ALMAS GEMELA EL AMOR VERDADERO CAPITULO 7 FINAL

-No puedo – dice Ada, estaba a un paso de llegar a la puerta de su casa.

– ¿Cómo? – le pregunta Mert

-No puedo hacer esto, creí que si podía, pero ver y escuchar a tu abuelo me hizo entender, que nada de esto está bien, cuando todo esto termine, solo le vamos a causar un gran dolor y no es justo para él, además debemos pensar que, aunque yo no lo quiero, cuando tu abuelo venga a pedir la mano de Defne, seguramente le contará a mi abuela y a mi madre lo nuestro.

-Terminémoslo entonces.

-Muy bien es lo mejor – dice mientras se saca el anillo del dedo y se lo intenta devolver.

-No, lo que yo intento decirte es que, terminemos el compromiso ficticio y continuemos como novios reales.

-Ah, no, lo único que me faltaba, ser el reemplazo de mi hermana en la vida de un hombre, eso jamás.

– ¿Por qué dices eso?

-Me vas a decir que te enamoraste de mí, por favor, ambos sabemos que no es así.

-De verdad pensé que te tenías más fe, te mentiría si te dijera que estoy enamorado de ti, pero si te digo que me gustas, eso sí es verdad, sin duda no eres como ninguna mujer que haya conocido, y para nada te pareces a tu hermana, físicamente puede ser, pero me bastó solo pasar contigo estos dos días, para saber que son completamente diferentes.

-Si piensas que por estas palabras bonitas voy a caer en tus brazos te lo digo enseguida, no te va a resultar.

-Me gustas, me gusta tu manera de ser, me gusta lo que siento cuando estás conmigo, me gusta escucharte y verte hablar, porque no solo lo haces con palabras, tu cuerpo, tus manos y las expresiones de tu rostro también lo hacen de una manera tan hermosa, que no puedo sacar mis ojos de ti.

-Vaya, sí que sabes cómo seducir a una mujer.

-Perfecto si mis palabras no te convencen, entonces tal vez esto lo haga.

Dicho lo cual, la tomó y la atrajo hacia su cuerpo.

En el beso que le dio, ella pudo sentir su sonrisa y la deliciosa sensación que recorría su propio cuerpo, el corazón le galopaba en el pecho, pero no de miedo sino a causa de una gran excitación.

Por fin él la soltó y retrocedió respirando con dificultad.

A Ada, le había encantado el beso. Si no la hubiera tomado por sorpresa, le habría correspondido, pero la había soltado demasiado pronto y no le había dado tiempo. Tal vez en otra ocasión…

Ella lo miró a los ojos, al tiempo que intentaba ocultar su turbación.

-Por favor, Mert, no intentes jugar conmigo. No puedo aceptarlo.

Mert se apartó de mala gana y ella aprovechó de entregarle el anillo.

-No puedo hacer esto, no puedo aceptar seguir usando este anillo.

Luego, se apartó y corrió, no se detuvo hasta llegar a su habitación, por primera vez sintió como si necesitara un escudo que la protegiera de lo que estaba sintiendo.

Se puso el pijama y se acostó, las imágenes de Mert acercando su rostro para besarla, se repetían una y otra vez en su mente

Golpeó la almohada con el puño, se dejó caer sobre ella y cerró los ojos.

Aquel beso… Mert era realmente peligroso cuando besaba. Lo último que quería Ada, era enamorarse.

Omer invitó a que fuera Defne quien abriera la puerta, usando la llave que él le había pasado esa misma tarde, y él le permitió entrar primero.

-¿Quieres beber una copa de vino – le dice al notar que ella se encontraba un poco nerviosa.

-Seria agradable- le responde con una leve sonrisa.

-Ven acompáñame – y le toma la mano.

Omer enciende la chimenea y la deja ahí, mientras va a la cocina, regresa con una botella de vino tinto y dos copas en una bandeja, las deja en el suelo y procede a correr el sillón para ganar espacio.

-Sentémonos en la alfombra así estaremos más cómodos.

