MI MUNDO A TUS PIES. Capitulo 4

Luego, de salir de la universidad Defne se fue derecho a su departamento,
necesitaba descansar, durante toda la noche soñó con Omer, pero cuando
llegó la esperaba su amiga demasiado entusiasmada para el estado de
ánimo con el que venía ella.
—Por cierto —dijo apenas la vio entrar por la puerta— he recibido
invitaciones para el baile de caridad el viernes. ¿Quieres ir?
Ella dudó, por lo general rehusaba sus invitaciones, pero aquel día le
pareció que, un baile la distraería.
—Bueno —contestó lentamente—. Quizás sea una buena idea, Gracias.
Nihan no pudo evitar que el asombro se reflejara en su cara y ella sonrió
al notar su sorpresa.
—¿Me invitaste sólo por compromiso? ¿No deseas que vaya contigo?
— ¡Por supuesto que sí! Es que no tenía la menor esperanza y al decir tú
que sí, me asombré.
—Me pareció que debía salir un poco —contestó.


En unas pocas horas, le parecía que su vida había cambiado, antes se
sentía contenta, dejando que la vida pasara a la deriva. De repente
descubría que su soledad no era agradable, y la idea de vestirse, arreglarse
y salir, no importa con quien, al menos representaba algo en que pensar.
—Me alegro de que quieras hacer de nuevo un poco de vida social, es una
buena señal —le dijo su amiga sonriendo.

La noche del viernes, Defne se esmeró en vestirse con atractiva elegancia
para el baile, se había comprado un nuevo vestido de noche y quería lucir
sus mejores galas.
Llevaba mucho tiempo aislada, no podía seguir viviendo así, ya era hora
de que comenzara a proyectar su vida en una forma diferente.
El vestido, ceñido al cuerpo, dibujaba las curvas de su silueta, acentuando
su esbelta cintura, era de terciopelo negro, con escote redondo.
Hacía mucho tiempo que no había invertido dinero en sí misma. Como
único adorno se puso unos aretes.
Su largo cabello le caía suelto hasta los hombros, por un momento,
lamentó vestirse en una forma tan atractiva para salir con otro hombre. Se
miró por última vez al espejo y se fue a la sala donde la esperaba su amiga.
De repente, en el fondo de su corazón, se sintió triste al pensar en Omer.

¿Le habría gustado a él su vestido? Casi deseó que pudiera verla.


Llamaron a la puerta, sus acompañantes habían llegado, primero las
llevaron cenar, era un lugar de lujo frecuentado por famosas
personalidades, Defne se vio en medio de estrellas de la televisión y el
cine, a quienes pudo identificar, entre ellas estaba su actriz preferida,
Elcin Sangu, acompañada por otras personas, pero ella solo tuvo ojos para
ella.
Todo esto la entretenía y la ayudaba a olvidar su depresión de un rato
antes, dándose cuenta de que su acompañante le hablaba, le dijo:
-Perdóname, estaba mirando esa mesa, ahí está mi actriz favorita.
-Solamente te estaba diciendo lo hermosa que estas.
-Muchas gracias —repuso ella en tono ligero.


Cuando terminaron de cenar, se mezclaron con la multitud que ya estaba
entrando al baile, señalado para las diez y media, se sentaron en el bar

hasta poco después de las once. Defne comenzó a divertirse a pesar de lo
pesimista que se había sentido antes.
-La estoy pasando muy bien —le dijo ella su amiga—. Me alegra que me
hayas invitado.
-Me parece perfecto—. Y los cuatro comenzaron a recorrer el salón.
Había mesas colocadas alrededor de la pulida pista y cada una de ellas
tenía en su centro una lámpara que emitía una tenue luz.
La orquesta estaba instalada en una plataforma baja, en uno de los
extremos del salón. En el extremo opuesto se había improvisado un bar.
Las paredes estaban decoradas con espejos, donde se reflejaban las
imágenes de las parejas que bailaban.

