EL AMOR ES MI TESTIGO. Capitulo 7

Ella no era así, y se quedó inmóvil al pensar en ello

– Tal vez deberíamos ir más despacio -dijo

Él, se detuvo al instante y se quedó mirándola a los ojos

-Está bien -dijo la confusión era evidente en su tono

– Todo está ocurriendo muy rápido – explico ella

-No pasa nada -dijo Omar en un tono muy sexy -que íbamos a hacer saltar al asiento de atrás como los adolescentes

Dafne se sintió tentada a gritar que eso era lo que quería, pero no lo hizo, volvió a su asiento, mientras él comenzó abrocharse la camisa.

-Es cómo sí te me subieras a la cabeza -dijo ella suavemente

Cerrando los ojos para no mirarlo

-Es como si fuera otra persona, alguien que no estoy segura de conocer, olvido todo y me dejo llevar

-Lo sé, a mí me ocurre lo mismo -dijo él – , a mí me gusta esa sensación

-A mí también, pero tengo miedo de no poder controlarme – responde ella

-Pero ¿Por qué debes hacerlo?

Dafne no supo que contestar, pero sí, a ella también le gustaba la sensación, sin embargo, la idea de dejarse llevar cómo había estado a punto de hacer la aterraba

Ninguno dijo nada hasta llegar a la casa, pero el silencio no fue tenso, fue más bien para poder pensar, para analizar lo que habían compartido momentos antes.

Dafne pensaba en lo mucho que había disfrutado todos estos días junto a Omar, y llegó a la conclusión, de que cuando se fuera, lamentaría no haber aprovechado la oportunidad de hacer el amor con él

Cuando llegaron a la casa, en silencio subieron las escaleras, al llegar a lo más alto, ella en lugar de caminar hacia su habitación, lo hizo en dirección a la de Omar

– ¿Sabes a dónde vas? – pregunta él muy serio

-Sí, lo sé -dijo ella

– ¿En serio? – dijo al tiempo que levantaba una ceja

Pero no se movió hasta que ella abrió la puerta y entro en la habitación y ahí la siguió

– ¿Qué me dices de lo que dijiste en el auto?, de que estábamos yendo demasiado rápido

Y cómo respuesta, Dafne se quitó los zapatos, para él eso fue suficiente para entrar y cerrar la puerta detrás de él, Observándola a la luz de la luna que se colaba por la ventana cómo única iluminación le dijo

-Dime qué sabes lo que estás haciendo

-¿Qué estoy haciendo?, estoy haciendo lo que deseo hacer -Dijo ella sin dudar un instante, porque cuanto más lo miraba más lo deseaba con todo su cuerpo

– ¿No tienes dudas?

-No tengo dudas

El permaneció donde estaba mirándola, entonces sonrió y se acercó a ella

– ¿No te vas a arrepentir verdad?

Ella se limitó a negar con la cabeza, saboreando la manera en la que él la miraba.

Omar puso la mano en el brazo y descendió hasta tomar la muñeca, sobre la cuál depositó un beso sin dejar de mirarla en todo momento

Ella sintió la tibieza de su aliento en la piel, y acortó la distancia que los separaba para que pudiera besarla, Omar la rodeo con los brazos entonces y sus manos ascendieron hasta los hombros desde donde con un rápido movimiento le quitó el vestido, dejó que la prenda callera hasta el suelo mientras la besaba

Dafne, quedo cubiertas solo por unas braguitas, no perdió tiempo, le ayudo a quitarse la camiseta, interrumpió el juego de su boca solo para sacar la prenda por la cabeza de él.

Con el torso desnudo Omar la atrajo hacia él, para que sus pechos pudieran rosar la piel de sus pectorales

Mientras los besos se volvían más exigentes y lascivos, Omar se despojó de los pantalones, para luego quitarle a Dafne la pequeña tanga de encaje que llevaba aun puesta, él interrumpió el beso y la miró a los ojos

Desde aquí no hay vuelta atrás – le dice

Tampoco quiero volver – le responde ella

Le tomó la mano y una sonrisa de placer iluminó su rostro, borrando en ese instante cualquier rastro de duda, que ella pudiera sentir.

La llevó hasta  la cama y la hizo que se acostara de espalda junto a él, que estaba del lado con sus manos a un entrelazadas, mientras ella le rodeaba el cuerpo con las suyas, la atrajo hacia él dejando una de sus manos en la espalda, mientras que con la otra le acaricie el rostro, luego comenzó su recorrido por el cuello, la clavícula y el hombro, se detuvo ahí, pero ella no estaba dispuesta a que se detuviera, sus pechos necesitaban recibir sus atenciones y tomando su mano con la suya lo llevo hasta uno de ellos, pero no dejaron de besarse.

Omar, se propuso elevar el deseo que la consumía y se limitó a rozarle lentamente su piel en una lenta tortura, ella exigía más y se lo demostró con un gemido, pero él siguió tomando su tiempo, deslizando los dedos por uno de sus pechos, hasta llegar al pezón, estaba tenso y duro, contento de encontrarse con sus dedos

Y comenzó a frotarlo entre el pulgar y el índice, los gemidos de Dafne se intensificaron, cuando él tomó su pecho entero con la palma de la mano transfiriéndole su calor.

Sus besos se hicieron más apasionados, cubriendo los labios, mejillas y mentón, las manos de ellas se abrieron en un intento por cubrir su espalda

Él estaba a su lado en un momento y el siguiente estaba sobre ella, depositándole una infinidad de besos, acariciándola, incitándola, atormentándola, aumentando su temperatura y su deseo.

Omar dejó su boca entonces y fue dejando un reguero de besos hasta alcanzar el otro pecho y jugueteó con el pezón que endureció al contacto de su lengua

Ella respondió arqueando el cuerpo, sin dejar lugar a dudas que deseaba más y él estaba decidido a proporcionárselo.

