Hola – saluda
-Doctor! – escucha que grita la mujer.
¿Qué me sucedió?, ¿Dónde estoy?, se preguntaba, ¿por qué me duele tanto la cabeza?, tengo mucha sed, tantas cosas vinieron a su mente a la misma vez, que se sentía totalmente confundida.
-Me pueden dar un poco de agua por favor – fue lo primero que dijo
-Tranquila señorita – le dice un hombre con delantal blanco – primero la voy a examinar y después la enfermera le dará lo que pide, ¿le parece?
-Bien – dice ella.
-Ahora dígame, le duele algo
-Me duele un poco la cabeza y me molesta la luz.
-Bien, le daremos un medicamento para que ya no sienta dolor.
-Gracias.
-Necesito que responda algunas preguntas, ¿puede ser?
-Claro
– ¿Como se llama?
–Defne Topal
– ¿Sabe qué edad tiene?
-26 años recién cumplidos
-No, pero… – dice la mujer, pero el doctor le da la indicación para que no hable.
– ¿Qué es lo último que recuerda?
-Recuerdo que fui a trabajar al restaurant – se queda en silencio.
-Algo más
-No, nada, ¿Qué me sucedió?, ¿tuve un accidente?, ¿Por eso estoy en el hospital?
-Relájese, le diremos todo, pero debe mantener la calma, prométamelo.
-No puedo prometerle eso, solo le diré que lo voy a intentar.
-Me puede decir que día es hoy.
-Claro, 19 de junio del año 2015
-Bien, si yo le dijera que la fecha de hoy es 26 de Julio del año 2017, ¿Qué me respondería?
– ¿Que es imposible?, no pude dar un salto tan grande en el tiempo, sin recordar nada.
Pero así había sido, durante la tarde vino un psicólogo a conversar con ella, al parecer algo muy grave sucedió en su vida, que el cerebro para protegerse del dolor, puso una cortina, desde aquella fecha, 19 de junio del año 2015, hasta el momento en el que despertó en ese hospital.
Físicamente se encontraba completamente repuesta, pero su mente se negaba a recordar.
– ¿Qué haces aquí mamá? – le pregunta a la mujer.
-Tu abuela me contactó, sé que no querías saber nada de mí, pero no podía dejarte sola, una vez más.
-Y mi abuela, Serdar, ¿Dónde están?
-No te preocupes ellos están bien, pero por todo lo que sucedió, Serdar se llevó a tu abuela a Manisa, pero ya le avisamos que despertaste y el fin de semana vendrá a verte.
-Bien, los extraño
– ¿Defne?
-Mmmm
-Yo sé que tal vez no es el mejor momento, pero quiero pedirte que por favor me perdones, no solo por haberlos abandonado, sino por estar tantos años lejos de ustedes, no sabes cuánto me arrepentí de hacerlo.
-Y si te arrepentiste, ¿Por qué no volviste?
-Por miedo, cobardía, sabía que tú y tu hermano, me odiarían y no quería enfrentarme a su rechazo, pero cuando tu abuela me llamó y me contó lo que te estaba pasando, no dudé en dejar todo y volver a cuidarte.
– ¿Has estado conmigo todo este tiempo?, ni siquiera sé cuánto tiempo ha pasado.
-El doctor te lo explicará todo, pero hay algo que estoy autorizada a contarte.
-Dime…
-Cuando caíste en coma, llegué unos meses después y lo primero que supe fue que estabas embarazada
– ¿Embarazada?, no, eso no es posible, yo no recuerdo haber… -y, luego de un momento – ¿Qué sucedió con ese bebé, acaso yo lo perdí – pregunta al borde de la histeria
-Hija tranquilízate
– ¿Cómo me pides eso?, acabo de saber que estaba embarazada y ni siquiera lo recuerdo.
–Tu hija está bien
-Hija, tengo una hija
-Sí, y se parece mucho a ti, ahora está al cuidado de Serdar y Nihan, el fin de semana la traerán y la podrás conocer.
Defne, estaba tan abrumada por toda la información que había recibido, que no pudo apaciguar el llanto, lloró de la misma forma que había llorado, cuando su abuela le había llevado a su hija de 8 meses de vida al hospital, y se la había puesto sobre el regazo.
La sensación que vivió al tocar a esa pequeña niña de pelo rojo como ella, fue impresionante, sabía, aunque no recordaba nada, que era su hija.