Encontraron una mesa desocupada y pidieron los tragos, aprovechando
que pasaba un camarero.
Después de un rato, el hombre le pregunto a Defne.

  • ¿Quieres bailar o deseas mirar solamente?
  • ¡Oh, no. ¡Prefiero bailar! —exclamó ella sonriendo—. La música está
    haciéndome cosquillas.
    Se sorprendió al notar la facilidad con que se dejaba llevar por el ritmo de
    la música. Hacía mucho tiempo que no bailaba.
    Disfrutaba mucho del baile y de su acompañante, hasta que la atención de
    ella se fijó en las personas que entraban al salón. Uno de los hombres era
    al que había conocido el día anterior.
  • ¿Te pasa algo?, te pusiste pálida.
    -Acaba de llegar una persona que me desagrada mucho —le respondio
    — ¿Prefieres que nos sentemos?

    -Sí, por favor, si no te molesta.
    -Por supuesto que no—contestó y regresaron a su mesa, que se
    encontraba bastante alejada de la que había ocupó la pareja, desde su
    ángulo, ella podía observar sin ser vista.
    La mujer llevaba un elaborado vestido de baile en color rosado, adornado
    con encajes, notó que era una mujer menuda y vivaz, y tuvo que admitir
    que era muy atractiva.
    Cambió de posición, con el fin de quedar de espaldas a la mesa que tanto
    la distraía.
    Fue una medida de protección contra la casi irresistible tentación de
    volver los ojos en esa dirección.
    Se llevó de nuevo la copa a los labios y se quedó desconcertada al ver que
    estaba vacía. Miró a su alrededor para ver dónde podía dejarla y
    sacudió la cabeza negativamente cuando un camarero le ofreció volvérsela
    a llenar.

    Vamos, cielo… relájate y bebe —dijo su acompañante en tono
    persuasivo, después, clavó la mirada en la boca de Defne— o eres de la
    que no bebe ?.
    -Tú a mí no me conoces – le responde ella.
    Arqueando las cejas y sin dejar de mirarla, él vació su copa y extendió el
    brazo para tomar otra.
    —Estoy dispuesto a que eso cambie esta noche —fue su respuesta, su gris
    mirada emitiendo el mensaje de un reconocido mujeriego.
  • Ella no contestó, un temblor le recorrió la espalda, de repente, se
    arrepintió de haber elegido el vestido que llevaba. ¿Por qué demonios
    había elegido una prenda tan provocativa?
    A pesar de ello, era un vestido perfecto, esa seda era una segunda piel, la
    prenda era sumamente cómoda y el escote mostraba lo justo y necesario.
    Omer fue consciente de la presencia de Defne desde que entró por la
    puerta, incluso antes de alzar la mirada algo había distraído su atención,

    su cabello y verla sonreír, fue suficiente para perderse en los recuerdos,
    vestida con algo sedoso y ceñido, era tan alta y tan elegante como siempre
    había sabido que sería; pero él, inmediatamente, volvió la cabeza de
    nuevo, tratando de ignorarla.
    Defne era la única mujer que le había afectado de aquella manera, y lo
    seguía haciendo a pesar de todo.
    Se llevó la copa de vino tinto a los labios. Siempre ella, distorsionando su
    vida, obligándole a hacer comparaciones, siempre entrometiéndose en sus
    pensamientos. Y ahora iba a ser una complicación que no había previsto,
    ya que el nombre de Defne no había aparecido en los datos de la empresa,
    el no saber aún el motivo por el que se cambió el nombre lo estaba
    volviendo loco, así como verla bailar con ese tipo y sonreírle de esa
    manera.
    Alguien a su lado estaba esperando un comentario de él, logró esbozar
    una ladeada sonrisa y se encogió de hombros.
    —Perdón, me he distraído un momento.
    La orquesta comenzó a tocar de nuevo y miró a su compañero y advirtió
    que éste tenía los ojos clavados en ella.
    Defne le sonrió.
    -Discúlpame un momento, voy a tomar aire, no tardaré
    Él se puso de pie para ayudarla a levantarse.
    -Te esperaré aquí.
    Ella se deslizó entre las mesas, hacia la puerta, buscando el aire fresco del
    vestíbulo.
    Avanzando por el corredor, ya casi había llegado al vestíbulo cuando lo
    vio.
    Estaba apoyado en una columna, conversando con otro hombre, el
    parecido con Omer era impresionante, se paraba de la misma forma, claro

