Mi nombre es Defne, tengo 26 años, vivo en Estambul, aunque originalmente soy de Manisa.
Actualmente vivo con mi madre y mi abuela, tengo una hermana llamada Ada, si nos vieran juntas por primera vez, no lograrías diferenciarnos porque somos gemelas idénticas, pero nuestro parecido es solo en el exterior, a medida que nos vas conociendo te darás cuenta que somos completamente diferente, no nos gustan las mismas cosas, en lo único que quizás nos parecemos es, en que a ambas nos gusta trabajar con el arte.
Ella es escultora, bastante buena en lo que hace, sus esculturas se venden muy bien y a un excelente precio, por mi lado yo soy diseñadora, siempre me gustó hacer mi propia ropa, así que por lógica estudie diseño de vestuario.
Ambas estudiamos en la misma universidad, cuando terminamos, gracias a la ayuda de nuestra madre, Ada abrió una galería de arte y yo una tienda, donde vendo ropa diseñada por mí.
Ada es una mujer muy independiente, por lo que apenas pudo se fue de la casa, compró su propio departamento, pero yo preferí seguir viviendo bajo el mismo techo con mi madre y mi abuela.
Hace ya unos días mi hermana se fue a Italia a buscar ideas para su galería, pero todas sabemos que fue una excusa, se fue de vacaciones, siempre lo hacía, por lo que ahora también estoy a cargo de su galería.
El amor, se podría decir que me sonríe, hace unos días, en una reunión conocí a un hombre, me buscó insistentemente hasta que al final acepté salir con él, y hasta el día de hoy lo hacemos frecuentemente, se podría decir que somos “algo”, aunque ninguno de los dos le ha puesto nombre a la relación.
Mert, así se llama él, es un hombre imponente de al menos un metro ochenta y cinco, tiene el cabello negro, así como sus ojos, su piel es morena clara y tiene unos labios maravillosos, no solo para la vista, cuando besa lo hace como los dioses.
Él es dueño de una empresa dedicada a hacer felices a las personas, de hecho, la empresa lleva por nombre, “Sé feliz”, en realidad el nombre me produce risa y se lo digo cada vez que lo recuerdo, es un hombre alegre que le gusta la vida nocturna, solo ese detalle no me agrada.
Como les dije anteriormente, con mi hermana somos muy diferente, a mí me gusta mucho pasar tiempo en casa, prefiero leer un buen libro a la orilla de la chimenea acompañada de una copa de vino, ella es mas de salir a fiestas y la vida nocturna, a veces creo que si se conocieran Mert y ella harían una buena pareja.
Cuando acepté salir con él, lo primero que me advirtieron fue, que se involucraba frecuentemente con mujeres, que las llevaba a su departamento y una vez que se saciaba las enviaba en taxi a sus casas, jamás compartía nada con ninguna de ellas.
Sin embargo, lo nuestro ha sido diferente, durante el día compartimos mucho tiempo, él me acompaña tardes enteras en la tienda, almorzamos o cenamos juntos y nunca me ha hecho una propuesta sexual de ningún tipo, se puede decir que es todo un caballero, por lo menos conmigo.-
Buenas noches a las mujeres mas hermosas de este país – saludo a mi madre y abuela.-
¿Que tal tu día hija? – me responde mi madre-
Bien, muy bien, las ventas siguen subiendo y eso me hace feliz.-
¿Y? – me pregunta la abuela – ¿cuándo vamos a conocer a ese joven del que nos hablas tanto?-
Pronto abuela, le diré que ustedes lo quieren conocer.-
Invítalo a cenar mañana.
Porque mañana. ¿ Hay alguna celebración que no recuerde ?.-
Llega tu hermana, y por lo que nos dijo viene acompañada – dice la abuela resaltando la palabra acompañada.
Todas en esa habitación sabíamos cuánto tiempo le duraba las compañías a Ada, pero bueno podría ser esta la excepción.-
Debe ser un italiano seguramente, solo espero que sepa hablar nuestro idioma, porque de otra manera no sé cómo lo vamos a entender. – nos dice la abuela, provocando una risotada en mi mamá y en mí.
Como cada noche la cena es agradable, entre nosotras siempre fluye la conversación, debe ser en parte porque a mí me encanta hablar.
Luego de cenar cada una toma su copa de vino y nos sentamos alrededor de la chimenea, mi abuela con su tejido, mi madre y yo cada una con un libro, el silencio es absoluto, pero agradable.
Luego de una hora o quizás más, cada una se va a su habitación, ahí estoy cuando me llega un mensaje de Mert, solo para desearme buenas noches, eso me arranca una sonrisa y le respondo de la misma manera, deseándole buenas noches y dulces sueños.
