UN RETORNO INESPERADO LAS SORPRESAS DEL AMOR CAPITULO 9

CAPITULO 9

Omer tomó a Defne en sus brazos, deleitándose con su tentadora dulzura, mientras el cuerpo de ella se moldeaba, pegado contra el suyo. Una necesidad imperiosa afloró en él, cuando la boca de ella se abrió con ganas de recibir su beso. El deseo se hacía más fuerte con ella aceptando todo lo que él le daba, pidiendo más.

La acostó sobre la cama, las sábanas frescas, al contacto con la encendida piel de los dos, nada podía hacer para bajar esa fiebre. Él había pasado tanto tiempo sin poder pensar en otra cosa que no fuera Defne… Tanto tiempo hacía que la quería…

–Omer… hazme el amor –susurró ella mientras se echaba hacia atrás.

–Con mucho gusto –dijo él colocándola debajo de sí…

En ese momento, de repente sonó un timbre. Intentó no prestarle atención, pero cada vez sonaba más fuerte y la voz de Defne se desvaneció.

–¡No! –gritó él–. No te vayas.

Con un lamento, se incorporó en la cama, dándose cuenta de que todo había sido un sueño, y de que el timbre era el del teléfono.

Lo descolgó para ver quién era.

–Más vale que sea algo importante –gritó, respirando con desasosiego.

–Vaya, que recibimiento –dijo Sinan al otro lado de la línea.

Estaba todavía agitado cuando miró el reloj, eran las diez de la noche.

–Perdona, estaba dormido

–Si quieres te llamo después.

–Ya estoy despierto, cuéntame

-Como me pediste, estuve atento a lo que tu abuelo haría.

-¿Y?

-Después que conversaste con él y le contaste lo que ellos habían hecho, tu abuelo, les quitó todo, ya no tienen la mansión, ni viven de lo que el señor Ulusi les daba, están arruinados Omer.

-No puedo decir que lo lamento, porque se merecen todo lo que les pase, cuando pienso en todo el tiempo que perdí, sin conocer a mi hija, pero, en fin, te agradezco hermano, mañana ya regreso a Estambul

-Y ¿Defne, y tu hija?, ¿qué va a pasar con ellas?

-Tranquilo amigo, solo voy a ponerme al corriente con la empresa, luego vuelvo, no me voy sin antes contarle la verdad a Mia y que Defne reconozca que aún me ama.

-Muy bien me parece, nos vemos mañana entonces

-Así es amigo, buenas noches

-Buenas noches

Defne salió del auto y subió por la escalera. Antes de que se acobardara, llamó a la puerta. Los segundos parecían horas mientras esperaba, después la puerta se abrió. Omer apareció, llevaba unos vaqueros y una camisa abierta que dejaba al descubierto su pecho desnudo. Ella no podía respirar, y mucho menos hablar. Una descarga de sensaciones la asaltó, cuando vio el pelo revuelto y el sexy aspecto somnoliento de su cara.

–¿Defne?

–Yo… quería hablar contigo, sobre lo que dijiste, pero, talvez sea muy tarde… –le faltó valor y comenzó a girar para irse. Él la detuvo.

–Espera, ¿adónde crees que vas? – le dice

Una lenta y sexy sonrisa se dibujó en la cara de Omer.

–¿Viniste porque no quieres que me vaya? –respiró hondo y tiró de ella para que pasara dentro, cerrando la puerta detrás de ellos.

– ¿Te vas a quedar conmigo? – preguntó

Ella afirmó con la cabeza, y al mismo tiempo la boca de Omer bajó en picada hasta encontrar la de ella, dejándola sin palabras, sin aire.

–Defne, mi dulce Defne –susurró él, y le dio un besito provocador en el labio inferior.

Ella emitió un quejido y se acercó más, deleitándose con los sentimientos que él provocaba en ella. No pudo refrenarse y levantó la boca para juntarla con la de él. Ahora era su lengua la que acosaba los labios de Omer, y se estremeció con la reacción de él, que gimió y la envolvió con los brazos, estrujándola contra sí mismo.

–Omer –balbuceó ella, no podía pensar en otra cosa que no fuera amar a ese hombre.

–Creí que ya no vendrías –admitió él entre besos–. No puedo expresarte lo feliz que estoy de que estés aquí.

–Omer yo… –sus palabras se extinguieron cuando una mano se metió debajo de su blusa y acarició su piel desnuda.

–Después Defne, todo lo que quieras decirme que quede para después.

Omer comprimía con su boca la de Defne. Le dijo que ella era la única que le importaba, la única que quería, después las yemas de sus dedos se pusieron a trabajar excitando cada centímetro de piel que tocaba. ella tomó aire en profundidad y su mirada se encontró con la de él; vio el deseo reflejado en los ojos de su esposo.

–Oh Dios…

Él le apoyó la cabeza contra su hombro.

–No hace falta que digas nada. Te he extrañado tanto que estoy a punto de explotar.

–Te amo –dijo ella.

–Y yo te amo a ti, ¿Por qué tardaste tanto? – le reclama él

– ¿Tú sabías que yo iba a venir?

-No, pero lo deseaba con todas mis fuerzas

– ¿Qué haces? – le pregunta Defne, al ver que Omer luchaba con los botones de su blusa – tenemos que hablar

-Sí claro, ¿en qué estábamos?, ¿Por qué te pusiste esto tan complicado de desabrochar?

