Una semana, increíblemente, ya había pasado una semana desde que Omer se fue a Estados Unidos con su madre, y durante esos 7 días, Omer la mantuvo informada de todo lo que sucedía con la señora Emine.
Al principio la conversación fue tan básica que hasta se escuchaban incómodos, no pasaron de, ¿cómo estás?, mi madre esta mejor y un pobre, me alegro, que respondió ella.
La señora fue trasplantada al tercer día de llegar a la clínica, lo hicieron de forma ambulatoria, por lo que, si no existían inconvenientes, en una o dos semanas estaría de vuelta en Turquía.
Al igual que la madre de Omer mostraba adelantos en su tratamiento, las conversaciones que mantenían ellos, se iban transformando, él no solo la llamaba para contarle de su madre, sino para preguntarle simplemente como estaba ella, la dejaba contarle todo lo que había hecho durante el día, por alguna extraña razón a Defne se le hizo muy fácil responder a sus preguntas, incluso ir más allá y contarle con lujo de detalles lo que había hecho durante el día.
Todo esto era nuevo para ella, no estaba acostumbrada a dar cuenta de sus actos, y no es que Omer le estuviera pidiendo eso, solo lo hacía y le agradaba, cada mañana esperaba que el teléfono timbrara para escucharlo.-
Buenos días – decía desde el otro lado de la bocina.
-Buenos días – respondía ella con una tonta sonrisa en sus labios.
-¿Te desperté?-
No, para nada.-
Me alegro, han pasado días y aun no me acostumbro al cambio de horario, ¿dormiste bien?.
-Sí y ¿tú?-
Muy bien.
Una simple conversación que comenzó a transformar sus días, se iba a la ducha con la tonta sonrisa en los labios, se vestía y maquillaba un poco mas feliz cada día, incluso comenzó a cambiar la manera de llevar el cabello.
Durante el día, se sumía en el trabajo, incluso por momentos hasta olvidaba comer, solo quería que las horas avanzaran rápido para así llegar lo antes posible a la casa.
Una vez que llegaba se cambiaba de ropa y esperaba… ansiosa a que él la llamara.
Sentada al borde de la cama y en un momento en el que ella creyó volvía la lucidez a su mente, comenzó a pensar y cuestionar, ¿en qué momento se volvió dependiente de las conversaciones con Omer?
Ella, una mujer acostumbrada a estar y vivir sola, ¿Por qué se sentía tan cómoda con él?, tanto que no le molestaba pasar horas hablando de cosas, algunas sin importancia y otras que jamás se atrevería a contarle a alguien por temor a que en cualquier momento las use en su contra.
Pero toda lógica se esfumaba cuando el teléfono vibraba, era él y la tonta sonrisa volvía a adueñarse de su rostro.
Él la acompañaba mientras preparaba la cena y estaba a su lado mientras comía, la conversación fluía como el agua del rio al mar, libre sin temor, como si se conocieran de toda la vida y tal vez era así, talvez ellos se conocían sin haberse visto.
Alguna vez, en alguna revista había leído que existía algo llamado el hilo rojo, de acuerdo con este mito, las relaciones entre humanos estarían predestinadas por un hilo rojo que los dioses atan al dedo meñique de aquellos que tienen como destino encontrarse en la vida.
De acuerdo con la leyenda del hilo rojo del destino, las personas unidas desde antes del nacimiento, están destinadas a convertirse en almas gemelas y vivirán una historia importante, ya sea de amor o de amistad e incluso familiares, estarán predestinadas, pues nada surge por causalidad.
Sabrás que has encontrado a la persona correcta y que se une con tu hilo rojo, cuando al estar con ella sientas paz interior. Eso era lo que ella sentía, cuando hablaba con Omer, paz interior, la que le permitía incluso dormir como si fuera un bebé en brazos de su madre.
Será verdad aquella leyenda?, quizás Omer y ella estaban destinados a encontrarse ese día, quizás para ser grandes amigos o… quizás para ser algo más
.En ningún momento se le ocurrió preguntarle, si él estaba enamorado de alguien o si tenía novia, pero si fuera así no habría aceptado casarse con ella, aunque… él lo dijo, por su madre es capaz de todo.
Y él, ¿qué sentiría él?, si de algo estaba segura, Omer hacia un enorme esfuerzo para estar en contacto con ella, la diferencia horaria, entre Turquía y Estados Unidos era mucha, lo que significaba que sacrificaba horas de sueño solo para escucharla hablar.
El caso es que, Omer Iplikci era su primer pensamiento de la mañana y el último antes de dormirse en la noche, y eso que solo llevaban un poco mas de una semana de casados, ¿qué sucedería cuando tuvieran que vivir bajo el mismo techo?
A la siguiente semana, a media mañana, Defne recibe un llamado, era Omer, con cierto temor tomó el teléfono y contestó.-Omer, ¿sucedió algo? – pregunta con el corazón en la mano.-
Hola, buenos días, no nada malo.-
Me asustaste, ¿Por qué me llamas a esta hora?
-Perdón no fue mi intención asustarte, te llamo para decirte que en un par de horas estaremos de vuelta en Estambul.-
Que buena noticia, eso quiere decir que tu madre ya está bien.-
Sí, igual tendrá que seguir en el hospital por una semana y luego se ira a casa, eso me dará tiempo para buscar un lugar donde llevarla cuando le den el alta.-
Tranquilo, eso lo ves después, ahora lo importante es que la señora Emine se encuentra bien, avísame cuando lleguen al hospital, quiero ir a darle la bienvenida.-
¿Solo a ella?
