Abuela ¿hablas en serio? – le dice ella asombrada.
-Por supuesto, hablo completamente en serio, las promesas que hago son para cumplirlas, lamentablemente parece que eso no pude enseñarte – responde ella con tristeza.-
Y supongamos que él, Omer Iplikci, no quiera cumplir con la promesa, porque no hemos pensado en esa posibilidad ?.-
El señor Ulusi, me llamó hace muy poco rato preguntando cuando llegabas tú, por esa razón sé que el sábado vienen a pedir tu mano, pero si se diera el caso, de que él joven no quisiera casarse, pues ahí no estamos obligados a cumplir con nuestra palabra.-
Viste hermanita, aun te queda una posibilidad. – le dice su hermano.-
Muy bien abuela, en eso quedamos, si él se niega yo quedo libre para casarme con quien yo elija.-
No, no con quien tú elijas, primero debe tener mi bendición.-
Eso lo sé abuela, ahora podemos comer, tengo mucha hambre. El saber que aun le quedaba una posibilidad, aunque remota, pero existía, talvez él tampoco quería casarse, y juntos convencían a los abuelos de terminar con esa tonta promesa, solo quedaba saber dónde podía encontrar al tal Omer Iplikci.
Durante los restantes días buscó a Omer Iplikci, o en realidad este hombre no existía o no conocía lo que eran las redes sociales.
Al único Iplikci que encontró fue al señor Ulusi, dueño de muchas empresas, un hombre muy respetado y querido en la comunidad, se hablaba de la muerte de su hijo, de la relación que tenía con su único nieto varón, por el reportaje supo que su posible marido tenia una prima y dos tíos, eso fue lo único que logró averiguar, pero de él, no había rastros en el internet.
Ya en la tarde del día sábado, debió conformarse con el hecho de que tendría que prepararse, para cuando vinieran a pedir su mano.
Luego de ducharse, y como manera de mostrar su descontento con la situación, se vistió con un traje de satín negro, era sin duda hermoso, pero, aunque fuera con el color, quería gritar que no estaba de acuerdo con todo lo que iba a suceder.
Lo único que cambiaba de color en su atuendo, eran los zapatos, los compró en Italia, le llamó mucho la atención porque la suela era de color rojo y en un arranque de locura se gastó todo el sueldo de ese mes para poder comprarlos, al parecer eran de un gran diseñador.
Cuando ya se hubo terminado de maquillar, mira al espejo y le dice: -Espejito, espejito, que por lo menos sea un hombre guapo, porque este castigo seria peor si fuéramos la bella y la bestia.
Aun le quedaba jugar su última carta, trataría de hablar con el hombre y convencerlo de que todo esto era una locura.
Se puso de pie, salió de su pieza y comenzó a bajar las escaleras, cada peldaño que pisaba, sentía como si la casa se le viniera encima, era claro para ella que tenía una crisis de pánico, la sensación fue aún mayor cuando vio a un anciano sentado en la sala y junto a él, un hombre unos pocos años mayor que ella, más que eso no logró ver, porque al escuchar a su abuela, no soportó más.-
Ven hija – le dice la abuela – ven a conocer a tu futuro marido y a al señor Ulusi, su abuelo.-
Yo, lo siento, pero necesito tomar aire, no me siento muy bien. Salió lo más rápido posible, sentía que el aire no le llegaba a los pulmones, caminó lo más rápido que pudo hasta que llegó a la costanera, ahí se sentó. Siempre lo hacia cuando necesitaba encontrar la solución a algún problema que no lo tenía.
Entre respiración y respiración, logró recuperarse y luego comenzó a llorar, ¿Cómo era posible que a ella le estuviera pasando esto?, en algún momento en el que ella dejaba correr las lagrimas alguien se sentó a su lado, tomó su vestido con la intensión de secarse la cara, pero la persona sentada a su lado le dio un pañuelo.-
¿Tú?, ¿Qué haces aquí? – le dice una vez que reconoció que era el hombre con el que se tendría que casar.-
Tu abuela está preocupada, y la verdad yo también lo estoy.-
¡¡Cómo si te importara!!
– ¿Cómo no me va a importar?, vas a ser mi esposa y si no me equivoco acabas de sufrir un ataque de pánico, ¿te sucede siempre?-
Si te digo que sí, ¿ le dirás a la abuela que no te quieres casar conmigo?.-
Por supuesto que no, cuando nos casemos te prometeré estar contigo en la salud y en la enfermedad y pienso cumplir esa promesa.-
¿De verdad te quieres casar con una completa desconocida?
