MI MUNDO A TUS PIES. Capitulo 3

Ver a Defne, trajo a su mente todos los recuerdos de lo vivido hace cinco
años, su mente lo llevó hasta el día en que debía reunirse con ella, pero en
lugar de llegar ella, lo hizo su abuela con la policía, se lo llevaron detenido,
porque la señora Turkan, lo denunció por haber abusado de su nieta.
Durante su detención le mostraron la declaración de Defne, donde contaba
que ellos mantenían relaciones sexuales desde que se conocieron y en esa
época ella contaba con solo 17 años, él miro la firma y era la letra de Defne,
pero como no conocía como ella firmaba no lo pudo asegurar.
Todo pintaba negro para él, el abogado que se suponía lo defendería, para
nada cumplía con su labor.


Ya llevaba 3 meses detenido y Defne nunca apareció, el que nunca fallaba era
Sadri Husta.

Hijo, me vas a tener que perdonar, pero hice algo que no te va a gustar.

  • ¿Qué cosa? – le pregunta él
    -Llame a tu abuelo y le conté lo que te estaba pasando.
    -Pero, ¿Por qué hizo eso?, yo no quiero que mi abuelo se meta en mi vida. -Omer, hijo estuve averiguando y todo esto está planificado con el único
    propósito de declararte culpable y condenarte por muchos años.
  • ¿Cómo lo sabes Husta?
    -Escuchè a tu abogado hablar por teléfono, aun no se con quién, pero él le
    aseguraba que de esto no salías si no con muchos años de cárcel, quién esté
    detrás de esto, es una persona muy influyente y tú necesitas ayudas de
    alguien que tenga los mismos contactos.
    -Sí, quizás tengas razón.
    Y tenía razón, el abuelo llegó a un día de comenzar el juicio y lo hizo
    acompañado del gobernador de la región, despidió a su abogado y en su
    lugar puso no uno si no a tres abogados especialistas en el tema y ese mismo
    día fueron desestimadas todas las acusaciones en su contra, quedando libre
    sin ningún cargo en su contra.

  • Al salir lo primero que hizo fue buscar a Defne, necesitaba saber que le
    sucedió, conociendo a su abuela, él tenía miedo que esta le hubiera hecho
    algo malo.
    Al llegar a la casa de ella, esperó escondido a que aparecía, Nihan, pero al
    pedirle ayuda, ella solo le dijo que Defne no deseaba verlo nunca más, él no
    le creyó, ella no sería capaz de herirlo de esa manera, pero cuando la noticia
    salió en los periódicos, lo confirmó, en ese momento sus esperanzas se
    desvanecieron.
    En los primeros meses perdió peso, pues comía poco y bebía bastante.
    Durante varios meses padeció de insomnio, en realidad no quería dormir,
    cada sueño se transformaba en una pesadilla porque en ellos veía a Defne
    vestida de blanco caminando hacia él, pero al llegar a su lado, seguía de
    frente sin mirarlo y se tomaba del brazo de otro hombre.
    Parecía que la vida había perdido todo interés para él, finalmente su maestro
    lo convenció de que aceptara la ayuda del abuelo y comenzara una nueva
    vida y así lo hizo.
  • Aquella decisión puso punto el final a su historia de amor, de ahí en adelante
    adoptó una actitud cínica frente a las mujeres y se dedicó a vivir el presente,
    sin pensar en el futuro.

  • Al día siguiente Omer llegó temprano a su oficina, sus pensamientos eran un
    torbellino, ver Defne no le permitido conciliar dormir en toda la noche, para
    recobrar su tranquilidad necesitaba averiguar qué había sucedido para que
    se cambiara el nombre que era lo que más le intrigaba.
    -Buenos días señor Omer – le dice su asistente cuando lo ve entrar.
    -Buenos días, ven a mi oficina enseguida.
    -Muy bien señor.
    Omer entro a su oficina se sacó el abrigo y se sentó detrás de su escritorio.
    -Lo que te voy a pedir es absolutamente confidencial, ¿entiendes lo que eso
    significa?, ¿verdad?
    -Si señor lo entiendo
    -Te voy a dar un nombre y necesito que busques a un detective privado, para
    que averigüe todo lo que esa persona ha hecho en los últimos cinco años,
    quiero saber dónde vive y con quien vive, si estudió que estudió y donde
    estudió, si trabaja, donde trabaja y con quien trabaja, quiero todos los
    detalles, hasta los más íntimos, ¿podrás hacerlo?
    -Absolutamente señor, solo necesito el nombre de la persona.

  • -Antes de darte el nombre de la persona, para todos los efectos yo jamás te
    he pedido hacer esto.
    -Muy bien señor Omer, ahora el nombre para comenzar enseguida con lo
    que usted no me ha pedido.
    -Defne Topal o en su defecto Zeynep Tunc, cuando tengas la información me
    lo haces saber.
    -Muy bien señor ahora me retiro y cuando sepa algo se lo informo, ¿necesita
    algo más?-
  • No nada, muchas gracias.
    Luego de eso trató de concentrarse en su trabajo, pero como si algo o mejor
    dicho alguien le hubiera robado la tranquilidad no logró concentrarse en
    nada, a media mañana lo interrumpe su asistente para informarle que su
    novia había llegado.

