¿Te gustaría ver una película? le sorprendió la pregunta de Defne. –Sí –dijo rápidamente y con una sonrisa–. Me encantaría, ella también sonrió,
parecía mucho más relajada.
–¿Elijes tú o yo?
–Dejaré que lo hagas tú.
–Bueno, entonces espero que tengas ganas de ver una comedia romántica –
repuso Defne.
Sabía que ella estaba haciendo un gran esfuerzo para comportarse con
normalidad.
Se encogió de hombros, poco le preocupaba la película que eligiera, lo único que
le importaba era que ella estuviera dispuesta a hacer algo con él.
Defne se acomodó en el sofá, miraba el televisor, pero no podía concentrarse en
la película, sino en el hombre que tenía a su lado.
Llevaban una hora allí sentados, uno al lado del otro, y sin tocarse.
Le alegraba que fuera así, lo último que quería era complicar aún más sus
sentimientos, sobre todo, después de lo que había estado a punto de pasar …Omer estaba feliz después de mucho tiempo estaba viendo una película
romántica sin tener que cerrar los ojos para imaginar que Defne estaba sentada
junto a él.
–¿Y un chocolate caliente? ¿O un café? –pregunto él.
–¿No te gusta la película y buscas una excusa para escapar? –le preguntó ella
riendo.
–Me has pillado.
Tomó el control y detuvo la película.
–La verdad es que no es muy buena –comentó ella, vio que suspiraba aliviado.
–¿Estás segura? No me importa verla si quieres.
–La verdad es que estoy muy cansada, lo mejor es irnos a dormir.
Ve a descansar mientras yo limpio todo aquí, de todas maneras, aun no tengo sueño . _Está bien, nos vemos mañana le dice ella, con una pequeña sonrisa.
Él se acerca lentamente dándole tiempo a que decida si quiere recibir su beso,
pero ella no se aparta y él deposita un suave beso en labios.
Buenas noches le dice.
Buenas noches le responde ella.
Omer despertó de madrugada, no supo qué lo había despertado, pero tenía muy
claro por qué había dormido tan bien.
Llevaba casi un año sin dormir de la manera que lo había hecho y era increíble
saber que Defne aun lo amaba, sabía que quedaba camino por recorrer para
volver ser una familia, pero él no se rendiría.
Se había levantado solo para llegar hasta su habitación y verla dormir, deseó
poder estar a su lado y abrazarla. Llevaba tanto tiempo deseando estar así y le dolía pensar en el tiempo que perdió.
Mientras estuvo lejos, lo había pasado muy mal, se había sentido más solo que
nunca sin Defne y eso había sido en parte lo que le había llevado a …
Ahora sabía que le había hecho mucho daño, pero tendría toda la vida para
compensarla, sin duda debía luchar para estar en esa cama junto a ella.
Con su partida no solo le hizo daño a ella, también se había hecho daño él mismo,
Defne se movió, girando la cabeza y el cuerpo, aunque era muy agradable estar
así mirándola dormir, lo último que quería era que ella se despertara y se sintiera
incómoda al encontrarlo de pie observándola, así que se devolvió a su habitación.
Se levanto se ducho y se dirigió a la cocina, esperaba que Defne no hubiera
cambiado sus gustos en comidas, le preparo todo lo que sabía le gustaba, solo
quería verla feliz.
Buenos días escucha decir.
Buenos días, ¿dormiste bien? le pregunta.
Bien y ¿tú? _Desde hace mucho tiempo que no dormía tan bien como anoche, muchas gracias le responde dándole un suave beso en los labios _ espero te hayas
levantado con apetito, te prepare el desayuno.
La verdad si tengo mucho apetito, todo huele delicioso, muchas gracias le
responde con una sonrisa, luego se acomodó a la mesa.
Por fin la ve sonreír, desde que se encontraron no le había sonreído y eso era un
gran paso en el camino que debían transitar
–Defne…
–¿Sí? –le preguntó al ver que le costaba terminar la frase.
