DISEÑANDO NUESTRO AMOR. Capitulo 6

Omer se puso de pie y se dirigió a la oficina de Defne, con Sinan siguiéndolo muy de cerca.-

¿Cómo es eso de que tu admirador secreto te invitó a cenar?

Ella lo miró sin entender lo que él le decía, luego dirigió su mirada al rostro de Sinan y vio que este le hacía gestos con la cabeza y entendió que debía seguirle el juego.-

Bueno sí, pero no entiendo su reacción, solo vamos a cenar como amigos.

A propósito, ella había usado las mismas palabras que él usó para explicarle porque Fikret estaba en su casa, luego de eso ambos se quedaron en una verdadera batalla de miradas.-

Bueno, creo que mejor me retiro – dice Sinan, al tiempo que se dirigía a la puerta con una sonrisa de satisfacción en sus labios.-

¿Hay algo que pueda hacer o decir para que no vayas a esa cena? – le dice por fin Omer.-

No, no hay nada.-

Muy bien – dice Omer y se va.

No podía creer lo que acababa de suceder, no se suponía que él se fuera sin decir nada, que esperaba, que ella dejara todo, solo porque él se lo pedía, aunque lo de la cena no era real, lo cierto es que había una mujer viviendo en su casa y por lo visto no tenía ninguna intención de cambiar esa situación.

La rabia la dominó y se fue directo a la oficina de él, ya era hora de decirle unas cuantas verdades a Omer Iplikci.-

¿Qué sucede? – pregunta él tras escuchar el portazo que dio ella.—

Creo que ha llegado el momento de que hablemos claramente.—

¿Hablar claramente de qué?, estoy ocupado. – responde—

Siempre estás ocupado, pero ahora me darás unos minutos porque tengo mucho que decir.

—Di lo que tengas que decir, y después te puedes ir con tu admirador – le responde enojado.

Inesperadamente, ella rodeó su escritorio, lo giró y lo atrapó, colocando las dos manos sobre los brazos del sillón.

El aroma del perfume femenino embriagó los sentidos de Omer, sus ojos verdes lo hipnotizaron y pudo sentir con deleite el calor de su furia.

No entendía por qué estaba furiosa con él. Después de todo, se estaba comportando como un caballero, porque en ese momento solo sentía ganas de tomarla echársela a los hombros y llevarla lejos.—Deberías estar agradecida. –

Ella lo miró confusa.—¿Por qué?—

Por ser un caballero.—

¿Qué demonios significa eso?—

Significa que, si estuviéramos en otras circunstancias, ya habría hecho esto. La tomó de la cintura, la sentó en su regazo y, sin más preámbulos, la besó.

Defne tenía la sensación de que se iba a morir de placer. Sus labios eran cálidos y sabían dulces.

Luego él, dejó de besarla, solo para mirarle el rostro, la tomó por la barbilla y deslizó el pulgar por la comisura de los labios, los ojos de Defne quedaron a la altura de los suyos, al igual que su boca.—

Defne…

Omer pronunció su nombre en un susurro. Su cuerpo se balanceó y la distancia que los separaba se redujo.

La mirada de ella se detuvo en los labios de Omer. El deseo creció en su interior. La necesidad de sentir sus caricias le hizo arquear el cuerpo hacia él. En lugar de esperar a que él tomara la iniciativa, Defne, se sintió envalentonada, se inclinó hacia él y le rozó los labios con los suyos.

Por un instante, Omer pareció sorprendido, pero enseguida pasó una mano tras la cabeza de ella y la atrajo hacia sí.

Pero ella no quería un simple beso. Quería más. Lo quería todo. Pasó una mano por su espalda, se presionó contra él, deslizó la lengua por sus labios y, cuando él los entreabrió, e introdujo la lengua en su boca.

Él gimió y un intenso calor estalló entre ellos mientras el beso se volvía más y más intenso. Pero Omer no se limitó a besar a Defne; capturó su boca con una magia que provocó fuegos artificiales en su interior, que despertó partes de su cuerpo que ni siquiera sabía que tenía adormecidas.

Unos mágicos momentos después se apartó de ella, pero no la soltó.—

Vaya !!—dijo, con una sonrisa que alcanzó plenamente sus ojos—No me esperaba esto.—

Yo tampoco.

Luego la obligó a ponerse de pie y la empujó hacia la puerta.— Tienes que venir conmigo —dijo él, pasando por su oficina, tomó su chaqueta y su bolso y la llevó hasta el ascensor.

Ella trató de decir algo en dos ocasiones, pero no pudo.

Nada más salir del edificio, él la llevó hasta su auto, luego le abrió la puerta del lado del acompañante, le puso el cinturón de seguridad y dio la vuelta y se sentó detrás del volante, y a toda velocidad condujo por las calles que ya para ella eran conocidas.-

¿Dónde me llevas?-

Silencio !!, cuando lleguemos lo entenderás, aun eres mi asistente, por favor reserva una habitación en un hotel.-

Y ¿eso para qué? ¿Cómo que aun soy tú asistente? ¿Qué piensas despedirme?

-Tú solo has lo que te pido.

-Nadie te ha dicho que eres muy mandón? .-

Nadie se había atrevido, por lo menos no hasta ahora – la mira y le sonríe, luego le toma la mano y se la lleva a la boca para depositar un beso en ella.

