-Mert – dice Defne – necesitamos hablar, ¿ Podemos vernos más tarde ?.-
Estoy llegando a tu casa, si quieres podemos hablar ahí.-
¿Mi casa?, ¿sucedió algo?
-Bueno sí, pero cuando nos veamos te lo cuento.-
Muy bien, yo estoy de camino, en unos minutos estoy allí.-
Perfecto.-
¿Era mi hermana? – pregunta Ada.-
Si, era ella, ¿te das cuenta en el lío en el que me acabas de meter?-
¿Cómo que lío?, pensé que te había sacado de un problema, eso fue lo que me dijo tu asistente.-
Sí, está bien, me ayudaste y mucho, de no ser por ti no tendría posibilidades de firmar ese contrato, pero ¿por qué seguiste el juego con mi abuelo?-
¿Qué querías que hiciera?, ¿qué le dijera la verdad enfrente de los inversionistas?, estás loco, en lugar de agradecer lo que hice por ti, me regañas, sabes que más, vete al demonio, no tengo porque soportar todo esto.
Ada se baja del auto, dando un gran portazo en el proceso, y se va caminando muy rápido hacia la casa.-
Ada – le dice Mert, bajando del auto y corriendo para alcanzarla.
-Lo siento – le dice cuando la alcanzó – sí, tienes razón, perdóname, no debí hablarte así… muchas gracias por lo que hiciste, todo me imaginé, menos ver que hicieras eso por mí, ya veré como lo hago para salir de esto.
-Disculpa aceptada, pero no me vuelvas a hablar de esa manera.-
Lo prometo – le dice él, con su típica sonrisa pícara.-
Además no es tan terrible, Defne te puede acompañar a la cena.-
Sí, ya lo había pensado, me pidió que la esperara y ahí le contaré todo, solo espero que acceda.-
Veremos.
Detuvo su pequeño auto a la entrada de la casa y ahí vio estacionado el descapotable de Mert, aun no tenía claro cómo iba a plantear el tema, solo sabía que de esta noche no podía pasar, no quería en ningún caso jugar con los sentimientos de nadie.
Entró a la casa, se fue directamente a la sala, donde suponía estarían todos reunidos, efectivamente ahí estaban.-
Buenas noches familia, -saluda con un beso en la mejilla a su abuela, su madre y a su hermana, – me perdonan me voy a llevar a Mert, ¿vamos? – dice dirigiéndose a él.-
Si, por supuesto.
Defne lo llevó hasta la biblioteca de la casa.- ¿Quieres sentarte? – le pregunta.
-Defne, ¿Por qué estas tan nerviosa?, ¿te sucedió algo?-
La verdad, si me sucede algo, pero no sé cómo comenzar esta conversación.-
Lo mejor es siempre comenzar por el principio.-
Sé que, aunque lo que existe entre nosotros no tiene nombre, tenemos una relación, y…-
¿Tú quieres ponerle nombre?, por mí no hay problema.-
No, no es eso, es…-
¿Quieres terminar lo que existe entre nosotros?, ¿es eso lo que me quieres decir?-
Lo siento, pero tengo que ser sincera con mis sentimientos, yo… creo que me enamoré de tu hermano.
-¿De… Omer? – le dice mirándola con asombro – pero… si a él lo conociste recién ayer, a menos que…
-No, no te imagines nada raro, lo conocí ayer, pero me enamoré a primera vista.-
No lo puedo creer.
-Sé que se escucha como si estuviera loca, pero a él le sucedió lo mismo.-
¿Omer te lo dijo?
-Sí lo hizo.-
¿Él se te declaró?
-Sí, ¿Por qué te asombras tanto?-
Mi hermano es el hombre más cuadrado que pisa la tierra, no lo puedo creer, con el abuelo pensábamos que se quedaría soltero para siempre – toda la frase la dice acompañada con una sonrisa.-
Entonces, ¿no estas enojado? – le pregunta asombrada de su reacción.-
Claro que estoy molesto, y le voy a reclamar a mi hermano, que se haya enamorado de la mujer que a mí me gusta, pero debo admitir que me agrada saber, que Omer se haya enamorado así, él no creía en el amor a primera vista, de hecho, estaba seguro que no creía en el amor.-
¿Me perdonas?
-No tengo nada que perdonarte Defne, como bien dices nuestra relación no tenía nombre, lo pasamos bien cuando estábamos juntos, además si conozco a mi hermano, muy pronto serás mi cuñada. – le dice al tiempo que le da un beso en la mejilla – ahora si no tienes algo más que decirme, me voy, debo solucionar un problema que surgió hoy en la oficina.-
Si puedo ayudarte en algo, solo dímelo.-
No, no te preocupes, ¿vamos?
-Antes de que te vayas, muchas gracias Mert, por ser una persona tan comprensiva, sé que te ira bien con todo.-
Muchas gracias, eso espero.
