ALMAS GEMELAS EL AMOR VERDADERO CAPITULO 3

-Defne – dice mi hermana al comenzar a subir las escaleras – tenemos que hablar.

– ¿Sobre qué? – le pregunto aun sabiendo perfectamente cual era el motivo, mientras seguía subiendo los escalones.

Necesitaba llegar lo antes posible a mi habitación, no quería tener esa conversación con mi ella, no antes de entender lo que me estaba pasando.

-De lo que sucedió entre Omer y tú. – me dice entrando detrás de mi a la habitación.

– Ah, ¿eso?, no fue nada, solo nos confundimos, él creyó que yo era tú y yo creí que él era Mert- le respondí, mientras sacaba el pijama de mi closet

-Eso lo creería, si no te conociera hermanita, – se sienta en la cama – sé muy bien que no eres una persona apasionada y cuando los vi besándose, solo faltaba que salieran llamas de sus cuerpos.

-Por Dios! estas exagerando, pero tú debes conocer a tu novio, él es un tanto apasionado a la hora de besar, fue solo eso.

-Eso lo podría decir si Omer me hubiera besado.

-Ustedes nunca…

-No, nunca nos hemos besado, por eso sé que algo sucedió esta noche.

-Por favor no quiero hablar de esto – le digo.

-Necesito la verdad, ¿Qué sentiste, cuando él te besó?

Que le podía responder, que me supo a poco, que necesitaba volver a sentir esos labios en los míos, que aun conservaba el sabor de su lengua en mi boca.

-Ojalá y lo supiera – lo dije en un susurro, no sé si lo dije a ella o a mi misma

– ¿Cómo es eso?

-Eso, que no lo sé, tú sabes que me han besado otros chicos antes, pero… antes de seguir prométeme que no te vas a enojar conmigo.

-Lo prometo, continúa

-Es solo que… no quería que el beso terminara, mi cuerpo me pedía todo el placer que él quisiera darme – lo dije con toda la sinceridad que ella merecía.

– ¿Defne?, ¿tú? – me dice sorprendida.

-Me pediste la verdad, y esta es, por favor no pienses mal de mí.

-¿Como podría pensar mal de ti?, entonces ‘él te gusta?

-Es que no lo sé, ¿cómo te puedo responder eso?, necesito estar sola para pensar.

-Ese es tu problema, analizas mucho las cosas, solo debes decir si te gusta Omer o no, así de simple, tienes toda la noche para pensar en la respuesta, que tengas buena noche, hermanita – me dice y me da un beso en la mejilla.

Esa noche no pude dormir, mi mente divagaba con lo que podría haber sucedido si… daba vueltas y vueltas en la cama, hasta que en algún momento cerca de la madrugada me dormí.

No sirvió de mucho conciliar el sueño, porque solo siguieron las escenas eróticas, ahora con más libertad, podía sentir sus besos, su lengua dentro de mi boca, sentir sus caricias, pero a diferencia de lo que había sucedido hace unas horas atrás, ahora nadie nos detenía.

Él me abraza, me alza y sienta en el mueble de la entrada a la casa, me desnuda, con sus manos y lengua me acaricia los pechos, espalda, piernas, yo solo podía gemir.

El placer que siento es indescriptible, mi cuerpo se arquea de manera autónoma así le doy la libertad para recorrerlo de la manera que él quiera.

Casi gritando, tras minutos, agónicamente placenteros, él se inclina, y pone su lengua en mi femineidad, como un gato, lamiendo un plato de crema, sin perder una sola gota. Tomo su cabeza y tiro de sus mechones rizados, y un extraño ruido animal se escapa de mí, mientras el placer se apodera de todo mi cuerpo, siento como si me estuviera derritiendo en una piscina de placer…

Desperté con el sonido de la alarma, mi respiración agitada, era la silenciosa testigo, del estrago que causó el sueño, mi piel pedía a gritos que lo hiciera realidad.

 Su piel se siente lisa, suave y cremosa como la seda, a medida que la recorro con las yemas de mis dedos, comienzo por sus pechos, sus blancos pechos, sus pezones están duros esperando a que yo les dé el placer, que estoy dispuesto a darle, juego con ambos, paso mi lengua por sus pezones, succionando y soltando, mientras la miro, tiene los ojos cerrados, pero en su rostro veo el placer que está sintiendo, luego bajo por su vientre plano, recorro cada centímetro de su piel, no solo con mis manos, también con mi lengua, quiero gravar mis caricias en su cuerpo, para que así nunca se olvide de  mí.

Vuelvo a hacer el recorrido, pero esta vez no me detengo hasta llegar a su boca, la reclamo como mía, la invito a darme la entrada y cuando lo hace, introduzco mi lengua, recorro su interior y juego con la suya, mientras mi mano baja hasta que llega al suave vello de su pubis, luego pongo un dedo en la parte baja del monte de venus, donde comienzo a dibujar círculos.

Cuando alcanzo el lugar en el que se producen los rayos que la estremecen, ella gimió y se arqueó, fui más abajo, encontré la entrada a su tibia y húmeda cueva e ingresé mis dedos, preparándola para penetrarla.

Hicimos el amor al lado del fuego, viendo la nieve caer afuera de la casa.

Al tocarla, mis dedos, mi cuerpo sabe quién es ella. Hay un patrón de ella, una forma que entiendo, una geometría privada que se complementa con la mía.