Cuando por fin llegaron a su destino ella aun no entendía que hacían ahí, tampoco le gustaba el que la hubiese llevado a aquel lugar.-Me puedes decir ¿Por qué estamos acá?-

Aunque me dijiste, que no había nada que pudiera hacer, para que dejaras esa idea absurda de cenar con tu admirador secreto, sé que esto te dejará muy claro cuáles son mis intenciones contigo.-

Pero por lo menos explícame, porque me trajiste a tu casa.-

Solo ven conmigo – le dice al momento que le toma la mano y camina con ella de esa forma hasta la casa.

Cuando abrió la puerta Fikret corrió para recibirlo, pero al ver con quien venía se detuvo en seco.- ¿Omer? – le dice – ¿tú la conoces?

-Por supuesto ella es mi…-

Soy su novia – dice ella, interrumpiendo a Omer. Lo miró a los ojos para ver si él la desmentiría frente a la mujer, pero él solo sonrió, le apretó la mano y dijo-Sí, ella es mi novia, Fikret, te presento a Defne.

-Mucho gusto, pero en realidad nosotras ya…-

Dejemos las presentaciones para otro día – dice Defne – Omer debe decirte algo, ¿me imagino que para eso me trajiste hasta acá?

-Sí, es verdad, me tomé el atrevimiento de reservarte una habitación en un hotel, no te preocupes por los gastos, ya cancelé la cuenta, por dos semanas, así puedes buscar con tranquilidad un departamento.-

Pero no entiendo, ¿Por qué así, tan repentino?

-Digamos que no se ve bien, que, teniendo novia, viva con otra mujer, espero lo entiendas.

-No te preocupes, lo entiendo perfectamente – dice está mirando a Defne como si quisiera asesinarla .– Voy por mis cosas, ¿me imagino que por lo menos me llevarás al hotel?

-No – responde Defne – creo que puedes ir en un taxi, te daré el nombre del hotel y el número de habitación, ya hice la reservación y es un muy buen lugar para alojarte.

Mientras la mujer subía a buscar sus cosas, Omer se gira a Defne y la abraza.-

¿Entonces ahora somos novios?.-

No lo sé, aun no me lo has pedido.-

Entonces señorita Defne Topal, ¿quiere usted ser mi novia?

-Bueno, no era la forma en la que me imaginé que seria, pero si acepto – le dice.-

¿Como te lo habías imaginado?

-No sé, en una cena a la luz de las velas y por supuesto que deslizaran un anillo en mi dedo, lo tradicional me imagino, pero por ahora con esto es más que suficiente.

Omer no alcanzó a responder porque la mujer venía bajando las escaleras cargando sus maletas y él como buen caballero le ayudó.-

Bien ya estoy lista – dice Fikret una vez que bajaron las escaleras.-

Veré si llegó el taxi – dice Omer y sale de la casa.

Las mujeres quedaron solas un momento. Me imagino que tú eres la responsable de que Omer me sacara de su casa.-

Digamos que indirectamente, si lo soy.

-Me lo imaginé.-

Te lo dije y te lo vuelvo a repetir, no tendrás nada de lo que es mío y eso también incluye a Omer.-

Tú no podrás alejarlo de mí, él me conoce desde mucho antes de que aparecieras en su vida-.

¿Verdad?, respóndeme entonces, ¿cuál de las dos saldrá de esta casa? y ¿cuál de las dos se quedará en ella?-

Esto no se ha terminado, podré haber perdido una batalla, pero no la guerra, nos volveremos a ver y la siguiente vez no me encontrarás desprevenida.

Por fin Fikret se fue de la casa de Omer y ellos quedaron solos.

Él, tenía un aspecto tan relajado y cómodo en su casa que ella no podía dejar de mirarlo.—

¿Quieres comer algo? – pregunto.—

No, gracias.

Él le tomó las manos inesperadamente.—He estado pensando mucho en ti.

—¿De verdad?

Él la miró fijamente.—¿Tú no?

—Bueno… sí —dijo ella—. Algunos días no puedo hacer otra cosa.—

Que bien, estoy realmente feliz.

Aquella afirmación la dejó completamente atónita. Ella bajó la vista hasta ver sus manos amorosamente unidas.—

Entonces, ¿Qué tipo de relación tendremos? – pregunta él.

—Pues yo creí que éramos novios.—

Me parece muy bien, eso quiere decir que, si te beso ahora, estaré besando a mi novia y ¿no corro el riesgo de ser abofeteado?—

No lo sé, prueba -le dice ella muy coqueta.—

Eso suena maravilloso.

Y resultó serlo. En el momento en que su boca tocó la de ella, se sintió en el cielo.

Aquella noche, Omer se sentó ante el escritorio para dibujar, pero una y otra vez la imagen de Defne se filtraba insistentemente en su memoria. Y, contrariamente a lo que él esperaba, no era el solo lo mucho que la deseaba lo que más lo perturbaba, sino la tranquilidad que había sentido a su lado.

Nunca antes había sentido nada igual con otra mujer. En verdad, no lo había sentido con nadie que no fuera su madre.

Estaba feliz. Eso no significaba que no lo hubiera estado antes, incluso saliendo con mujeres, pero no lo había estado por causa de ninguna de ellas.

En aquella ocasión, sí. Algo le decía que ella era la persona que él había estado esperando, Defne era ahora su novia y muy pronto seria su mujer.

CONTINUARÁ

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