El ataque cardiaco lo encontró completamente desprevenido, no se imaginó jamás que él tendría ese tipo de problemas, siempre fue un chico deportista, desde ese día su vida cambio por completo.
Durante tres meses estuvo internado, luego de ese tiempo el doctor le permitió volver a su casa, por obvias razones debió vivir con sus tíos por otros tres meses, hasta que le dieron el alta médica y el doctor me permitió volver a su casa.
Durante todo ese tiempo, Sinan se hizo responsable de la empresa, afortunadamente, Omer había dejado una carpeta con suficientes diseños para comenzar a fabricar los zapatos. Seis meses después recibió el premio al diseñador revelación del año, según le conto Sinan ese premio significó una enorme cantidad de clientes, todos esperaban sus nuevos diseños.
Él aun en reposo, encerrado en su casa comenzó a dibujar la siguiente colección, así los días se pasaban más rápido, hasta que por fin le permitieron volver a trabajar.
Dando gracias a Dios por haberle dado una segunda oportunidad, iba en el auto cuando la vio por primera vez. Dicen que una vez en la vida y no para todos esta dado el amor a primera vez, si era verdad y existía ese tipo de amor, fue lo que le sucedió a él, sus ojos la vieron y quedaron fijos mirándola, la pelirroja entraba a una florería, si alguien le preguntaba cómo iba vestida, él no sabría responder, porque en su mente solo se quedó grabada su mirada y ese pelo rojo que llevaba suelto al viento, al igual que en las películas, todo lo demás dejo de existir ,solo estaba ella y su manera sensual de caminar.
Durante todo el día no logró sacarla de su mente, necesitaba una excusa para acercarse, pero si había alguien que no necesitaba complicaciones con el amor era él. Cada día le decía a su chofer que hiciera otro recorrido solo para sentir la tentación de bajarse y acercarse a ella, así estuvo por dos semanas. Pero nada la sacaba de sus pensamientos y era peor aún, ella comenzó a adueñarse de sus sueños y cada mañana se despertaba con la sensación de que los sueños eran realidad y eso alimentaba su necesidad de ella, por fin decidido que ya no podía seguir escapando, debía conocer a la mujer.
El día viernes, le pido a su chofer que se fuera temprano, pero que le dejara el auto, sus planes eran ir a la floristería y hacerse pasar por un cliente para poder conversar con ella, pero al momento de llegar a su lugar de trabajo, ella ya estaba cerrando el local, así que la espero y siguió el auto en el que ella se trasladaba.
Llego a un barrio bastante acomodado de la ciudad, ella dejo su auto en el garaje y entro a una casa y ahí se quedó él, pensando si debía ir a y tocar el timbre, 20 minutos después llego un hombre a la casa y ella le salió a abrir la puerta, el hombre entro.
Sin poder evitarlo él se quedó ahí en el auto esperando, luego de 10 minutos el hombre volvió a salir, era ahora o nunca, se armó de valor, salió del auto, llego hasta la puerta levanto la mano para tocar el timbre, pero se arrepintió y volvió al auto.-
Por favor pareces un niño sin personalidad, que te pasa tú no eres así, ve a esa puerta toca el timbre y has todo lo posible por llevar a esa mujer a la cama, es la única manera en que te puedas sacar de la cabeza lo que crees sentir por ella -y así lo hizo. Pero lo que jamás se imaginó es que la mujer lo confundiera con el acompañante que al parecer había contratado para asistir a alguna parte esa noche, y aquí estaba caminado del brazo con ella para asistir a un evento al ya se había negado a asistir.
Defne fue al guardarropa a dejar su abrigo, al salir su acompañante la estaba esperando al pie de la escalera, tuvo tiempo de contemplarlo a una prudente distancia, entre los demás hombres, era casi el más alto de todos, pero lo que más le impresionaba era la confianza y autoridad que parecían emanar de su persona, ¿cómo era posible que un actor fracasado hubiera podido conseguirla? Un actor, pensó, por supuesto, simplemente estaba representando el papel exigido.
—Felicidades —le dijo cuando llegó a su lado.
—¿Perdón?—
Has dado en el clavo —le comentó, tuteándolo—. Parece totalmente como si pertenecieras a este ambiente selecto.
