UN RETORNO INESPERADO. » Las sorpresas del AMOR » Capitulo 5

En silencio, Defne, permitió que Omer le ayudara a entrar las maletas, las dejó dentro del restaurant, luego recorrió el lugar con la mirada, para luego terminar el recorrido de vuelta a ella.-

No entiendo. ¿Cómo fue que llegaste a este lugar, yo jamás te…-

Lo sé, nunca me dijiste donde vivías, como tampoco me dijiste que tenía una hija.-

¿Qué quieres Omer?-

Ya te lo dije, vine por mi hija.-

¿Por qué te interesa ahora?-

¿Cómo me podría interesar en ella antes si desconocía su existencia?, solo ayer supe que habías tenido una hija y que era mía.-

¿De quién más podría ser?

-Sí me hubieras dicho que estabas embarazada, jamás habría dudado de tu palabra.

-Por favor Omer, ya no es necesario que finjas.-

¿No entiendo que me quieres decir?-

Que tú sabías que yo había quedado embarazada.-

No, eso no es verdad, Defne si yo hubiera sabido…-

Le dijiste a tus tíos que me dieran dinero para deshacerme del bebé, recuerdo palabra por palabra, lo que me mandaste a decir, no estoy preparado para ser padre.-

Por Dios!, jamás hice tal cosa, ¿Cómo pudiste siquiera creerlo-

¿Por qué no iba a creerlo?, siempre me dijiste que tus tíos te amaban como si fueran tus padres, ¿Por qué habría de dudar de ellos?

-Dios, esto es una locura – dice y se sienta-

¿Defne? – dice Nihan al entrar al restaurant – Mia…ya …se durmió – termina de decir. Sorprendida no podía sacar los ojos del hombre que estaba sentado, con los hombros caídos, como si llevara todo el peso del mundo sobre ellos, pero al escuchar lo que ella dijo, levantó la cabeza y miró a Defne.-

¿Mia?, ¿así se llama nuestra hija?-

Yo, creo que mejor te espero arriba, – dice Nihan, y sin más se da media vuelta y entra a la casa.-

Mia, es el nombre de mi hija.-

También es mía, sé que tal vez ahora no lo entiendas, pero a ambos nos engañaron y tenemos que conversar para aclararlo todo.-

Sí, puede ser, pero no ahora, no esta noche, estoy muy cansada, ¿tienes donde quedarte?-

Sí, Sinan encontró una casa cerca de este lugar.-

Entonces, ve a descansar, mañana podemos conversar tranquilos.-

Y mañana, ¿podre conocer a mi hija?.-

Mañana la conocerás, pero no le podrás decir que eres su padre, no ahora, debemos prepararla para hacerlo.-

Está bien, lo haremos como quieras, solo quiero verla y saber si se parece a ti o a mí.-

A ti, se parece mucho a ti.-

No creo que esta noche pueda dormir algo, hoy ha sido como si estallara una bomba nuclear en mi vida, todo lo que creí durante años… no importa, mañana conversaremos—

Mañana…—Nos veremos aquí, dime a qué hora.—

Ven a desayunar, ahí te la presento, por ahora solo serás un amigo, ahora si no te importa, quisiera irme a descansar—

Buenas noches, Defne. Que duermas bien. – le dice y sale por la puerta del restaurant, cerrándola detrás de él.

¿Dormir bien?. Su conversación con Omer la mantendría despierta toda la noche. No tenía sentido buscar una excusa, había llegado el momento de decirle la verdad a su hija, aunque fuera en pequeñas porciones. Lo más sensato sería hablar con él, y permitirle conocer a su hija, decidió.

Había pensado que no podría dormir, pero estaba equivocada. Tal vez porque se había rendido a lo inevitable, se relajó lo suficiente como para olvidar sus miedos durante unas horas.

Omer por su parte no logró conciliar el sueño, todo era tan extraño, por un lado, era como una pesadilla, pero al pensar que tenía una hija con Defne, esa pesadilla se convertía en un hermoso sueño. Cada noche durante años, se durmió pensando en ella, en la que fue su esposa y la que creía lo había abandonado en el peor momento de su vida. Siempre terminaba recriminándose, el no poder dejar de pensar en alguien que lo abandonó años atrás, sabía que no era sano.