-Por supuesto, ¿a quién más?, ¿podría ser al doctor? – le responde ella sonriendo.-
¿Defne?
Cómo le gustaba escuchar la manera, en la que él pronunciaba su nombre.-Esta bien, esta bien, a ti también, nos vemos en un par de horas entonces.-
Nos vemos – le dice y corta la llamada.
¡Ay! Por Dios, porque se sentía así, era como si volviera a la adolescencia y por primera vez el chico que le gustaba la invitaba a salir, sacudiéndose todas las sensaciones que le provocaba el saber que en unas horas más vería a Omer, llamó a su secretaria.-
Sí señora – fue la respuesta que recibió al otro lado de la línea.-
Pudiste conseguir lo que te pedí.-
Sí, todo está tal cual lo pidió.-
Perfecto, entonces cancela todas las citas de esta tarde, hoy me iré temprano, no regresaré hasta mañana.-
Muy bien así lo haré.
Por fin estaban de vuelta en su país, el viaje había sido tranquilo, pero agotador, pese a todo estaba feliz, el trasplante de su madre fue todo un éxito, ahora solo debía esperar que no sucediera ningún contratiempo, así su madre lo acompañaría por muchos años más.
El avión aterrizó en el techo del edificio, donde estaba el hospital, y después de bajar la camilla donde venia la señora Emine, la llevaron a su habitación.
Omer esperaba afuera, mientras a su madre la preparaban y ahí la vio, si escuchar su voz por el teléfono le causaba cosquillas en el estómago, verla, causó desastres mayores en todo su cuerpo, si hasta sintió que la respiración se quedó en sus pulmones y se negaba a salir.
Solo tenerla frente a él, pudo reaccionar.-Buenas tardes – le dijo.
-Buenas tardes, ¿Cómo estás?
-Bien, muy bien, ¿tú madre?
-En la habitación, la están preparando, luego podremos entrar. Terminó de decir la frase y se abrió la puerta, la enfermera los autorizó a entrar.-
Mi querida hija – fue el saludo de la señora a Defne.
-Señora Emine…
– ¿Cómo señora?
-Perdón, madre, ¿Cómo está? – le dice besándole la mano-
Estoy bien hija, ahora solo espero poder salir lo antes posible de este hospital.-
Queda muy poco para que se vaya a su casa, debe tener paciencia.-
Hija, – le dice tomando su mano – Omer me contó lo que hiciste por mí, por nosotros, gracias por este regalo tan maravilloso. No merezco todo el amor que me has demostrado. No tienes ni idea de cuánto te quiero y cuanto agradezco el darme la oportunidad de seguir viviendo.-
No, no tiene nada que agradecer, estoy muy feliz de haber podido ayudar en su recuperación.-
Omer – dice la señora – por favor pásame el bolso.
Él toma el bolso de su madre y se lo acerca, la señora lo abre y saca una cajita de su interior.-Valoro mucho lo que hiciste por mí, me diste un regalo que no tiene precio, y yo quiero darte lo más preciado que tengo, – abre la caja – este anillo fue el regalo que mi amado esposo me dio el día de nuestro compromiso, de todo lo que tengo es lo más valioso, no solo en términos monetarios, sino en términos afectivos, por eso quiero que de ahora en adelante sea tuyo, que sea mi regalo de bienvenida a nuestra familia.
Después de pronunciar las palabras, deslizó el anillo por el dedo de Defne.
Qué difícil debió de haber sido para ella regalar ese anillo, después del amor que había compartido con su marido.
Mientras Defne seguía pensando en que aquello, era el más hermoso gesto de amor que había recibido en toda su vida, Omer miraba con incredulidad.
Su madre había guardado ese anillo durante muchos años, cuando su padre falleció se lo quitó solo para evitar perderlo. –
Lo hemos hecho, Defne, ya eres oficialmente mi hija –le susurró–. Bienvenida a la familia Iplikci mi querida hija. Luego se dirigió a su hijo.- ¿No vas a besar a tu mujer? – le dice.
Cuando la besó, ella no sabía qué esperar, pero más que un beso de amantes, fue como una dulce bendición.
Una vez que se recuperó de la sorpresa, Defne le dice:–Entonces si me lo permite, me voy a llevar a su hijo, tengo algo que mostrarle.-
Por supuesto, ustedes necesitan estar solos, vayan, vayan tranquilos, yo estaré aquí.
Aun sin poder recuperarse del todo, Defne caminó sin poder hablar, cuando llegaron afuera del edificio, Omer la tomó de la mano y la llevó hasta el auto.
Tranquila – le dice mientras la abraza y la acomoda de tal manera que su espalda quedó tocando el auto.
-¿Qué sucede?
-Pon cara de mujer enamorada, hay un hombre que nos está fotografiando.-
¿Qué?, ¿Dónde?-
No, no mires, disimula y has lo que yo haga.
Luego le rodeó la cara con sus manos, bajó la cabeza y la besó en la boca, obteniendo una respuesta por parte de ella que lo encendió por dentro. Lo que iba a ser solo un beso se convirtió en otro más y después en otro.
Debería haber parado lo que estaba sucediendo, pero ella no quería hacerlo.–
Defne… –pronunció su nombre entre gemidos, hambriento de ella.


Querida Marta, ojalá Baris y Elcin, hayan venido a este mundo conectados por el hilo rojo……Me gustó mucho este capítulo!!!! Cariños.
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