MI CORAZÒN TE LLAMA. Capitulo 1

¡Insolente! —exclamó colgando furiosa el teléfono. Tenía sesenta y tres años, era una de las empresarias más ricas y respetada de Estambul y se estaba muriendo. ¡Tenía derecho a que sus deseos se hicieran realidad! Además, eran deseos muy sencillos: matrimonios felices para sus nietos.

En general, las cosas le habían ido bastante bien. La señora Turkan suspiró.

El anuncio de Defne de su compromiso con el estirado doctor Selim había logrado ensombrecer la realización de sus deseos, miró una foto en Internet y se fijó especialmente, en el asquerosamente atractivo joven, que sonreía con confianza a la cámara, con el flequillo negro cayéndole sobre los ojos, en un gesto insoportable de arrogancia y desafío.

Su fortaleza interior brillaba en sus ojos, con una fuerza que a ella no le resultaba desconocida. ¿Por qué cuando supo que le quedaba poco de vida?, deseó poder enseñarles a sus nietos, de una manera u otra, que en la vida sólo había una cosa realmente importante.

El amor. Bueno, el amor y alguna otra cosa, pero sobre todo el amor. De momento, sus intentos de hacer de casamentera habían funcionado con su nieto Serdar, pero Defne, era diferente.

Ella era una persona distante e intelectual, por eso mismo el doctor no era el hombre más apropiado para compartir su vida. El buen Selim, no hacía más que intensificar, aquellas negativas cualidades de su nieta, y hacer que su verdadera belleza, quedara para siempre oculta, bajo las capas de mojigato control que alentaba en ella.

Pobre, sólo tenía veinticuatro años y no era normal que se comportara como si estuviera a punto de cumplir cuarenta. Siempre estaba con la cabeza metida en un libro y, en opinión de la señora Turkan, lo que necesitaba era un hombre que le enseñara a levantar la cabeza, a soñar y a intentar tocar el cielo. —No sé muy bien qué hacer con ella.

Estudió la fotografía, solo pensar en lo que su cabeza ideaba le tembló la mano, qué casualidad, que ahora tuviera esa fotografía delante. O quizá no tanto. Quizá las cosas tuvieran unos vínculos invisibles en los que ella nunca se había permitido creer.

Estudió con detenimiento la fotografía del joven. Detrás de él, un enorme cartel de inauguración, Passionis, cenicienta, la prueba de que un par de zapatos te puede cambiar la vida, decía. Una fiereza de espíritu que le recordaba a ella misma de joven, además, estaba la coincidencia de que ambos eran diseñadores.

Su nieta también sentía verdadera pasión por el dibujo. Defne y ese joven. ¿Sería posible? ¿Podría manipular el futuro de su nieta? Quizá los dioses se apiadarán de quien le quedaba tanto por hacer y disponía de tan poco tiempo.

Se reprendió mentalmente. Tenía que reprimir aquella forma de pensar si no quería terminar leyendo el horóscopo y consultando a una vidente antes de tomar una decisión. Y tenía mucho que hacer. Sobre todo, conocer bien a ese joven antes de poner a Defne en su camino.

Tres días más tarde, con un abultado informe sobre el escritorio de su despacho, ya sabía todo lo que necesitaba saber de él, y lo que había averiguado le gustaba, era un hombre duro, pero honrado hasta la médula. Reprimiendo el entusiasmo y la esperanza que le embargaba se trasladó hasta la empresa, pidió hablar con el dueño y específicamente nombró al joven de la foto.

Fue recibida de forma cortés, dejó sobre el escritorio los documentos que mostraban la vida del joven.—¿Me ha estado espiando? —preguntó con dureza, sin ocultar su incredulidad.-Solo porque necesitaba saber si usted cuidaría bien de mi nieta-

¿Perdón?

-Si, mi nieta, ella es una buena joven y está comprometida, pero sé que ese hombre no la hará feliz, y sin temor a equivocarme, desde que lo vi, supe que usted es el hombre indicado para ella.

-Señora, por respeto a su edad no voy a pedir que la saquen de mi oficina. -No lo tome a mal, es más debería tomarlo como un cumplido, tengo 63 años, estoy condenada a morir en máximo seis meses y mi deseo antes de dejar esta vida es ver feliz a mis nietos.

-Yo… lo lamento mucho, pero aun así no creo que esté haciendo lo correcto.-

Cuando llega a cierta edad, intuye las cosas y créame que, si yo no supiera que estoy en lo correcto, no me habría atrevido a venir hasta acá.-

Muy bien, digamos que acepto su oferta, ¿Qué dirá su nieta, de que usted le busque un marido, estando ella comprometida?

-Ella no ha conocido el amor, no está enamorada de ese hombre, el amor necesariamente va acompañada de pasión y lo que ella siente por Selim es solo amistad.

– ¿Cómo puede estar tan segura de eso? -Simplemente lo estoy-.

Mire, ¿Cómo se llame?