Un psiquiatra seguramente le diría que estaba deprimido y que necesitaba superar esa depresión. ¿Pero cómo iba a hacerlo cuando seguía esperando sentir lo que había sentido por Defne?

Durante su estadía en la universidad en Italia, había intentado olvidarla, pero todo fue en vano. y, aunque el saber que la amaba no había hecho que renunciase a las mujeres, nunca se vio a sí mismo comprometido afectivamente con ninguna otra. Ese era su problema: el mundo estaba lleno de mujeres hermosas e interesantes, pero ninguna llamaba su atención, por eso siempre terminaba confesando que estaba casado.

Como cada día, Defne se levantó a las seis y media, incapaz de contener su nerviosismo por todo lo que sucedería ese día, además debía reconocer, que parte de ese nerviosismo se debía a que iba a ver a Omer otra vez. No debería, pero así era, sobre todo después de verlo la noche anterior.

Él hombre que llegó a su restaurant, no era el hombre que vio en Estambul, era el hombre con el que se casó años atrás. Después de ducharse, se puso un pantalón y una blusa estampada de manga larga y ayudó a Mia a ponerse su ropa.

Mia no sabía nada de su padre. Le había contado lo que creía que la niña podía entender, que el matrimonio de sus padres, no había funcionado como esperaban y que se habían divorciado. Su padre se había ido a otro país a estudiar antes de que ella naciera y nunca había vuelto. Y ella había aceptado esa explicación. Por supuesto, llegaría un momento en el que querría saber algo más, pero Defne había pensado que aún faltaban muchos años para eso, pero se equivocó.

A las ocho en punto estaban preparadas para desayunar, cuando uno de los meseros del restaurant, entró a la casa para avisar que había alguien preguntando por ella.-

Por favor dile que pase – fue su respuesta.

Pasados unos minutos, Omer entró a su casa, custodiado por el mismo mesero.-Buenos días – saluda-

Buenos días – dice ella visiblemente nerviosa—

¿No vas a presentarnos? – le dice al ver que ella no sabía qué hacer.

Defne intentó recuperar la calma.—Mia, cariño, te presento a un viejo amigo.

La niña lo miró con interés. —Hola. – le dice Omer miró a su hija.—Hola, Mia —su sonrisa no había cambiado con los años y el corazón de Defne aleteó como una mariposa.

La niña lo miró, sorprendida.—¿Sabes mi nombre?

—Sí, tu madre me lo dijo, ¿Sabes que te pareces a ella?-

Mi mamá me dice que me parezco mucho a mi papá.-

Entonces te pareces a los dos.

-Siéntate – le dice la niña ofreciéndole la silla que estaba a su lado.

Omer le obedece. Defne, no habla mucho durante el desayuno, se dedicó a observar el comportamiento de padre e hija. y ahora podía decir a ciencia cierta, que la sangre tira, porque Mia se sentía demasiado cómoda conversando con Omer, le contó de su colegio, de lo que hacía durante el día.

Cuando Omer le dijo que era dueño de una empresa donde diseñaban zapatos, ella preguntó.- ¿Qué es eso?-

¿Qué cosa? – dice él.

-Eso de diseño-

Dibujar, yo dibujo zapatos.-

Ah!, yo igual diseño entonces, porque me gusta dibujar y mi maestra dice que soy muy buena-

Me gustaría mucho ver tus dibujos, claro si quieres mostrármelos.-

Sí, y tú me muestras los tuyos.-

Es un trato entonces- dice Omer.-

Mamá, puedo algún día ver los diseños de tu amigo?.-

Yo creo que sí – le responde —Vamos, cariño, tenemos que cepillarnos los dientes. Despídete de Omer.

Mia miró muy seria a Omer y le dice.—Me ha gustado mucho conversar contigo.

Omer le acarició sus rizos.—A mí también, eres una niña muy inteligente.

Tomando la mano de su hija, Defne se dirigió al segundo piso.—

Nos vemos luego —dijo Omer.

Ella se volvió, con una sonrisa.—Y te mostrare mis diseños. – le dice.

Cuando llegaron arriba de las escaleras, la pequeña sorprende a Defne diciendo—Es simpático, mamá—

¿Tú crees?—

Me gusta más que el tío Selim. Mia quedó encantada con Omer, en todo caso, quien no quedaría encantada con él?, pensó Defne.

