LA PRINCESA DE MIS SUEÑOS. Capitulo 6

Omer avanzó por el pasillo del hospital tratando de no pensar que su tío
se hallaba gravemente enfermo.
Aquella misma noche podía convertirse en heredero del título, y la sola
idea lo horrorizaba.
Normalmente era optimista, quería a su tío, pero también amaba su
libertad, y existía la posibilidad de que en unas horas perdiera ambas
cosas.
Se volvió con rapidez mientras una joven llegaba al pasillo por las
escaleras.

  • ¡Gracias a Dios! -exclamó él a la vez que abrazaba a su prima, quien le
    devolvió el abrazo.
  • ¿Cómo está el tío Necmi? -preguntó tenso.
    -Me temo que muy mal los llamé anoche porque empezó a tener dolores
    en el pecho, pero se negó a que lo viera el médico, sufrió un colapso y pedí
    una ambulancia, aún le están haciendo pruebas.
    -No puede ser un infarto -dijo Sinan-. Nunca ha sufrido uno, y la vida que
    ha llevado…
    -Ha sido lo suficiente como para que cualquier hombre normal sufriera
    doce ataques -concluyó Omer-. Mujeres, vino, coches veloces…
  • ¿Mujeres? -dijo la tía Neriman.
    -Solo bromeábamos tía, es solo parte de la tensa espera de noticias -dijo
    Sinan.
    El sonido de unos pasos en la escalera dejo en silencio a todos-Me temo que aún no hay noticias -dijo la prima de Omer.
    Alzó la mirada cuando se abrió la puerta de la habitación y salió el
    médico, un hombre mayor que era amigo del rey hacía años, su seria
    expresión solo podía significar una cosa, y el corazón de Omer se encogió.
    -Sacad a ese viejo estúpido de aquí cuanto antes y no me hagáis perder
    más el tiempo -dijo el médico.
    -Pero… su infarto…
    -Nada de infarto. ¡Indigestión! No deberían permitirle comer langostinos
    a la mantequilla.
    Neriman lanzó al médico una dura mirada.
    -No hace ni caso de lo que le digo.
  • ¿Podemos verlo ahora? -preguntó Omer.
    Un rugido procedente del interior de la habitación fue la respuesta.
    Los dos jóvenes entraron en la habitación acompañados de su esposa e
    hija y miraron al rey con expresión irónica.
    Estaba sentado en la cama, con el rostro enmarcado por su pelo blanco.
    -Les di un buen susto, ¿verdad? -vociferó.
    -Lo suficiente como para habernos hecho venir desde Turquía -dijo Sinan-
    . Y todo porque te has estado atiborrando de comida.
    -No hables así al jefe de la familia -protestó el tío-. Y echa la culpa a Mine,
    su comida es irresistible.
  • ¿Y eso significa que tienes que comer sus platos como un joven
    hambriento? -continuó la tía Neriman-. ¿Cuándo vas a comportarte según
    la edad que tienes?
  • ¡No he llegado a los sesenta y dos a base de comportarme según mi
    edad! -replicó su marido
  • ¿Y qué seré yo cuando cumpla los sesenta y dos? -preguntó Sinan.
    -No llegarás, algún marido ofendido te habrá pegado un tiro para
    entonces.
    Sinan sonrió.
    -Tú debes saberlo todo sobre maridos ofendidos, tío. He oído que hace
    solo…
    -Salgan todos de aquí todos. Neriman se ocupará de llevarme a casa.
    En cuanto salieron del hospital, los dos hombres se apoyaron contra su
    pared y respiraron aliviados.-Necesito una bebida -dijo Sinan a la vez que se encaminaba a un bar
    cercano, Omer lo siguió y ocuparon una mesa al sol.
    -Esto es realmente increíble -dijo Omer cuando iban por su segundo
    trago-. Ser llevado hasta el límite para luego ser repentinamente
    liberado va a acabar conmigo.
  • ¿Se puede saber de qué estás despotricando? -preguntó Sinan
    -No puedo creer que nos hicieran viajar solo para esto, yo debería estar
    disfrutando con Defne.