-Puede llamarme Turkan-

Mire señora Turkan, yo le agradezco su ofrecimiento, porque si en algo tiene razón es que debo sentirme halagado con su oferta, pero temo que debo rechazarla, no estoy interesado en tener ningún tipo de relación amorosa, lo siento mucho.-

Antes de tomar una decisión, permítame invitarlo a cenar, digamos el sábado.-

No sé, no lo creo.

-Tómelo como un favor a una persona que esta desahuciada.-

Esto es increíble, es lo más insólito que me ha tocado vivir.-

Por favor no perderá nada, si no cambia de opinión al ver a mi nieta, disfrutará de una deliciosa cena en mi casa.

Omer sonrió, necesitaba sacarse de encima a la señora, y si no aceptaba su oferta, seguramente la tendría en su oficina por mucho tiempo más.-

Muy bien acepto, dígame la hora y el lugar y ahí estaré-

Lo promete-

Pero ¿porque debo prometerlo?-

Porque lo que más me gustó de lo que supe de usted es que es un hombre honrado y que cumple con sus promesas.

-Vaya, hizo muy bien su trabajo-

Solo quiero lo mejor para mi nieta y sé que usted lo es.-

Muy bien lo prometo.

Cuando la mujer dejó su oficina Omer no podía creer lo que había sucedido. A pesar de ser consciente de la manipulación a la que había sido sometido, la situación le causó mucha gracia-

¿De qué te ríes? – pregunta su amigo-

Viste a la señora que acaba de salir?

-Si, ¿Qué con ella?-

Me vino a pedir que conociera a su nieta y me casara con ella.

– ¿Qué?-

Así como te lo cuento.-

¿A quién se le podría ocurrir una idea como esa?

-Dice que se está muriendo…

– ¿La nieta?…

-No, ella, y su último deseo es verla feliz y casada… conmigo, ¿Qué te parece?

-Una buena historia para una novela y ¿Qué le respondiste?

-Eso es lo gracioso, al final tendré que ir el sábado a su casa a conocer a su nieta.

-Ay Omer tu vida es increíble, apropósito de vida fuiste al médico.? -Si, pero estoy seguro que es solo el cansancio, hemos trabajado mucho para tener la empresa en pie en tan poco tiempo.- Si seguramente eso es, pero en un par de meses cuando nos conozcan o te conozcan, nos tomaremos vacaciones.- Muy bien, pero por ahora hay que seguir trabajando.

Omer había llegado hace muy poco tiempo desde Italia, comenzaba a cumplir el sueño que tenía con su amigo, levantar su propia empresa, les costó, pero por fin lo estaban viendo hacerse realidad. Sus jornadas de trabajo eran extensas, debían trabajar de sol a sol, solo para poner de pie a Passionis, él era el encargado de los diseños y Sinan de todo lo relacionado con el área administrativa, ya contaba con una carpeta con los dibujos que había hecho, debían comenzar con una gran colección para ser conocidos en todo Estambul, o por lo menos esos eran sus planes.

Cansado por todo lo que debió hacer, Omer se levantó de su silla y se dispuso a irse a su casa, llegó al estacionamiento y sintió una pequeña opresión en su pecho y un dolor en su brazo izquierdo, misma molestia que venía repitiéndose hace ya un tiempo. Se subió a al auto, conectó la radio y comenzó a escuchar música, en un momento el dolor se intensificó a tal grado que no pudo seguir manejando, para no causar un accidente se detuvo al costado de la calle, ahí sintió que la respiración no quería salir, abrió la puerta, bajó del auto alcanzó a dar unos pasos desplomándose y perdiendo el conocimiento de forma inmediata.

Recobro el conocimiento en la sala de urgencias, donde estaba siendo atendido por los médicos y conectado a muchas máquinas, intentó hablar, pero le resultó difícil, se sentía inmensamente cansado.

-Señor, tranquilícese – escuchó que le decían.

Como podía estar tranquilo si sentía que algo muy grave estaba sucediendo, pero no pudo hacer nada, porque volvió a perder el conocimiento-

Pero ¿cómo es posible? – le pregunta Sinan al doctor – él es deportista, lleva una vida completamente sana.

-Su enfermedad no tiene relación con nada de eso, solo puedo decir que le tocó a él la mala suerte de tenerla-

Entonces, ¿qué se hace en este caso?-

Un trasplante-

¿Un… trasplante?

-Si, ya lo incluimos en la lista y es prioridad, apenas aparezca un corazón compatible haremos la operación, mientras se quedará internado.-

Muy bien-Sería bueno que, si tiene más familia, le avise de la condición del joven, esperemos que todo salga bien.-

Eso espero yo también.

Y la suerte estuvo de parte de Omer, el sábado en la noche recibieron la noticia de que apareció un donante, la cirugía fue programada para el siguiente día.

Seis largas horas duró la operación, los tíos de Omer muy nerviosos esperaban afuera del pabellón, junto con Sinan, solo respiraron tranquilos cuando el doctor les avisó que la operación había sido un éxito, ahora solo quedaba esperar que su cuerpo no rechazara al nuevo corazón y la etapa de recuperación.

CONTINUARA

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