–Me preguntaba si aceptarías salir conmigo. Defne contuvo el aliento y levantó la cara hacia él se quedó mirándolo sin entender qué quería decir.
–Te estoy pidiendo que tengamos una cita.
Se quedó boquiabierta.
–¿Una cita? –repitió ella.
Omer parecía muy serio.
–Te pregunte si podíamos comenzar desde cero y esto sería como nuestra
primera cita.
–Omer… –comenzó ella sin saber muy bien qué decirle.
–Si aceptas sabré que nos estas dando una nueva oportunidad.
Él se levantó, se acercó y tomó su mano, acarició suavemente sus dedos,
subiendo despacio hasta la muñeca, después la soltó para levantarle la barbilla
con ternura.
El contacto le pareció tan íntimo que se estremeció, era hermoso ser acariciada
por la mano del hombre que amaba.
–Solo quiero que pasemos más tiempo juntos, eso es todo –le dijo él.
Cerró los ojos un segundo, respiró hondo y volvió a abrirlos con más seguridad.
–De acuerdo.
–¿De acuerdo? –repitió Omer.
–Podemos tener una cita –le dijo ella con valentía.
–Sanaremos nuestras heridas Defne, juntos como siempre debió ser.
–Bueno, ¿cuando vamos a tener esa cita? –preguntó ella.
–Esta noche –responde él.
–¿Hoy?…–Sí –repuso Omer con una gran sonrisa que iluminó todo su rostro. – He pensado que estaría bien si fuéramos al lugar donde nos vimos por primera vez.
Omer sintió que algo se encendía dentro de él al ver la expresión en el rostro de
Defne, hacía mucho que no se sentía así, vivo otra vez.
Llevaba demasiado tiempo viviendo a medias, como si fuera nadando bajo el
agua y no tuviera fuerzas suficientes para abrirse camino hacia la superficie y
salir a flote.
Pero Defne había conseguido poco a poco encender de nuevo una llama en su
interior.
Empezaba a sentir que era el mismo de siempre.
–¿A Manu?… –tartamudeó ella con los ojos como platos.
–Sí –repuso–. fue el restaurante donde nos conocimos, es lógico para mí que
debemos recomenzar en ese lugar.
–Cierto –susurró –. Allí fue donde nos conocimos.
Su mirada era triste, pero una sonrisa se insinuaba en su boca y eso fue todo el
estímulo que necesitaba para seguir adelante.
–Me enamore de ti ahí –le dijo él dando un paso hacia ella y acariciando
levemente su pelo– nunca pude olvidar el beso que te robe, menos la cachetada
que me diste.
Ella solo sonrió al recordar la escena, estaban muy cerca, pero él no quería tentar
su suerte, le bastaba con ver que ella no había olvidado ese sitio y recordaba las
cosas que de verdad importaban.
–Quiero llevarte allí, porque es un lugar significativo para nosotros –añadió él
con emoción.
Durante el tiempo que estuvieron juntos, nunca había dejado de decirle que la
quería, pero temía no habérselo demostrado lo suficiente y tal vez esa fue la razón por la que no se atrevió a contarle la verdad, pero estaba decidido a
aprender de los errores del pasado.
–Tenemos muchas cosas de las que hablar, pero hoy quiero limitarme a disfrutar
de tu compañía.
Defne lo miró, tomó su mano, la apretó y dio después un paso atrás, ese gesto fue
suficiente para entender que también ella sabía por qué la cita era tan importante.
Debo irme le informa ella.
Está bien, hare las reservaciones para esta noche.
_Omer, antes de irme quiero hacerte una pregunta .
_Pregunta _
Sinan, ¿tú crees que aun sienta algo por Yasemin?
_Y ¿esto a que viene?
_Si respondes, te cuento _
La respuesta a tu pregunta es si.
_Lo sabia ¿Y ella?