-Bien – le dice al mismo tiempo que se acomoda con las piernas cruzadas.

Omer hace lo mismo luego sirve una copa de vino para Defne y otra para él.

-Por nosotros, porque esta noche será el principio de todo – choca su copa con la de ella en un brindis.

Defne no supo si fue la chimenea, el vino o talvez tener a Omer a su lado, pero comenzó a sentir un calor que recorría todo su cuerpo, ese calor se acrecentó cuando sus ojos se encontraron con los de Omer.

Sabía perfectamente que, al acceder a venir y pasar la noche en esa casa, estaba diciendo que sí a la posibilidad de hacer el amor con él, pero cuando vio como él la miraba, su cuerpo se estremeció de deseo, fue tan intenso, que intuía que si Omer no tomaba la iniciativa lo haría ella.

Él, pareció tener la misma urgencia, porque le quitó la copa de las manos y la dejó en el piso junto a la de él, la recostó en la alfombra y le acarició el rostro, clavó los ojos en su boca, ella se acomodó para recibir el beso, todo parecía suceder en cámara lenta.

El calor que se extendía por su interior se iba convirtiendo en un volcán, ella deseaba más, se apretó contra su cuerpo, pasó los dedos por su cabello y tirando de él, lo atrajo hacia ella, se sintió invadida por un ansia desconocida hasta entonces, deseo, aquello era una novedad para ella

Omer, se limitó a rozarle la piel, en una lenta tortura, ella exigía más y se lo demostró con un gemido, pero él siguió tomando su tiempo, deslizando los dedos por debajo de la blusa y rozando uno de sus pechos, hasta alcanzar el pezón, estaba tenso y duro, por sobre el brasier, comenzó a frotarlo, los gemidos de Defne se intensificaron, cuando él apartó la prenda y tomó su pecho entero con la palma de la mano.

Sus besos se hicieron más apasionados, cubriendo los labios, mejillas y mentón, para luego volver a su boca y jugar con su lengua.

Se acomodó para quedar sobre ella, acariciándola, incitándola, atormentándola, aumentando su temperatura y su deseo.

Abrió de forma lenta, cada uno de los botones de su blusa, dejando expuestos sus pechos desnudos, abandonó su boca y fue dejando un reguero de besos, hasta alcanzar uno de sus pechos y juguetear con el pezón que se endureció aún más al contacto de su lengua

Ella respondió arqueando el cuerpo, sin dejar lugar a dudas que deseaba más y él estaba decidido a darle todo lo que ella le pidiera.

Las manos de Defne, hicieron lo mismo con su camisa, le desabrochó los botones de manera urgente, necesitaba tocar su piel, sentir sus músculos, cuando logró su cometido, posó sus manos en la espalda de Omer, la recorrió, hasta llegar a la parte baja, justo hasta donde comenzaba el pantalón, para luego ascender y descender, repitiéndolo una y otra vez.

-Te amo – le dice él con la voz entrecortada.

-Yo también – le responde ella.

Omer se detuvo para mirarla a los ojos, incrédulo ante lo que ella le dijo.

-Cuando me hablaste del amor a primera vista, no te creí, porque para mí el amor es algo que debía cultivarse, pero ayer entendí, que el amor es algo que llega cuando no lo esperas y no necesita tiempo para crecer, cuando llena de una vez el corazón, te amo Omer.

Él le besó la mejilla con tanta ternura, mientras que con sus manos comenzó a acariciar su piel, todos los nervios del cuerpo de Defne, empezaron a fundirse lentamente.

Cuando él, la rodeó con sus brazos, su cuerpo cobró una vida que jamás había experimentado anteriormente, sus sentidos parecían agudizarse y adquirir una nueva dimensión, arqueo la espalda y chilló al sentir, como sus labios se cerraban en torno a su pezón, una cascada de sensaciones le recorrió por dentro y deseó cosas que nunca había deseado, con un apremio, una ansiedad casi animal.

Casi sin saber cómo, ambos terminaron completamente desnudos.