Cuando bajó llevaba su bolso, Nihan se quedó con Mia, así ella podría conversar tranquilamente con Omer.-Nos vamos ? – le dice-

Vamos – le responde Omer. Pasaron por el restaurant y ella sintió las miradas curiosas de las personas que se encontraban desayunando en el lugar.- ¿Dónde quieres ir? – le pregunta él-

A un lugar donde puedas responder todas mis preguntas.-

Muy bien –

Omer le abre la puerta del auto, espera a que ella esté sentada cómoda y luego se da la vuelta y se sube en el asiento del conductor, y lo echa a andar ..-

¿Dónde me trajiste? – pregunta ella-

A la casa que alquilé, aquí nadie nos molestará.-

Muy bien, ¿Qué quieres que hablemos? – pregunta Defne.-

Te puedes sentar… por favor, necesito que me cuentes lo que sucedió para que creyeras que yo te abandoné.-

Omer, a pasado tanto tiempo de eso, no creo que sea necesario hablar…-

Para mi si lo es, necesito entender, por favor Defne.-

Esta bien, una noche no llegaste al departamento, al día siguiente le pedí a Nihan que me acompañara donde tus tíos, quería saber si ellos tenían noticias tuyas, tenía miedo que te hubiera pasado algo malo, no sé con qué expectativas fui a verlos en realidad.-

Y, ¿Qué pasó?, ¿Qué te dijeron?-

Que te arrepentiste de haberte casado conmigo, que querías volver a tu vida de soltero, me dejaste un sobre con dinero, como compensación por el tiempo que fui tu esposa y que ya te habías ido a Italia a terminar tus estudios.

Omer solo la observaba en silencio mientras ella decía cada palabra con rabia y dolor.-

Esa noche que no llegué al departamento, estaba en casa de mi madre, me acababa de enterar que ella tenia cáncer terminal y los doctores le dieron solo seis meses de vida, si algo les pedí a mis tíos, es que te informaran lo que sucedía, y que te trajeran hasta la casa de la montaña, el lugar que mi madre eligió para pasar sus últimos días, ella murió tres meses después.-

¿Entonces?, ¿no te fuiste a Italia?, como ellos me dijeron.-

No, yo nunca te abandoné, ¿Cómo podría?, te amaba.

Como no llegaste, les pregunté y me dijeron que no habías querido ir, porque tenias cosas que hacer en Estambul, incluso eso me pareció extraño, pero lo comprendí.-

De haber sabido lo de tu madre, te hubiera acompañado.-

Después cuando todo terminó, volví al departamento y tú no estabas, fue ahí cuando mis tíos me dijeron, que por no herirme no me dijeron que tú me habías abandonado, que te fuiste durante el tiempo que mi madre agonizaba.-

Pero eso no fue así, estuve semanas en el departamento, esperándote, aun no creía lo que ellos me habían dicho, pero cuando supe que estaba embarazada, no sabía qué hacer, no sabía dónde encontrarte, así que fui a su casa nuevamente y les conté, ellos te llamaron a Italia, yo escuché cuando tu tía te contó que yo estaba embarazada, también escuché como ella te regañó, por lo que le dijiste y tú le colgaste el teléfono, luego supe tu respuesta, no estabas preparado para ser padre, que me dieran dinero para que abortara, pero yo jamás pensé en esa posibilidad.-

¿Eso cuando fue?

-Me enteré que estaba embarazada, un mes después que desapareciste.-

Yo estaba con mi mamá, en todo caso jamás habría dicho algo tan aberrante, – Omer se puso de pie y continuó. – durante años, intenté odiarte, convertir el amor que sentía en rencor, cada noche cuando venías a mi mente, me obligaba a pensar que me habías abandonado mientras mi madre agonizaba, te esperaba cada día, quería hacer que pagaras todo el dolor que me habías causado, pero cuando te vi, me di cuenta que nada sirvió, y cuando supe la verdad, el amor que tenía escondido salió a la luz, no somos culpables de lo que sucedió, nos engañaron, pero podemos sacar algo bueno de todo esto, aún estamos casados, tenemos una hija, podemos ser felices, yo te amo Defne, nunca dejé de amarte.-

Lo siento, pero ha pasado mucho tiempo, cuando nos divorciemos, me voy a casar, Mia es tu hija y eso nada lo va a cambiar, pero entre nosotros no debe existir otro tema que no sea nuestra hija.

CONTINUARA

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