porque te he observado todo el día y se nota en tu rostro que no solo estas nerviosa, tienes miedo, pero ¿a qué?
-No lo sé la verdad, podemos cambiar de tema, por favor
-Muy bien
Eso fue todo desde ahí no volvieron a tocar algún tema personal.
Al día siguiente antes de las ocho Omer entró en el despacho de Defne vistiendo muy elegante, era la pura imagen del éxito y la autoestima. Estaba impecable.
–Buenos días – la saludo
-Buenos días -le responde ella
-Te sientes bien
-Sí bien, pero no tanto como tú, parece
-Causar una buena impresión es la mitad de lo que debemos hacer hoy
-Entonces no elegí el vestuario apropiado.
-Te ves como toda una profesional
-Gracias, pero no creo que eso sea suficiente para ellos, es más que sabido que el actual dueño de la empresa, no le gusta trabajar con mujeres.
-No me digas que es de esos que piensan que las mujeres no son capaces de dirigir una empresa, como lo haría un hombre.
-Lamentablemente es exactamente cómo piensa
-Bueno, pues hoy le demostrarás lo equivocado que está.
-Sí, lo haremos – le dice ella con una sonrisa
-Estamos listos entonces, ¿dónde están los diseños terminados?
–Aquí mismo –contestó ella.
–Muy bien. Cuando digas nos vamos
–En media hora paso por ti
-Perfecto
Defne apenas habló durante la media hora que duró el recorrido. Le hubiera gustado decir algo ingenioso y perspicaz, pero su cerebro y su lengua se habían declarado en huelga. Se había quedado muda. Era demasiada presión el estar a punto de tener la reunión más importante de su breve carrera profesional.
Omer no parecía nervioso, su confianza debió ser contagiosa, porque cuando llegaron al vestíbulo de la empresa, ya se sentía mucho más tranquila.
–Buenos días –saludó a la recepcionista, una mujer de edad avanzada–. Diga al señor Burak que Defne Topal está aquí, por favor.
–El señor los está esperando –responde la mujer– Segunda puerta a la izquierda.
Omer siguió a Defne a la sala de conferencias. Dos hombres y una mujer los esperaban sentados a un extremo de una gran mesa ovalada. El hombre sentado en medio se levantó y se acercó a estrecharles la mano.
–Hola, soy Baris Burak –se presentó– la señorita Topal ¿verdad?
El hombre distaba mucho de la imagen que ella se había formado de él en su cabeza. No parecía un joven rico y caprichoso con ganas de ejercer su recién estrenado poder. Parecía un hombre normal, con
los pies en el suelo y sensato. No se iba a dejar impresionar fácilmente.
Tras las oportunas presentaciones, Defne y Omer se sentaron al lado opuesto de la mesa.
–Bueno, muéstrenme los nuevos diseños.
–Así me gusta – dijo uno de los hombres que estaba sentado a su lado–. Un hombre que va directo al grano. Hablemos de zapatos.
Durante los siguientes cuarenta y cinco minutos, Omer observó como Defne se sintió como pez en el agua. Caminaba de un lado a otro de la habitación, gesticulaba, cambiaba su tono de voz. Sabía muy bien cómo hacerlo. Cuando la presentación terminó llegaron las preguntas, y ella las contestó con facilidad. Era fantástica. Omer tuvo que contenerse para no aplaudir.
–En resumen, –concluyó Defne–. Cumplimos con los requisitos que nos impuso, frente al cambio que le dará a su empresa
Durante toda la presentación, la cara del hombre se había mantenido neutra, sin expresar nada en particular. Tras la afirmación de Defne, miró a sus dos colegas y se levantó.
–Me gusta –dijo – creo que esta campaña sí que refleja perfectamente la esencia de la nueva etapa en nuestra empresa. – ofreciéndole la mano, ella la tomó encantada, el cliente permanecería en la empresa
El trayecto de vuelta a la agencia fue tranquilo. Se sentían como si hubieran estado al borde del abismo, siendo rescatados en el último segundo. Estaban sin habla.
-Defne, eres increíble, que bien les hablaste, fuiste clara, amable y los convenciste muy fácilmente, estoy aprendiendo mucho de ti.
-Esto es mérito de ambos, recuerda que son tus diseños los que terminaron de convencerlos.
-Somos un gran equipo.
-También lo creo – le responde ella
Su madre los esperaba en el vestíbulo de la agencia. Intentaba parecer calmada, pero Defne sabía lo nerviosa que debe haber estado toda la mañana.
–¿Qué tal? –preguntó.
-Le encantó – dijo Defne y se abraza a su madre dando pequeños brincos, cuando finalizaron, la mujer les dice
-Vamos a mi oficina, tengo una botella de Champaña esperándonos
Brindaron por el éxito obtenido y por todo lo que sucedería en el futuro.
-Bien Omer – le dice la mu
jer – desde hoy pasas a ser diseñador, tendrás tu propia oficina y espero que no te moleste, pero tendrás que trabajar cerca de mi hija.
– ¿Molestarme?, será un honor.
CONTINUARA

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