PORQUE DIOS ASÌ LO QUISO. Capitulo 4

Sino quiero compartir la misma habitación contigo, mucho menos la misma cama.-

Bueno como quieras, ahora estoy exhausto, para discutir este tema.-

Muy bien, iré a ver otra habitación donde pueda dormir.-

Las demás habitaciones están vacías.-

Pero… ¿Por qué?, si yo te dije que…

La frustración y el enojo se estaban comenzando a apoderar de Defne.- Bien entonces como buen caballero, me imagino que me cederás la cama y tú…-

Imposible !!!

.-Pero…

-Pero nada. Esta cama es lo suficientemente grande para que durmamos los dos, además ya te dije que no hare nada hasta que me lo pidas.-

Y yo te dije que eso sucederá…-

Sí ya lo escuché, “cuando los polos se derritan”, si estás tan segura, no veo cual es el problema, a menos claro que tengas miedo, que el subconsciente te traicione y a media noche me ruegues que te haga el amor – le dice con los ojos llenos de risa.-

No digas estupideces, eso no sucederá.

-Sí aun te sientes insegura pon almohadas en medio de la cama, tal como lo hacen en las películas, aunque no prometo, no pasar a tu lado, ya, ya – le dice cuando ve que ella se pone de todos los colores y se prepara para comenzar a discutir. Mira ve al baño, prepárate para dormir, acuéstate tranquila.-

Entonces me dejarás la cama ?.-

No he dicho eso, yo voy a dormir aquí, si tú no quieres busca otro lugar y esa es mi última palabra, ahora voy a bajar por un vaso con agua.

Defne lo vio salir de la habitación, sintiéndose completamente frustrada, al parecer su marido no era tan caballero como lo había descrito la abuela, pero si creía que dormiría con él, estaba muy equivocado, preferiría dormir en el suelo de cualquier habitación.

Buscó entre sus cosas y encontró un pijama, se fue al baño y se preparó para ir a la cama, por un momento se le ocurrió la idea de encerrarse en la habitación y que él viera donde iba a dormir, pero Omer había pensado en esa posibilidad al parecer, porque la puerta no contaba con seguro.

Mientras estaba en baño, lo escuchó subir la escalera y se lo imaginó entrando a la habitación, momento después ella salió ya con el pijama puesto, y comenzó a recorrer las habitaciones, buscando la que estuviera más cómoda para dormir, pero todas estaban muy heladas, se notaba que la casa había estado deshabitada por mucho tiempo.

Pero, aun así, su orgullo la llevo a tomar una manta y una almohada y tirarse en el piso de una de ellas, sentía que, si cedía a dormir con él en la misma cama, perdería las demás batallas.

Entre vueltas y vueltas, se debe haber quedado dormida, porque cuando abrió los ojos, se encontró en estado fetal, dando diente con diente de frio, se levantó y caminó por la habitación, tratando de entrar en calor, pero no lo logró.

En silencio abrió la puerta, y miró que la habitación de Omer estaba completamente a oscuras, como ya sabía la puerta no tenía seguro, así que solo debió empujarla y esta se abrió de inmediato, en la penumbra logró verlo ya dormido, rodeó la cama, abrió las tapas y se acostó, con un suspiro se acurrucó para calentarse y esperar que se le pasara el frio.

Cuando abrió los ojos ya era de día, no se atrevió a moverse, porque sintió que su mano estaba sobre el torso desnudo de un hombre, trago saliva, luego trató de apartarse, pero no pudo porque él la mantenía abrazada y ella tenía una de sus piernas sobre las de él.

La polera de su pijama se había levantado y sentía la mano de su esposo rosando uno de sus pechos, si se movía él despertaría y se daría cuenta de cómo habían dormido.

Lo sintió moverse por lo que fingió dormir, para no pasar por la vergüenza de que él la viera en esa posición, pero él lo único que hizo fue agravar la situación, se giró y quedo frente a ella,

Defne podía sentir la respiración en su cabello, su cara quedo ahora en el pecho de Omer y su olor se estaba metiendo por su nariz y la verdad era exquisito.

Por fin se atrevió a abrir los ojos, levantó la cabeza con cuidado, y lo pudo mirar con cuidado, era realmente un hombre guapo, tenía unos labios increíbles, si fuera más valiente se atrevería a tocar su barba, se notaba que la cuidaba mucho, estaba muy bien rasurada.