    _ ¿Haber como esta eso?
    Le pedí que se casara conmigo ¿Estás loco? ¿Cómo pudiste hacer eso?, sabes al igual que yo que no te
    puedes casar con una plebeya
    _ ¿Quién lo dice?
    La tradición lo dice, además de una de las leyes para heredar el trono. _Bueno las leyes se hicieron para cambiarlas _Cierto, pero eso es solo potestad del rey y hasta donde sé, aun no eres rey, además tus tíos ya eligieron a quien será tu esposa _Lo lamento por ellos, pero ya elegí a la dueña de mi corazón y quien compartirá mi vida. _No lo sé amigo, creo que eso tendrás que decírselo a tus tíos. _Si ellos no lo aceptan, por Defne soy capaz de renunciar al trono.
    sentencio Omer
    A Omer nunca le había parecido tan aburrido todo, el palacio, la ciudad,
    extrañaba mucho a Defne, el teléfono se había convertido en su mejor
    aliado, durante la semana que tuvo que quedarse en su país, la llamaba
    todos los días, pero ni eso le quitaba la necesidad de estar junto a ella,
    trató de consolarse pensando que volvería a verla una vez llegara a
    Estambul, la llevaría a un restaurante y le contaría toda la verdad y le
    pediría nuevamente se casara con él
    Estaba imaginando la escena cuando sonó su móvil.
  • ¿Dónde diablos estás? -preguntó su tío.
    -Ocupado como siempre -contestó él, no podía decirle que había estado
    organizando su viaje de vuelta a Estambul
    -Tienes tiempo para todos, pero no para tu viejo tío.
    -Eso no es justo…
    -Apenas te he visto.-No me necesitabas.
    -Pero sí te necesito esta noche, vamos a cenar con una invitada muy
    especial.
    -Esta noche no, por favor, tío, tengo otros planes.
    -Tonterías, ya está todo organizado, va a venir a cenar una bella dama que
    está deseando conocerte.
    Omer gimió, otra posible esposa, su tío no se cansaba nunca de intentarlo.
    ¿Cómo iba a explicarle que su corazón ya había elegido a su futura
    esposa?
    -Tío, deja que te explique…
    -No hay nada que explicar, soy un anciano y pido muy poco, si incluso ese
    poco es demasiado, supongo que no me quedará más remedio que
    comprenderlo.
    Omer apretó los dientes, como hacía siempre que su tío se ponía en plan
    víctima, pues sabía que acabaría por ceder. Quería a su tío y no soportaba
    hacerle daño.
    -Tratare de ir _ le dijo
    -Eres un buen chico no quiero ser una carga, pero cuando un hombre
    llega a esta edad siempre es una carga…
    -Déjalo ya, tío -interrumpió Omer, exasperado-. Iré. Lo juro_ aunque eso
    signifique aplazar su viaje de retorno a Turquía.
  • ¿De etiqueta?
    -De etiqueta.
    -Sabía que no me decepcionarías, no llegues tarde.
    Omer colgó y volvió a suspirar. ¿Por qué tenía que ser tan complicada la
    vida?
    ¿Y cómo iba a explicar a Defne que no llegaría mañana porque su tío
    estaba empeñado en que conociera a otra mujer? No, se dijo de
    inmediato, fuera cual fuese la excusa, no podía decirle la verdad, otra
    mentira, pensó, abatido, pero no importaba, pronto habría acabado todo.
    Omer llego al palacio más tarde de lo que pretendía, como no le había
    dado tiempo a cambiarse y sabía que su tío no aceptaría que se presentara
    a cenar en vaqueros y camiseta, entró al jardín por una pequeña entrada y
    se movió sigilosamente entre las sombras.
    Desde los árboles del fondo miró hacia la terraza, donde su tío solía
    ofrecer un refrigerio a sus invitados antes de la cena, allí estaban la tía
    Neriman, su prima, Sinan y la mujer que su tío pretendía que conociera,
    aunque estaba de espaldas y solo pudo fijarse en el vestido que llevaba¿Pero dónde estaba su ángel guardián en aquellos momentos?