—Gracias —repuso con sospechoso candor—, pero la verdad es que me siento muy nervioso entre toda esta gente tan importante.—
No son realmente importantes. Sólo se creen que lo son porque tienen dinero. A la mayor parte de mis amigos de este ambiente no les importa lo que puedan pensar de ellos —con expresión traviesa, añadió—: Simplemente mantén levantada la nariz, y te tomarán por uno de los suyos. Estoy segura de que tendrás un gran éxito.
—Entonces… ¿me aseguras que no te sientes ni un poquito decepcionada con nuestro trato?
—Al contrario, creo que ha sido una verdadera ganga para mí.—Quizá no lo haya hecho tan mal hasta ahora, después de todo —le ofreció su brazo—. ¿Vamos?
Juntos subieron las anchas escaleras y entraron en el enorme salón que ya se hallaba repleto de gente.
Omer se dio cuenta inmediatamente de que ella destacaba entre todas las demás mujeres presentes… y se preguntó, mientras aspiraba su delicioso perfume, qué tipo de hombre podría haberla rechazado.
Se abrieron paso entre la multitud, sonriendo y saludando a gente. Y de repente la sonrisa de ella se congelò en los labios. Selim estaba solamente a unos pasos de ella.
Defne ya se había preguntado con anterioridad si Selim estaría allí, se daba cuenta que, secretamente había estado esperando verlo. El corazón le dio un vuelco cuando reconoció, él miró en su dirección por un momento llegó a imaginar que extendería sus brazos hacia ella y todas sus diferencias quedarían olvidadas. Pero él permaneció inmóvil, rígido, aparentemente confuso, luego una joven lo tomó del brazo, y él inclinó la cabeza hacia ella, mirándola con expresión solícita, Defne se quedó dónde estaba, muy sorprendida.
Selim le había dado la espalda, de repente se olvidó de todo lo que la rodeaba, Omer incluido, que la estaba observando de cerca, se le encogió el corazón ante el pensamiento de que Selim hubiera encontrado una pareja tan pronto, luego la chica le sonrió, era una sonrisa sincera, cariñosa, encantadora, ella no consiguió ahogar una exclamación, Omer la escucho, y entornó los ojos con expresión perspicaz.
—Así que es él —le murmuró al oído.
—Él… ¿quién?—
El hombre que está coqueteando con esa mujer.
—¿Podríamos cambiar de tema?—
¿Por qué? Sólo estoy aquí para demostrarle que no le importas nada en absoluto. Así que voy a demostrárselo ahora mismo… a no ser que estés asustada.
—Claro que no —se apresuró a replicar.
—¿Entonces?…—
Tienes razón —y se adelantó hacia su novio, exclamando— ¡Selim! Defne comprendió que no había esperado verla.—Qué… encantadora sorpresa.—Pero tú sabías que pensaba venir.—Sí… er… claro, es sólo que… permíteme que te presente a Elif—y se volvió hacia la jovencita, que le lanzó a Defne una mirada nerviosa, seguida de inmediato por una deliciosa sonrisa.—Él es Omer —dijo a su vez ella. El hombre fruncía mientras tanto el ceño, incómodo, como si le desagradara el hecho de verla con otro hombre.
—Háblame de tu novio—le pidió Omer en un murmullo—. ¿A qué se dedica?
—Es doctor, trabaja en una clínica privada.Y eso fue todo lo que le alcanzó a decir, la cena los mantuvo ocupados durante un rato.
Omer representó su papel a la perfección, atento y sonriente al menor de sus deseos.
Luego el tiempo de los discursos y la entrega de premios, al momento en que nombraron a su abuela, ella subió al escenario y lo recibió en nombre de ella y de toda su familia.
Los discursos terminaron y el ambiente se relajó visiblemente mientras la gente se levantaba para visitar otras mesas. Un par de conocidos se acercó a saludarla, y minutos después, cuando quedó otra vez libre—¿Quieres bailar? —le pregunta Omer. —Porque no —, y él sacó a bailar un vals.—Te lo diré enseguida, no estoy seguro de si debo ayudarte a que vuelvas con él, podrías terminar casada, y entonces, ¿cómo podría perdonármelo?— ¿Qué quieres decir?—No es el hombre que necesitas.—¡Qué absurdo!—No es un absurdo, Defne…—No hagas eso —se apresuró a decirle ella—Que no haga ¿Qué?—No me digas lo que me conviene o lo que no, te comportas como mi abuela.
