El vestido, las joyas y los zapatos, no eran las únicas sorpresas que Omer le había preparado para ese día, al igual que el día de su boda, trajo el salón de belleza hasta la casa.
El maravilloso vestido hizo que se sintiera extremadamente sensual, a petición suya las personas se esmeraron mucho en su maquillaje y peinados. Cuando hubieron acabado, supo que podría rivalizar con cualquiera de las modelos que asistirían a la gala, incluida la tal Yasemin.
Se miró al espejo y le gustó mucho lo que vio, estaba ya preparada para acompañar a Omer a la gala y a la presentación en sociedad del matrimonio, Iplikci Topal.
Omer apareció en escena, impecablemente vestido y peinado, iba con un traje perfectamente cortado y una corbata de seda azul marino, si a diario acostumbraba verlo elegante, esa noche estaba perfecto, seguramente sería el hombre más atractivo.
Durante los días que ella había convivido con él, no había hecho sino crecer su admiración hacia un hombre con un corazón de oro.-
Estás hermosa! -la expresión no solo fue dicha con su boca, sino también con sus ojos, esos ojos negros reflejaban muchas cosas a la vez, y a ella le gustó todo lo que vio.-
Me alegra que te guste, porque la verdad que ahora siento un poco de nervios – le responde.
– No hay razón para estar nerviosa, si los demás te ven la mitad de hermosa que yo, quedarán con la boca abierta como lo estoy yo ahora.-
El maquillaje y el peinado quedó tal cual lo pidió la señora, por lo tanto, nosotros nos retiramos – les dice uno de los profesionales.
-Si, por supuesto – responde Omer.
Una vez que quedan solos, él le ofrece su brazo.- ¿Nos vamos?
-Vamos – le responde ella con una sonrisa.
-Espera, hay algo que he deseado hacer hace días.
– ¿Qué será?-
Darte un beso, pero esta vez no quiero robártelo, quiero que me des tu consentimiento.-
Me vas arruinar el maquillaje.-
Pero me imagino que lo puedes solucionar, o ¿me equivoco? – le dice mientras se acerca a ella..
-Sí, -le dice – yo también lo creo.
Eso le bastó a Omer para tomarla por la cintura y acercarla a él.-Muchas gracias.
Sus miradas se encontraron y él centró su atención en aquellos labios sugerentes e insinuantes y se inclinó sobre ella y la besó.
Ella recibió el beso sin protestas, dejando que su lengua danzara en el interior de su boca y que inflamara su deseo dormido.
Al cabo de unos minutos, se apartaron el uno del otro. Ella se quedó mirándolo fijamente, con el rostro congestionado y una mirada de sorpresa.-
No sabes cuánto he deseado hacer esto, sin temor a que me abofetearas..-
Ahora me voy a arreglar el maquillaje y luego nos vamos, eres el anfitrión, me imagino debes llegar primero, para recibir a los invitados.-
No sé por qué, pero me parece que tienes miedo a quedarte a solas conmigo.-
Puede ser, puede ser que tenga miedo a lo que experimenta mi cuerpo cuando lo acaricias.-
Pero…
-No, para mi es demasiado pronto, Omer, aunque estamos casados yo no te conozco lo suficiente, por favor entiéndeme.-
Si, te entiendo y te esperaré, ahora ve a maquillarte – le dice él acariciándole la mejilla.-
Gracias.
Cuando llegaron a las oficinas de Passionis, parecía más un bar que un lugar de trabajo, sin duda sería el tipo de fiesta con luces brillantes, comida excelente y vinos exquisitos.
Ambos entraron tomados de la mano y la expresión generalizada fue un wow.
Omer le apretó la mano como para traspasarle su seguridad, la que ella recibió enseguida.
—Bienvenida—exclamó Yasemin al verla llegar — que bueno que pudiste venir—le dijo, con un beso en ambas mejillas.—
A ti también te doy la bienvenida— le dice a Omer, a quien también besó en las mejillas y luego le dio un leve beso en los labios.-Ah, perdón – dice fingiendo inocencia – espero no te pongas celosa por lo que acabo de hacer.—
No pasa nada. Defne sabe que no debe sentir celos de ti—responde Omer, al tiempo que le guiñaba un ojo a su mujer—¿verdad?.
-Por supuesto que no, le dice – al tiempo que se levantaba y depositaba un beso en los labios de su marido.
Yasemin, con la excusa de tener que recibir a los demás invitados los dejo solos.
Risas, champán, música. baile, todo junto en una sola noche era un poco agobiante para Defne.
Por lo que Omer le contó, algunos invitados eran periodistas de afamadas revistas de moda.
