La primera vez que la vi fue en el avión, la más hermosa de todas, sin duda, se sentó a mi lado y no tuvo ningún problema en buscarme conversación, era graciosa y muy extrovertida, cuando le pregunté por su nombre, simplemente me dijo que se llamaba Ada.
Me contó que venía a Italia a buscar ideas para una galería que tenía en Estambul, que era escultora y que le iba bastante bien en su área. Me gustó observarla hablar, era tan expresiva y tan entusiasta para expresar con sus manos y rostro lo que iba conversando.
Cuando quiso saber de mí, solo le dije que venía a Italia a un simposio, sobre la tendencia en calzados femeninos, dado por el mejor diseñador de Europa.
No vi la necesidad de contarle nada más. ¿cómo podría contarle a una completa desconocida, que mis padres murieron cuando yo era un niño y que con mi hermano fuimos criados por nuestro abuelo.
Que, aunque con mi hermano somos gemelos no nos llevábamos bien. No por alguna razón en particular, si no mas bien que nuestros caracteres son muy distintos.
Mert, era el alma de las fiestas y hasta el día de hoy lo sigue siendo, y yo mas bien soy, ¿cómo fue que le dijo el psicólogo a mi abuelo?, una persona introvertida. Prefiero la soledad, por eso apenas tuve la oportunidad compré mi propia casa y ahí vivo solo.
Para mí, una noche ideal, es escuchar un disco de Mozart o Schubert, y de vez en cuando asistir a la ópera.Un joven con mentalidad de viejo, así me llama mi abuelo.
Cuando llegamos a Italia, cada cual tomó su propio camino, no creí que la volviera a ver, pero el destino, la vida o como quieran llamarlo, dijo lo contrario.-
Buenas tardes señor – me saluda la recepcionista del hotel.
-Buenas tardes – le respondí – tengo una reservación a nombre de Omer Iplikci.-
Un momento por favor – la mujer teclea en una computadora y me dice :
– Sí señor, efectivamente hay una reservación a su nombre, la habitación 208. Con un movimiento de su cabeza le ordena a un joven que tome mis maletas y me guía hacia el ascensor.
Las puertas de éste están a punto de cerrarse cuando alguien las detiene con sus manos, ahí la volví a ver.-
Hola – me dice – nos volvemos a encontrar, ¿te vas a hospedar en este hotel?
-Hola – le respondo- sí, y por lo que veo tú igual.-
Si, no te parece fantástico, podríamos cenar juntos esta noche, ¿Qué te parece? – me dice así sin más.-
Pues sí, porque no. Y esa fue la primera cena que compartimos, al día siguiente la llevé a conocer los lugares más hermosos de Italia.
Aunque ella era sin duda, la mujer mas hermosa que había conocido, no lograba entender la razón que me impedía dar el paso definitivo para convertir nuestra amistad en algo más.
Aunque ella nunca me dijo nada, supe que esperaba el momento en el que yo me declarara o simplemente la besara, pero eso no llegó.
Terminado el tiempo de mi simposio, nos vinimos de vuelta a Estambul, estando ya en el avión ella me dijo.-
Sabes, deberías venir a cenar a mi casa, ya le hablé de ti a mi familia y quieren conocerte.
Ahí estaba frente a él, el momento definitivo, podría inventar una excusa, eso dejaría muy claro que no quería tener ningún tipo de relación con ella al llegar a Turquía, pero quería mantener el contacto, Ada me agradaba y quien sabe, con el tiempo, puedo sentir por ella algo mas que una bonita amistad.-
Me encantaría conocer a tu familia.-
Que bueno, por un momento creí que dirías que no.-
Perdón si dudé, es solo que mi abuelo me dijo que fuera a su casa apenas llegara, pero puedo ir mañana.
El resto del vuelo, conversamos de muchas cosas, pero nada importante en realidad, horas después estábamos esperando un taxi, para que nos llevara a nuestras respectivas casas, con el compromiso de vernos en la tarde noche.
Por fin después de muchos días, llegue a mi casa, la extrañaba, lo primero que hice fue ir hasta la sala de trabajo y poner uno de los discos en la radio y subir el volumen para que se escuchara en toda la casa, fui hasta la habitación deje las maletas sobre la cama, saqué todas mis pertenencias, las acomodé en los lugares que correspondía cada una, me duché.
Sali del baño, para ir nuevamente a la habitación, busqué en el closet ropa adecuada para la cena, me vestí y salí de la casa, no apague ni la música, quería ser lo primero que escuchara al volver.
Subí a mi auto, le di las indicaciones al GPS y de camino me detuve en una florería, compré rosas, las preferidas de mamá y de ahí ya no me detuve hasta llegar a su casa.
Estacioné afuera de la casa con la dirección que me indicó el GPS, me bajé con el ramo de rosas en las manos y caminé hasta la puerta, antes de poder tocar el timbre la puerta se abrió.