Sin percatarse levantó la mano que tenía libre y le pasó la punta de los dedos por la barba, luego siguió hasta la comisura de sus labios, todo eso la llevó a pensar, ¿Cómo sería sentir esa barba mientras la besaba?, ¿le provocaría cosquillas?

Estaba tan sumergida en sus pensamientos, que no notó cuando Omer abrió los ojos.-

Buenos días – escucha decir.

-Yo… lo siento – le dice retirando enseguida la mano de su rostro.-

¿Por qué lo sientes?, soy tu esposo, todo mi cuerpo es tuyo, puedes tocarlo cuando quieras, porque yo estaré encantado de tocar el tuyo – le dice mirándola directamente a los ojos.-

Eso es lo que quisieras – le responde.

-Eso es exactamente lo que quiero – le dice dándole un beso.

Fue un beso dulce y lento, como si estuviera tentando el destino, pero cuando nota que ella no se aparta, con un suspiro se adueña por completo de sus labios.

Defne se dejó llevar y pudo sentir como besaban esos labios y la verdad era que lo hacían de maravilla, también era una bendición sentir su barba causarle cosquillas en su cara, pero lo que ella no tomó en cuenta, fue la respuesta del resto de su cuerpo a las caricias de su esposo.

Él con las manos recorría su cuerpo, pero con mucha delicadeza, como si con ella quisiera grabar cada parte de él.

Luego de lo que para Defne fue poco tiempo, Omer se separa suavemente y mirándola a los ojos le dice: voy a ducharme – y sin más la deja ahí sola, deseosa de más, y furiosa por haber respondido de aquella forma a su beso.

Cuando lo escucha salir del baño, ella se levantó para usar la ducha, necesitaba relajarse y al mismo tiempo juntar fuerzas, tendría que pasar todo el día a solas con Omer y después de lo que sucedió en la cama, debía tener todos sus sentidos alerta.

Una vez vestida, bajó las escaleras y escuchó a Omer que silbaba una melodía que para ella no era desconocida, pero en ese momento no se acordó de su nombre.- ¿Qué haces? – le preguntó cuando llegó a la cocina, donde estaba él.

-Preparo el desayuno.-

¿Me vas a decir que sabes cocinar? – le pregunta ella incrédula.-

Por supuesto, viví mucho tiempo solo, además mi madre decía que no solo a los hombres se les conquista por el estómago, a las mujeres igual, ven siéntate, está todo listo, espero tengas mucho apetito, porque preparé bastante.-

Muchas gracias – dice Defne mientras mira la destreza con la que termina de preparar los panqueques.

Comieron en silencio.-

Sin duda eres un gran cocinero, de verdad me sorprendiste. – le dice cuando se terminó de comer todo lo que él le sirvió.-

Te dije que cuando viviéramos juntos me conocerías y esto es solo el principio.-

¿Qué quieres decir?

-No, nada, dime y tú ¿cocinas?

-Lo lamento, pero no sé cocinar, me fui muy joven de casa y debo decir con vergüenza que gracias al dinero que me enviaba mi abuela, nunca necesité hacerlo.

-Si quieres te puedo enseñar.-

Primero deja que me acostumbre a la idea de que tenemos que vivir juntos, por favor – le dice ella.

-Muy bien, cuando quieras solo me lo dices. ¿ Te fuiste joven de tu casa?, ¿Dónde te fuiste?

-Estuve viviendo en Italia, hasta hace tres semanas.

– ¿Entonces llegamos a Estambul casi al mismo tiempo?, y los dos vivíamos en Italia, que interesante.-

Pues sí, en todo caso Italia es muy grande, es muy difícil que nos hayamos conocido en ese país.-

Tienes razón, ahora si me disculpas, debo ir a trabajar.

– ¿Trabajar?, pero se supone que estamos de luna de miel, de ser un matrimonio normal, tendríamos que viajar a alguna parte.-

Sí quieres nos vamos de luna de miel, pero eso significa que seremos un matrimonio real, no sé si me hago entender.-

No me refiero a eso, digo… ¿me vas a dejar sola en esta casa? – le dice angustiada.

-Como no vamos a ir de luna de miel y tampoco me ofreces algún plan interesante para quedarme contigo, lo lamento, pero debo ir a trabajar.-

Está bien, veré lo que hago mientras no estás.-

¿Cuáles eran tus planes al llegar a Estambul?, digo que pensabas hacer, ¿estudiar?, ¿trabajar talvez?-

La verdad, yo solo venía a decirle a mi abuela que no me iba a casar, mis planes eran volver a Italia, yo tengo o tenía un empleo, además de – se queda callada – además de una vida.