Las manos de ella también exploraban, descendiendo por la espalda de Omar, hasta llegar a su trasero, para llegar a la parte baja, para luego ascender y descender, repitiéndolo una y otra vez, decidió darle un poco de su misma medicina, incitándolo, entonces fue él quien gimió, haciéndomela sonreír.

Dafne decidió también buscarlo por delante, él dejo escapar un profundo gemido, cuando ella toma en sus manos su sexo erguido, deleitándose con su dureza y su calor

.

La besó, una vez más, mientras comenzaba a embestir una y otra vez, hasta que los dos se vieron arrastrado a una galopada feroz, demasiado rápida para poder seguir besándose.

Ella cerró los ojos y se dejó llevar, se dio por completo a él, olvidándose el autocontrol, permitiéndole que la llevara con él, a un mundo de sensaciones desconocidas.

Cada vez más rápido, sus cuerpos se movían al unísono en un ritmo perfecto, hasta que ella sintió que flotaba, como si quisiera llegar al cielo más y más alto, hasta que su interior explotó en el clímax y la dejó sin aliento, sin deseos de regresar, después de haber conocido un éxtasis sin igual

Entonces el ritmo comenzó a disminuir, poco a poco fueron volviendo en sí, con los músculos relajados y la respiración agitada aun, y una exquisita calma se apoderó de ambos envueltos en un cálido abrazo

Vaya -dijo él – la realidad supera con mucho a la fantasía, ¿estás bien?

Me siento mucho mejor que bien – le respondió, él sonrió y enterró su rostro entre su cabello.

Luego de un rato, Omar rodó en la cama quedando muy cerca de ella y así se quedaron pecho con espalda, él abrazándola, dejando sus manos sobre su abdomen, Omar fue el primero en dormirse, pero a ella no le importó, era demasiado agradable estar así, sin preocuparse por nada, sin pensar en lo que sucedería al día siguiente.

Dafne se despertó a la mañana siguiente, en una nube de gozo algo que no recordaba haber sentido nunca, sin abrir los ojos, extendió el brazo hacia un lado esperando encontrar a Omar, pero no estaba ahí, aun con los ojos cerrados sabía que ya era de día y pensó que debía levantarse, pero se quedó deleitándose con la nueva y gozosa sensación.

Por fin entendió que él no volvería a la cama, así que bajó las escaleras en silencio, sabiendo que el bebé y la niñera debían estar aun acostados.

Estaba a un paso de llegar a la sala con la intensión de sorprenderlo, pero escuchó que no estaba solo, estaba conversando con otro hombre.

Y ¿Qué vas a hacer ahora? – escucha que le dice el hombre.

No lo sé

¿Cómo que no lo sabes Omar por Dios, ¿te involucraste con ella?

-Baja la voz – le ordena él – nos pueden escuchar

Entonces es cierto, te involucraste con ella, acaso se te olvidó la razón por la que la trajiste a esta casa, no sabes quién es, pudiera ser perfectamente una asesina, o como mínimo secuestradora de niños, ya sabes que ella no es madre del pequeño, ¿Qué esperas para denunciarla?

Sinan te quieres callar, todo lo que me dices ya lo he pensado.

Entonces ¿Qué vas a hacer?

Lo que siempre he hecho, lo correcto

– Muy bien me parece, ante todo somos policías, recuerda eso al momento de tomar tu decisión.

Tras escuchar esa conversación, Dafne volvió a subir las escaleras, para meterse al baño, entonces Omar lo sabía todo, sabe que ella no es la madre del pequeño, ¿ahora que haría?

Mientras el agua escurría por su cuerpo, dejó caer las lágrimas que necesitaba botar, había llegado el momento que había evitado durante todo este tiempo, el momento de irse de esta casa, pero debía hacerlo sin que Omar se enterara.

Al salir del baño ya tenía todo planificado, tomó una gran bocanada de aire y bajó las escaleras, ya vestida, y se encamino a la sala, allí encontró a Omar y al hombre aun conversando, pero esta vez lo llamó, para que la escucharan.

Buenos días – los saluda

Buenos días – responde el extraño

Buenos días – le dice Omer

-El día esta hermoso no creen – comenta ella

Sí – le responden.

-Creo que deberíamos aprovechar para salir con nuestro hijo.

Si tú quieres, ¿Dónde te gustaría ir? – le pregunta Omar

-A caminar, ayer cuando fui al centro comercial, había un jardín hermoso, a nuestro hijo le gustará mucho el lugar, si me disculpan voy a desayunar, antes de que Omer baje con la niñera.

Dejó a los hombres solos, tomó una taza de café y esperó a que la niñera bajara con el niño, le pidió que le preparara un bolso con todo lo necesario para pasar una tarde fuera de la casa.

Una vez que ya estuvieron los tres en el parque, Omer tomó en brazos al pequeño y jugo con él, mientras Dafne aprovechó de usar su teléfono para enviar un mensaje, luego le dio el biberón con leche al bebé, ella sabía muy bien que después debía cambiarle el pañal al pequeño Omer, por lo que caminaron hasta el centro comercial donde se había comprado el vestido el día anterior.

-Voy a cambiarle el pañal al bebe y regreso enseguida -le dice ella, dándole un beso en los labios a Omar

Caminó con rumbo al baño de mujeres donde había un mudador, se tomó su tiempo para luego salir del baño, pero en lugar de dirigirse hacia donde estaba Omar, tomó el ascensor que la llevó a ella y al pequeño, hasta los estacionamientos, donde los esperaba su amiga, la única persona en quien confiaba ahora.  

CONTINUARA.

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