También, por eso necesitaba saber _Entonces, debo suponer que los quieres ayudar _ Si, exactamente eso quiero.
¿Que te parece si los invitamos a cenar aquí mañana?
Me parece una idea estupenda, ahora si me voy.
_Nos vemos entonces _
Nos vemos se despide ella.
Durante todo el día Defne se sintió nerviosa como si fuera de verdad su primera
cita, varias veces estuvo tentada a llamarlo y cancelar la cena de esa noche, pero
no sabía si era cobarde al querer cancelarla o al ir a la cena, al final nunca llamo,
a media tarde llego un mensaje de Omer a su celular, “ la reservación esta lista,
hoy las 8 en nuestro lugar” , solo eso decía, ella se sintió desilusionada como si
esperara leer algo que reafirmara que había tomado la decisión correcta y llego
otro mensaje, “té amo” decía, tal parecía que Omer aun podía leer su mente, eso
lleno su corazón de felicidad y dibujo una gran sonrisa en su cara.
Para Omer era necesario conversar con su amigo y hermano Sinan, para poner en
práctica la conversación que había tenido con Defne durante el desayuno.
Que bien por ti, no haber vendido tu casa le dice Omer al ingresar a la casa de
Sinan.
Siempre supe que volvería a Estambul y necesitaría un lugar donde vivir. _Lamentablemente cuando me fui no pensaba en que algún día volvería le
responde Omer.
Pero igual estas viviendo en tu casa y además con Defne. _Eso es cierto y esta vez es para siempre hermano, hablando de Defne queremos invitarte a cenar mañana _
Ah ahora hasta tienen invitados, eso quiere decir que todo va bien entre ustedes. _Si hermano hemos conversado, aun nos falta por contarnos cosas, pero paso a paso .
_Ya le contaste todo, ¿entonces? _
No hermano aun no lo hago, pero lo hare, ella merece que le diga la verdadera razón por la que volví en tres años.
_Muy bien Omer, no dejes que nada pueda empañar su futura felicidad, no debe quedar nada oculto que les cause daño.
_Ahora me voy, esta noche tengo una cita con mi futura esposa.
_Con Defne, ¿me imagino? _
Con quien más hermano, no existe otra mujer para mi .
_Omer, me alegra verte feliz hermano _
Tú también lo estarás, tengo el presentimiento de que muy pronto estarás igual que yo, haciendo planes para volver a casarte _
No lo creo hermano, pero dejemos eso de lado, déjame desearte la mejor de las noches y le das mis saludos a Defne y dile que feliz acepto su invitación.
Defne tenía un nudo en el estómago al darse cuenta de que iban a pasar la noche juntos ellos dos. Después de la conversación del día anterior, las palabras que se habían dicho la ira había desaparecido, sentía que todo lo que se había destruido comenzaba a ponerse de pie nuevamente lo demás había que dejarlo al tiempo, como dijo Omer debían sanarse mutuamente.
Salió de la ducha eligió un hermoso vestido rojo, se puso los aros y se maquillo, se miró al espejo y se sintió satisfecha con su imagen.
Omer se arregló la camisa una vez más, estaba muy nervioso y no entendía por qué, fue a sentarse al sofá, pero se quedó inmóvil al ver entrar a Defne. –Estás preciosa… No podía dejar de observarla, no podía creer que esta noche saldría con ella que no era uno de los tantos sueños que había tenido.
–¿No está muy osado mi vestido?… –murmuró sonrojada.
Omer estaba controlándose para no mirarla con la boca abierta. –Estás preciosa, Defne . Tanto como para que deseara poder ir hacia ella y besarla en ese mismo instante.
Caminaron hasta la puerta, Omer la abrió y se echó a un lado para dejar que saliera ella primero.
–Gracias –le dijo Defne mirándolo un segundo a los ojos cuando pasó a su lado. Esas pequeñas cosas eran importantes y a Defne le gustaba que él la tratara con caballerosidad. Decidió que esa noche, iba a intentar recordar todas esas cosas que le gustaban a ella.
