-Señores pasajeros por favor abróchense los cinturones, vamos a descender en el aeropuerto de Estambul – escuchó decir al piloto por el alto parlante del avión.
Después de 7 años volvía a pisar el suelo de su amado país. Sin duda le hubiera gustado hacerlo en otras circunstancias, pero de igual manera se sentía feliz.
Cerró su portátil y lo guardo en su maletín, se puso el cinturón y espero a que el aterrizaje fuera suave, pero no lo fue.
Luego de que el avión aterrizara, tomó su maletín y caminó por el pasillo, esperó a que la azafata con el piloto les diera las gracias por volar con ellos y comenzó a bajar por la escalera.
Nadie sabía que él estaba de vuelta, pues no le había avisado a nadie, tampoco era que tenía a muchas personas que le interesara su regreso, tal vez a sus tíos o su amigo Sinan, con el cual mantuvo contacto todo este tiempo, o su maestro, quien cual padre había estado pendiente de él durante en tiempo que vivió en Italia.
O su abuelo, que le escribía todas las semanas y se encargo que nada le hiciera falta. Después de la muerte de sus padres, fue él quien se responsabilizo de que nunca sintiera alguna necesidad económica.
Su regreso tenía un solo propósito, cumplir con la promesa que sus padres hicieron en su nombre, cuando aún él era pequeño.
Recordaba muy poco de todo aquello, solo que habían ido de vacaciones y antes de llegar a su destino sufrieron un accidente, el auto en el que iban chocó contra un árbol cuando su padre perdió el control.
Los primeros en llegar fueron los lugareños quienes los ayudaron a salir del auto y les prestaron los primeros auxilios.
Luego llegó la ambulancia y al constatar que las heridas no eran graves se fueron del lugar. A mi padre le ordenaron, que debía tener reposo, y lo primero que pensaron fue en irse al hotel más cercano y quedarse en ese lugar hasta que se sintiera mejor.
Ahí conocieron a un matrimonio, que los ayudo y los acogió en su casa el tiempo que su padre necesitó para recuperarse, desde ese día nació una gran amistad entre los dos matrimonios, tanto que durante años sus vacaciones la pasaban juntos.
Cuando él cumplió 10 años, hicieron una promesa entre ellos, que cuando sus hijos crecieran los unirían en matrimonio, así sus lazos serian aún más fuertes.
Recordaba a la pequeña con la que se suponía en el futuro tendría que casarse, era una pelirroja pecosa y que le faltaban unos dientes, por lo que él calcula, debía tener unos 6 o 7 años en ese entonces.
Con los años, su madre enfermó, lo que les impidió seguir viajando a la provincia, tiempo después se enteraron que sus amigos se habían separado, él se fue de Turquía, luego lo hizo la mujer y de los hijos de ella no supieron nada más.
Por esa razón en su lecho de muerte su mamá le pidió, que los buscara y que cumpliera la promesa que ellos hicieron.- Prométeme que buscarás a la niña y te casarás con ella – le dijo su madre, cuando él apenas contaba con 16 años.
Un mes después ella falleció y a las semanas lo hizo su padre, devastado como estaba, solo pensaba en alejarse de todo lo que les recordaba la tragedia que acababa de vivir, por lo que decidió irse a Italia a estudiar, pero nunca pudo olvidar la promesa que hizo, y ahora estaba aquí para cumplirla.
Inevitablemente en su mente volvió cuatro años atrás, la escena transcurre en este mismo aeropuerto, en ella está su abuela junto a su hermano.-
Cuatro años – le dice la abuela -, tendrás cuatro años para estudiar y conocer las ciudades que quieras, y hacer la vida que quieras, te daré todo el dinero que necesites, pero dentro de cuatro años volverás a cumplir la promesa que le hice en tu nombre a tu madre.-
Acepto – respondió ella, porque en su mente solo estaba poder subirse a ese avión e irse de Estambul a estudiar a Italia como había sido su sueño. Promesa, estúpida promesa, ni siquiera por su abuela pensaba cumplirla, había vuelto para decirle personalmente, que no se iba casar con un desconocido.
Fue algo que hicieron sus padres, claro está, antes de abandonarlos a ella y a su hermano y dejarlos al cuidado de su abuela, al final eso fue lo único decente que hicieron, luego de rehacer sus vidas y olvidarse de sus hijos.
Ella no sentía ningún tipo de compromiso con sus padres, cuando se fueron perdieron todos los derechos sobre su vida, pero lamentablemente para ella, su madre murió en un accidente y antes de hacerlo le traspasó la promesa a su abuela.-
Cuatro años – se dijo pensativa mientras esperaba el taxi .–
El tiempo pasó volando, aspiro fuerte para sentir nuevamente el olor de Estambul, cuando se detuvo un auto frente a ella, tomó su maleta y se la entregó al taxista, le dio las indicaciones de cómo llegar a la casa de la abuela.-
Por favor, se podría apurar, quiero darle una sorpresa a mi abuela y estoy muy ansiosa.-
Muy bien – le responde el hombre con una sonrisa.