Ella es un laberinto en el que me perdí hace años, y ahora encuentro la salida.

Cuando ni ella ni yo podemos esperar más, la acomodo y

 Ella me dice.

-No me hagas esperar.

Así que la besé, la acomodé a mi cuerpo y con suavidad la penetré, mientras podía ver como se retorcía pidiendo más, moví mi cadera hacia delante… Ella abrió la boca, se retiró un poco, luego levantó las caderas a mi encuentro.

– ¿Defne? ¿Estás bien? – le pregunté

– Oh Dios mío! – dijo ella – te necesito

y yo reí.

Comencé la envestida con movimientos lentos y suaves, pero ella se comenzó a mover a un ritmo mayor y eso me dio pie para avanzar con mayor fuerza, una vez que me tenía por completo adentro, me envolvió en el placer y una y otra vez entraba y salía de ella.

En algún momento nos perdimos, y el ritmo que seguíamos se fue acrecentando, hasta que con un grito Defne llegó al clímax, arrastrándome con ella a un placer que nunca antes conocí.

Desperté solo en mi cama, sin poder creer que todo había sido un sueño.

Me levanto y me voy directo a la ducha, esa mañana necesitaba bañarme con agua fría.

¿Qué me has hecho Defne?, pregunté mientras siento el agua recorrer mi cuerpo, me has embrujado, le reclamé.

 Desde mi adolescencia que no tenía sueños eróticos, aprendí a mantener el control de todo en mi vida, pero ahora siento que lo perdí, mi cuerpo me reclama ser satisfecho, pero esta vez todo mi ser, necesita y anhela a la mujer del beso, la pelirroja que me robó la tranquilidad.

-Esto no estaba contemplado en el contrato, además me parece que no tiene ninguna relación con nuestro tema – fueron las palabras que Mert le dijo al hombre sentado en su oficina.

-Lo siento mucho señor, pero para nuestra cultura esto es un tema de suma importancia.

-No entiendo la razón de este cambio de última hora, he invertido mucho dinero, porque usted me aseguró que el trato estaba prácticamente cerrado.

-Sé lo que dije, pero en ese momento, el director general de nuestra empresa, no estaba al tanto de su, digamos reputación.

– ¿Cómo?, por favor explique me eso

-Bueno en nuestra cultura ser un hombre casado, es sinónimo de estabilidad y madurés, usted no solo no está casado, sino que además es muy conocida su afición a salir con mujeres diferentes, entiende ahora.

-Me va a decir, que, ¿por no estar casado, soy un hombre poco confiable para hacer negocios?

-No es lo que yo pienso, lo piensa el gerente de la empresa, lo lamento mucho.

-Pero el señor Mert tiene novia, ¿acaso no le ha dicho señor?, no solo eso, él tiene planes de matrimonio. – dice su asistente personal muy serio.

-Pues si eso es cierto, eso cambia todo, ahí no existirían problemas para firmar el contrato. – responde el hombre con una gran sonrisa

Antes de que Mert pudiera decir nada, el intercomunicador comienza a timbrar, él lo levanta y luego de escuchar dice

– ¿Quién?, ¿Defne?, ¿estás segura?… dile por favor que me espere voy enseguida.

– ¿Qué coincidencia? – vuelve a hablar el asistente – justo llegó la prometida del señor.

-Si no hay inconveniente, ¿podríamos conocerla?

-Yo… tendría que hablar con ella y preguntarle.

-No se preocupe señor Mert, yo voy a buscar a la señorita.

El asistente sale de la oficina y unos minutos después abre la puerta y entra, no con Defne sino con…

– ¿Ada? – dice Mert

-Creí que su novia se llamaba Defne.

-La verdad es que me llamo Ada, pero mi novio me dice Defne de cariño.

– ¿Qué extraña manera de llamarla?

-No, no es para nada extraña, una vez que uno conoce la razón.

-No entiendo

-Mert, me llama así, porque la primera vez que nos besamos lo hicimos bajo un laurel, no, no se imagine nada extraño, mi abuelita tiene un árbol de laurel en su patio y ese fue el lugar que mi novio eligió para declararme su amor.

-Ada, ¿Qué haces? – pregunta el aludido

– ¿Cómo que qué hago?, a él no le gusta que cuente eso, dice que lo avergüenzo, pero a mí me parece muy romántico – dice Ada con una coqueta sonrisa, acercándose a Mert y dándole un beso en la mejilla, y susurrándole al oído.

-Relájate, tu asistente me pidió que te ayudara, creo que pensó, que era mi hermana

CONTINUARA

5 comentarios sobre “ALMAS GEMELAS EL AMOR VERDADERO CAPITULO 3

  1. Martina, que quieres conseguir con nosotras, me va a dar un infarto.
    Mientras leia e sueño de ella, y luego el de el,me has puesto como una moto, menos mal que está mi marido en casa no de viaje, han salido llamas de tu narración, cuando sea verdad que pasará?
    Gracias, Buenas tardes
    Bendiciones

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  2. literalmente me mató este relato!!!!!!!!!!!!! por favor!!!!!!!! que maravilla!!!!!!! esto se pone re bueno!!!!!!!!! ME ENCANTÓ!!!!!!!!! MUCHAS GRACIAS MARTINA!!!!!!!!!

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