La noche se hizo corta, el despertador sonaba de madrugada, pero por fin este seria el ultimo día que debería dividirme entre la galería de mi hermana y mi tienda, me levanto de un salto, me meto a la ducha y de ahí salgo vestida, bajo, y mi abuela como siempre me espera con el desayuno preparado, como a toda prisa, le doy un beso a mi abuela y luego a mi madre y me voy casi corriendo de la casa.
Ese día en particular fue de locos, parecía que todo se había confabulado para salir mal, no tuve tiempo para almorzar y a media tarde me acordé que debía invitar a Mert a cenar en casa.
Me causa un poco de temor que él se imagine que la invitación fuera un paso a una relación más seria, ella aún no se sentía preparada para eso, pero de igual manera lo llamó.-
Defne, que grata sorpresa – me dice cuando lo saludo.-
Yo, perdón por hacer esto a esta hora, pero hoy tenemos una cena especial, mi hermana vuelve de Italia y mi abuela me sugirió que te invitara.-
¿A tu casa?, ¿esta noche?-
Sí, pero por favor no te sientas comprometido, si no puedes lo entenderé.-
Lo que sucede es que hoy llega también mi hermano, pero a él lo puedo ver después, ¿a que hora debo estar allá?-
No, pero si tienes un compromiso…
-Tranquila, como te dije lo veo después, además tendremos mucho tiempo, él se viene a quedar en Estambul.-
A que bien, entonces te espero en mi casa a las ocho, te envió la dirección por mensaje.-
Perfecto, nos vemos entonces.-
Nos vemos -le digo. Ya estaba hecho, que sea lo que Dios quiera.
Pese a que quedaban muchas cosas pendientes, decidí irme temprano, necesitaba prepararme para la cena y darle la bienvenida a mi hermana y al novio por supuesto.
Llego cerca de las seis y mi hermana ya estaba en casa, cuando nos vimos corrimos a abrazarnos.-
Estás hermosa – le digo.
-Mas te vale decirme eso, porque recuerda que somos idénticas.
Le sonrío y le respondo-Si, tienes toda la razón, y ¿Dónde está el afortunado que le robó el corazón a mi hermana?
-Fue a su casa y llegará más tarde.
-Ah, que bien entonces tenemos tiempo para ponernos al día, ven acompáñame a la habitación y me cuentas todo lo que hiciste en Italia.-Abuela, mamá nos vemos más tarde.-
Muy bien par de locas – nos dice la abuela.
Ambas corrimos por la escalera hasta llegar a mi habitación, allí nos bromeamos y nos reímos como cuando éramos niñas, Ada me ayudó a elegir la ropa de esa noche y me maquilló, aunque eran demasiados colores para mi gusto, pero solo por esta noche la deje hacerlo.
Como era la primera vez que Mert venia hasta esta casa, preferí esperarlo en el vestíbulo, mirando siempre por la ventana, para ser la primera en recibirlo y darle la bienvenida, hasta que por fin lo veo llegar.
Me llama la atención, que no viniera en su ya clásico convertible, pero tan tierno él, venía con un ramo de rosas, nunca se le pasó por la mente que fuera tan romántico.
Antes de que pudiera tocar el timbre le abro la puerta y lo dejo entrar.-
Hola – saluda él.
-Hola, bienvenido.
Lo que hizo a continuación me tomó completamente por sorpresa, él me puso una mano en la nuca, me acercó a él y me besó. Al principio el contacto de sus labios era delicado, pero conforme pasaba el tiempo su beso se volvió más demandante. Inconscientemente enredé mis manos en su cuello y me entregué por completo a sus caricias, me sentía en el paraíso, nunca había sentido nada igual y jamás me hubiera imaginado que un beso y unas cuantas caricias pudieran causarme tanto placer.
El tiempo se detuvo y mi corazón resonaba en mis oídos.-Defne – escucho decir a lo lejos.
Detengo el beso y me separo enseguida, sabía que estaba completamente roja, porque mi cara la sentía arder.-
Me alegro que se hayan conocido, -dice Ada.- Defne, te presento a Omer.
El hombre nos queda mirando, sus ojos reflejan incredulidad.- ¿Tienes una gemela? – pregunta.-
Vaya !! , y yo que creí que éramos los únicos – dice una voz en la puerta aun abierta.-
Mert, ¿qué haces aquí? – pregunta el hombre que me acaba de besar.
-Lo mismo podría preguntar yo… hermanito.
CONTINUARÁ


Buenisima la idea Marta, me encanta
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