-A que te refieres con una vida, ¿tenías novio acaso?

-Sí, lo tenía, pero no importa porque eso terminó.-

Me alegra saber eso, ahora si me voy, te dejé mi teléfono anotado en la libreta, cualquier cosa solo me llamas, además…

-Y ¿si me llevas contigo? – le dice interrumpiéndolo.

– ¿Cómo?

-Yo… no, no importa, es una mala idea.

– ¿De verdad quieres venir conmigo?

-Cualquier cosa es mejor que quedarme encerrada aquí y donde mi abuela no puedo ir, me llenaría de preguntas que no quiero responder.-

Pues, entonces ve a buscar lo que necesites llevar, mientras voy a sacar el auto – le responde a ella.

Defne corre escalera arriba, se cambia de ropa rápidamente y toma su bolso, para luego bajar, Omer ya la esperaba en el auto, le abrió la puerta, le ayudó a sentarse y como si fuera algo que hiciera siempre, le abrocha el cinturón de seguridad, luego deposita un beso en los labios, da la vuelta y se sienta frente al volante.

Llegaron a un edificio en el centro de la ciudad, él la guio hasta el tercer piso, donde por todo el movimiento que había, ella pudo notar que estaban remodelando.-

No te comenté, pero estamos recién levantando nuestra empresa en Estambul.-

Y ¿de qué es tú empresa?-

Soy diseñador, diseño calzado femenino, pero en realidad soy solo uno de los socios de la empresa, luego te presentaré a los demás, ven te llevaré a conocer mi oficina o lo que será mi oficina.

Omer la llevó hasta una amplia habitación, donde lo único que había, era un escritorio y detrás de él una silla.-Como verás, recién nos estamos instalando, pero este ha sido el sueño de toda mi vida.-

Qué bien!!, pero debo decir que es el sueño de todos, tener tu propia empresa, digo.-

Sí, debe ser así, pero para lograrlo debes hacer muchos sacrificios, o por lo menos yo tuve que hacerlos.-

¿Sacrificios?

-Sí, sacrifiqué mucho, pero valdrá la pena, después cuando ya me establezca y la empresa este sólida en el mercado, si aún se puede, recobraré todo lo que perdí por estar aquí.-

No entendí nada – le dice ella.

-No importa, te voy a presentar a mis socios.

Defne ve llegar a dos personas, la primera Omer se la presentó como su mejor amigo, a simple vista se podía ver que era muy simpático, su nombre es Sinan, según le dijo su esposo, eran amigo desde muy pequeño.

La otra persona, era una despampanante mujer rubia, llamada Yasemin, solo de presencia le desagradó, sabía por intuición que ella nunca llegaría a ser su amiga.

En algún momento en el que Omer, debió salir de la oficina, ella se quedó sola y comenzó a mirar por la ventana, tenía una hermosa vista, y aunque afuera había niebla, se alcanzaba a ver mucho de la ciudad desde ahí.-

¿Así que tú eres la mujer? Escucha decir a su espalda-

¿Qué mujer?-

¿Con la que Omer se vio obligado a casarse?

Y ¿esta que se cree?, fue lo primero que se le vino a la cabeza, luego se dio cuenta que seguramente además de socios ellos debían ser amigos, así que esta mujer sabia toda la historia, pero en ningún caso, ella quedaría como la tonta mujer enamorada, que se casó con un hombre que no la ama, eso jamás.

-No solo a él lo obligaron a casarse.-

Eso quieres decir, que tú tampoco lo amas ?

.-Por supuesto que no, si fuera por mí ya estaría de vuelta en Italia, con el hombre que de verdad amo.-

Ah, que alivio, creí que tú si estabas enamorada, y eso complicaría las cosas cuando él te pidiera el divorcio.-

Y tú ?, ¿Porque estás tan interesada en el tema?

-Porque estoy enamorada de Omer y obvio él de mí, espero no ser indiscreta, pero él se casó para que su abuelo le diera el dinero necesario para cumplir nuestro sueño, levantar nuestra propia empresa, ¿entiendes?-

Entiendo perfectamente- le responde, pero eso debieron haberlo pensado antes de seguir con este juego, le advertí a Omer, que, si él no se arrepentía antes del matrimonio, jamás le daría el divorcio, ¿entiendes tú eso?

CONTINUARA.

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