MI CORAZÒN TE LLAMA. Capitulo 6

Defne aun no lograba entender ¿Cómo no se había dado cuenta antes que
todo esto era un truco?, pero ¿Quién fue la persona que la contrató?, ¿la
historia que le conto seria real?, cuando volviera a conversar con Omer le
haría todas esas preguntas.

Cuando hubo deshecho sus maletas, ordeno sus cosas en el pequeño
escritorio que habían preparado para ella.
Ella acomodo su lugar de trabajo para que al sentarse pudiera ver el
hermoso jardín desde la ventana de su habitación y enseguida su mente
comenzó a visualizar las imágenes de los cambios que había que realizar
para que todo quedara aún más hermoso de lo que estaba.
Abrió su cuaderno, tomo lápices y comenzó a dibujar, cada nueva idea la
fue plasmando en las hojas del cuaderno, al final los colores le dieron el
punto final a lo que ella considero el jardín ideal, si ella tuviera un lugar
así para vivir elegiría exactamente el jardín que plasmo en su cuaderno,
además de eso plantaría tulipanes, de diferentes colores y muchos árboles
frutales, para que cuando tuviera hijos ellos disfrutaran de todo eso.
De su hermosa fantasía despertó solo cuando escuchó unos golpes en la
puerta.
-Adelante- dice dejando su cuaderno en el escritorio.
-No has bajado a comer, te estamos esperando
-Perdón me olvido del tiempo cuando hago lo que me gusta

