MI CORAZÒN TE LLAMA. Capitulo 4

Durante la siguiente hora Defne se dedicó a Observar a Selim, por el rabillo
del ojo, lo vio bailando con Elif, luego la tomó de la mano y la llevó al bar.
—Quiero irme —le dice a Omer
—Muy bien, – le responde él – tomate de mi brazo y haremos una salida
triunfal.
Una vez en el auto ella, condujo en silencio durante un buen rato, hasta que
por fin le preguntó:
—¿Dónde te dejo?
—Donde gustes.
—Puedo llevarte a casa.
—Gracias, pero no quiero causarte problemas
—¿Problemas?, ja, la noche fue un completo desastre.
—No toda —le recordó—. ha tenido sus momentos deliciosos…
Para su disgusto, ella se sonrojo.—Olvídalo por favor, por mi parte ya lo hice.
—No te creo.
—Nos besamos y ¿Qué? Esas cosas pasan, pero… no significó nada.
—¡Debería darte vergüenza!, ¿ese es tu comportamiento normal?
—Ya sabes a lo que me refiero, la noche ha terminado y nunca volveremos a
vernos.
—¿Eso piensas?, te apuesto un beso a que volverás a saber de mi antes de
una semana.
—Nos estamos acercando a una parada de buses te voy a dejar ahí, buenas
noches – le dice
Mientras ella estacionaba, Omer empezó a quitarse los gemelos y la corbata
que le había prestado.
—Será mejor que te devuelva esto.
Los gemelos no los quería, ya nunca podría regalárselos a Selim.
—No los quiero, son tuyos, puedes regalarlos, venderlos o botarlo.
Omer ya había abierto la puerta, pero de pronto se detuvo y se volvió para
mirarla:
—Quizá prefiera conservarlos para recordarte a ti.
—Yo preferiría que no lo hicieras —le contestó ella, deseaba estar a solas
para poder llorar—. Quiero olvidarme de todo lo que pasó esta noche.
—Pero yo no quiero que lo hagas —le contesto enseguida, acercándola hacia
sí.
Antes de que pudiera pensar, la besó en los labios con fiera intensidad.
—Detente —susurró con voz ronca.
—No quiero detenerme —murmuró—. Y tú tampoco. Ella intentó negarlo, pero el corazón le latía acelerado y ni siquiera logró
formular mentalmente las palabras.

Además, su boca la había acallado otra
vez. él volvió a besarla, tentándola con la deliciosa caricia de su lengua en los
labios. Aquellos hábiles movimientos parecían comunicar a sus nervios
descargas eléctricas que sensibilizaban todo su cuerpo.
Defne levantó una mano para detenerlo, pero de pronto, como si tuviera vida
propia, le acarició el rostro y hundió los dedos en su pelo. No estaba segura
de nada, excepto de que se hallaba cautiva de aquel fantástico placer.
Debía de estar loca para permitir que sucediera todo aquello, pero ya era
demasiado tarde… pero de repente algo lo detuvo, ella sintió la tensión y al
momento él interrumpió el beso, respiraba aceleradamente y le brillaban los
ojos.
—. Sal del auto —le ordenó con voz temblorosa—. Inmediatamente. ¿Me
oíste?
— Nos vemos – le dice él una vez que bajó del auto
—Eso nunca sucederá.
—Sabes perfectamente que sí.
A la mañana siguiente Defne se levantó tarde se había quedado dormida,
después de haber pasado la mayor parte de la noche dando vueltas en la
cama, sin poder dormir, le horrorizaba la forma en que su cuerpo había
sucumbido al encanto físico de un hombre al que apenas conocía.
Se había despertado con una idea fija en la mente: nunca debería volver a
ver a Omer Iplikci.
Se levantó y se quedó con el pijama, los sábados no abría la tienda, así que
no pensaba bañarse, solo se dedicaría a descansar.
Mientras preparaba algo para desayunar, escuchó el timbre, por algún
motivo su primer pensamiento fue, que Omer había venido a verla, y se
sintió tonta al abrir la puerta y encontrarse con su hermano—

¿Así que a mi hermanita no le gustan las mentiras? — fue lo primero que
le dijo.
-Buenos días para ti también Serdar – le responde ella irónicamente –
adelante por favor.
—Te juro que no entiendo nada —le dijo nada más entrar, mientras ella
cerraba la puerta a su espalda.
-Bueno ya somos dos, porque yo tampoco entiendo
—Me dijiste que no tenías con quien ir a la cena.
-Eso es cierto, de otra manera no habría tenido que recurrir a pagarle a un
extraño para que me acompañara.
—Ah, ¿no? —le dijo su hermano sarcástico—. ¿Entonces anoche no saliste
con Omer Iplikci?
—Sabes perfectamente con quien Sali anoche y adonde fui, fui a recibir el
premio de la abuela, a propósito ahí esta – le dice mostrando con su mano el
lugar donde había dejado el premio la noche anterior.


Serdar abrió el periódico frente a ella y le mostro la página central, ella abrió
mucho los ojos al verse en una foto del tamaño de toda una página, bailando
con Omer.
El pie de foto decía: El recién galardonado diseñador Omer Iplikci, socio
fundador de las empresas Passionis y soltero codiciado se dejó ver anoche
muy bien acompañado, en la cena de gala de la cámara de comercio.


—No entiendo —dijo mirando el periódico—.

Tú me dijiste que era un actor fracasado…
—Pero ése no era.
—Bueno, es el hombre que vino a buscarme, yo… no entiendo, estuve
bailando con varios hombres y…
—¿En serio?, ¿así? —le dijo su hermano, señalando la foto.

