¿Emine? Soy Iz – dice una mujer al entrar a su cuarto – sé que no te acuerdas de mí, pero antes de que tuvieras el accidente éramos muy buenas amigas, ¿Puedo entrar?
Al oír aquella voz, poco a poco fue abriendo los ojos, hasta ver a la mujer que estaba en la puerta de la habitación. Decía ser una de sus amigas.-Sí, entra. Se sentó en la cama, mientras la mujer se acercaba a ella.-
Hablé con el doctor, me contó lo que sucedió, se supone que debo presentarme y contarte que relación existía entre nosotras, antes de tu accidente, tú y yo somos colegas y nos contábamos muchas cosas, vine a decirte que, si necesitas conversar con alguien, sobre lo que sea, puedes contar conmigo.-
Lo siento, no te recuerdo.
-Lo sé, no te preocupes, esta es mi tarjeta de presentación, ahí sale mi nombre y los números de teléfonos donde me puedes contactar, llámame cuando quieras, no importa la hora.
Ella tomó la tarjeta y la miró. Agencia de detectives privados, Ángeles de Estambul, poco original el nombre, fue lo primero que pensó. Ella parpadeó y miró a la mujer.- ¿Tú y yo éramos colegas?
-Sí.
– ¿Entonces yo también soy detective?
-Sí y la mejor de todas, tú y yo somos muy unidas, nos protegemos siempre, somos como hermanas, ya te iré contando todo cuando tengamos mas tiempo.
Defne apretó fuertemente las sábanas.-Se me están cerrando los ojos, no sé por qué, pero tengo mucho sueño, si no te importa podemos seguir con la conversación después?
-Por supuesto, descansa, llámame cuando recuerdes algo o me necesites.-
Gracias…
Después de darle un beso en la mejilla, la mujer salió de la habitación, el rostro de ella cambió y cerrando los ojos se sumió en sus pensamientos.-
¿Señora? Al oír la voz del doctor, abrió los ojos nuevamente.-
Me alegro que haya venido -empezó a decirle mientras él se sentaba en el borde de la cama y le tomaba el pulso. -La razón por la que pedí que lo llamaran, era porque quería que me dejara visitar al bebé, déjeme que lo vea, por favor.
Vio que el médico la miraba con gesto grave de preocupación.-El bebé está bajo la jurisdicción de la justicia.-
¿Por qué?-
Su esposo no le ha contado nada ?
-Pues no-
Durante la mañana una persona trató de llevarse a su hijo, pero no se altere ya está todo controlado.-
Pero con mayor razón quiero verlo, necesito tenerlo conmigo, soy su madre-
Usted no está en condiciones de cuidarlo en estos momentos, recibió un fuerte golpe en la cabeza y ha perdido temporalmente la memoria.-
¿No entiendo porque no me deja ver a mi hijo?-
No es que no quiera, en estos momentos es imposible, ahora si me disculpa me tengo que retirar, buenas tardes. El doctor sin escuchar sus súplicas se retira de su habitación.-
¿Qué tal? – le dijo Omer cuando entró a su habitación un rato después-.
¿Dices que eres mi marido?
-Pues yo… si claro-.
Entonces también eres el padre de mi bebé?
-Sí, también, ¿Por qué lo preguntas?
-Sácanos de aquí.
– ¿Cómo?-
Me imagino que tenemos una casa, llévanos allí contigo, el doctor me acaba de contar lo que le sucedió a nuestro hijo.-
Sí, pero no sucedió nada grave.
-Y si lo vuelven a intentar? , no podría estar tranquila sabiendo que en cualquier momento se lo pueden llevar.
-Eso no sucederá, ya pusieron un policía permanente en la puerta.
-Muy bien si no lo haces tú, lo hare yo – le dice mientras se levanta de la cama y en su intento pierde el equilibrio cayendo al suelo.
– ¿Qué haces?, ¿te volviste loca?-
Tu no entiendes lo importante que es ese bebé, debo cuidarlo con mi vida.
