DISEÑANDO NUESTRO AMOR. Capitulo 5

Condujo a su casa, con la sensación de que alguien le hubiera dado un puñetazo en el estómago.

Se había pasado todo el día mirando de reojo a Defne, sin animarse a hablarle. Se sentía como un adolescente.

En algún momento había perdido la costumbre de cortejar a una mujer, le costaba pensar que se acostumbró a ser él siempre el foco de atención de las mujeres, y que sean ellas quienes se les insinuaban, por esa razón, solamente tomaba lo que le ofrecían, sin ningún tipo de compromiso, pero con ella era diferente, aunque entendía que a Defne le gustaba, no le había mostrado el más mínimo interés en tener un acercamiento.

Estacionó y bajó del auto, quería estar solo, no iba a ser buena compañía para nadie, pero debía armarse paciencia, porque seguramente Fikret estaría esperándolo.

Antes de llegar a la puerta, ella salió a recibirlo.—He hecho tu comida favorita – le dice dándole un beso en la mejilla, él la siguió adentro de la casa.—

No tengo hambre.

La mujer se detuvo y se volvió a mirarlo.—Pero me pase casi toda la tarde en la cocina, no me puedes dejar con la comida hecha.

Omer suspiró.—Está bien, te acompañare a cenar.

La mujer se acercó a la nevera y sacó una botella de vino, sirvió dos copas y una se la paso a Omer.

La cena resulto ser eterna, Fikret no paraba de hablar, él solo escuchaba su voz como si estuviera lejos, porque su mente aún estaba con Defne, y la idea de que Sinan se sintiera atraído por ella.

Y si resultaba ser él, su admirador secreto? No, no podía ser, Sinan era un hombre directo, primero si le gustara Defne ya se lo hubiera dicho, ¿o no?-

¿Sucede algo? – escucha que la mujer le dice, sacándolo así de la nube de pensamientos.-

Ah, no, solo estoy cansado, hoy hubo mucho trabajo en la empresa, ¿no te molesta si te dejó sola?, quiero ir a dormir.-

¿Quieres que te lleve algo a la cama?, o quieres un masaje tal vez, como los que te hacia antes y luego podemos…

-Fikret, detente ahí, entre nosotros no existe nada más que una amistad, por favor no la arruines con insinuaciones de algo que no va suceder. Después de todo lo sucedido, no tenía paciencia para tratar con los caprichos de una mujer. Omer suspiró.—Disculpa, pero prefiero que todo esté claro entre nosotros, buenas noches. Pero la noche no tuvo nada de buena, soñó con Defne y su admirador secreto y en lugar de levantarse descansado, se levantó sin ganas de nada, por lo que no fue a remar como acostumbraba.

Una vez que se duchó y vistió, bajó y Fikret lo esperaba con el café preparado.

Como cada mañana Defne llegó hasta la casa de Omer, pero antes de entrar saludo al chofer.-Buenos días.

-Buenos días – responde el hombre.

Mientras conversaba con Shukru, ella miró por la ventana y casi se desmaya al ver a Omer tomando café con la mujer de la otra noche.- ¿Quién es ella? – pregunta.

-Es la señorita Fikret, una amiga del señor Omer.

– ¿Tan temprano que vino de visita?-

No, ella está pasando unos días con el señor.

-Esta… ¿quedándose con el señor Omer?-

-Sí, es una vieja amiga.-

Bueno, mejor no lo interrumpo, deben tener mucho que conversar, me voy directo a la oficina, le dice al señor que lo veré allá, por favor.

-Por supuesto que sí.

-Nihan – le dice Defne a su amiga, cuando esta contestó el teléfono – no vas a creer lo que está pasando-.

Si no me lo cuentas no podré decírtelo si lo creo o no.

-Fikret Gallo, es amiga de mi jefe y no solo eso, está viviendo en su casa.-

¿Qué? – escucha gritar a su amiga.

-Tal como lo escuchas-.

Y, ¿Qué vas a hacer?.