Ella suspiró profundamente al ver lo que quería decir, la foto había sido
tomada en el preciso momento en que se estaban besando, y su respuesta
había sido, por lo demás, bastante evidente. No se había tratado de un
simple baile. Observó consternada la foto;
¿cómo podía haberse abandonado en sus brazos de aquella manera?
¿Y él? ¿Le habría ocurrido lo mismo a él? ¿O se habría estado burlando de
ella? Y después… pero se negaba a recordar lo que había sucedido después.


Omer bajó a desayunar y se encontró con el periódico extendido sobre le
mesa, su chofer sabía que él disfrutaba su taza de café leyendo el periódico.
Como cada mañana se preparó su café, se sentó a la mesa y al leerlo, se
encontró con un reportaje sobre la cena de la noche anterior, lo primero que
le llamó la atención fue la foto donde se veía bailando con Defne, fue tomada
en el mismo momento en que él la había besado
Observó la foto, fijándose en la forma en que el vestido de satén de ella
destacaba su figura, en la imagen lo estaba mirando con una expresión de
delicioso abandono.

Defne había querido que él creyera que todo era una
farsa en beneficio de otro hombre, y él había estado a punto de creerlo…
hasta aquellos últimos momentos de la velada. No solamente él había caído
hechizado por el encanto de aquel baile: ella también, ya no podía negar lo
mucho que le gustaba.
Al instante de haberse dado cuenta de sus sentimientos, tomó su taza de café
y aun con el periódico en la mano se fue directamente a su estudio, ahí
estuvo dibujando hasta que sintió el timbre de la puerta, salir de su sala de
trabajo, notó sorprendido que ya era de noche.
-Buenas noches señor Iplikci – le saluda su amigo – ¿Cómo era?, ah sí, el
soltero más codiciado – termina riendo.
-Un café – le dice Omer – para cambiar el tema.
-Si, por favor, así me cuentas de la pelirroja con la que anoche te vieron en la cena.

¿Creí que habías dicho que no irías?-

Y así era, hasta que… bueno cambie de parecer eso es todo
-Entonces, ¿no me vas a contar quien es la mujer?
Como le podía explicar a su amigo algo que ni él mismo lograba aun
entender.
-Tengo algunos diseños ya listos, ¿los quieres ver?

  • ¿Así que no me vas a contar?, esta bien no te pregunto más, muéstrame lo
    que has hecho.
    Tú me entiendes – le dice él – espérame voy por los dibujos
    Omer fue a su sala, sin darse cuenta que detrás suyo iba su amigo, comenzó a
    arreglar los dibujos en la carpeta para enseñárselos, cuando escucha decir

    -Y ¿esto?
    -No es nada, solo un dibujo
    -Hermano, esto no es solo un dibujo, esta es la mujer de la foto y tú la has
    dibujado, eso amigo mío, no es un solo “nada”
    Omer se dejó caer en la silla
    -Hermano, ¿Por qué no me cuentas que sucede con esta mujer?
    Omer trató de explicarle a su amigo, todo lo que le había sucedido desde la
    primera vez que la vio hasta la noche anterior en la que la acompaño a la
    cena
    -En todo caso no es para nada extraño lo que me cuentas, eso se llama amor
    a primera vista, ¿no logró entender, la razón de no querer asumir lo que te
    sucede?, te enamoraste así de simple.
    No es tan simple como lo dices, cuándo la veo me transformo en una persona
    que desconozco
  • ¿Cómo así?
  • Te lo simplifico, la veo y solo pienso en llevarla a la cama y no precisamente
    a dormir-
  • Vaya, vaya señor Iplikci, no me imaginaba que tuviera usted ese tipo de
    instinto.
    -Por favor Sinan, no estoy para bromas, me pase todo el día encerrado aquí,
    no he comido, solo quiero dibujar y todo lo que hago es imaginando que ella
    lo va a usar, ¿no sé si me entiendes?
    -Perfectamente, y ¿Qué vas a hacer?
    -Nada, que puedo hacer, no creo que ella quiera volver a verme
    -Y tú a ella
    -Ella me gusta mucho, pero aun no la conozco, solo sé que no la puedo sacar
    de mi mente.
    -Con mayor razón debes volver a verla
    -Ya Sinan no hablemos del tema, mejor revisa los diseños, ese tema debe
    interesarnos
    Sinan conocía muy bien a su amigo, y sabia que lo que estaba viviendo en ese

    momento con esa mujer, no lo había vivido antes, por lo tanto, no pensaba
    permitirle hacer lo que intentaba, volver a esconderse en su mundo sin darle
    lugar al amor, tendría que averiguar lo que mas pudiera de ella, sin que
    Omer se enterara y tenderles una trampa a ambos para darles tiempo a
    conocerse.
    El lunes en la tarde, Sinan entra a la oficina de Omer y le muestra la carpeta
    con un contrato.
    -Y ¿esto? – le pregunta él
  • Eso amigo es mi regalo
  • ¿Cómo así?
    -Ahí está todo lo que debes saber sobre Defne Topal, resulta que ella al igual
    que tú es diseñadora, así que contrate sus servicios para que rediseñara el
    jardín de la casa de tu madre
    .
  • ¿Qué hiciste qué? – le pregunta Omer
  • -Lo que escuchaste, y déjame decirte que no me salió nada barato, resulta
    que ella es la mejor en su rubro, pero si tú quieres la tendrás para ti solo
    durante una semana, porque desde el sábado ella estará en la casa de la
    montaña.
    -Ella… sabe que yo estaré ahí
    -Por supuesto… que no, ¿Qué me dices?, ¿iras?
    Una semana entera a solas… con ella …

  • CONTINUARA

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