En media hora estaba el auto estacionado fuera de la casa de su abuela, se bajó, tomó la maleta y golpeo la puerta, cuando su abuela abrió y la encontró ahí, la abrazó y así de esa manera lloraron juntas.-
Abuela – dijo, luego de separarse.
-Mi niña, mi Defne, tantos años sin poder abrazarte hija – le responde ella.
-Pero ya estoy aquí, tal como te lo prometí, ¿puedo pasar?
-Ah, ¿Qué?, si claro que sí, la emoción me hizo olvidar los buenos modales.
Durante toda la tarde ella y su abuela conversaron contándose todo lo que les había pasado en estos 4 años en los que ella estuvo fuera del país.-
Abuela tengo algo que decirte, espero por favor que me apoyes en la decisión que tomé y que vengo a comunicarte en persona.-
Claro dime.
-Sé que dije que volvería a Turquía a casarme con el hombre que mis padres eligieron, pero la verdad es que no voy a hacerlo.-
¿Cómo es eso?, ¿acaso piensas romper la promesa que me hiciste?-
Lo sé abuela, pero encuentro injusto que quieran manipular mi vida de esta manera, soy una persona adulta que puede tomar sus propias decisiones.-
Me imagino que en el extranjero aprendiste muchas cosas, pero espero que todo eso no te haya hecho olvidar lo que son las tradiciones de tu religión o te hayan enseñado a romper promesas.-
No abuela, claro que no, pero debes entenderme, ¿cómo me voy a casar con un hombre que no conozco y que no amo?
-Fue lo que hice, no conocía a tu abuelo cuando me casé con él, tampoco él me conocía y fuimos felices juntos, ¿Por qué no te podría suceder lo mismo a ti?
-Los tiempos son distintos, además quien te dice que quizás él este casado y tenga una familia.
-No, no está casado y tampoco tiene familia, de hecho, él debería estar de vuelta en Estambul igual que tú, no sé exactamente el día, pero es así.-
Y ¿Cómo sabes eso?, hasta donde sé, perdieron el contacto hace años con esa familia.-
Así era, pero el padre de uno de ellos nos buscó hasta que nos encontró y he estado en contacto con él estos años, preparando ya lo que será la boda de nuestros nietos.-
Pero abuela yo no me quiero casar, no estoy preparada soy muy joven.-
Defne si me amas, harás lo que te pido.-
No me puedes chantajear con el amor que te tengo eso es injusto.-
No, injusto es que quieras romper la palabra que le diste a tu abuela.-
Creo que mejor me voy a descansar, ha sido un viaje muy largo.-
Muy bien tu habitación te está esperando, ve a dormir, cuando despiertes tu hermano ya estará de regreso.-
Gracias abuela, pese a todo estoy muy feliz de estar de vuelta, te quiero – le dice y le da un beso en la mejilla. Ver su antigua habitación le trajo tantos recuerdos, se vio jugando con su hermano y también peleando con él, estaba feliz de haber vuelto, pero tenía claro que no sería por mucho tiempo, por esa razón no deshizo su maleta, solo sacó su pijama, se lo puso y se metió a la cama.
En qué momento se durmió no lo supo, tampoco cuánto tiempo estuvo dormida, solo sintió un delicioso olor que la hizo levantarse enseguida, y bajar corriendo las escaleras hasta llegar a la cocina, donde encontró a su abuela.-
Abuela !!!– gritó – preparaste mi comida favorita.-
Vaya, vaya – le dijo su hermano, entrando a la cocina detrás de ella – bienvenida de vuelta hermanita.-
¿Serdad?, pero hermano ¿qué te pasó?, estas hecho todo un hombre. – le dice mientras lo abraza.
-Bueno los años no pasan en vano y que me dices tú?, donde está la niña con pecas?, ahora te has convertido en toda una mujer y muy hermosa debo decir.-
Los años hermano, los años.-
Me imagino que ahora que volvió tu nieta regalona, solo cocinarás lo que a ella le gusta.-
Debo consentirla durante el tiempo que esté con nosotros.-
¿Por qué?, ¿te vas a ir nuevamente?
-Bueno sí, pero aún no tengo claro cuándo será.-
Pronto – responde la abuela.
-Y tú ¿cómo lo sabes abuela? – pregunta Serdar.
-Tu hermana se va a casar en un mes más, el sábado vienen a pedir su mano.-
Pero abuela eso no puede ser, pensé que me ibas a entender.-
Y te entiendo, no solo te entiendo, sé lo que es mejor para ti, y lo mejor es que te cases con un buen hombre como lo es el nieto de Ulusi Iplikci.-
Ni siquiera sabes cómo se llama y quieres que me case con él.-
Por supuesto que lo sé, tu futuro marido se llama Omer Iplikci.-
Y ¿si no quiero?-
Te olvidas que tienes familia!!!
CONTINUARA