    La voz de su tío llegó desde la terraza.
    -No entiendo qué puede haberle pasado a mi sobrino -dijo, irritado-.
    Espero que disculpe su retraso, lady Maddox
    Omer supuso que se dirigió a su amigo cuando añadió, ¿Por qué no lo
    llamas para saber qué sucede?
    Sus voces se fueron apagando cuando pasaron al interior del palacio.
    Omer siguió su camino, se dirigió a una de las habitaciones y pidió a uno
    de los empleados le buscara un smoking, para presentarse correctamente
    vestido, lo que tenía planeado lo podría haber hecho con la ropa que
    llevaba, pero por lo menos en eso quería complacer a su tío, ya que sabia
    que con todo lo demás le causaría un gran disgusto y esta vez quizás si un
    infarto.
    Una vez completada su vestimenta se dirigió al salón donde seguramente
    estarían todos, en su mente repetía las palabras que le diría a su familia,
    pero cuando el mayordomo abrió la puerta al salón, Omer no solo se
    encontró con su familia y su amigo Sinan, sino que además había muchos
    periodistas.
    Por fin llego mi sobrino exclamo su Tío _ el futuro rey
    Omer fue recibido por su tía, quien lo llevo hasta donde estaba el rey y sin
    que él pudiera hacer nada, escucho a su tío decir.
    _ Como es tradición entre nuestras familias, llegado el tiempo nuestros
    hijos deben casarse y es deber nuestro encontrar la mujer o el hombre
    adecuado para ellos, por eso para mi como rey, es un honor anunciar el
    compromiso del príncipe Omer con lady Maddox, felicitaciones para
    ambos.
    Por respeto a sus tíos Omer siguió el protocolo y se dejo fotografiar con
    toda la familia, pero una vez que todos los periodistas se hubieron
    retiraron se dirigió a su tío, sin siquiera importarle que lady Maddox
    estuviera presente con su familia.
  • ¿Me puedes explicar que fue todo esto? -preguntó Omer.
    -Por supuesto _ le dice su tío _no me voy a molestar en preguntarte si las
    cosas que he oído sobre ti son ciertas.
    -Probablemente lo sean -responde desafiante Omer.
    -Pues ya es hora de que paren, después de todas las molestias que me he
    tomado para que conozcas a mujeres de la alta sociedad…
    -Las mujeres de la alta sociedad me fastidian. ¡Solo van tras una cosa!
  • ¿Qué cosa?-Mi futuro título, todas ellas solo se fijan en eso.
  • Ya es hora de que empieces a actuar como un hombre distinguido en
    lugar de pasar el tiempo con …quien sabe Dios que clase de mujer.
    -Ni he pedido tu permiso para casarme con esa mujer como tú la llamas,
    ni nunca te lo pediré, tío -dijo Omer-. Siento un gran respeto por ti, pero
    no voy a permitir que dirijas mi vida.
    Cuando Omer hablaba en aquel tono, la faceta encantadora de su
    personalidad se esfumaba por completo y su mirada adquiría una
    expresión, ante la que incluso el rey se volvía cauteloso.
    Al verla en aquella ocasión, se quedó en silencio.

    _ ¿Qué se supone que debo hacer, aceptar a una plebeya en la familia,
    solo porque crees estar enamorado? _ le grita su tío enojado
    No creo estar enamorado, lo estoy y lo que quieras hacer yo no te lo tengo que decir, lo que, si sé, es que si Defne acepta me casara con ella con o sin tu consentimiento y si para ello debo renunciar al trono, créeme que no dudare en hacerlo les dice Omer.
    Entonces… le dice su tío _ si te casas con esa mujer, olvídate que
    tienes familia.
    Pues que así sea sentencia Omer y se va dejando a todos atónitos con
    su decisión
    .

  • CONTINUAR

Deja un comentario