El recorrió cada centímetro de su piel desnuda con sus labios, lamiendo, mordisqueando, saboreando, ella se arqueaba una y otra vez, pidiendo, exigiendo todo lo que él le quería dar.

Defne decidió también excitarlo, tomó en sus manos su sexo erguido, deleitándose al escucharlo gemir de placer, lo obligó a tumbarse boca arriba y desnuda se subió sobre él, con suaves besos comenzó el recorrido, le gustó escucharlo gemir, mientras ella lo acariciaba, lo excitaba, él recorría su cuerpo desnudo con las manos, deteniéndose en sus pechos jugando con ellos, haciéndola por momentos perder el control.

Ella no quería ser menos, por lo que bajó por su torso desnudo, dando pequeños besos en su recorrido, hasta que llegó a su sexo, primero con sus manos, jugueteo con él, haciendo que Omer se arqueara y cerrara los ojos, luego se lo introdujo en su boca, mientras lo tenía dentro jugaba con su lengua, para luego sacarlo e introducirlo una y otra vez, hasta que él no soportó más y la toma del cabello y la sube para buscar su boca

_ Tengo que hacerte mía ahora – le dice y la baja acostándola en la alfombra, Omer jugueteó un poco más con sus pezones mientras ella sentía el calor de su erección entre las piernas.

El primer embate, la dejó sin aliento, pero cuando comenzó a moverse, se dio cuenta de que había aún más, él siguió hundiéndose repetidas veces, besándola para acallar los gemidos que no podía controlar ninguno de los dos.

La besó una vez más, mientras comenzaba a embestir una y otra vez, hasta que los dos se vieron arrastrado a una galopada feroz, demasiado rápida para poder seguir besándose.

Ella cerró los ojos y se dejó llevar.

Cada vez más rápido, sus cuerpos se movían al unísono en un ritmo perfecto, Defne sintió que flotaba, hasta que su interior explotó en el clímax y la dejó sin aliento, sin deseos de regresar, después de haber conocido un éxtasis sin igual, una exquisita calma se apoderó de ella

Omer sintió tensarse los muslos de Defne, las contracciones de su clímax, aquello era demasiado bueno y ya no podría soportar por más tiempo, iba a llegar y nadie lo podría detener, se hundió profundamente en ella por última vez, de pronto la sensación se hizo más fuerte, perfecta, una sensación como no había otra, permitió que su propio clímax estallara mientras ella gritaba su nombre y él reclamaba su boca en un apasionado y dulce beso.

Durante los minutos que siguieron, disfrutaron de los mejores momentos, Omer le besó la frente deseando que esto nunca acabara.

Se mantuvieron así abrazados completamente desnudos, cuando Omer sintió que la respiración de Defne se volvía rítmica, se levantó, la tomó en brazos y la llevó por las escaleras hasta su habitación y ahí la depositó en la cama, para luego acostarse a su lado y dormir abrazados como había querido desde el día que la conoció.

Ada odiaba la sensación que la mantuvo despierta durante la noche, no quería pensar en Mert.

Afortunadamente estaría ocupada todo el día. Así, no tendría tiempo para pensar en nada de lo que había sucedido.

Tres cuartos de hora más tarde, llegó a su galería, sorprendiéndose al ver el ramo de rosas que adornaba su escritorio.

-Tres docenas -comentó su socia-. Las he contado, ¡no te quedes ahí parada! Hay una nota.

– ¿Viste quién las trajo?

-Un repartidor.

-Pero es algo temprano, ¿no?

-Parece que no -aseguró la mujer con una sonrisa-. Vamos, Ada, no aguanto más tiempo la incertidumbre. ¿O quieres que habrá yo la nota?

Ella se mordió el labio.

-Creo que ya sé quién me las envía.

– ¿En serio? entonces cuéntame por favor.

-No es nadie que tú conozcas, digamos que es el pago por un favor.

-Pero que le hiciste a ese tipo para que te envíe este ramo de rosas tan hermosas.

Cuando tomó el sobre, se dio cuenta que había algo más en él, aparte de la nota. Al sacar la tarjeta, cayó el anillo sobre su escritorio.