–Me alegra aceptaras salir conmigo –le dijo él mientras le abría la puerta del coche.
Defne lo miró entonces y vio que le brillaban los ojos. Volvía a ver en ellos la picardía que a ella le gustaba tanto. –A mí también –respondió.
Cuando llegaron a Manu, Omer salió del auto y fue rápidamente al otro lado para abrirle la puerta. Vio como Defne levantaba la vista para mirar el restaurante. –No ha cambiado nada –dijo suspirando.
–Eso es lo que me gusta de este sitio –repuso él mientras subía las escaleras y mantenía la puerta del local abierta para ella. –¿Has venido? –le preguntó él.
–No, desde que tú te fuiste, siempre me ha traído recuerdos –le dijo con emoción en la voz esta igual que siempre.
La miró al oír sus palabras. Le dio la impresión de que tenía lágrimas en los ojos,
pero no estaba seguro y prefirió no preguntárselo.
–¡Bienvenidos! –exclamó un camarero al verlos entrar.
Los acompañó a su mesa y les entregó las cartas, una pequeña vela ardía en el
centro de la mesa, iluminando levemente y con una luz parpadeante el mantel.
Omer esperó a que ella se sentara antes de hacer él lo mismo. Le sonrió entonces
y ella respondió con una sonrisa.
Había tantas cosas que tenía que decirle…
Pero esa noche debían concentrarse en disfrutar de la cena.
–¿Crees que necesitamos mirar la carta? –le preguntó a ella con una sonrisa
cómplice.
–No –respondió Omer
Cerró su carta e hizo un gesto al camarero para que les tomara nota.
–Lubina, ensalada con rúcula y tomate con un poco de queso encima –dijo Omer.
–Y vino –agregó Defne
–¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? –le preguntó él.
–Sí –le respondió ella _ como voy a olvidar a un loco que me sacò a empujones
del restaurant.
Él se echó a reír al oírlo.
–¿Solo eso recuerdas?
Ella sonrió de nuevo, durante ese segundo, sintió que todo volvía a ser como antes.
–Está bien, supongo que tengo que admitir que recuerdo el beso que me robo ese
loco.
–Yo recuerdo a una pelirroja que sin duda era la mujer más hermosa que había
visto, la hice pasar por mi novia para que me salvara de una cita que no quería
tener–le dijo él cuando estuvieron solos de nuevo _ aunque debo admitirlo esa
fue una excusa para poder besarla, aún más nunca pude olvidar el sabor de ese
beso.
Defne se quedó sin aliento y se tapó la boca con la mano como si hubiera
conseguido avergonzarla.–¡Omer!
Se encogió de hombros y trató de no reír al verla sonrojada.
Se quedaron en silencio, mirándose a los ojos hasta que llegó el camarero con el
vino y sirvió dos copas.
Omer levantó la copa y esperó a que Defne hiciera lo mismo.
–Por nosotros –le dijo él mientras brindaban.
–Por esta noche –respondió ella.
Sus miradas se encontraron y probaron a la vez el vino, podía sentir la conexión
que todavía compartían.
Él tomó su mano, sobre la mesa, era increíble sentir su piel, eso no había
cambiado, pudo notar cómo la rodeaba su calor e iba extendiéndose desde su
mano al resto de su cuerpo.
Era un contacto que había echado mucho de menos durante las solitarias noches.
Los labios de Omer se curvaron en una pícara sonrisa al escuchar un tango.
–¿Quieres bailar? –le preguntó él.
Ella se mordió el labio inferior y sonrió.
–Veo que quieres repasar toda nuestra historia.
–Si _ le responde _ además quiero mostrarte cuanto te amo.
La verdad era que ella ya se sentía amada.