Omer se echó a reír, era una risa vibrante, llena de ricos matices, y varias personas se volvieron para mirarlos, incluido Selim. Inmediatamente ella forzó una sonrisa mientas fijaba la mirada en su rostro.
—Muy bien —pronunció él, interpretando correctamente su gesto—. Si es a eso a lo que quieres jugar… —la atrajo con fuerza hacia sí, mirándola con expresión ardiente—. Eres maravillosa. Espero que Selim te valore en lo que realmente vales.—Por supuesto.—Claro que debes recordar que hasta la medianoche yo seré tu nuevo acompañante, terriblemente celoso del hombre del que estás enamorada. Porque estás enamorada de él, ¿verdad?—
Completamente.—
Bueno, ¿y de qué discutisteis ?
Defne no sabía cómo detenerlo; aquel hombre parecía ejercer sobre ella un poder hipnótico que hacía que le pareciera natural contestar a sus preguntas, pero le resultaba difícil analizar aquella discusión porque ni siquiera—No tiene nada que ver con el matrimonio —le dijo finalmente.—
Me alegro, te mereces un hombre mejor.—
¿Siempre les dices esas cosas a tus clientas?
—¿Mis…? Bueno, es cierto que no lo hago tan a menudo —repuso él, recuperándose de su distracción—. Tiendo a enrostrarle a la gente la cruda verdad en vez de susurrar dulces necedades. Sonríeme. Nos está mirando. Defne le regaló una deslumbrante sonrisa y Omer se la devolvió.—Muy bien —murmuró—. ¿Sabes? Eres aún más bonita cuando te enfadas.—Oh, vete al diablo —replicó, dándose por vencida y riendo a su pesar.—Con mucho gusto, pero abrazado a ti. Bailando contigo, sería capaz de descender a los infiernos y luego volver —desvió la mirada hacia Selim, y susurró con una sonrisa en los labios—:
Has conseguido preocuparlo de verdad.—¿A quién?—A Selim. ¡No me digas que te has olvidado de ese pobre infeliz!—Claro que no —contestó era cierto que se había sentido atrapada por la personalidad de Omer, que por un momento había dejado de pensar en Selim.—Démosle un buen motivo de preocupación —sugirió, acercándola más hacia sí—. Me encanta el diseño de tu vestido. Defne sabía que se estaba refiriendo a su pronunciado escote, y para desmayo suyo, empezó a ruborizarse.—Eres la mujer más bella de este salón —continuó él.
—Deja de decirme esas cosas.—Me pagan para decirlas —le recordó. Defne se quedó sin aliento. Había caído presa del encanto de aquel hombre… y todo había resultado ser un engaño. Sus cumplidos y sus atenciones no tenían significado alguno.—Bueno, dado que estás bajo mis órdenes —le dijo—. Te ordeno que no sigas por ese camino.
Le levantó delicadamente la barbilla, y ella no pudo resistirse; de repente el corazón empezó a latirle acelerado. Intentó ignorar sus propias sensaciones y recordar solamente que aquel hombre estaba representando su papel, pero fue inútil, era como si estuviera flotando en un sueño, le paso la punta de los dedos por los labios, ella emitió un tembloroso suspiro, asombrada de las sensaciones que él le estaba causando.
Tenía que detenerlo. Pero no hizo nada; ni siquiera podía hablar. Sentía su leve contacto en los labios, a lo largo de su mejilla y descendiendo por su cuello. Luego la acercó más hacia sí para besarla en la boca, y Defne tuvo la devastadora impresión de que no ejercía control alguno sobre sí misma. Perdió todo sentido del tiempo y del espacio. Era como si estuviera bailando en los cielos un vals que fuera a durar toda una eternidad.
El corazón le latía con tanta fuerza que apenas podía respirar.—Deberías soltarme —musitó.—Si dependiera de mí, jamás en la vida te soltaría —murmuró él. Salió de sus ensoñaciones para darse cuenta de que la música estaba terminando. Las parejas aminoraban el ritmo y ella se encontraba en los brazos de Omer Iplikci, y comprendió que, a partir de aquel instante, nada volvería a ser lo mismo otra vez.
CONTINUARA