    que el dueño de la casa tenía mucho más cuerpo del que recordaba tenia
    Omer, si él estuviera vivo quizás tendría el mismo esculpido cuerpo, por
    supuesto estaba la barba que cubría gran parte de su rostro y no le permitía ver los labios ni el mentón, siguió avanzando y, al hacerlo, la
    mirada de él se fijó en ella.
    Defne fingió no reconocerlo y avanzo hasta llegar a un espacio del lugar
    donde no había tanto ruido y no se veían personas cercas, iluminado por
    faroles el jardín tenía un aspecto fantasmagórico y al mismo tiempo muy
    romántico y se quedó ahí bajo uno de los faroles aspirando el aroma,
    mezcla de flores y pasto recién cortado.
    Cerro los ojos un instante y estaba ahí con los ojos cerrados cuando se
    apagaron todos los focos de los faroles, se quedó ahí tranquila esperando
    que estos volvieran a encender, cuando sintió que alguien la tomaba y

    antes de que adivinara sus intenciones, él había logrado atraparla con
    sus largos brazos, abrazándola hasta que sus cuerpos quedaron muy
    unidos. Por un momento ella sintió pánico, y luego la boca de él fuerte y
    exigente encontró la suya. El mundo dio vueltas en un caos vertiginoso y
    la única realidad que quedó fue el beso.
    Y era como si la fuente de todas sus emociones hubiera estado reprimida
    durante cinco años, y de repente se soltara.
    Su boca se abrió ante la presión de la de él, y sus manos subieron
    involuntariamente para rodear su cabeza morena mientras que sus labios
    exploraban los de ella, con una arrogante intimidad que prometía una
    total pasión.
    El tacto de sus manos, la presión de su cuerpo contra el de ella,
    expresaban una exigencia a la que Defne contestaba con un abandono
    completo y feliz.

    -Omer – gimió ella.
    Tan repentina y sorpresivamente como comenzó, se terminó. El separó
    sus manos y la empujó con tal fuerza que ella casi perdió el equilibrio.
    Cuando por fin se encendieron los focos ella se encontró sola, pero aun
    que lo que había vivido parecía un sueño ella sabía era completamente
    real.
    Volvió a la fiesta con el firme propósito de buscar y encontrar al hombre
    que la había besado y que sus besos le recordaban a Omer
  • ¿Qué te sucede? – le pregunta Nihan al verla tan alterada.
    -A Omer
  • ¿A Omer?, pero si él está muerto.
    -No, no lo está acaba de besarme en el jardín.
    -Defne, no te lo habrás imaginado, estas con unas copas de demás.

    No era él estoy segura.
  • -Tú… ¿lo viste acaso?
    -No, no lo vi, pero lo sentí, él me beso, yo sé que era él.
    -Vamos a tranquilizarnos, ¿quieres tomar algo?
    -No ahora solo quiero irme al departamento, debo pensar, estoy segura
    que esto no me imagine.
    -Está, está bien, me voy contigo.
    -No es necesario, puedo irme sola.
    -No seas tonta, no te voy a dejar sola en el estado en el que encuentras.
    Las amigas salieron del lugar tomaron un taxi y llegaron al departamento,
    una vez que entraron Nihan llevo a Defne a su habitación y le dio un
    calmante, espero a que esta se durmiera, salió despacio y se fue a la sala
    Tomò su teléfono y marcò, esperó hasta que del otro lado le contestaron
    -Soy yo – le dice – tenemos un problema… creo que él volvió… Omer, de
    Omer estoy hablando

  • CONTINUARA

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