  • Hacía seis meses que había conocido a Fikret Gallo en una fiesta, ella
    inmediatamente se enamoró de él, se convirtió en su sombra, presentándose
    en todas las reuniones sociales a las que él asistía, hasta que llegó un
    momento en que él reparó en ella. Después de todo, era una mujer hermosa
    y su dinero podría ser útil a la compañía.

  • Su propio gerente de relaciones públicas le había recomendado ser sociable
    con ella, y a él no le fue difícil cumplir con esta recomendación.
    Gradualmente ella fue ganándose su amistad, hasta que él le contó de su
    fallido matrimonio con Defne y todo lo que había pasado después. Ella se
    mostró muy comprensiva, desde luego, se dio cuenta de que Fikret quería
    seducirlo.
    Ella daba pruebas de estar enamorada de él y, cuando éste regresó a
    Estambul, ella lo convenció para visitar a sus padres, él notó que estaba
    siendo cortésmente «comprometido», pero optó por dejarse llevar por la
    corriente. Cuando ésta se convirtió en fuerte oleaje y se hizo preciso un
    compromiso formal para mantener la armonía, Omer decidió que como no
    se iba a enamorar de nuevo, por lo menos podía procurarse una esposa que
    le sirviera de compañía en su vida social, y más tarde, si venían los hijos,
    podría ser que olvidara a Defne.
    Omer suspiró y se puso en píe para ir a su encuentro.
    —Hola, querido —le dijo
    Él dejó que los labios de ella tocaran su mejilla.
    —Perdóname estoy un poco ocupado, asi que te agradecería esta visita fuera
    corta. Luego se dirigió a su escritorio, dejándose caer en la butaca.
    —Lo sé, lo sé —le dijo ella— anoche, me dijiste que hoy no tendrías tiempo
    para nada.
    —Y era verdad —replicó él.
    —Bueno, dime —insistió ella— ¿Qué hiciste con la mujer que encontramos
    en tu casa?
    —Nada, ¿Por qué tendría que hacerle algo? — ella lo miró con sus profundos
    ojos pardos.
    —No sé porque, pero no me gusta nada encontrar a esa mujer en nuestra
    casa -explicó él al fin.
    —¿Nuestra casa?
    Se veía que estaba genuinamente sorprendida.
    —Sera nuestra, porque ahí viviremos una vez que nos cosemos — le dijo,
    recuperándose de su sorpresa.
    —Sí, tienes razón, lo siento —contestó él lentamente.
    Los tensos nervios de ella se relajaron un poco.
    —No lo sé, me pareció que fuiste demasiado cortes con ella —comentó
    irritada—. Probablemente sea porque ella tiene el pelo rojo como lo tiene la
    Defne de la que me hablaste.
    La expresión de él se volvió fría y Fikret se dio cuenta de que había hablado
    de más.
    —¿Y qué sabes tú acerca de Defne? —le preguntó él.
    La mujer dejó que sus ojos se posaran en el anillo de compromiso de
    esmeralda que, en su dedo, despedía brillantes destellos.

    No te enfades por favor – le suplico la mujer. Fikret se mordió los labios de nuevo, había ido a la oficina de Omer con la intención de aliviarle la monotonía de un día de trabajo, en lugar de lograr su objetivo, no habían hecho otra cosa que hablar de su gran amor.
    Le gustaba pensar que era la única mujer en la vida de Omer, lo pasado,
  • pasado estaba, ella aspiraba a convertirse en la esposa que él adoraría.
    Él la miró con expresión cansada.
    —No te preocupes —le dijo secamente—. Defne debe haberse olvidado de
    mí.
    A la mujer no se le escapó que él se había referido a lo que Defne podía
    sentir por él, pero no había dicho lo que él seguía sintiendo por ella, sin
    embargo, decidió que era mejor abstenerse de comentarios al respecto.
    —Ahora dime, ¿dónde iremos esta noche?
    —¿Adónde te gustaría ir? —preguntó él, pasándose la mano por su cabello
    negro.
    Ella se encogió de hombros.
    —La ópera… el teatro…
    —Magnífico, le diré a mi asistente que consiga billetes. Te recogeré en tu
    hotel y cenaremos primero. ¿Te parece bien?
    —Me parece —asintió ella con entusiasmo. Ahora se sentía de nuevo
    pisando terreno firme. Y añadió—: Por cierto, tengo billetes para el baile de
    caridad el viernes, me gustaría ir.
    —No acostumbro ir a esas cosas, por supuesto, compro los billetes, pero…
    —Pero nada, —exclamó ella—. Me encantaría ir. ¿No es suficiente razón
    para ti?
    —Por supuesto, iremos si lo deseas tanto.
    —Gracias —dijo— y ahora me iré para dejarte trabajar. Ya te he robado
    bastante tiempo.
  • Cuando la mujer salió de su oficina, Omer, se tomó la cabeza con las manos,
    era deprimente sentirse así y se puso furioso consigo mismo, no podía sacar a Defne de su mente.

  • CONTINUAR

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