-No lo sé, vine todo el camino pensando que voy a hacer, si ella me ve seguramente le dirá a Omer quien soy.-

Creo que solo tienes dos opciones, toma tus cosas y vuelve a tu vida, sin cumplir con tu propósito u obligas a tu jefe a sacar a esa mujer de su casa.-

Pero ¿Cómo podría hacer eso?, no tengo derecho a pedírselo.-

Por lo que me cuentas, yo creo que sí, eso sí, tendrás que ceder y demostrarle que te molesta haberlo visto con ella en su casa, dale a entender que estás celosa y veamos cómo actúa, luego de eso decides qué camino tomar.-

Nihan, me sorprendes, esta vez voy a seguir tus consejos y veré adonde llegó con ellos.

Una hora más tarde Omer llegó puntual a la empresa y se fue directo a su oficina.-

Defne – le dice por el intercomunicador – puedes venir por favor?

-Enseguida – le responde ella.

Se dirigió a la oficina de Omer, pero antes de entrar, se acordó de las palabras de Nihan y cambio la expresión de su rostro.- Dígame – le dice muy seria al estar frente a él.

– ¿Qué sucedió en la mañana?-

Nada-

¿Cómo nada?, Sukru, me dijo que fuiste hasta mi casa, pero que te viniste sin entrar.

-No creí que me necesitara, usted tenía compañía.-

Si estás molesta por la mujer que estaba en mi casa, deja que te diga…-

¿Por qué podría yo estar molesta?, soy solo su asistente-

Tú sabes que eso no es del todo cierto?

-Perdón, pero no lo entiendo.-

Que, no creo equivocarme, al pensar que entre nosotros existe algo más que la relación de jefe y asistente.-

Créame señor Omer, que, si hubiera algo más, como usted lo llama, con lo que vi esta mañana me bastaría para cortar cualquier relación, que no sea de jefe y asistente, no sé si me hago entender.-

Entre ella y yo no existe nada más que amistad.-

Bien por ustedes, pero yo no soy tan liberal, para creer lo que me dice, ahora si me lo permite, voy a leer la agenda.-

Muy bien. Durante la mañana Omer se mantuvo ocupado, pero de vez en cuando podía verla trabajando frente al computador, el haberlo visto así molesta, le causaba una sensación de alegría que no podía describir, le gustaba esa mujer y mucho y ya era hora de hacérselo saber, pero primero que debía hacer era hablar con Sinan, para saber si él se sentía atraído por ella.

Defne se levantó de su escritorio y salió de la vista de Omer, por la posición de su oficina si él abría la puerta de su oficina podía verla ir y venir sin problema.-

Hace mucho calor – le dice a uno de los diseñadores que estaban en la reunión con él – ¿podrías abrir la puerta?

-Muy bien – le responde al tiempo que hacia lo que él le pedía.

Ahí, venia ella por el pasillo, se movía lentamente, con su rizado y sugerente pelo rojo balanceándose seductoramente. Sus larguísimas piernas parecían interminables y el maquillaje casi imperceptible hacía que pareciera más una modelo que una asistente.

Sinan entró en aquel mismo instante, caminaba tan de prisa que casi se chocó con ella.— ¡Lo siento! —dijo él, haciendo malabarismos para sujetarla, porque estuvo muy cerca de caer y no botar la carpeta que traía en su mano.

Ella sonrió.—No pasa nada, fue mi culpa por no mirar.

Sin apartar la vista de los ojos de Defne, Sinan sonrió también.

A Omer se le aceleró el pulso. Se levantó y se encaminó hacia donde estaban ellos. Cuando estaba a mitad de camino se dio cuenta de que no sabía qué iba a decir y que tampoco tenía autoridad para decir nada.

Sinan se apartó de Defne.—A pesar de todo, debería haber mirado por dónde andaba — insistió él—. Por favor, ¿te importaría darle este informe a Omer ?.—

Lo haré encantada.

Omer, que no había perdido detalle de la escena, decidió que no había motivo real de preocupación. Debía de haberse imaginado el coqueteo del día anterior. Ni Defne ni Sinan parecían interesados el uno en el otro.

Sintió un inesperado alivio, hasta que reparó en que habían sido realmente los celos los que lo habían mantenido en vilo.—

¿Necesita algo, Señor? —le preguntó Defne.