  • ¿Eso sería?-Diseñar, por ejemplo, desde aquí tengo una hermosa vista al jardín y no
    pude evitar comenzar a dibujar los cambios que le haría, ¿quieres ver?
    -Sí, por supuesto
    Él se acerca al escritorio, mientras Defne abre el cuaderno para que pueda
    verlo
    Omer observa los dibujos que ella le va mostrando y en un rápido
    movimiento, la toma de la cintura y la acerca a él.
    -Ey – protesta ella – cuidado con tus manos
    -Tranquila, es solo para sentirte cerca.
    -Mira – le dice Defne – como has sido directo conmigo yo también lo seré
    contigo
    Se aparta de su lado quedando de frente a él, no puedo negar que me
    gustas, así como tampoco puedo negar que me gustan tus besos
  • ¿De verdad? – le dice tratando de acercarse, pero ella lo detiene con un
    movimiento de manos
    -Pero… no me gusta que me presiones, tenemos cinco días para
    conocernos, si al final de ese tiempo los dos sentimos lo mismo lo
    conversamos, quizás haya cosas de mí que no te guste o quizás haya cosas
    de ti que a mí no me guste.
    -Además – prosigue viendo que él no decía nada – hablas de hacer el amor
    como algo tan simple como ir al jardín y cortar una rosa, para mí no es
    así, Selim fue mi novio por años y nunca hice el amor con él.
    -Con razón él se buscó otra – le responde Omer
    Ella lo quedo mirando con la boca abierta y los ojos se le llenaron de
    lagrimas
    -Defne lo siento, lo dije sin pensar
    -Sal de aquí
    -Por favor…
  • ¡Te dije que te fueras! – le gritas señalando con su mano la puerta, para
    luego cerrarla detrás de él
    No daba crédito a lo que acaba de escuchar, si en ese momento tuviera
    una forma de poder irse de ahí, no le importaría pagar la multa por
    incumplimiento de contrato.
    Estaba tan molesta que ni siquiera mirar por la ventana lograba aminorar
    su dolor, media hora después sintió nuevamente tocar la puerta
    -Estoy ocupada, por favor vuelva después – dicePero escucho nuevamente los golpes
    -Voy a entrar – escucha que dice Omer
    -Te lo prohíbo, a ti menos que a nadie quiero ver
    -Defne solo te traje el almuerzo, no bajaste y sé que no has comido nada
    en todo el día
    -Que te podría importar, déjame sola
    -Voy a entrar será mejor que te cubras con algo si no estas presentable.
    Ella se puso de pie, al escuchar que él giraba la perilla e la puerta la que
    ella no había tenido la precaución de dejar con seguro.
    -Antes que me digas algo, por favor come algo, – le dice dejando la
    bandeja que traía en la mesa de noche
    -Muy bien ahora te puedes ir– le ordena ella
    -Antes debo decirte algo,
    -Ah ¿aun te quedan por decirme?, no fue suficiente con lo que me
    insultaste hace un rato
    -Lo siento, me equivoque, sé que te herí y es lo que menos quiero en esta
    vida, también sé que contigo por alguna razón que no entiendo, me
    comporto como un idiota, es solo que… escucharte nombrar a Selim me
    ganaron los celos, tal vez suene como una excusa y ante tus ojos no sirva
    de mucho, pero te prometo que nunca volveré a herirte.
  • Por favor perdóname, todo esto es nuevo para mí, nunca me había
    enamorado y tampoco había experimentado los celos y no sé cómo
    enfrentarme a ellos.
    -Como puedes decir con tanta facilidad que estas enamorado de mí, si
    solo me has visto dos veces.
    -Yo te he visto muchas veces, la primera vez fue en medio de las flores y vi
    tu pelo flotar con el viendo, me bastaron mirar tus ojos y sonrisa para que
    quedaras grabada siempre en mi mente y corazón, eso fue hace semanas,
    trate de luchar en contra de esto, me prohibí pasar cerca de tu trabajo,
    pero al final perdí la batalla y cuando decidí hablarte, te fuiste temprano y
    te seguí hasta tu casa, cuando tome valor y llame a tu puerta, me
    confundiste con el hombre que habías contratado como tu acompañante.
  • ¿Estás hablando en serio?
    -Sí – le dice
    -Entonces ¿el hombre que me contrato para este trabajo era?…-Sinan, mi mejor amigo, a él le conté lo que me pasaba contigo, sin que yo
    se lo pidiera fue a hablar contigo y me dio la oportunidad de poder pasar
    tiempo contigo
    .
  • ¿Esta casa es tuya entonces?
    -De mi madre, fue lo único que me quedo de ella
    -Ahora solo me queda una sola duda, el trabajo para el que me
    contrataron ¿es real o solo una excusa?
    -Real, completamente real, lo que vi en ese cuaderno, es exactamente lo
    que quiero para el jardín de esta casa.
    -A mí me gustaría mucho poder hacer este trabajo – le dice ella
    -Defne, ¿puedes perdonarme?
    -Sí, pero con una condición
    -La que quieras
    -No quiero que me vuelvas a hablar de hacer el amor con la facilidad con
    la que lo has hecho hasta ahora y que mucho menos me presiones con el
    tema, eso no lo voy a hacer sino con la persona que ame, ¿me entiendes?
    -Te lo prometo… ¿entonces?, – le dice acercándose a ella – cuando me
    pidas que hagamos el amor, ¿tendré la seguridad que es porque me amas?
    -Yo no he dicho eso, ves ya lo estas malinterpretando.
    -Muy bien, muy bien, pero si se me permite robar unos besos, dijiste que
    te gustaban.
    -Omer, me estas avergonzando – le dice sonriendo.
    -Está bien, por ahora dejemos el tema hasta aquí, vamos come algo, que
    se va a enfriar lo que te traje.
    -Muchas gracias.
    El sonido del teléfono llego hasta la habitación, Omer se acercó y le
    acomodo la silla para que ella se sentara.
    —Cuéntame más sobre ti… y sobre los planes que tienes para tu futuro…
    —Señor Omer —gritó el ama de llaves desde la cocina—, es para usted, es
    la señorita Yasemin.
    —¿Yasemin? —repitió él incómodo—. Volveré enseguida — le dijo y se fue
    a la cocina.
    Defne sintió una punzada directo al corazón al escuchar el nombre de esa
    mujer, ¿Quién era Yasemin?, se vería muy mal si ella le preguntaba y si él
    se imaginaba otra cosa.—Lo siento, … —le dice cuando vuelve a la habitación—
  • Me encantaría quedarme, lo digo en serio —dijo, mirándola a los ojos – pero surgió un
    imprevisto, estaré de vuelta mañana, lo prometo, si quieres te puedo traer
    algo de la ciudad, lo que quieras.
    -No, nada, tengo todo que pudiera necesitar, pero gracias – Omer dio un
    paso y se acercó para darle un pequeño beso en los labios.
    -Nos vemos, mañana, te voy a extrañar.
    Cuando él se marchó, ella se quedó mirando la puerta.
  • Se imaginó a la tal Yasemin esperándolo, deseosa de acariciar el espeso y ondulado cabello oscuro de Omer, y haciendo otras cosas en las que ella no quería pensar.
    Se odió por la oleada de celos que la invadió.
    -Dios que me pasa, ¿Por qué pienso de esa manera?, el hombre
    prácticamente me acaba de declarar su amor y creyendo que me será
    infiel, ¿infiel?, pero si no somos nada, o somos algo, me voy a volver loca
    Tomó su chaqueta, bajó y se fue a caminar por el jardín, mientras más
    tiempo pasaba en esa casa más le gustaba, ¿quizás algún día?, ¿quizás?,
    pensó…
    El jardín estaba iluminado con pequeños focos de variados colores, y a
    pesar de la oscuridad reinante, no tuvo mayor problema en seguir el
    sendero entre los árboles.
    Estaba jugando con las hojas de un árbol concentrada cuando el sonido de
    una rama al quebrarse llamo su atención y sintió temor, estaba lejos de la
    casa como para alguien la escuchara si necesitaba gritar para pedir ayuda.
  • ¿Quién anda ahí? – fue lo único que se le ocurrió.
    -Soy yo no te asustes – escucho decir.
    -Pero… tú no te habías ido con Yasemin – le dice mientras Omer se
    acercaba adonde estaba ella.
    -Sí, había, pero cuando iba a de camino, pensé que solo tengo cinco días
    para enamorarte y no voy a desperdiciar ninguno.
    -Ah – le respondió ella – ¿cómo supiste que estaba aquí?
    -Como no te encontré en la casa supuse estarías paseando por el jardín y
    solo seguí tus rastros.
    —Es como un lugar encantado, – le dijo ella – yo también tengo un jardín,
    claro que no es tan grande como este.
    Siguieron paseando por el sendero hasta llegar a un pequeño estanque,
    largo y estrecho, atravesado por un pequeño puente de madera.
  • Defne se
    apoyó en la baranda, con la mirada fija en el agua, escuchando el
    soñoliento murmullo de los patos.-
  • Esto es tan hermoso.
    -Tú eres hermosa – le responde él – y en este momento siento unas
    enormes ganas de besarte.
    Defne levantò la mirada del agua para míralo, luego intentó desviar la
    mirada de sus ojos, pero no pudo, contra su voluntad, su memoria evocó
    las sensaciones que sus besos provocaban en ella, bruscamente se
    enderezó y empezó a caminar Omer la siguió y la detuvo, tomándole
    ambas manos.
    —Escucha, —le pidió con tono suave—. Tú me inspiras sentimientos que
    no sabía que existían y por momentos siento que no puedo controlarme,
    pero también sé que esto debes sentirlo tú junto conmigo, prometo ser
    paciente, solo no te apartes de mi como si me tuvieras miedo.
    Él la soltó después de decirle eso y continuaron caminando en silencio
    Se detuvieron bajo un gran roble, Defne apoyó la espalda en el tronco y
    contempló la luna y las estrellas por entre las ramas. Todo el universo
    parecía girar en su torno, sobre su cabeza, mientras la brisa hacía
    murmurar a las hojas.
    —No me escapo porque tenga miedo de ti, tengo miedo de mí.
    —¿Tú sientes eso?
    —Sí y tengo miedo de cometer un error, esto está yendo demasiado
    rápido, hasta hace unos días creía estar enamorada de Selim, pensaba que
    él sería el hombre con el que me iba a casar y formar una familia,
    apareciste tú y todo cambio.
    —¿Y eso es malo?