Luego él la llevó a recorrer las oficinas ya terminadas y el lujoso local que habían preparado para presentar la primera colección de Passionis, compuesto de un amplio salón, espaciosos vestidores y la fabulosa colección, que en ese momento guardada bajo llave.
En el centro del vestíbulo principal había una pasarela, pero esa noche estaba convertida en una pista de baile.
Omer debía recorrer el lugar para conversar con los futuros clientes, y aunque ella lo acompañó, se sintió cansada y prefirió sentarse un momento y dejarlo solo.
Cada vez que su mirada se encontraba con la de Omer, el corazón se le aceleraba. Sabía que estaba pensando en lo mismo que ella, en lo sucedido en su casa hace pocas horas, ese beso fue el comienzo de su relación, aunque ninguno de los dos lo había expresado con palabras, ambos sabían que era así.
La empresa de catering había dispuesto mesas para todos los invitados, los músicos estaban en su sitio, el baile comenzó.
Defne bailó con Sinan mientras Omer seguía en su conversación con los posibles clientes.
En un momento dado, los amigos se hicieron una señal y, acto seguido, Sinan la condujo hasta donde estaba Omer.-
Señores, disculpen – dice- les informo que mi amigo y socio, está recién casado y creo que lo han acaparado por mucho tiempo, su esposa necesita bailar con él.
Los hombres un poco avergonzados se disculpan, Omer le agradeció a su amigo y la llevó hasta la pista de baile.-
Por fin – dice mientras sigue el ritmo del vals, con ella en sus brazos – ¿te he dicho que te ves hermosa?-
No esta última hora – le responde ella.
-Vaya, también contaste los minutos ?.-
No… yo… fue solo un decir.-
Si no hubiera tanta gente te volvería besar, me debes muchos besos.-
¿Cómo es eso?-
Pues sí, son mínimo dos besos diarios y eso como mínimo, y hace 4 días que no te doy ninguno, si no me equivoco son 8, pero con interés dejémoslo en 10.-
Vaya señor Omer Iplikci, no sabía que usted cobraba interés por los besos atrasados.-
Solo a usted, señora Defne Iplikci – le responde él.
-Muy bien, lo tendré en cuenta para una próxima vez.-
Y ¿eso que quiere decir, que vas a pagar tu deuda?.-
No lo sé aun, depende de cómo se comporte usted esta noche – dice ella riendo.
Él le respondió acercándola más a su cuerpo.-No sé qué me hiciste Defne, pero no puedo dejar de pensar en ti – le susurra al oído – quiero verte todo el tiempo, tenerte cerca y en este momento me gustaría tocarte, siento que me estoy volviendo loco por ti.
Defne no supo que responder, porque no creía que hubiera palabras para expresar lo que ella estaba sintiendo por él.
¿Cómo se le dice a un hombre que con solo tocarla, todo en ella comienza a arder?, jamás eso le sucedió con Selim, y con él llevaba una relación de dos años y nunca sintió la necesidad de ser acariciada como lo sentía con Omer. Lo que sentía era intenso, tan profundo que a ella le provocaba temor y tenía miedo entregarse en ellos, para luego solo salir lastimada.-
Yo también siento lo mismo – le dijo por fin apoyando la cabeza en su hombro.
Siguieron bailando en silencio, hasta que notaron que la música se había detenido, Omer la tomó de la mano y la llevaba de esa forma cuando fueron interceptados por Yasemin.
-Defne querida, una persona pregunta por ti.
– ¿Por mí?, ¿Quién será?-
Dice que es tu novio.
-Mi… – será posible que Selim haya venido, – me disculpas – le dice a Omer.-
¿Quieres que te acompañe? – le ofrece él.
-No, yo debo hacer esto sola, esta conversación es solo de Selim y mía, por favor entiende.
-Sí, lo entiendo, te espero aquí.
Defne caminó hasta la salida del lugar y ahí lo vio de pie al lado del ascensor.-Selim – lo llama.
-Defne, por fin mi amor – le dice acercándose a ella, con la intención de darle un beso en los labios.
Pero lo detiene antes de que logre su cometido.-Tenemos que hablar – le dice ella.
-Por supuesto que tenemos que hablar, -le responde él -no he sabido nada de ti durante semanas, preocupado tomé un vuelo a Estambul, temiendo lo peor y cuando llego lo primero que veo son fotos tuyas y así me entero que te has casado.-
Bueno si, lo siento, pero todo fue tan rápido, además no tuve la valentía para contarte lo que había sucedido.-
De verdad que te volviste loca, como puedes haberte casado con otro hombre si estamos comprometidos?.-
Selim, las cosas aquí son diferentes, tú deberías saberlo, mis padres eligieron a mi esposo y yo debí honrar su palabra, además…
-Además que ?– le dice él tomándola bruscamente del brazo – me vas a decir ¿qué dejaste de amarme?, ¿Qué te enamoraste de ese hombre, en solo unas semanas ?.-
Y ¿si así fuera?, ¿acaso no puede ser?