Él se dio cuenta entonces de que llevaba varios minutos en la puerta de su despacho observándola sin más. Admiró su hermoso pelo y sus bellos ojos verdes y se dio cuenta de que, si hubiera sido el momento adecuado, no habría dudado ni un segundo en pedirle una cita. Se dio media vuelta y se metió en su oficina sin mediar palabra. Se sintió genuinamente aliviado e incluso podría decir feliz, hasta que llegó el segundo ramo de rosas, en aquella ocasión eran rojas.

—¡Cielo santo, Defne! – escucho decir a Daria – ¡Míralas! ¡Son preciosas!

Defne no podía dejar de observarlas completamente fascinada. Era el ramo más hermoso que había visto jamás.—

¿Son de tu admirador secreto? —le preguntó la mujer mientras sacaba la tarjeta para leerla.

Con amor, tu admirador secreto, solo eso decía la tarjeta.

—¿Qué pasa aquí? —preguntó Sinan y al ver las flores añadió .

—. Vaya.-Trae alguna nota – le dijo Daria.

—¿Y?, que dice.

—Dice: Con amor. Tu admirador secreto.

Sinan acarició unos pétalos.—Son preciosas.

—Sí, lo son. – respondió ella—El rojo simboliza el amor —suspiró—.

Disfruta de ellas —dijo con una sonrisa benévola—. Te lo mereces.

Defne se sonrió.—De acuerdo.

En cuanto el hombre se marchó, Defne miró al despacho de Omer. Si temía mostrar sus sentimientos en público, estaba claro que no sería capaz de hacer ningún movimiento más. Así que había llegado la hora de que ella se pusiera acción y conseguir que le confesara su amor.

Tras la puerta de su despacho, Omer estaba que se subía por las paredes. La primera docena de rosas había sido fácilmente asimilable. Defne le gustaba a alguien, él creyó que se quedaría en eso, solo unas flores, pero aquel idiota había atacado de nuevo, en aquella ocasión con unas flores que decían a gritos, ¿quieres ser mi novia?. No sería de extrañar que aquel hombre se atreviera finalmente a llamarla, a invitarla a cenar y a…—

¿Omer? Se apartó de la ventana y se volvió.

Vio a Sinan asomando por la puerta.—Puedes venir un momento a la sala de reunión?, te estamos esperando —su amigo entró y cerró la puerta—. ¿Puedes? ¿O prefieres que le diga que en este momento estás muy ocupado?

Omer suspiró disgustado. Se había olvidado de sus obligaciones por culpa de aquellas malditas flores.—No, estoy bien. Ahora voy.—

De acuerdo —dijo, pero se detuvo antes de salir—.

¿Te pasa algo?—

Nada en absoluto. Estoy perfectamente.—

Eso me has dicho antes, pero sé perfectamente que no es así, algo te molesta, podemos conversarlo si quieres —contestó.—

Defne.-

¿Qué sucede con ella?, no me digas que entre tú y ella.-

No ha pasado nada si a eso te refieres-

Pero, te gusta.-

Creo que sí-

¿Crees?

-Estoy seguro, está bien, pero esta mañana vio a Fikret en la casa y cree que entre ella y yo sucede algo y no me deja que le explique eso no es así.-

No quisiera decirlo, pero te lo dije.-

Además esta ese admirador secreto y esas flores.-

Y estas celoso?

.-No lo sé, pero si viera a ese hombre frente a mi…-

Ah mi amigo, lo siento, debo decir que eso significa que no solo te gusta, estas enamorado de ella.-

Sí, lo sé, pero no sé cómo acercarme a ella.-

Mientras Fikret esté en tu casa y ella la vea ahí, me temo que no puedes hacer nada, solo ver como otro hombre la conquista.-

Como mi amigo deberías darme soluciones no decirme que está todo perdido.-

¿Le has dicho lo que sientes por ella?-

Pues no, directamente.

-Entonces me vas a decir que el gran Omer Iplikci no se atreve a declararse a una mujer.-

Es que ella no es cualquier mujer.-

Según yo lo veo, debes decirle lo antes posible, su admirador ya la invito a cenar, lo acabo de saber.-

¿Cómo?

-Le envió una nota junto con las flores, donde le pide una cita para esta noche.

CONTINUARA

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