    —Yo aun no lo sé, solo sé que me gusta estar contigo, me gusta la manera
    en la que me miras en la que me hablas y al mismo tiempo me provoca
    miedo que esto no sea verdad —declaró.
    -Esto será tan verdad como tú y yo queramos que lo sea, yo te amo y de
    eso estoy completamente seguro.
    Apoyó entonces las manos en el tronco, a cada lado de su cabeza. Su
    cuerpo presionaba muy ligeramente contra el de ella, aprisionándola. Y
    cuando vio que se disponía a besarla, ella levantó la mirada, dispuesta a
    recibir aquel beso…
    Pero entonces algo sucedió de repente. El mundo entero pareció
    desplazarse, cambiar su perspectiva,
    —¿Defne? —le dijo él con tono suave, estudiando su rostro con repentina

    concentración y acariciando su mejilla con una de sus manos.
  • Por un momento los dos permanecieron en silencio. No había nada que
    decir, pero el contacto de su mano le resultaba maravillosamente cálida y
    reconfortante.
    Omer, se limitó a observarla, admirando el rubor que cubría sus mejillas.
    ¿Tendrían sus mejillas ese mismo rubor en el momento de la verdadera
    pasión? ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que pudiera averiguarlo? Pero
    en seguida refrenó aquellos pensamientos.
    Estaba empezando a extrañar los besos de Omer, eran como una droga,
    imposible de resistir.
    Pero al igual que sucedía con las drogas, en realidad no existía sólo una
    vez más, un beso siguió a otro, y de repente él le estaba sembrando de
    besos la cara y el cuello.
    —Te amo —murmuró—. Y quiero que tú me ames.
    —Ya sabes que yo… yo no sé, Omer…
    Sus palabras se disolvieron en la nada mientras empezaba a devolverle los
    besos con urgencia, y la necesidad de tocarlo se tornó insoportable, vio
    sus ojos oscurecidos por la pasión, mirándola con una extraña expresión
    de asombro, como si le sorprendiera lo que estaba sucediendo.
    —Siempre eres más hermosa de lo que recuerdo… —le confesó con voz

    ronca.
    Empezó a deslizar las manos por la fina tela de su vestido, y ella
    comprendió de pronto que nada lo detendría. Sabía que se estaba
    lanzando de cabeza hacia algo que deseaba con toda su alma, pero aun
    así…
    De repente, las palabras que escaparon de sus labios fueron las últimas
    que había esperado escuchar
    —Defne, Defne, espera…
    Pudo sentir el esfuerzo que le costó apartarse para mirarla.
    —¿Qué sucede? ¿Qué pasa?
    —Yo…. – le respondió – quiero que sea para siempre y para eso necesito
    que estés segura, no quiero que hoy hagamos el amor y mañana te
    arrepientas, cuando seas mía, te quiero completa en cuerpo y alma y para
    siempre – termina de decir.

  • CONTINUARA

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