Su amiga silbó al verlo.

-Damas y caballeros, vean qué hay aquí.

Lo recogió y lo levantó.

Luego, comenzó a leer la nota.

Cariño mío, no ha cambiado en nada lo que te dije anoche, te pido que lleves este anillo colgado del cuello, hasta que te sientas preparada para llevarlo en el dedo, recuerda que me gustas y mucho, solo espero que te decidas a hacer realidad lo que comenzó como una mentira, firmaba Mert

-Dime una cosa… ¿puedo anunciar a todo el mundo que estás comprometida? -Le dice su amiga

-¡Ni se te ocurra,! -gritó ella-. Tú no lo entiendes. Te pido por favor que no le hables a nadie de esto.

-Muy bien. Mis labios están sellados.

-Gracias.

-Pero estoy segura de que algo te sucede con ese hombre.

-No lo niego -susurró ella.

Se sacudió la cabeza con desesperación sin poder quitar los pensamientos de su mente. Sus hombros comenzaron a temblarle.

-Bueno, bueno. ¿Qué está pasando aquí?

Ella se dio la vuelta lentamente para mirar a su amiga.

Poco a poco le relató todo lo que había sucedido desde que se encontró con Omer en el avión hasta la conversación que tuvo con Mert la noche anterior y las sensaciones que había dejado en ella el beso que él le dio.

– ¿Es alguien a quien yo conozca?

-Mert, el dueño de “Se feliz”

-Sí lo conozco y también su reputación, pero Ada, nunca te había visto tan afectada por el beso de un hombre, y si me preguntas, no creo que él, ande por la vida regalándole anillos a cada mujer con la que ha salido.

– ¿Qué quieres decir?

-Digo que si esta, es la primera vez que siento que un hombre te afecta, al grado de no saber lo que quieres hacer, porque no pensar que a él le sucede lo mismo contigo.

-Pero si me acabas de decir que conoces su reputación.

-Puedo decir a su favor, que el amor es un punto de inflexión en la vida de las personas, una vez que te enamoras nunca vuelves a la normalidad.

-Vaya que estás romántica.

-Solo quiero que entiendas, que debes darte la oportunidad de amar y ser amada, nadie te puede garantizar que todo salga bien, pero si no lo intentas te vas a preguntar toda la vida, si hubiera o no resultado.

-Sabes que tienes toda la razón.

-Muy bien amiga, ¿entonces que harás?

-Ten, toma mi celular y cuando te diga me tomas una foto

-Una foto y ¿para que una foto?

-Tú solo hazlo

Ada le quita el anillo que su amiga aún tenía en la mano y lo desliza por su dedo, luego dice.

-Toma una fotografía solo a mi mano.

-A tu… a ya entiendo, enseguida lo hago

-Y listo – dice Ada, luego de haber enviado la foto, junto con un breve mensaje,

“Me voy a tirar al agua, aunque no sé cuan profunda es”

solo bastaron unos minutos para que a su teléfono llegara un mensaje, era Mert,

“No te preocupes siempre estaré a tu lado para que no te ahogues” y la frase terminaba con un “muchas gracias por confiar en mí”.

Un mes después el abuelo llegó a la casa de las gemelas a pedir la mano de ambas para sus nietos.

Si la abuela o la madre se sorprendieron con el cambio de parejas, no dijeron absolutamente nada, se mostraron felices ante la noticia.

Dos meses más tarde, se casaron en una boda doble, Defne con Omer y Ada con Mert, cuando llegaron las novias la iglesia estaba rodeada de muchas personas que concurrieron a ver el casamiento de los gemelos por partida doble, fue un acontecimiento que fue comentado en todo Estambul.

Pero las parejas estaban totalmente ajenas a lo que sucedía a su alrededor, porque sabían que nada podía ser mas importante que la felicidad que sentían al unir sus vidas para siempre.

Si en algún momento en los años que siguieron, sintieron que se hundían en las aguas profundas del matrimonio, siempre tuvieron en ellos mismos una mano para ayudar en los momentos difíciles.

FIN.

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