– ¿Por qué es tan importante?, ¿Qué darías tu vida por él? – le pregunta Omer ayudándola a levantarse y sentándola en la cama.
-Acaso no todas las madres harían lo mismo ? – le responde sin mirarlo a los ojos – además, ¿no te parece extraño que el doctor no me permita verlo?, ya me siento bien y puedo cuidar de él, pero me dijo que como no recuerdo no puedo verlo, no veo que razón tiene mi memoria con poder cuidar a mi hijo.-
Muy bien, hablaré con el doctor.
-Por favor – le dice ella al borde de las lágrimas, – sácanos de aquí.
Al salir de la habitación Omer se dirigió hasta la consulta del doctor y pidió hablar con él, al verlo lo primero que le preguntó, es si había algún problema que impidiera que su esposa viera al niño.-
Bueno lo que sucede es que su esposa no está apta para cuidarlo.-
Pero eso no fue lo que me dijo usted y el neurocirujano, de hecho, lo aconsejaron, entonces no veo porque ahora cambiaron de parecer.-
Verá señor, lo conversamos y llegamos a la conclusión de que era lo mejor.
A Omer todo le parecía extraño, sobre todo por el nerviosismo demasiado notorio del hombre.-
Pero como yo soy el esposo y padre del menor, voy a solicitar el alta de ambos.-
No puede hacer eso.
-Y ¿Quién me lo va a impedir?, mi esposa esta muy bien de salud, el tratamiento psicológico lo puede continuar en nuestra casa y el niño ya está completamente repuesto, por lo que le pido comience a preparar los papeles para llevármelos lo antes posible.-
¿Está usted seguro de su decisión?-
Completamente, ahora volveré a la habitación de mi esposa y le daré la noticia y después juntos iremos por el niño, ¿hay algún problema?
-No señor, ninguno.
-Perfecto entonces.
Cuando el doctor dejo su consulta Omer aprovechó para llamar a Sinan.-Escúchame, no tengo mucho tiempo, necesito que vayas a mi casa y la conviertas en un hogar para una familia, ya sabes fotos del matrimonio, lo que se te ocurra, tienes solo dos horas para hacerlo.
-Pero ¿Qué sucedió?, por lo menos dame una explicación.
-Te lo contaré todo cuando lo sepa, por ahora te diré que me llevaré a la mujer y al niño a mi casa.-
Pero ¿Cómo si hoy no querías ni pensar en esa posibilidad?-
Lo sé, pero algo extraño sucede en este hospital, después lo hablamos, has lo que te digo, ya pedí el alta de los dos y en más o menos tres horas estaremos en mi casa, adiós.
Luego de terminar la conversación con su amigo, Omer volvió a la habitación de la mujer, para contarle lo que había sucedido.
-Muchas gracias por convencer al doctor.-
No fue nada, ¿estás segura que podrás cuidar al bebé en esas condiciones?
–Por supuesto, además tú me ayudarás me imagino, no creo que seas uno de esos hombres que piense que la mujer debe hacer todo sola-
No, por supuesto no creo eso, es solo que… yo no tengo experiencia con niños-.
Yo tampoco, recuerdas que es también mi primer hijo… a propósito gracias por todas las molestias que te has tomado, no te imaginas lo que esto significa para mí.-
Voy a recoger tus cosas y llevarlas al auto, en cuanto pase el doctor, vamos por el bebé, ¿te parece?-
Muy bien -le dijo con voz cargada de emoción-. ¿Cómo podré pagarte todo lo que estás haciendo por mí?
-No tienes que agradecerme nada, estamos casados, los esposos tienen el deber de apoyarse mutuamente.
Lo observó mientras él abría los cajones y recogía su ropa.-¿Y habías tenido alguna vez alguno tan grave como este?
Buenos días -el doctor entró en la habitación. Su entrada interrumpió la conversación-. Perdón por demorarme examinaré a la señora y llenaré el alta, si es tan amable, señor, de esperar fuera ?.
Omer se dirigió a la puerta con las bolsas en las manos.-Iré a dejar todo esto al auto.