-Por supuesto que no, tú te vienes conmigo – le dice y la comienza a tirar para subirla al ascensor.-
Suéltame Selim, ¿te volviste loco? – le grita.
-No, tú te volviste loca, yo vine a liberarte de esa tonta promesa, y te voy a llevar de vuelta a Italia, de donde nunca debiste salir.-
Suelta a mi esposa – escuchan decir.
Defne no supo si fue por el volumen de la voz o la forma en la que se escuchó, pero Selim se detuvo en seco.-
Quítale las manos de encima a mi esposa, de inmediato o no respondo de lo que suceda.
.-Así que este es el hombre con el que te obligaron a casar.-
Selim tú no entiendes, eso fue al principio, ahora estoy con él, porque así lo quiero, es mi decisión y espero que la respetes y me dejes tranquila.-
Pero… como puedes decir eso, si hace menos de un mes era yo el hombre que amabas.-
Lo siento, pero esta es mi verdad ahora – le dice tomando la mano de Omer, – elijo estar con mi esposo, entre tú y yo ya no existe nada, siento mucho que haya sido de esta forma, sé que es mi culpa, pero lo mejor es que te vuelvas a Italia aquí no hay nada para ti.-
Eres una…-
Cuidado con lo que vas a decir – dice Omer – mide tus palabras, porque no te voy a permitir que le faltes el respeto a mi esposa.
Selim los mira furioso, y sin decir nada se da la media vuelta, se sube al ascensor para irse y los deja solos.-
Lo siento – dice ella al borde de las lagrimas.
-No hay nada que sentir – dice y pone las manos en su rostro para que lo mire a los ojos – no has hecho nada malo, solo fuiste fiel a tus propios sentimientos y gracias a eso me has hecho inmensamente feliz.-
Perdóname, pero para mi ya se terminó la noche, me quiero ir a la casa – dice Defne.
-Esta bien, me voy a despedir y nos vamos..
-No, no es necesario, puedo irme sola, tú deber es quedarte aquí.-
Mi deber es estar con mi esposa cuando ella me necesita, dame un minuto voy a despedirme de Sinan y vuelvo enseguida.
Ella asiente con un movimiento de cabeza y él se encamina al lugar de la fiesta.-
Omer, ¿estás bien? – le pregunta Sinan apenas él se acercó.
-Si, por supuesto, ¿por qué habría de estar mal?-
Porque, Yasemin me dijo que…
-Omer, lo siento, de haber sabido lo que iba a suceder, nunca hubiera dejado que ese hombre entrara al edificio, dice la mujer interrumpiendo a Sinan-
¿Me pueden explicar que les sucede a ustedes?
No entiendo de que me hablan.
-De Defne, ¿acaso no estas mal porque ella se fue con su novio? – pregunta Yasemin.-
No se de donde sacaron esa idea, pero están completamente equivocados, Defne, si se va, pero se va conmigo que soy su esposo y se va a nuestra casa, ¿alguna otra duda?
-No… yo… lo que pasa es que Yasemin me dijo… no importa, ve tranquilo, nosotros despedimos a los invitados.-
Me gustaría mucho saber, ¿Cómo es que tú, – dice mirando a la mujer – sabias a lo que venía ese hombre?, pero esa conversación quedara pendiente, porque mi esposa esta cansada, yo solo me vine a despedir.
Cuando Omer llegó donde estaba Defne la condujo hasta el auto que había dejado estacionado delante del edificio y le abrió la puerta, luego dio la vuelta, se sentó a su lado, en cuanto cerraron las puertas, el chofer se puso en marcha.
En el interior del auto, Omer la rodeó con sus brazos y le deposita un beso en la frente y la mantuvo así a su lado. Cuando él se apartó, Defne se dio cuenta que ya habían llegado a la casa.
Omer se bajó primero y, después de ayudarla, la tomó de la mano. Entraron por la puerta y se fueron directamente al piso de arriba, pero él se detuvo en lo alto de la escalera.–¿Tú habitación o la mía? –dijo.–
¿Cómo? – le dice ella.–
-Quiero decir sí…
-Eso no se pregunta, todo matrimonio tiene su propia habitación y es ahí donde deben dormir… juntos– le responde ella muy seria
.Él, la tomó en brazos y le dice–Llevo semanas soñando con esto.–
Yo también, – fue su respuesta.
Entraron a la habitación y cerraron la puerta tras de sí.
CONTINUARA.

