-Defne, estas, segura que alguien de dentro de la agencia nos traiciono ?
.-Solo sé que dos personas sabían la ubicación de la testigo, una de ellas eras tú…-
Ni se te ocurra yo jamás lo haría – le dijo su amiga interrumpiéndola.
-Y la otra la subdirectora, ella me pidió le dijera el lugar para preparar un informe que según me dijo, le pidió el director.
La única persona en la que podía confiar ahora era su compañera y amiga, Nihan y a ella recurrió luego de escuchar la conversación de Omer y su amigo, siempre se cubrían las espaldas y esta no fue la excepción.-
Lo que no entiendo es porque no recurriste a mi cuando sucedió todo.-
Todo sucedió tan rápido, necesitaba un lugar para proteger al pequeño y lo más cercano era el hospital, después solo les seguí la corriente, sin saber que al final él también me estaba engañando, pero bueno, ahora lo importante es averiguar si fue la subdirectora la que nos traiciono.-
Bueno pues, yo volveré a la agencia, tú te quedas con el pequeño aquí, cualquier información que tenga te lo hago saber enseguida.-
Nihan, sé que ya tienes un plan en tu mente, así por favor ten mucho cuidado.-
No te preocupes. La amiga se fue dejando a Defne y al pequeño solos.-
Bueno – dice hablándole al niño – ahora solo me queda encontrar quien ayudo a que te quedaras sin tu madre y así poder entregarte a tu familia, aunque si por mi fuera me quedaría contigo para siempre.
Dos días, fue todo lo que se demoró su amiga en poner en evidencia a la traidora, según ella le contó le tendió una trampa y la subdirectora cayo en ella, la detuvieron justo en el momento en el que recibió dinero de manos del jefe de la banda.
Ya que todo estaba solucionado, Defne no se sentía cien por ciento satisfecha, podría haber celebrado, pero ese hecho significaba también que debía entregar al pequeño a los familiares de la mujer.-
Encontré a Emine – dice Omer entrando a la oficina de su amigo.-
¿Qué?, ¿Dónde?, ¿Cómo?, ¿la detuviste? ¿no me digas que dejaste que se escapara otra vez?
-Sera mejor que nos sentemos, porque yo aun no salgo aun de mi asombro.-
Muy bien, ya estoy sentado ahora cuéntame todo con lujo de detalle.-
Bueno pues lo primero es decirte que la encontré por casualidad y además no es lo que tú te imaginaste, ella es policía como nosotros-.
¿Policía?, pero ¿cómo puede ser posible eso?-
Pues lo es y no solo eso, el pequeño que vivió conmigo todo este tiempo es hijo de Sude.-
¿Sude?, ¿tu prima?
-Ella misma, Sude era testigo en el juicio de un narcotraficante que usaba a las mujeres para que trasladaran la droga y fue asesinada por esa razón, Defne era la encargada de mantenerla protegida, pero tal parece que alguien de su agencia los traiciono.-
Ya por favor, amigo me estas tomando el pelo.-
Eso no es todo, Defne nunca perdió la memoria, solo fingió para así proteger al hijo de Sude-
Esto no puede ser verdad, es como el guion de una película.-
Ella escuchó nuestra conversación, por eso razón huyó y ahora cree que yo la quería entregar a la policía.-
Y…-No quiere hablar conmigo.-
Está bien, pero ¿qué vas a hacer tú?-
Obligarla a que me escuche y explicarle lo que realmente iba a hacer.-
Omer, tú te enamoraste de ella ¿verdad?-
¿Tú que crees?-
Que sí.-
Pues claro que sí, durante el tiempo que vivimos los tres juntos fui feliz como nunca lo había sido y eso no lo quiero perder.-
Pero dices los tres, ¿con el pequeño?, tus tíos ¿no querrán criarlo ellos?
-Voy a hablar con ellos, que se vuelvan a vivir a Estambul y si Defne acepta casarse conmigo, les diré que me gustaría adoptar al pequeño Omer.
-Tienes todo planeado, pero y si ella te dice que no? .-
No voy a pensar en esa posibilidad, estoy seguro que ella me ama y ama a Omer, eso juega a mi favor.-
Sí hay algo en lo que te pueda ayudar, solo debes decirme.-
Gracias amigo, eso lo sé.