Su abuela le pidió disculpas por haber llamado a su madre, y al mismo tiempo le contó como ella, tras estar años ausente, no había dudado en hacerse cargo de la situación cuando le había pedido ayuda, en breves palabras le hizo un pequeño resumen de lo vivido durante todo el tiempo que estuvo en coma
Ahora ella lloraba no sólo por todo lo que había pasado, sino también por los recuerdos que le faltaba
Cuando quedo sola, en la noche, su mente comenzó a tratar de entender algunas cosas, como, por ejemplo, cómo era posible que hubiera olvidado al padre de su hija, ¿qué podía haberle hecho él?, para que su subconsciente le hubiera engullido de esa manera o ¿qué le había hecho ella?
Se esforzó por obtener respuestas, pero las compuertas del dique de su memoria, no se abrieron más.
Cuando le dieron el alta y la llevaron a casa, a la semana siguiente, estaba exhausta de tanto tratar de recordar.
El trayecto que recorrió el auto, le pareció completamente desconocido, y cuando se detuvieron frente a una enorme casa, supo que no la llevaban a su barrio como ella creía.
Ahí se enteró que su madre contaba con muchos recursos, tanto así que Defne, tenía una enfermera las 24 horas del día y su hija una niñera, a la pequeña la llamaron, Ruya, porque había nacido mientras ella estaba sumida en un sueño profundo.
Todas las noches, despertaba de golpe, sudando y temblando, soñaba que buscaba algo, que ni siquiera sabía que era, lloraba mientras dormía por algo que había perdido y quería recuperar desesperadamente, pero no era algo tangible.
Piensa, piensa, se quedaba en la cama largos ratos y hacia esfuerzos por recuperar la información, pero al final siempre se rendía.
Mientras se duchaba, la imagen de una casa apareció en su mente, una casa con una puerta roja.
Al parecer había vivido allí durante algún tiempo, sacudió la cabeza para capturar los recuerdos, pero fue inútil, la memoria la eludía, una, y otra vez
Sin embargo, fuera lo que fuera ese recuerdo, definitivamente entraba dentro de un periodo muy concreto, el periodo del que ella no recordaba nada.
Y así pasaron los días, las semanas y los años.
Un nuevo día, una nueva oportunidad dice el refrán, pero cuando ya no se tienen esperanzas, un nuevo día es solo, un día para sobrevivir.
Después de la anulación del matrimonio, Omer se refugió en el trabajo y en el alcohol, durante el día, trabajaba hasta quedar exhausto y por las noches solo podía conciliar el sueño bajo los efectos del alcohol.
También bajo los efectos del alcohol, muchas veces trajo mujeres hasta su departamento, pero ninguna significó algo especial para él, porque su corazón estaba ocupado con el único y verdadero amor, pero ese amor lo dejó allá lejos.
Hace ya tres años que dejó Estambul, y en ella, su felicidad, su amor, y lo mejor que tuvo en su vida, todo lo perdió por culpa de su orgullo, le tomó meses entender lo equivocado de su actuar, pero cuando reaccionó, ya era demasiado tarde.
El único contacto con su pasado era a través de su amigo Usta, y aunque muchas veces trató de contarle lo que estaba sucediendo con todas las personas que dejó en Turquía, él siempre le pedía que no lo hiciera, que era mejor así.
Cómo podría seguir viviendo, después de saber que Defne rehízo su vida con otro hombre, por lo menos ahora tenía en su corazón y mente el recuerdo de lo mucho que ella lo amó.
Salió de la cama, se duchó y esperó a que vinieran por él, y como cada mañana llega con sus amigos a un café donde se vislumbra una plaza. Es la Piazza Navona donde se encuentra el Museo di Roma, y fue justamente estando sentado ahí tomando un café, cuando sus ojos se posaron en una mujer de pelo rojo y rizado, ¿Defne?, fue su primer pensamiento, pero no quiso dejarse engañar, ya muchas veces antes creyó verla en más de un lugar, por eso quedó unos minutos observando a la mujer, hasta que por fin entiende que no está alucinando, de verdad es Defne.
Inmediatamente se puso de pie y como un autómata se dirige caminando hacia donde esta ella, escuchaba que sus amigos le gritaban
-Omer, Omer, ¿adónde vas?
Pero todos sus sentidos estaban puestos en llegar donde estada la mujer, cuando ya estaba cerca, ella detiene un taxi y se sube a él.
Omer, detiene el siguiente taxi y de prisa se sube y le dice al chofer.
– Siga ese auto.
Su travesía lo lleva hasta un exclusivo hotel, llamado Vilòn, ahí le pide al chofer que se detenga y la observa mientras ella baja y camina hasta perderse dentro del hotel.