En cuanto salió, el doctor comenzó a examinarla.-¿Qué tal el golpe?, ¿Le duele todavía?-Solo cuando me apoyo en la almohada.-Bien -la examinó y le tomó el pulso-. En unos días se le pasará, llámeme en cuanto empiece a recordar algo, o si tiene pesadillas y siente náuseas, o algún dolor.-
No se preocupe, lo hará -respondió Omer por ella. Al oír la voz de su marido, el doctor levantó la cabeza.-
Me alegra que haya vuelto, durante la primera semana no la deje que haga esfuerzos, ni nada que pueda ejercer presión en su cabeza.
Lo primero que pensó Omer fue en el niño, si no podía cuidarlo durante una semana, ¿quién iba a cuidar de él?, pero sin dudarlo o mejor dicho sin pensarlo respondió-Yo voy a tomarme una semana de vacaciones, no se preocupe.-
Excelente, si la señora no recuerda no se preocupe, eso sí, si comienza a recordar debe avisarme enseguida.-
Y ¿eso es por algo especial?
-Es el procedimiento, debo ser el primero en examinarla cuando comience a recordar, es lo único que voy a pedirle, buena suerte a los dos.
Cuando el doctor los dejo solos, a ella se le vino un pensamiento a la cabeza, tendría que vivir bajo el mismo techo con Omer fingiendo ser su esposa. Luego de un rato vino la enfermera para decirles que su hijo estaba preparado y que podían ir por él a neonatología.
Ya en el auto, ella se dio cuenta que Omer había comprado una silla especial para recién nacidos, la que había instalado en la parte de atrás del auto, eso le sirvió como excusa para no ir sentada a su lado.
Omer se dedicó a conducir en silencio hasta que por fin se detuvo frente a una hermosa casa, se bajó a abrir el portón y se volvió a subir al auto solo para entrar con él y dejarlo estacionado a unos metros de la puerta de ingreso a la casa. La ayudó a bajar del auto y luego bajó al bebé en su silla. Una vez en la casa, se dirigió hasta la habitación y depositó la silla en la cama y sacó al bebé para acostarlo en ella. En la cama, el niño se movió, ella contuvo el aliento y notó que él hacía lo mismo cuando el bebé abrió sus enormes ojos de color negro, el niño los miró sorprendido, abrió la boca y se río, mostrando su lengua blanca.-Parece que le gusta estar aquí -dijo Omer.-
Necesitamos pañales -dijo ella, – además de fórmula para alimentarlo y biberones o ¿tenemos acá en la casa?
-No, no tenemos nada de eso-Después, cuando tengamos los pañales, tendremos que cambiarlo.
_¿Tendremos? -preguntó él, dando un paso hacia atrás-. ¿También tengo que ayudar con los pañales?
Ella lo miró deseando asesinarlo.-Me dijiste que no creías que las mujeres debían encargarse de todo, ¿Esperas que yo sea la que me encargue de los temas sucios? ¿Estás loco?
-Yo no sé cómo hacerlo.-
No te preocupes, somos dos adultos inteligentes. Lo primero es lo primero, comprar pañales -dijo con firmeza – además de todo lo necesario para un bebé.
-Yo voy – se ofreció Omer – cerca hay una farmacia, seguramente ahí encontraremos todo lo que necesitamos.
-Muy bien, aquí te esperamos .
Omer volvió a tomar las llaves del auto y salió de la habitación y luego de la casa
.Ella lo observo hasta que el auto se perdió de vista, rápidamente tomó el teléfono que estaba en la mesa de noche y marcó un número.-Hola soy Defne,… sí, estoy bien, escúchame, alguien de la agencia nos traicionó, asesinaron a nuestra informante… no, el niño está conmigo…, ¿Dónde estoy?, aun no lo sé, pero siento que estoy o estamos seguros, debe ser algún conocido de ella, sus datos estaban en la ropa del bebé…por alguna razón que aun no entiendo se hizo pasar por mi marido y el padre del niño… no, no le cuentes a nadie que estoy viva, cuando tenga novedades te vuelvo a llamar adiós.
CONTINUARA