Una vez que volvieron a la sala Mert procedió a despedirse de las mujeres mayores.-Señoras, un placer estar con ustedes, pero me tengo que retirar.-
No te quedas a cenar con nosotras ?.-
No puedo hoy, surgió un problema que debo solucionar enseguida, pero estaré esperando su invitación para cualquier otro día – le dice, despidiéndose con un beso en la mejilla a cada una .
– Ada, me acompañas ? necesito hablar contigo.
-Claro – le responde esta.
– ¿Sucede algo malo? – pregunta la abuela.
-No, nada malo, Ada me está ayudando en un proyecto y necesito hacerle una consulta, eso es todo.-
Está bien.-
Así que te estoy ayudando en un proyecto, ¿Qué fue todo eso? – le pregunta Ada cuando ya estaban afuera de la casa.
-Defne, se enamoró de mi hermano y terminó toda relación entre nosotros.-
Lo sabía, – dijo eufórica-.
¿Como que lo sabías?
-Ay!, por favor dime que no te diste cuenta , es por la manera en la que se besaron anoche.-
Pues la verdad, no, el caso es que aún tengo el problema de la cena y de mi novia.-
Y ¿quieres que siga jugando ese papel?, es así o ¿me equivoco?-
¿Siempre eres así de directa?
-Mert la vida es muy corta para dar rodeos, no te preocupes más yo te ayudaré, mañana estaré sin falta en la casa de tu abuelo, eso sí debes avisarle a tu hermano para que no se sorprenda si me ve ahí como tu novia.-
Eres… eres lo máximo, si salimos bien de todo esto, puedes pedirme lo que quieras que yo te lo daré.-
Cuidado con lo que dices, tal vez no te va a gustar lo que te pida.-
Lo que quieras, prometo que lo haré o te lo daré, ahora si me voy, debo cobrarle a mi hermano, que se haya quedado con mi chica.-
¿Cómo así?, ¿estas molesto?-
No, para nada, me voy, nos vemos mañana, y, Ada muchas gracias nuevamente.
¿Quién fue el que dijo que no hay miedo mayor que el miedo a uno mismo?, tenía toda la razón, pensaba Defne mientras estaba acostada mirando el techo de su habitación, ahora que ya había sido sincera con Mert y al mismo tiempo con ella, solo deseaba que llegara el día para poder correr a los brazos de Omer.
Como era de esperarse no durmió nada, de madrugada se levantó, se fue directo a la ducha, buscó su ropa y bajó, antes incluso que todos se hubieran levantado.
Estaba completamente loca, lo sabía, pero quien sería cuerda cuando tiene enfrente suyo la fórmula perfecta para ser feliz, telefoneó a su tienda y dejó un mensaje diciendo que llegaría tarde. Luego, se dirigió al estacionamiento, tomó el auto y se fue al encuentro de su felicidad.
Estaba segura que Omer se sorprendería al verla, pero tenía que hablar con él si quería recuperar la paz, saber en realidad si él la amaba o solo era un deseo pasajero.
Solo después podría comenzar una relación con él sin que nada los separase.
Era una mañana típica de invierno, corría un viento frío y había restos de nieve en los techos de las casas.
Mientras se acercaba a la dirección que él le dio, se fijó en el portón, estaba completamente abierto, dentro se podía ver el auto negro que manejaba Omer.
Bajó de su auto y caminó hasta estar dentro, en el jardín de la casa. Ahí se detuvo para tomar el aire que le faltaba, su corazón palpitaba a mil por hora y sentía que en algún momento se le saldría por el pecho.
Cerró los ojos tomó valor y dio un paso más, cuando sintió que la puerta de la casa se abrió.
El mundo se detuvo por un momento, Omer estaba de pie en el umbral de la puerta, estaba increíblemente atractivo con un jersey de cuello alto de color negro y un pantalón del mismo color.-
Bu… buenos días —saludó ella.
Él la miró de un modo que la hizo recordar el beso.
Apenas si podía respirar.-Venía a verte -consiguió decir-, pero parece que tienes otros planes…-
Mis planes para hoy, dependen de ti -la interrumpió él.
Su cuerpo estaba temblando de tal manera que no sabía si conseguiría llegar hasta la puerta.-
¿Defne? – le dice él-
Sí ?
Él la observó detenidamente.- Sabes porque estás aquí, ¿cierto?
Ella se mordió el labio. Y asintió con la cabeza-.
¿Entonces? – dice, al mismo tiempo que da un paso hacia dentro de la casa y extendiéndole la mano, provocando el sonrojo de ella-. ¿vienes?
Perdida en esos ojos negros, ella dio un paso tras otro hasta alcanzar su mano, él la toma y la tira hacia dentro de la casa y cierra la puerta detrás de ellos.
CONTINUARA