Decidió no pensar en nada más y tratar de disfrutar de ese momento los dos se
movieron suavemente al compás del tango, él la guiaba, ella se dejaba guiar.
De repente, sintió que nada más importaba, solo esa melodía y los cuerpos de los
dos tocándose, teniendo una excusa perfecta para estar cerca después de tanto
tiempo.
–Pasa la noche conmigo _ le susurro al oído. Se estremeció al oírlo. Supo que no le estaba hablando de lo que habían hecho durante las últimas noches, no quería limitarse a compartir el mismo techo.
–Omer, yo… –comenzó sin saber qué decir ni qué quería.
Notó la mano de Omer en su espalda, sosteniéndola con firmeza. La hizo girar
levemente, echando hacia atrás la cabeza de Defne y buscando su boca.
No pudo pensar en nada más cuando la besó, solo en las sensaciones que la
envolvían en esos momentos.
Omer se apartó después de algún tiempo y la miró a los ojos. No tenía que
preguntarle para saber lo que estaba pensando, lo que deseaba.
–¿Qué dices? –le preguntó con media sonrisa.
Su mirada, tierna y amable, consiguió tranquilizarla. Sabía que con él estaba a
salvo.
Podía decirle que no con la certeza de que no iba a presionarla. Pero no era
esa la respuesta que quería darle.
Movió su cabeza en forma afirmativa al tiempo que sonreía.
Omer no necesitó que le dijera nada, la tomo con firmeza de la cintura y la
condujo hacia la puerta sin detenerse.
–¿Omer y la cena? –le preguntó ella casi sin aliento.
–Te preparare algo en casa.
Defne se echó a reír.
Él le dedicó una pícara sonrisa que la desarmó por completo, la tomó de la mano
hasta llegar al auto.
Omer sentía una energía por todo el cuerpo que casi había olvidado, había
llegado a preguntarse si alguna vez volvería a sentirse así.
Entraron a la casa silenciosamente, pero con la decisión de que esa noche sería el
comienzo de su nueva vida.
La puerta de su dormitorio estaba abierta.
No le dice Defne _ vamos a mi habitación.
Omer, le sonrió y la llevo de la mano, entraron y cerró la puerta tras ellos.
Miró a Defne a los ojos.
–Amo tus ojos, Defne Topal –le dijo mientras acariciaba sus cejas–. ¿Sabes porqué?
Ella sacudió lentamente la cabeza.
– Porque solo en ellos he visto la felicidad completa, cuando me miras siento que
soy el único ser humano en esta tierra.
–Omer…
No dejó de mirarlo a los ojos.
–Amo tus labios, _ le decía mientras con un dedo dibujaba el contorno de ellos _
adoro besarlos, amo esa boca que ha conseguido tranquilizarme y hacerme mejor
persona…Defne me aceptas nuevamente como el hombre de tu vida y como tú
marido para siempre, no quiero vivir nunca más sin ti _ termina de decir
–Omer… –susurró emocionada– por supuesto que sí.
Defne sentía que el corazón le latía a mil por hora mientras Omer besaba
suavemente sus labios, no podía negar cómo reaccionaba su cuerpo ni el placer
de sentir de nuevo esos besos.
–Te amo, Defne, siempre te he amado y siempre lo haré.
–Yo también te amo Omer, siempre te he amado y siempre te voy a amar –le
susurró.
Creyó que nunca iba a ser capaz de volver a decirle esas palabras, pero todo
había cambiado.
–Defne eres todo para mi.
Echó hacia atrás la cabeza y dejó que la besara. Sentía por fin que podía empezar
a olvidar, sabían que lo que habían tenido en el pasado y lo que habían creado juntos era más importante que cualquier otra cosa y merecían una segunda
oportunidad.
–Hazme el amor, Omer –le susurró con timidez, pero con firmeza.
Sus labios se encontraron otra vez y ella dejó que le bajara la cremallera de su
vestido.
Todo era perfecto.
CONTINUARA…