-Me voy a casar con la mujer que mis padres eligieron para mí.-
Pero, piénsalo, llegará el momento en el que te vas a enamorar, ¿qué vas a hacer ahí?, seguramente me pedirás el divorcio y eso seria aun peor que deshacer esta boda.-
No, nunca me voy a divorciar, para mí el matrimonio es para toda la vida, si me voy a enamorar de alguien seguramente será de ti, así como tú lo harás de mí.-
Vaya que te tienes confianza, y que si existe la posibilidad de que ya ¿ esté enamorada de otro hombre?-
Pues tendrás doble trabajo, dejar de amarlo a él y enamorarte de mí.-
Es que tú no entiendes – le dice mirándolo a los ojos – sí tú le dijeras a mi abuela que no te quieres casar, ella me dejaría casarme con quien yo elija y así tú también podrías hacer lo mismo.-
Mira, Defne, yo no voy a hacer eso, le hice una promesa a mi madre antes de que muriera, y la voy a cumplir, me voy a casar contigo y te voy a hacer feliz, esa es la promesa que te hago a ti hoy.-
Y ¿Qué si yo no hago lo mismo?, ¿Qué pasaría si te prometo que haré de tu vida un infierno?
-Tú me vas a amar, tal como lo hare yo. Te doy mi palabra de que eso sucederá. Ahora debemos volver, nos esperan para hacer la ceremonia de intercambio de argollas y te recomendaría que te pasaras a lavar la cara y te maquilles nuevamente.-
¡¡Dios!!, no lo puedo creer, eres el hombre más petulante que conozco.-
No, aun no me conoces, pero lo harás, cuando vivamos como marido y mujer, sin duda lo harás, así como te estoy conociendo ahora a ti, sé que tienes miedo a lo que podría suceder, pero quiero que te quede claro, no haremos vida de marido y mujer hasta que estés preparada para ello, no soy un ogro, entiendo que todo esto debe ser muy difícil.-
No, yo no tengo miedo, es que no te das cuenta que no me quiero casar contigo, pero está bien, continuemos con todo este show, estoy segura que en menos de un año, querrás deshacerte de mí y ahí seré yo quien no querrá darte el divorcio, esa es mi promesa de hoy para ti.-
Veamos quien puede cumplir su promesa, ahora ¿nos vamos ?.
Sin pronunciar ni una sola sílaba caminaron hasta llegar a la casa, ella se fue directo a su habitación y tal como él le había sugerido, se lavó la cara y se volvió a maquillar.
La ceremonia fue muy corta, solo asistieron los más cercanos, por lo que supo, eran los tíos de Omer y por supuesto su abuelo y a ella la acompañaba, su abuela, su hermano y sus amigos de la infancia.
Llegado el momento el tío de Omer pidió a Defne como esposa para su sobrino y su abuela aceptó, luego se pusieron de pie, ella al frente de Omer, el Señor Necmi le deslizó un anillo por su dedo e hizo lo mismo con Omer, para luego cortar el cinto rojo.
Durante toda la ceremonia, ella solo sentía ganas de llorar, pero no lo hizo, solo la mantenía firme la promesa de hacerle la vida imposible, al hombre que no había querido tenderle la mano para ayudarla en el momento en que ella lo necesito.
Luego recibieron las felicitaciones de todos los presentes y entre los adultos, acordaron la boda para dentro de dos semanas, cada minuto de esa reunión para ella era un suplicio, solo quería que terminara todo y cada uno se fuera a su casa.
Cuando ya todo termino y Omer junto a su familia se fueron de su casa, la abuela se acerca a ella y le pasa una tarjeta.-
¿Qué es esto?
-Es tu regalo de compromiso, ahí tienes suficiente dinero para comprarte todo lo necesario para ese día.-
Yo no necesito nada.-
Si lo necesitas, debes comprarte el vestido para el día de la boda y la ropa que deberás lucir en las reuniones con tu marido.-
¿Qué reuniones?, abuela yo con ese hombre no pienso salir a ninguna parte, sí me casare con él, para que así puedas cumplir tu palabra, pero no me pidas que me comporte como si fuera una mujer que se casa por amor, porque sabes perfectamente que eso no es así.
CONTINUARA.