Después de entregar al pequeño Omer, Defne se fue hasta su departamento y ahí se encerró toda la tarde solo para llorar, despedirse del pequeño había sido mucho más duro de lo que imagino, sintió como si algo dentro de ella se hubiera desgarrado, aunque sabía que había hecho lo correcto, no lograba sacar de su mente los momentos felices que habían vivido los tres en los días que estuvo en la casa de Omer.
En las horas de la noche Nihan llego hasta el departamento de su amiga y la encontró con los ojos rojos de tanto llorara, le dio un abrazo y la llevo hasta el sillón donde le permitió desahogar su tristeza.-
Siento mucho todo esto, sabes que estoy dispuesta a hacer cualquier cosa para que esto no sea tan mal trago. Defne le dio las gracias, conversaron más de dos horas y cuando Nihan vio que ella estaba más calmada se disculpó y se fue.
Defne se fue a su dormitorio se tiró sobre la cama y volvió a llorar de forma desconsolada, en algún momento debió quedarse dormida. Cuando se despertó no sabía dónde estaba. Lo único que sintió fue el timbre de su departamento que sonaba insistentemente, se levantó de mala gana y se dirigió a la puerta, cuando la abrió se encontró con Omer y el pequeño a su lado.
Defne se acercó y le dio un beso al bebé. Pensar que no iba a poder hacer eso nunca más era terrible.-
Emine…perdón Defne -murmuró Omer -mis tíos me han permitido pasar el día con el pequeño, para despedirme de él, creí que te gustaría venir también.-
¿Qué?… me encantaría-
¿Qué te parece si nos vamos a pasar la tarde a parque?, compraremos algo y almorzamos debajo de algún árbol, así podremos estar un poco más de tiempo con Omer, sino te gusta la idea podemos ir a cualquier otro lugar.
– Me gusta la idea.-
Muy bien, vamos entonces.-
Debes darme tiempo, aun no me baño, entra y me esperan mientras me visto.
No tardó mucho en prepararse, hacía mucho calor así que se puso unos pantalones cortos y una camiseta amarilla y se recogió el pelo en un moño, cuando salió, Omer no le dijo nada de su apariencia, pero sus ojos hablaban por él.
Ella, estaba feliz y eso no lo podía fingir, y la razón era sin duda, porque iban a salir juntos nuevamente. Se sentía viva y no quería que nunca terminara el día.
Después de pasear por el parque, con Omer llevando al pequeño en brazos y Defne empujando la carriola, se sentaron en una manta debajo de un árbol y comieron, el pequeño parecía darse cuenta que sería su última vez juntos, porque no quería que lo dejaran en la carriola, por lo que se turnaron para tenerlo en brazos.-
Eres el mejor bebé que hay en la tierra. – le dijo ella mientras lo tenía entre sus brazos-
Y tú eres una madre maravillosa.
Se le puso un nudo en la garganta.-Gracias, no sabes cuánto me gustaría ser su verdadera madre.
Los ojos de Omer brillaron antes de recostarse en el suelo y ponerse a al pequeño encima, ella se entristeció al ver la escena tan hermosa.-
Disfruta de este momento conmigo y trata de no pensar – le dijo él como si le pudiera leer la mente.-
Lo estoy disfrutando, más de lo que te imaginas.-
Y nosotros también -levantó al pequeño y le dio un beso. El bebé sonrió mientras él lo subía y lo bajaba en sus brazos. Al poco tiempo recostó al bebé en medio de ellos, ella se puso de costado y acarició la cara de pequeño, el solo abrió y cerró los ojos y después estornudó.- Es tan dulce e inocente… -comentó.-
Está totalmente a nuestra merced -murmuró Omer. La miró a los ojos-Sé que debí decir esto mucho antes, déjame decírtelo ahora, eres la mujer más maravillosa que jamás he conocido, si a mí me hubiera pasado lo que te ha pasado a ti, no sé cómo habría reaccionado. Se detuvo un momento y luego le dijo-Gracias por confiar en mí – termina de decir – y elegirme para proteger al pequeño-Te portaste muy bien con el pequeño y conmigo.
No fue difícil confiar en ti.-
Entonces, ¿puedo a pedirte algo más? -murmuró en tono grave- está oscureciendo, será mejor que nos vayamos a casa.