-Para desquitarme por lo que me hiciste

– ¿Qué te hice? – le pregunta él aun luchando por desabrochar la blusa y así sacársela.

-Me diste un ultimátum.

-Ah, eso -le dice triunfante cuando por fin logró ver el brasier de encaje que llevaba puesto – de que otra manera podría lograr que reaccionaras.

Luego de eso, comienza un recorrido con la yema de sus dedos, desde el borde de sus pechos, subiendo por su garganta y llegando hasta sus labios, donde dibujó el contorno de ellos hasta lograr que Defne soltara un suspiro, luego comenzó a besar su cuello

-Omer, ¿de verdad te habrías ido?

-Jamás -le dice mientras sigue recorriendo su cuello con pequeños besos – no habría renunciado a ti, no lo hice antes, cuando creí que me habías abandonado, mucho menos ahora. ¿Cómo podría renunciar a ti? Eres mi mujer, mi Defne, solo mía.

La cabeza de Omer bajó hasta la suya, y ella recibió con ansias su boca. Dio un gemido cuando sus labios se abrieron y la lengua de él se introdujo dentro. Deslizó sus manos hacia arriba por el pecho de su esposo hasta que alcanzaron el cuello para rodearlo. Todos los sentimientos que había enterrado hacía tanto tiempo brotaron de repente.

Ninguno de los momentos, en los que había soñado estar con él otra vez, podía compararse a ése. El deseo crecía por todo su cuerpo, y desembocaba a través de sus sentidos, haciéndola sentir unas ganas que nunca antes había tenido.

Dando un quejido Omer le mostró su evidente deseo, a la vez que un apetito que no había conocido antes le recorrió el cuerpo. Puso la mano en el pecho de ella, y se encontró con el pezón erecto por encima del brasier.

Ella dio un grito ahogado y él se separó, pero en ningún momento se dejaron de mirar.

–¿Voy muy rápido? -le pregunta

Mientras sus dedos seguían excitando sus pezones.

Ella se estremeció, y acercó su boca a la de Omer hasta fundirse con la suya, mientras se besaban, ella metió sus manos en el interior de su camisa, para tocar su piel.

La necesidad se hacía más fuerte, y él no quería otra cosa más que sentir las manos de Defne tocando su pecho. El sedoso tacto de ella lo encendía. La llevó contra la pared y alinearon los cuerpos. Estaban perfectamente ajustados el uno con el otro.

–Solo tú logras que me vuelva loco –él tenía la respiración agitada. Su boca tomó de nuevo la de ella con otro ávido y necesitado beso. Tenía sujeta a Defne con fuerza mientras la acariciaba y saboreaba su dulzor.

¡Dios! aquel aroma fresco y varonil enervaba sus sentidos, saboreó la piel de su cuello con los labios y con la lengua, mientras se deshacía de lo que le quedaba de ropa, la camisa y luego el pantalón fueron a dar al suelo, junto con su blusa y falda, ambos quedaron solo en ropa interior, estaban pegados como si fueran uno solo.

Omer la levantó tomándola por las nalgas para subirla a la cintura, y la besó con ardor, entonces llegó el turno de quitarle el brasier y la braga, para eso la sentó en el pequeño escritorio que estaba a la entrada de la casa, después se dio un festín con sus pechos succionando y mordisqueando, le acarició la parte más íntima con sus dedos y sintió como ella se retorcía mientras repetía su nombre.

Comenzando un baile erótico en el que él tenía el control, primero suave, acompasado, a continuación, más rítmico y salvaje para luego volver a controlar a la suavidad, aquello era bueno, mucho mejor que bueno, era delicioso, magnífico, ella disfrutaba de las caricias que Omer le proporcionaba.

La lengua en su erecto pezón, llevaban el mismo ritmo que el dedo en su zona íntima, y así se mantuvo hasta que ella alcanzó el clímax, luego él deslizó los labios por la mejilla hasta la boca suave y carnosa, le dio un beso tan erótico, y electrizante que casi la hizo llorar.

_No es justo – murmuró ella

_ ¿No te gustó? _los ojos de él brillaron mientras ella se inclinaba para besarle el cuello

_Me encantó—fue su respuesta —. Pero quiero más

CONTINUARA

5 comentarios sobre “UN RETORNO INESPERADO LAS SORPRESAS DEL AMOR CAPITULO 9

  1. Uffff Mara eso no se hace, nos has dejado en plena faena 🤣🤣🤣. Bueno mientras pones el siguiente voy a la ducha. Ha estado maravilloso, Omer estaba deseoso de que ocurriera esto. Gracias amiga 🔥🔥🔥🔥🔥❤

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  2. Guauuuuuuuuuuu estoy Cómo Defne «quiero
    massssss » offffffffffff cuanta pasión, cuanto deseo, Dios como esperar el próximo capítulo. Me encantó. Llevo mi imaginación a los extremos del mas puro «placer» Gracias Marta 😍😍😍😍❤❤❤❤❤❤

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  3. SÚPER! Inigualable como todos los demás, pobre Omer al principio del capítulo darse cuenta que era un sueño, que luego se volvió realidad! WOW! Me fascinó la teoría de Omer darle un ultímate a su Dulce Defne 💞💞💞💞💞 PERFECTO ….. muchas gracias la narración ESTUPENDA 👌👌👌

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