Enseguida se baja del auto, entra y ahí esta ella conversando con la mujer de la recepción, tan hermosa como él la recordaba, su pelo rojo, su piel blanca, se acerca para tratar de escuchar lo que decía.
-Mi madre y mi hija, ¿regresaron ya? – escucha que dice ella.
¿Madre?, ¿hija?, entonces no solo se había casado, sino que tenía una hija, el dolor que sintió fue tan fuerte que perdió el equilibrio, y cayó torpemente quedando al descubierto frente a los ojos de las mujeres.
– ¿Necesita algo señor? -Le pregunta la recepcionista
-No, nada… – dice mientras se revisa las manos y codos por alguna herida
– ¿Está usted bien? – escucha que le dice Defne – ¿se hizo daño?
–Estoy bien – le dice él sin entender, porque le hablaba de esa manera
– ¿Nos conocemos?, su rostro me parece familiar.
-Soy Omer – le dice él
-Mucho gusto soy Defne. – le responde
¿Qué diablos estaba sucediendo? Si había aprendido algo de Defne, era que ella era muy mala para mantener una mentira, menos podría comportarse así tan indiferente, verdaderamente era como si ella no lo conociera.
Estaba a punto de decir algo cuando la recepcionista le habla a Defne
-Ahí viene su madre y su hija
Ambos giraron la cabeza al mismo tiempo, Omer, pudo ver a una pequeña de no más de dos años, que venía sentada en una pequeña carriola, tenía pelo rojo y rizado, de piel blanca, igual que su madre, pero sus ojos eran negros como…
-Bueno si me disculpan -dice Defne y se dirige hacia dónde venían la mujer y la pequeña.
Algo extraño pasaba y tenía que saber de qué se trataba, por lo que observó a Defne y a la pequeña hasta que se subieron al ascensor y se cerró la puerta, luego salió del hotel, e hizo una llamada.
–Omer hijo, que alegría escuchar tu voz – escucha decir a Sadri Usta.
-Yo también me alegro de escucharte Sadri-
– ¿Qué sucede hijo?
– Acabo de ver a Defne
– ¿Dónde?, ¿en Roma?, ¿o estas en Estambul?
-Aquí en Roma, pero eso no es lo más extraño, ella pareció no reconocerme.
-Pues sí, eso es lógico
– ¿Por qué lógico?, ¿Qué sucedió?
-Defne, tiene amnesia, ella no sabe de tu existencia, no recuerda nada de lo sucedido en los últimos tres años, desde que te fuiste de Estambul.
-Pero y ¿la pequeña?
-Ella no sabe quién es el padre.
-Acaso no es obvio que yo lo soy, ¿Por qué no lo sabía, Maestro?
-No me digas absolutamente nada, durante mucho tiempo he tratado de contarte lo que sucedió, y tú no me lo permitiste.
-Lo sé, y no sabes cómo lo lamento, Maestro, creo que es la hora de volver, necesito estar cerca de Defne y de mi hija.
-Omer, debes entender, que nada es como antes, la familia de Defne no quiere saber nada de ti y harán todo lo posible, para que sigas siendo un desconocido para ella.
-Lo sé, pero si tengo que enfrentar las consecuencias de lo que hice, no lo dudes maestro lo haré, si eso significa tener una pequeña luz de esperanza y recuperar todo lo que tontamente desprecié.
-Hijo, debes estar preparado, las cosas han cambiado mucho durante estos años.
-Como así maestro
-Todo lo que sé, es por lo que me conversa Iso, la señora Turcan no soportó la noticia de la condición de Defne, le dio un alza de presión y decidieron llevarla a Manisa, allá está hasta el día de hoy con Serdar y Nihan, Defne, vive en Estambul solamente con su madre y su hija, ahora ya la familia está bien económicamente, pero lo pasaron muy mal, Serdar perdió su cafetería, y tuvieron que vender la casa para poder mantener a Defne en el hospital.
– Y yo aquí, creyendo que ella había rehecho su vida con otra persona, Maestro, hoy conocí a la madre de Defne y vi a mi hija.
-Lamento que te hayas tenido que enterar de esta manera, pero debo decir que solo tú eres el culpable de eso.
-Lo sé maestro.
-La señora Turcan le pidió ayuda a la madre de sus nietos, en vista de que, ellos como familia ya no podían costear los gastos médicos de Defne. La señora tiene mucho dinero.
-Entonces, ¿no están viviendo en el barrio?
-No, no quisieron recuperar la casa, no quieren nada que pudiera hacer que Defne te recuerde, Omer
-Maestro, esta misma noche regreso a Estambul
CONTINUARÁ