El cambio tan brusco de conversación la pilló desprevenida. Sus últimas palabras siguieron resonando en su mente. Mientras caminaban de vuelta al auto con el pequeño en la carriola, Omer le tomó la mano y la acerco más a él. Le encantaba estar tan cerca de su cuerpo. Le hubiera gustado estar de esa manera siempre.
De camino a casa, ella noto que no seguían la ruta de su departamento sino el camino a la casa de Omer, pero no dijo nada, no quería que la magia del momento se rompiera.
Cuando llegaron Omer entró con el pequeño en brazos.-Será mejor que lo bañemos antes de acostarlo. – le dijo como si fuera lo más normal del mundo- ¿Quieres que lo hagamos juntos? – le preguntó ella.
Aquellas eran las últimas horas que podían pasar como si fueran una familia, por supuesto que quería alargarla lo máximo posible.
El bebé pareció sentir que algo especial estaba ocurriendo. Le encantaba el baño. En cuanto sintió el agua caliente en su cuerpo empezó a chapotear. El agua le salpicó a la cara de Defne y Omer empezó a reír, con esa risa cálida tan reconfortante que tenía.
El bebé le había hecho un favor, porque así Omer no se daría cuenta de que estaba llorando. Había estado tragándose las lágrimas toda la tarde.
Cuando acabaron de darle el baño, los dos estaban empapados. Pero les daba igual, cuidar al pequeño los llenaba de gozo y satisfacción. Ninguno de los dos tenía que decirlo con palabras, porque lo veían en sus ojos.- ¿Quieres algo de beber? -le susurró él cuando salieron de la habitación dejando al bebé durmiendo.-
Sí, estoy sedienta -lo siguió hasta la cocina.- ¿Quieres una bebida o algo más fuerte?
Después de un momento de duda, respondió:- ¿Tú qué vas a tomar?
-Una copa de vino.-
Pues yo lo mismo.
Sirvió un poco de vino en una copa y se lo dio.
Defne tomó un sorbo.
Él le dio un sorbo a la copa que se sirvió.
Sin mirarlo, le preguntó:- ¿Qué es lo que me quieres pedir?-
Sé lo que tengo que decirte -se interrumpió- pero es más fácil pensarlo que decirlo. No quería pensar en que ella le dijera que no, había confiado en que el milagro ocurriera, de otra manera su vida, su amor, se le escaparía entre las manos, por primera vez se sintió aterrorizado y desvalido, ante el solo pensamiento de ser rechazado. Los músculos de su rostro se pusieron en tensión.-El pequeño Omer ya tiene una relación muy estrecha con nosotros, tal parece que nos quiere, aunque sea tan pequeño.-
Si y yo también lo quiero a él.
-Si es así, entonces le encontraras sentido a lo que te voy a decir.
Por un momento ambos se quedaron en silencio solo mirándose hasta que al mismo tiempo dijeron-Debemos criarlo juntos. Luego de eso volvieron a quedarse silencio.
-No sé si es eso lo que me querías pedir – dice ella con los ojos se llenaron de lágrimas-. Es nuestro, Sude me pidió que se lo entregara a su familia, tú eres también su familia .
Omer respiró hondo.-Pero eso significa que, tendremos que vivir juntos.
-Lo sé… y quiero hablar contigo de eso.-
¿De qué?
¿no es lo que quieres?
-Claro que quiero… digo solo si también tú lo quieres. – responde un poco avergonzada-
¿Tú que crees? -le preguntó aguantándose como pudo la alegría que sentía por dentro.-
Habla con tus tíos, dile que queremos formar una familia y criar a Omer como nuestro hijo, tú los conoces bien, sabrás como convencerlos, pero dime algo, – le reclama porque él no decía nada – no quiero perder a nuestro hijo.
Que hermoso se escuchó en los oídos de Omer esa sola frase, nuestro hijo.
-Muy bien -susurró él- pero primero te diré algo, te amo Defne, y sí quiero formar una familia contigo, pero no solo para quedarnos con nuestro hijo, sino porque no me imagino vivir sin ti en esta casa, te he extrañado tanto que me dolía el alma, ¿entiendes eso?
Ella asintió, sin poder hablar por el nudo que se formó en la garganta.-Yo también te amo Omer y aunque amo a nuestro hijo, debo reconocer que te amo más a ti y estos días han sido un infierno. – le dijo al tiempo en que arrojaba a sus brazos.
CONTINUARÁ