Sí antes de esa noche pensaba que Ada era hermosa, esa noche estaba realmente espectacular, se había teñido su cabello de color rojo y lo llevaba en ondas.
Al verla supe que estaba preparado para dar el siguiente paso, por lo que sin previo aviso la tomé en mis brazos y la besé. El beso poco a poco fue haciendo que mi sangre ardiera, por esa razón lo profundicé, no podía y no quería detenerme, ella tampoco porque me respondió con la misma intensidad con la que yo la besaba.
Solo nos detuvo una voz que pronunció un nombre, “Defne”, ella me apartó y miró hacia donde provenía aquella voz, luego yo también miré y la sorpresa que me llevé fue indescriptible, Ada y la mujer que acababa de besar eran exactamente iguales, lo único que las diferenciaba era el color de cabello.- ¿Tienes una gemela? – fue lo único que se me ocurrió preguntar-
Vaya !!, y yo que creí que éramos los únicos – dice una voz a mi espalda.-
Mert, ¿qué haces aquí?-
Lo mismo podría decir yo hermanito.-
¿Tienes un gemelo? – fue la pregunta de las dos mujeres a la vez.-
Esto es increíble y yo que pensé que a mi edad lo había visto todo – dijo una mujer que di por hecho debía ser familia de Ada y de Defne.-
Abuela, te presento a Mert – dice la mujer que acababa de besar, apartándose de mí y yendo donde estaba mi hermano, lo toma de la mano y lleva hasta donde estaba la señora.-
Mucho gusto joven, debo asumir que ustedes son hermanos y gemelos, además – dice ella.-
Sí – le respondo – perdón soy Omer, el amigo de Ada, mucho gusto.-
El gusto es mío, – dice -por favor pasemos a la sala, ahí conversamos más tranquilos, ¿les parece?
Así nos dirigimos a una hermosa sala y ahí nos a invita a sentar.
Defne, así se llama la colorina, se sienta al lado de mi hermano y frente a mí.
Escucho, que todos conversan y yo no logro concentrarme en lo que hablan, mis ojos, mi mente y hasta mi corazón esta aun sintiendo la calidez del beso que le di.
Reacciono cuando Ada me pregunta si me siento bien, y la verdad no sé que responder, porque me siento mejor que nunca, y al mismo tiempo solo quiero salir de ese lugar para llegar a la soledad de mi casa, necesitaba tiempo para pensar en lo que estaba sintiendo en ese momento.
Siento que a ella le sucede si no lo mismo algo parecido, porque cuando nuestros ojos se encuentran baja el rostro y sus mejillas se tiñen del mismo color que su pelo.-
Me siento bien – respondo con algo que se podría llamar sonrisa – talvez estoy un poco cansado, pero nada más.-
Omer es su nombre ¿cierto? – me dice la abuela y yo asiento con la cabeza – usted ¿a qué se dedica joven?
-Él diseña zapatos de mujer – responde Mert, de manera sarcástica, antes de poder hacerlo yo.-
Omer tiene su propia empresa donde él diseña calzado para mujeres, abuelita – le dice Ada, mirando muy seria a mi hermano.-
Vaya, también es artista, a mis hijas les gusta el arte – comenta la mamá.
-Sí, Ada me contó que es escultora y que tiene su propia galería donde expone su trabajo.-
Defne también es diseñadora – dice la abuela – ella tiene su propia tienda donde muestra y vende ropa diseñada por ella.-
¿De verdad? – al parecer lo dije con mucho entusiasmo porque todos me miran al mismo tiempo – digo… es bueno saberlo.
-¿En serio? y ¿por qué eso sería bueno para ti?
.Ahí estaba Mert, siempre con sus preguntas y su sarcasmo.-
Es bueno porque tal vez podríamos trabajar juntos para crear una colección.-
Yo encantada – dice ella por fin, su voz suena a canto de ángeles a mis oídos.
No, definitivamente debo salir de ese lugar o de lo contrario, me voy a subir a la mesa y saltar sobre ella para besarla nuevamente.
Hice uso de todo mi autocontrol, para llegar hasta el final de la velada, primero me despedí de la abuela, luego la madre y por fin de ella, solo le di la mano y sentí como la electricidad cruzaba nuestros cuerpos.
¿Qué tiene ella que me lleva a reaccionar como si fuera un troglodita?
Ada me dejó en la puerta, creí que haría algún comentario o reclamo por el beso que le di a su hermana, pero al parecer se le olvidó o no le dio importancia. Ninguno de los dos habló de volvernos a ver.
Sentado en el auto camino a mi casa, no paraba de pensar en la pelirroja que puso en jaque todos mis sentidos. De lo único que estaba seguro era que tenía que buscar una excusa para volver a verla.
CONTINUARA

